lunes, 30 de septiembre de 2019

Mientras Dure la Guerra



"Vencereis, pero no convencereis"


@asdromero


Habiéndome desempeñado la mayor parte de mi vida en predios universitarios, resultará bastante creíble el que, en innumerables oportunidades, haya escuchado versiones sobre el episodio del gran filósofo y escritor Miguel de Unamuno diciéndole, en el paraninfo de la Universidad de Salamanca de la cual era Rector, a un militar franquista la inmortal frase que he usado como título de este texto.

Confieso que nunca tuve oportunidad para adentrarme en el contexto real del tan mentado episodio, razón por la cual tenía una impresión del mismo en extremo sobre simplificada: un magnífico representante de la intelectualidad republicana que, a la luz de la violencia desplegada por los militares nacionales, alecciona a uno de sus generales con la poderosa frase que, por cierto, en los recientes tiempos ha vuelto a ser esgrimida con reiterada frecuencia al interior de nuestras golpeadas universidades. Considerado lo dicho, se entenderán también las copiosas expectativas que albergaba por ver la última película de Alejando Amenábar –el director de  “Los Otros” y “Mar Adentro”- cuya trama gira alrededor, precisamente, de los acontecimientos que desembocan en la verbal confrontación.

“Mientras Dure la Guerra” es su título y resultó ser, para mi gusto, una joya de película. Amenábar es un maestro en eso de hacer cine, por lo que no voy a comentar la filmación desde el punto cinematográfico, voy a centrarme más bien en la historia que narra el guion. Resulta ser que todo el contexto político que da pie a la escena central, ya casi al final de la película, es mucho más complejo de lo que habría imaginado y rico, además,  en matices que emergen desde la vida de cada uno de los actores del momento histórico. Efectivamente, Unamuno era un intelectual conceptualmente republicano. Pero, a pesar de ser el Rector vitalicio del histórico claustro salmantino, se permite convertirse en un crítico de la República a cuenta de su “derrumbamiento moral” y de la crueldad y crímenes que se estaban cometiendo. Quizás pensó que por su prestigio nunca sería destituido, había colaborado en la redacción del estatuto para Cataluña, pero el Presidente Azaña lo remueve del cargo.

Unamuno apoya la sublevación militar. Lo que se insinúa en la película, es que lo hace pensando que la misma sería para poner orden y restablecer en breve plazo la línea republicana. Es así como para julio de 1936, fecha en la que se inician los acontecimientos que narra la película, Unamuno es visto como un traidor de la República. La trama paralela que enfoca la película, además del drama personal que se desatará en el alma del gran personaje, son las intrigas políticas que se están desarrollando en el frente de los sublevados donde todavía no despunta claramente el liderazgo de Francisco Franco. De hecho, al General Cabanillas, quien funge ser el general más influyente en la Junta de Gobierno provisional que tiene su sede en Burgos, le disgusta Franco. No es monárquico y piensa, como Unamuno, en una guerra breve y necesaria para poner orden. Es Cabanillas quien restituye al prestigioso escritor y filósofo como Rector.

La Universidad de Salamanca publica un manifiesto de apoyo al alzamiento. Hasta ese punto llega a estar Unamuno comprometido con los nacionales además de las consabidas fotos del caso, pero, rápidamente, se arrepiente de su apoyo a los sublevados al ver que los abusos, la injusticia y los crímenes ahora también se cometen desde el nuevo bando en el poder. Hay una escena muy reveladora, un estrecho colaborador suyo, a pesar de su relativa juventud y que se dirige al gran maestro,  desafía su autoridad y le dice: está equivocado Rector, esto que viene no es para poner orden, ¡es otro fascismo, como el de Alemania e Italia! Y un hombre como Unamuno, o al menos ese hombre que tan magistralmente se describe en la película e interpreta Karra Elejalde, no puede convivir con el fascismo. Por cierto, el colaborador, de ideas republicanas, es uno de sus dos amigos más cercanos que son asesinados por la policía política de los nacionales. El otro es un ministro protestante que es apresado por ser “masón”.

Quizás la película no sea capaz de retratar con todos los detalles el complejo juego político que conduce a Franco a liderar a la nueva España bajo las condiciones que él pretende y logra, pero Amenábar consigue con un juego de acertadas sutilezas transmitir muy bien la idea de lo que se está incubando. El Rector llega a entrevistarse con él, por medio de su mujer, Carmen Polo, muy religiosa y quien admira al gran intelectual. En esa corta entrevista termina de darse cuenta que todo está perdido. Es así como arribamos a la gran escena.

Un acto en el Paraninfo. Franco, ya encumbrado en el poder no asistirá. Pero el General Millán Astray, gran amigo de quien pronto se convertirá en el Generalísimo, y factor bien importante en su ascenso, conmina al Rector que debe asistir. Concurren: el mencionado general, será con él el inmortal enfrentamiento dialéctico; la esposa de Franco; Unamuno y otros personajes secundarios. Unamuno ha decidido no hablar. Pero la exagerada zalamería en el halago hacia el nuevo establishment  de todos los discursos que se pronuncian, casi vomitiva,  le obligan a hacerlo. No puede quedarse callado. Es el alma del intelectual, del humanista, del filósofo, del hombre justo, la que se revela.

El enfrentamiento no es entre dos ideologías. He allí lo errado de mi preconcepción al respecto. El enfrentamiento es entre dos arquetipos extremos que conviven en la condición del ser humano. La del intelectual: capaz de razonar y revisar sus posiciones; de entender que los procesos humanos no pueden ser descritos mediante una línea recta;  de diferenciar entre los extremos blancos y negros para ubicar los grises que mejor describen un determinado contexto; y el militar, jerárquico; vertical; binario, o lo uno o lo otro. Lo militar que no sólo se desarrolla en los cuarteles, sino, lamentablemente, también al  interior de la mayoría de las asociaciones de carácter político.

La película ocurre en el interior de Unamuno y en el interior del Estado Mayor del Ejército. El Rector termina siendo un traidor para los dos bandos en pugna. Salvando las holgadas distancias con tan distinguido personaje de la historia, me sentí plenamente identificado con él. Quizás por eso, más que ver la película, sentía estar dentro de ella  y transpirar con esa angustia tan conocida de no poder militar en ninguno de los extremos. En la historia de los países, parece ser que llegaran épocas en las que al desatarse los demonios, se generaran unos temibles campos de fuerza que  nos impulsaran a todos los ciudadanos, bajo el influjo de poderosas fuerzas centrífugas,  a militar sólo en los puntos cardinales de la radicalidad. ¡Quien se resista a ellas, será traidor para alguna de las sectas extremas en colisión!

En mi Venezuela está ocurriendo exactamente esto. Ni siquiera bi, sino tripolarmente, un verdadero desperdicio de necedad. ¡Sucede hasta en el pequeño entorno de mi universidad! En la España del 36 ese temible campo de fuerzas copó la escena. Los nuevos que llegaban para poner orden ante los abusos e injusticias de los viejos y terminaban actuando igual, justificándose en las ejecutorias de sus predecesores –entrevista de Franco con el Rector-. La joya de Amenábar logra el retrato preciso.  Y me atreveré a decir que la España actual corre el grave riesgo de retroceder a ello. Quizás por esa posibilidad que está allí, presente, pero que va a ser negada, es que la película de Amenábar no genera consenso local.

La herida sigue estando abierta y viene Amenábar a restregarla, buscando se produzca la reflexión necesaria. Pero los necios no le aceptan lección, prefieren criticarle porque no toma partido en el enfrentamiento ideológico que sigue vivo. Quizás por eso, una muy desacertada comisión decide postular a “Dolor y Gloria”, una película menor, pero muy menor, en la trayectoria de Almodóvar, como película para representar a España en la competición por el Oscar a mejor film en lengua extranjera. Quizás por eso, un periodista especializado en cine reporta el deslucido paso de “Mientras dure la Guerra” por el Festival de San Sebastián (país vasco), le tilda de penoso; infeliz; ¡todo un despropósito!

Al final, Amenábar, como el Rector Unamuno, decide situar el enfrentamiento en el ring que realmente le corresponde: el humanismo pensante versus la irracionalidad del stalinismo rígidamente jerárquico. Como ese magnífico personaje que ha recreado, como muchos que a pequeña escala nos hemos resistido a la comodidad de dejarnos arrastrar hacia los extremos, a Amenábar le tocará pagar un precio. Pero “Mientras Dure la Guerra”, ese olvido trastocado en leve sarcasmo, resistirá el transcurrir de los años como un testimonio imborrable del deber ser. Para Unamuno, el precio fue muy alto: ¡a los dos meses muere de un infarto!

sábado, 14 de septiembre de 2019

Un criterio medular de cara a la Reconstrucción



La Oportunidad para Cambiarlo Todo


@asdromero


A finales del año pasado, tuve la oportunidad de asistir a un Beer&Politics organizado en Madrid del cual extraje una idea muy interesante. La ponente era una politóloga, profesora de la Universidad Carlos III cuyo nombre no recuerdo y, desafortunadamente, no anoté. Por su acento, inmediatamente supe que era argentina. Ya en el período de preguntas y respuestas dijo algo que capturó poderosamente mi atención. Algo que trasladé inmediatamente y sin edición alguna a Venezuela.

Se refería a la crisis argentina en cuyo clímax el Presidente Fernando De La Rúa se vio obligado a renunciar (20 de diciembre de 2001), dando lugar a un período de inestabilidad política durante el cual cinco funcionarios ejercieron la Presidencia de la Nación. El recordado "corralito" había sido decretado el dos de diciembre a lo que sobrevino una muy negativa reacción popular. Se produciría una huelga general, saqueos, hasta un decreto fallido de estado de sitio en el marco de una revuelta ciudadana desarrollada bajo el lema "Que se vayan todos".

Y aquí viene lo importante, trato de citar lo más textualmente posible las palabras de la profesora: Yo les digo que en ese momento creí, ingenuamente, que Argentina había caído tan bajo; que se habían cometido tantos errores; que aquel momento político era también la oportunidad para un recomenzar desde cero. Era la oportunidad para enmendar todo lo malo que se había hecho y arrancar un proyecto para Argentina bajo una visión radicalmente distinta. No ocurrió. No se aprovechó la oportunidad, lo dijo ella con un cierto tono de amargura en sus palabras. ¿Y en qué pensé yo?


Mi pensamiento voló raudo hacia mi país. Si la gran nación sureña, una de las siete potencias mundiales en la década de los treinta, para el 2001 registraba en sus indicadores socio económicos los efectos de un monotónico descenso instigado por el más ramplón de los populismos hasta aquella época -utilizado en cualquier libro de Ciencias Políticas que uno al azar eligiera como la ilustración emblemática de ese fenómeno perverso-, el nivel de destrucción económica alcanzado en aquel país, en un análisis comparativo con el actual nuestro, resultaría de un pálido absolutamente blanquecino. Y que conste que Duhalde, el ya estable sucesor de De La Rúa, dijo en su discurso de asunción:

"Es momento de decir la verdad. La Argentina está quebrada. La Argentina está fundida. Este modelo en su agonía arrasó con todo. La propia esencia de este modelo perverso terminó con la convertibilidad, arrojó a la indigencia a 2 millones de compatriotas, destruyó a la clase media argentina, quebró a nuestras industrias, pulverizó el trabajo de los argentinos. Hoy, la producción y el comercio están, como ustedes saben, parados; la cadena de pagos está rota y no hay circulante que sea capaz de poner en marcha la economía."

La destrucción económica y el empobrecimiento causados por el chavismo -que ya ha pasado a sustituir al peronismo como ejemplo en los textos- es varios ordenes de magnitud superior a lo ocurrido en Argentina. ¡No hay comparación! Me puedo imaginar a un oficialista diciendo: ¿Te fijaste? Argentina está muy mal. Sí, nada que ver con el fondo sin fondo al que hemos arribado acá. El desastre de Venezuela sólo es superado por lo de Zimbabwe. Si allá era el momento de decir y reconocer su "verdad" -aunque no se actuó conforme a lo que ella demandaba-: ¿Qué duda puede caber que en Venezuela también es el momento de reconocer nuestra "verdad" con la esperanza de que actuemos conforme al crudo análisis de cómo hemos arribado a esta vertiginosa caída por el precipicio?

En definitiva, lo que yo quisiera quedara en la mente de mis lectores como el principal mensaje de este texto: estamos viviendo uno de esos escasos momentos-oportunidad donde podemos plantearnos un proyecto de reconstrucción en el cual podamos enmendar todo lo que se ha hecho mal. Esto es lo medular. Pero es mi convicción que ello pasa por el acuerdo y la aceptación pública de cuáles son las cosas que han estado "mal". Hay que hablarle al país con nuestra verdad consensuada y eso no está ocurriendo.

Debo hacer un inciso acá para reconocer que este texto estuvo como proyecto de post para mi blog por aquellos meses -finales de 2018-. Pero terminó siendo postergado frente a otros asuntos que surgían. Esto suele pasarme y, lamentablemente, se deja uno en el tintero relevantes propuestas. El recuerdo fue removido en mi inconsciente, cuando, sobre mi más reciente post universitario, alguien me escribió para cuestionarme en la siguiente línea: ¿Para qué aludes a un necesario cambio en la política de jubilaciones universitarias cuando de lo que se trata ahora es de conquistar a la gente para un cambio?

Interrogante para ponerla en un cuadro e irla desmenuzando, día a día, palabra por palabra.

¿Conquistar? Si todavía tenemos que conquistar al sector intelectual del país para un cambio: ¡que Dios nos agarre confesados! -al parecer mi frase preferida por estos tiempos-. ¿Convencer de la necesidad de un cambio en la política de jubilaciones universitaria? Bueno, yo estoy convencido que esa política de la que hemos usufructuado es una de esas cosas que hemos hecho "mal" en un contexto sectorial muy específico. Es el reflejo de un "mal" más genérico, hijo del modelo rentista y de la errónea convicción que éramos ricos –aunque algunos actores políticos de cierta relevancia parecieran insistir que todavía lo somos-. Pero el hecho de que yo esté convencido, no implica que la mayoría de los miembros de la comunidad universitaria nacional esté convencida. Corolario: hay que discutirlo. ¿Y se está discutiendo? ¡No! No hay escenario de discusión. Y si lo hubiese, a lo mejor nadie tendría las agallas de proponer un tema tan impopular. Pero hay que proponerlo. No hay más remedio si queremos realmente arribar a nuestra verdad consensuada de cómo hemos llegado a este desastre.


Lo que nos hemos atrevido a señalar sobre el mundo universitario, creo que es válido extrapolarlo al sector público. Más complicado todavía decir la verdad, dirán algunos. ¡Apunta hacia un universo más grande! ¿Y? ¡Hay que decirla! Esta es mi tesis. Sólo podremos dibujar un proyecto de nuevo país a través de nuestra verdad consensuada. Por lo tanto, debemos discutir todo. Prohibido los temas tabúes.

¿Está agotado el modelo rentista? Definitivamente, creo que sí. Pero mi verdad no es nuestra verdad, ¡hay que discutirlo! En todas sus aristas. Mientras no discutamos lo que es medular, de lo general a lo particular, desde arriba hacia abajo y viceversa, terminaremos desaprovechando este inmenso momento-oportunidad que tenemos entre manos.

El inciso me ha conducido hacia un final válido, porque la narrativa de lo particular siempre alumbra el discurso de lo general. Razón tiene Claudio Magris, destacadísimo intelectual italiano, cuando afirma: "La historia cuenta los hechos, la sociología describe los procesos, la estadística proporciona los números, pero no es sino la literatura la que nos hace palpar todo ello allí donde toman cuerpo y sangre en la existencia de los hombres."

En definitiva, todo aquello que hay que cambiar que implique un perjuicio para los ciudadanos y de lo que no se hable ahora, por cálculo de conveniencia, se convierte en insumo para el juego político a posteriori. Esto es lo que le ha pasado a Macri, aunque, comprensiblemente, continúa teniendo como adversarios al peronismo. Podría pasar acá entre facciones aliadas de cara al desafío de acabar con la pesadilla y resultaría ser una descomunal mamarrachada. Me explico: a quien corresponda aplicar una medida de esa naturaleza verá como sus oponentes en la nueva lucha por el poder se lo recriminen, aun a sabiendas de que ella debe ser aplicada. Por eso, ahora debemos hablar con la verdad y comprometer, previamente, a todos los sectores aliados por el cambio en un plan y un relato para el país que tendrá, necesariamente, que contener aspectos poco atractivos para la ciudadanía. Para lo que se avizora hay que amarrarse bien los pantalones, porque viene –o debería venir- la Venezuela del trabajo, del sacrificio personal, de las oportunidades a cambio del esfuerzo invertido, de los derechos perdidos para cuya recuperación habrá que remar duro entre todos. Este es el relato con el que hay que enamorar a la población. ¿Será posible?

lunes, 9 de septiembre de 2019

Internalizar nuestra fuerza ciudadana para construir la ruta a la que nos hemos resistido.

Publico esta semana una propuesta de un joven profesor de la Universidad de Carabobo, Juan Montserrat, con quien suelo tener mucha coincidencia de criterios sobre qué hacer en el problema PAÍS y en el problema UNIVERSIDAD. En esta publicación insiste en la única receta que tenemos a la mano los ciudadanos. Esa a cuya aplicación nos hemos inexplicablemente resistido. Como él, creo que es el camino.



PLATAFORMA CIUDADANA, UNIDAD Y CONFIANZA

Juan Monserrat
@juanorlandomon2

En Venezuela se asiste ahora mismo a un proceso de fragmentación de la sociedad que es sin duda monstruoso. Un proceso complejo que incluye un plan para quebrar desde las emociones a toda la ciudadanía y con ello dominar a una sociedad hoy convertida en aldea.

Nuestras ciudades y sus ciudadanos se encuentran en franca desconexión, y los pocos mecanismos de vinculación social existentes tienden a fortalecer la fragmentación.

Este plan, cuyo objetivo es dominar por inanición y por ausencia de plataformas colectivas en las cuales se asocien las voluntades diversas con un único propósito, constituye un sistema integrado para consolidar la fragmentación y de esta manera perpetuar una novedosa forma de neo esclavismo, del que se advierte la desconfianza entre los individuos como fundamental instrumento de control.

El nuevo modelo de neo esclavitud que se intenta imponer en Venezuela adquiere valor en las redes sociales, en las cuales se ha construido toda una lógica dirigida al quiebre emocional de los venezolanos, desbordando de información trágica sobre todos los ámbitos de la vida nacional,  estimulando el temor en los ciudadanos e hiperbolizando el poder de la usurpación (expresión está última que también ha sido objeto de banalización, al punto que la sensación que da al escribirla es de profundo triunfalismo romántico), generándose categorías cliché como las siguientes:

 "El gobierno es más fuerte de lo que pensamos"

"Hay un chavismo bueno y otro malo"

"Es vital contar con el chavismo para salir del chavismo" (de lo que se advierte una contradicción casi patológica en algunos).

"Con rusos, chinos, cubanos, las FARC , el ELN y el Hezbolá no tenemos nada que hacer"

"Se cubanizó esto";

"Toca aguantar la pela" (como si aguantar sin avanzar fuese una garantía para la vida, además, "la pela" alude a una paliza, y quien a los golpes se acostumbra termina por justificar al agresor sin darse cuenta).

"Guaidó es pura retórica" ("pura paja", en el argot popular).

"La oposición es peor que el gobierno"

"Aquí no va a pasar nada" (como si la vida fuese posible en un país que se degrada a un ritmo vertiginoso y se pudiera huir de "la muerte en cámara lenta" ocultos tras esta infame expresión).

"En cualquier momento explota el peo". Expresión escatológica que alude a una acción violenta y definitiva que forma parte de los ANHELOS INCONSISTENTES de los venezolanos.

Luego, al viralizarse estás expresiones de auto flagelación, comienza un proceso de DESESTÍMULO bajo presunta racionalidad:

"El daño en Venezuela es irreversible, confirman los datos de XXXXX...."

"Hay en Venezuela 40.000 cubanos capacitados para dominarnos" (lo que se contrapone a nuestra incapacidad para liberarnos. Este efecto constituye un aspecto clave en el proceso de dominación).

"Los venezolanos ya no están para movilizaciones" (como si nuestras voluminosas manifestaciones, no definitivas y en formato de "mediodía" y de "selfies" hubiesen agotado la posibilidad para una gran manifestación SIN RETORNO A LOS HOGARES para liberar definitivamente al país. Esto último no lo hemos hecho porque es el escenario que el USURPADOR y sus asesores intentan evitar por todos los medios, uno de ellos la fragmentación por hambre y desconfianza entre los agentes sociales).

Como se ha indicado ut supra, la fragmentación social es un método multivariado y heterogéneo para la dominación, en el cual, (como en el aikido), el victimario intenta capitalizar la fuerza de la víctima, y si esta fuerza es más potente, más potente será el efecto. Así, cuando la mayoría de los venezolanos señala que "hay que aguantar la pela", que "aquí no va a pasar nada",  "que esto se cubanizó" o que "el gobierno es más fuerte debido a rusos, chinos, cubanos y guerrilleros", coloca toda su potencia emotiva alrededor del fracaso, fortaleciendo a quien usurpa. Con esto, la mayoría de los venezolanos con edad para activarse en una gran manifestación nacional sin retorno hasta forzar el cambio (hablo de unos quince millones de venezolanos movilizados) pierde de vista sus reales capacidades.

A lo anterior puede agregarse el escepticismo debido al exceso de protagonismo de algunos actores que pugnan por un asiento cómodo en el "auditorium repleto" del poder político.

La fragmentación que intento descifrar es un método, con procedimiento específico y técnicas multivariadas aplicadas por quien domina para sostener el poder. No es física nuclear, ni física cuántica; pero sin duda ha sido efectivo.

Otro elemento que nos hace mal y que deriva de una disfuncionalidad cultural nefasta es el caudillismo que aún persiste, infiltrado, en nuestra genética. Al respecto, recuerdo haber visto a algunos jóvenes realizarse tatuajes con el rostro de Guaidó, como si este muchacho, que ha sido producto de una circunstancia (y quién sin duda tiene alguna agenda para cumplir con los propósitos de los que habla), fuese portador de un poder supremo y de una predestinación providencial.

Quien usurpa intenta por todos los medios estimular el caudillismo a un doble efecto:

En sus pocos seguidores (no me refiero a la militancia tarifada, sino a los creyentes), con el objeto de mantener una conexión casi mística (para lo cual la imagen del Chávez elevado a santidad es muy útil) y evitar cualquier juicio colectivo en este sector referido a lo que pueden constatar en su realidad. A lo anterior se suma la presunta iniquidad de un "imperio" que intenta "destruir" a los "protectores del pueblo" con el objeto de "dominar y esclavizar a la patria" (chauvinismo patológico).

En sus opositores, con el objeto de capitalizar la concentración de fuerza y creencia alrededor de un solo sujeto, con lo cual tienen muchas posibilidades para desalentar las luchas ciudadanas, pues, cuando los criterios de lucha se concentran en un único personaje, la particular química caudillista nuestra hace que dejemos a ese sujeto sumergido en el total compromiso para cambiar las cosas en tiempo récord, sin nuestra decidida participación, sólo con apoyo en unas dos o tres grandes movilizaciones, para luego colocarnos en tercera persona (como quien mira la televisión), a esperar que el "super caudillo" arregle las cosas, así se le vaya la vida en ello; siendo liquidado luego por la forma autoflagelante con la cual solemos "reírnos" de nuestras tragedias.

Alguna vez ví un documental llamado WINTER ON FIRE referido a la liberación del pueblo ucraniano, y una de las cosas que más me llamó la atención y que lamento no observar acá (hasta ahora) debido a nuestra "GENÉTICA CAUDILLISTA" fue la manera en la cual los ciudadanos se auto convocaron al Mazdán (plaza de la libertad):

Alguien con un seudónimo (MUSTAFA), colocó un mensaje en las redes convocando a todos los ciudadanos a luchar por la libertad; luego, al final del día, habían miles  de ciudadanos unidos en el lugar indicado.

Cuando uno observa en esos casos la capacidad ciudadana para organizarse y autuconvocarse, puede advertir que lo necesario en Venezuela ahora mismo es quebrar el método heterogéneo de fragmentación social practicado por el gobierno, y luego elevar el perfil de lucha para que la mayoría de los venezolanos reoriente su fuerza y dirija toda acción contra su enemigo declarado y no contra sus aliados, quienes pueden estar sumando, aún cuando no nos agraden sus métodos.

La plataforma ciudadana no es propiedad de nadie, es un recurso poderoso para CONSOLIDAR los cambios necesarios, por tanto debe moverse a conciencia y con algún catalizador para levantar su perfil, uno de ellos (en mi criterio el más importante) es sin duda la educación, por ello el ataque infame contra este sector a todos los niveles.

En el caso de la universidad, debe comprender la ciudadanía que el ataque desmedido a estas instituciones autónomas puede ser una valiosa oportunidad para nuclearse alrededor de algo más seguro que un caudillo (me refiero a una institución) y reorganizar la lucha.

Me permito hacer por esta vía un llamado al Presidente Encargado para que en pleno ejercicio de sus funciones, y en su primer decreto presidencial, establezca un protocolo de defensa para las universidades autónomas como una manera de proteger las bases prácticas para la libertad de los venezolanos. Esta sería una señal superlativamente valiosa e inclinaría a pensar en una UNIDAD superior a cualquier diferencia, con lo cual se edificaría un escenario de CONFIANZA propicio para avanzar hacia movilizaciones definitivas. De igual manera deberían las universidades solidarizarse de manera ACTIVA con los sectores de la sociedad que se encuentren bajo ataque para que la UNIDAD no admita reproches. Igual reto tendría la Conferencia Episcopal Venezolana: pasar de lo mero declarativo y brindar acompañamiento SERIO, DEFINITIVO Y PORO A PORO.

Para evitar la fragmentación endógena que complementa la estrategia de desagregación social ejecutada por quien USURPA, es necesario ACOMPAÑAR con denuedo, con firmeza y de cerca.

Llegó el momento de comprender que para liberar al país es imperativo superar el confort del Twitter, del WhatsApp, del Instagram y del Facebook, pues el único efecto logrado en estas plataformas ha sido desvincularnos del sendero necesario para lograr la masa crítica suficiente que empuje al gobierno USURPADOR fuera del poder.

En cuanto a nuestras expresiones autoflagelantes, verifique usted mismo su efecto y haga lo propio cuando crea adecuado "drenar" inoculando veneno aletargante al ánimo de los otros, haciéndose en un sólo acto parte fundamental de la estrategia de demolición emocional a la cual se somete a todos venezolanos.

La lucha es en el mundo real, y debe gestarse en un contexto signado por UNIDAD, CONFIANZA Y COMPROMISO NO CAUDILLISTA.

VAMOS A SOLIDIFICAR NUESTRA VOLUNTAD ALREDEDOR DE NUESTRO PROPÓSITO.

VAMOS TODOS A CONVOCAR PARA REALIZAR ESA GRAN MOVILIZACIÓN DEFINITIVA QUE AHORA NECESITAMOS.

MOVAMOS NUESTRA FUERZA Y COMPROMISO HACIA LA SUPERACIÓN DEL ESTIGMA CAUDILLISTA Y RESCATEMOS AL PAÍS DE NUESTRO PROPIO LETARGO ANTE LA INFAME INJUSTICIA.

PROPONGO UN MES DE PLAZO DESDE AHORA PARA ORGANIZAR ESA MOVILIZACIÓN QUE NO RETORNA, QUE NO SE VENCE Y QUE NO SERÁ PROPIEDAD DE NADIE, SOLO DE NUESTROS NIÑOS Y DEL FUTURO; SOLO DE LA LIBERTAD QUE SE OBSERVA COMO ANHELO EN LA MIRADA DE CADA VENEZOLANO AL LEVANTARSE EN LA MAÑANA Y VERSE FIJAMENTE FRENTE AL ESPEJO!!

UN MES!!!
NO MÁS!!!!
NO PODEMOS MÁS!!!!
NO MÁS LETARGO CÓMPLICE!!!

HAGAMOS JUSTICIA CIVIL CON NUESTROS ACTOS DE DESOBEDIENCIA INSTITUCIONALIZADA CONTRA EL PEOR ADMINISTRADOR QUE HEMOS TENIDO EN NUESTRA HISTORIA, QUIEN DEVINO EN MAFIA, OCLOCRÁCIA Y GOBIERNO DE USURPACIÓN.

UN MES!!!!
QUE DICES?

PUEDES PREGUNTAR MAÑANA A ESA FIGURA MARAVILLOSA QUE SE REFLEJA EN TU ESPEJO:

PASARÉ EL RESTO DE MIS DÍAS SUFRIENDO LA NEO ESCLAVITUD IMPUESTA POR QUIEN USURPA, O TENDRÉ LA VOLUNTAD INDIVIDUAL PARA SUPERAR LA COBARDÍA Y UNIRME A TODOS, DENTRO DE UN MES, PARA LOGRAR EL PROPÓSITO MÁS SUBLIME DE CUALQUIER VENEZOLANO ACÁ Y FUERA DE VENEZUELA:

LOGRAR LA LIBERTAD Y CON ELLO PODER VIVIR EN EL PAÍS QUE LOS VERDADEROS VENEZOLANOS TENEMOS EN MENTE?

Un reto, un propósito, un ACTO: SACRIFICIO DEFINITIVO AHORA PARA TENER MAÑANA Y TENER PAÍS!!!!