miércoles, 31 de octubre de 2012

Disculpen la insistencia


¿Quién defiende a la clase asalariada?

Asdrúbal Romero M.

"Capriles y Rajoy" es el título de un artículo que me prometí escribir y no cumplí. Ya para ese momento de la campaña, mi escepticismo sobre la posibilidad de una victoria de las fuerzas democráticas había sido vencido; desestimé las mediciones de encuestadoras serias y preferí, como muchos, sumergirme en la esperanza de un mágico Tsunami electoral. Me imaginaba pues, a Capriles teniendo que confrontar la severísima crisis de las finanzas públicas que había heredado de Chávez; al pueblo, no entendiendo que lo que estaba ocurriendo era consecuencia del errado modelo económico de su amado líder y pidiendo a gritos su regreso, mientras que los índices de popularidad del novel presidente descendían como en un ascensor de la Casa del Terror. Pésimo escenario me decía a mí mismo, porque así Venezuela nunca encajaría la tan necesitada lección que nos hiciera aterrorizarnos a todos, en el futuro, de sólo pensar que se nos fuera a montar en el coroto otro mítico encantador de miserias.
Este último domingo (28/10), en el inciso dominical de Notitarde “Lectura Tangente”, Julio César Jiménez, a quien no tengo el honor de conocer, publica: “Lo peor que le pasó a Chávez fue ganar” y me sorprendí, muy gratamente, de ver reflejada mi horrible fantasía en las líneas de su excelente artículo. Recomiendo su lectura -https://bitly.com/TNf9UP+, también en el post anterior de este blog-. Aunque no considere totalmente exhaustivas sus hipótesis sobre el desenlace –pueden producirse otros-, lo interesante es el análisis para advertir del inminente colapso de las finanzas públicas de nuestro país, aspecto éste sobre el cual no voy a redundar. La venta de unas cuantas toneladas del oro de las reservas; el hecho que el dólar paralelo no pare de subir, más que el tráiler de una telenovela con final trágico –como el autor lo señala- es una evidencia de que al Gobierno ya se le está haciendo imposible prolongar su táctica de correr la arruga hasta que pasen las elecciones regionales. Así de grave será el problema que se nos viene encima, que ya no pueden tapar  los graves síntomas de su descontrol de la enfermedad. El 2013 será el año en el que la Caja de Pandora que este régimen ha venido gestando se abrirá con su nefasta carga para el común  de los venezolanos.
La devaluación está cantada, así lo nieguen millones de veces. Y no será tan pequeña como algunos economistas se atreven a pronosticar, a pesar de la casi negra opacidad en las cuentas públicas de este gobierno. La inflación retornará a niveles realmente preocupantes. Chávez, una vez más, intentará paliar la situación decretando, unilateralmente, aumentos salariales insuficientes que mantendrán el ritmo sostenido de empobrecimiento de nuestros ingresos. Por supuesto, también intentará seguir manteniendo a los sectores de los que ha dependido para su permanencia en el poder, en una burbuja de cristal con alimentos y servicios básicos altamente subsidiados. Y la clase asalariada: ¿Cómo se protegerá de lo que se le viene encima? Nótese que no me refiero tanto a una clase media en vías de extinción, sino al grueso sector de la población que por su desempeño laboral dentro de la economía formal, sea en una empresa privada o ente público, tiene como único ingreso un sueldo que lo ubica, hoy día, en los niveles C y D. Fue este sector, consciente de su progresivo empobrecimiento, quien votó mayoritariamente por Capriles en las recientes elecciones. Le pregunto a los líderes políticos de la Oposición: ¿Cómo se va a defender a la clase asalariada?
La interrogante es absolutamente pertinente. Gremios y sindicatos deberían ser los llamados a organizar la resistencia de los asalariados, pero se encuentran muy debilitados y desasistidos, disminuidos frente al magnífico poder gubernamental. Pongo por ejemplo, al sector universitario, sus salarios han llegado a niveles vergonzosos, pero FAPUV, la federación gremial que los agrupa, no se atreve a convocar un paro general –en el pasado hace tiempo que ya lo hubiese hecho- porque duda de que las bases profesorales atiendan unánimemente el llamado. ¿Y por qué? Por el miedo, el fantasma PDVSA ronda por sus cabezas. Y así los maestros y profesores dependientes del Ministerio de Educación, temen ser reemplazados por los ciento cincuenta mil desempleados que ha formado la Misión Sucre, aunque lo que buenamente puedan hacer sea piratear. Podemos continuar analizando otros sectores, la realidad va a ser similar. El aislamiento de los gremios los debilita.
Recuerdo cuando Acción Democrática,  como partido político, controlaba la mayoría de los asociaciones gremiales y sindicales de este país. Conformaban un temible poder de fuego opositor cuando dicho partido se encontraba fuera del gobierno, quizás algunas veces utilizado injustificadamente, pero, cuando recorremos la historia de todos esos años de políticas económicas desacertadas de los sucesivos gobiernos, uno debe reconocer que fue bueno para la clase asalariada que existiese ese poder laboral con coordinación política. Constituía un factor de equilibro, frente a las pretensiones gubernamentales de que fuéramos los asalariados los únicos paganinis de los platos rotos a causa del nefasto manejo del tema económico. El ejemplo está allí.
La MUD, por varios años, se ha abocado a resolver el tema de la unidad política, pero ya sólo eso resulta insuficiente. Le he escuchado a José Antonio Gil Yépez –en un par de conferencias- decir que la MUD ha fallado en el debido acompañamiento a las individualidades y sectores que han sido víctimas de este régimen. Comparto su opinión. La Oposición debe comenzar  a desempeñar un rol enriquecido con emprendimientos y estrategias que amplíen su espacio de acción. Debe comenzar a pensar, por ejemplo, en cómo acompaña a la clase asalariada de este país en la legítima defensa de su bienestar económico. Coordinar políticamente las acciones de gremios y sindicatos, ofreciéndoles un contexto de unidad y frente solidario, se hace absolutamente necesario cuando Venezuela se aproxima a un año en el cual: la Conflictividad Social Organizada estará, más que nunca, perfectamente justificada. Sería muy bueno para tal coordinación, contar con un líder legitimado por el apoyo popular pero…

2 comentarios:

  1. En eso andamos, estimado Asdrúbal. Buscando un líder independiente, no salpicado por los intereses ni corruptelas de una coalición que colabora con el régimen por oscuras e inconfesables promesas de preservación de la casta parasitaria política. Saludos.

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  2. Tal como muchas han señalado, el papel de la MUD parece haberse agotado. Según hemos leido, pero no hemos constatado de primera mano, la MU se ha convertido en un repartidor de cargos, en un ente promotor electoral, pero sin contenido. Ni defiende a ninguno de los muchos asuntos a defender. Tal parece que es no es su rol. Y la pregunta de Asdrúbal parece ahora más pertinente que nunca: ¿quien nos va a defender (también yo soy asalariado)? Esperamos que en el caso universitario, la FAPUV se ponga los pantalones largos, se embraguete como se dice en el argot popular y defienda no sólo los salarios, que forman parte del asunto, sino las condiciones de trabajo, el ambiente de trabajo, la dotación de equipos e insumos para la investigación y el trabajo docente. ¡Cuanta falta nos hace ahora un Mendoza, que perdió su salud en una huelga de hambre!

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