sábado, 25 de junio de 2016

¿Hasta cuándo le rendimos pleitesías al Verdugo?



Publicidad Engañosa y Seguridad UC

Asdrúbal Romero M. (@asdromero)


I-Propagandas para reír y/o llorar


Los venezolanos no podemos tapar el sol con un dedo. Sabemos que la cosa está muy dura. Con este audio comienza una de las múltiples propagandas manipuladoras que, reiteradamente, ha emitido el Gobierno con la finalidad de tergiversar la realidad (https://www.youtube.com/watch?v=rsYJr5uDmR8). Más adelante, la madre protagonista que cuando niña comía alimento para perro, según el guión, nos dice: Definitivamente, hoy vivimos mejor que antes. Hoy tenemos que comer. Tenemos vivienda. Tenemos salud. Tenemos educación gratuita…

 ¿Qué pueden pensar la inmensa mayoría de los venezolanos que están padeciendo la peor crisis social desde la Guerra Federal, cuando no pueden sustraerse de ser recipiendarios de un mensaje tan humillante a su inteligencia como ese? Además de indignación, a mí me ha dado por pensar si el Régimen habrá valorado cuál es el efecto real sobre los pretendidos destinatarios de una campaña comunicacional centrada en mensajes de ese estilo.  No se puede tapar el sol con publicidad evidentemente engañosa. Su efecto debe estar siendo exactamente el inverso al planificado, cuando se pretende de manera tan burda alterar la realidad.  A la gente no le gusta que la tomen por estúpida. Ya a esta altura son muy pocos, poquísimos, los fanáticos ideologizados que podrían tragarse ese cuento que da la impresión, más bien, de ser algún negocio de un boliburgués con una empresa de publicidad pagándole jugosa comisión a un enchufado dentro del Ministerio de la Desinformación.

Traigo a colación este pensamiento- sensación no porque me preocupe la efectividad comunicacional del Gobierno. Todo lo contrario, que siga así. Sino porque en la Universidad de Carabobo, en connivencia con la Gobernación del Estado, se está dando, con el tema de la Inseguridad, una confabulación publicitaria de corte muy parecido.


II-La noticia y su contexto


Me remito a los hechos, sin mayores preámbulos. “Comunidad de la UC se siente segura” es el titular de una noticia aparecida en NOTITARDE el 3 de junio. En su interior: foto de unos motorizados de la detestada GNB subtitulada “La comunidad universitaria agradece las medidas de seguridad conjunta de Gobernación y autoridades UC”.  También, las declaraciones de un representante estudiantil de la FCU cantando loas al Gobernador Ameliach, cito: “Es importante destacar que en años anteriores, nunca la Universidad de Carabobo fue tomada en cuenta por los gobiernos que pasaron, pero gracias a la revolución y al Gobernador Bolivariano del estado Carabobo hemos tenido soluciones”.

Para quienes sí conocemos la historia y la realidad de lo que está aconteciendo en materia de seguridad al interior del Campus, equivaldría a tomarse un litro de indignidad quedarse callado ante esta pretensión, de utilizar el nombre de nuestra venerable alma máter en la construcción de un relato publicitario exaltador de la imagen pública del Gobernador el cual, además, está absolutamente reñido con la verdad.

Pongamos las cosas en su lugar. Hay que señalar, lo primero, que el gobernador de nuestro estado está colocado dentro de la lista de los diez personajes con mayor poder político dentro de este nefasto régimen (cuenta la reciente historia oficialista que cuando Chávez iba a partir hacia Cuba, designó a Ameliach como el tercer vértice del triángulo de máximo poder del PSUV en aras de que los otros dos –Maduro y Cabello- no terminaran devorándose a mortales dentelladas). Nadie puede plantearse algún género de duda: ¡Ameliach es un actor en rol principal  de este crimen continuado contra el país! Mal puede erigirse, entonces, en la figura salvadora con relación a temas cuyo deterioro extremo es de la exclusividad responsabilidad del Régimen. Es como si el verdugo quisiese convertirse, por obra y gracia de la publicidad, en un alter ego protector de los carabobeños de todos los males y vicios que el chavismo ha sembrado a lo largo y ancho de nuestra pobre Venezuela.

Carabobo no escapa al problema de hambre que aqueja al país, pero uno observa: cómo a través de los medios de comunicación que él controla se difunde, diariamente, una costosa campaña para publicitar las insuficientes cantidades de bolsas de comida que la Gobernación reparte. Los testimonios de agradecimiento al “Benefactor” son parte de la utilería para intentar esconder el meta mensaje que algunos no podemos dejar de recibir: soy importante copartícipe de tu empobrecimiento hasta los tuétanos, pero agradéceme que no te dejo morir.

Como a la Universidad: el Régimen la ha puesto de rodillas en el más oscuro reinado de su inviabilidad, pero uno de sus generales, Ameliach, le exige reconocimiento a cambio de la entrega de cincuenta míseros cauchos y algunas baterías para que la flota de transporte no deje de circular, para que algunas iguanas en agónico estado de deterioro sigan yendo a los pueblos vecinos, a buscar un número cada vez menor de estudiantes ya que el alto costo de la vida les ha truncado a muchos el deseo de ser algún día profesionales universitarios.  El pactado acto de reconocimiento se hizo. Y nos mordimos la lengua. Uno puede comprender la posición PERDER- PERDER en la que el Régimen ha colocado a la alta gerencia universitaria. Si optan por un camino es malo. Denunciar desde la majestad de la Academia: la auténtica verdad sobre cómo la universidad pública y autónoma ha sido destruida por estos déspotas, implica el riesgo de sacrificar la exigua y mediocre operatividad que todavía se mantiene en pie. Pero el otro, el de rebajarse a admitir que lo que es un deber se tenga que publicitar como generosa dádiva, implica un sacrificio de valores y dignidad que ya va siendo intolerable. ¿Hasta qué límite llegamos en eso de rendirle pleitesías al verdugo?

III- La dantesca realidad


¿Hasta dónde alcanza nuestra cota máxima de tolerancia ante esa ópera bufa? Debe ser obvio de este texto que la mía ha sido sobrepasada. Lo ha logrado esa engañosa campañita “UC SEGURA” en la que parecen confluir intereses de los dos lados, autoridades y gobierno regional, en querer crearle a la comunidad una falsa sensación de seguridad. Cuando la verdad es que ambos se han ganado un vergonzoso NC –No cursó- en la asignatura de brindar una medianamente adecuada protección tanto a las personas como a los bienes dentro de la UC.  Todos los días, ¡todos!, ve uno a través de las redes sociales denuncias: profesor de Ingeniería atracado con sus alumnos en pleno salón de clase; estudiantes de Ciencias de la Salud, u Odontología, encañonados en el Psiquiátrico para quitarle sus pertenencias; los amigos de lo ajeno sustrajeron cinco aires acondicionados y varias computadoras del Departamento X y así podríamos continuar ad infinitum.

No sólo es el riesgo físico y de perder la vida que corren las personas naturales. El patrimonio de la UC está siendo saqueado a mansalva. La Dirección de Control de Estudios Central, lo que ahora llaman DIGAE, lleva casi tres semanas paralizada-una dirección tan neurálgica como esa-, porque los choros tuvieron la oportunidad de trabajar varias noches seguidas para dejar sin servicios a esa dependencia. La primera noche desarmaron y se llevaron todas las tuberías de cobre de las unidades de Aire Acondicionado y varios ramales de alimentación eléctrica de las mismas. En la segunda noche, aunque existe una versión de que también hubo una tercera, concluyeron cómodamente su labor y terminaron por llevarse todo lo que les faltaba: acometidas eléctricas –cable costoso y difícil de conseguir-, el resto de los conductores eléctricos para alimentación de luminarias y tomacorrientes, breakers, etc. Dejaron totalmente inoperativa a esa dependencia y al director pegando gritos de la “arrechera”. No sin razón. ¿Cómo pudieron trabajar tan libremente la segunda noche, y hasta la tercera, cuando ya PIPSUC estaba informada de lo que había ocurrido la primera? ¿Cómo se explica tanta desidia?

A veces es necesario caer al nivel de las tuercas y los tornillos, aunque no sea muy de mi agrado, porque cuando se denuncian cosas tan graves de manera muy general, hablamos antes de un vergonzoso NC, se corre el riesgo de perder credibilidad sino se acompaña la denuncia con hechos concretos, el nitty- gritty del asunto. En esta columna no se denuncia por denunciar. Más bien todo lo contrario. Cuando se llega a ello, es porque nuestras neuronas están tan despolarizadas por tantos disparos pre sinápticos, que no les queda más remedio que dispararse. Este sonado caso así como algunos otros que no voy a mencionar, evidencian una carencia gerencial interna que ha convertido a la Dirección de Seguridad Interna, PIPSUC, en una sombra de lo que era. Justo cuando el desastroso contexto externo de florecimiento exponencial y sin límite de la delincuencia e impunidad aconsejaba todo lo contrario.


IV-Alianza antinatura con el verdugo


No obstante, a pesar de las falencias institucionales en esa materia, sigo manteniendo que el responsable principal de la crisis de inseguridad interna es el Gobierno Nacional, con uno de sus “gobernadores estrella” incluido, porque ha sido esta gestión revolucionaria la que nos ha retrotraído a este estadio pre barbárico de una guerra de todos contra todos. Ha sido esta la razón por la que unas autoridades universitarias, con el consentimiento mayoritario de la comunidad, se han visto en la necesidad de recurrir a los organismos públicos de seguridad a fin de poder mantener el orden y la seguridad dentro de la Institución. ¡El recurso del ahogado! Algo que era impensable en aquellos tiempos de los “gobiernos que pasaron”,  de los cuales el joven representante de la FCU habla sin saber nada, porque la comunidad no lo habría tolerado.

La seguridad interna siempre fue de la competencia y responsabilidad exclusiva  de las instituciones, de conformidad a lo preceptuado por el artículo séptimo de la Ley de Universidades –el cual preveía una excepción muy pocas veces utilizada-. Siempre fue un tema complejo; un auténtico quebradero de cabeza para Rectores y Vicerrectores Administrativos. Los indicadores de desempeño en esta área de gestión siempre estuvieron distanciados de lo óptimo, pero nada que ver con este desastre actual en el que la descomposición del país se nos cuela a través de la más mínima rendija.

No me venga entonces este gobernador con la pretensión de incorporar a nuestra alma máter en su portafolio comunicacional de publicidad engañosa. Es su deber coadyuvar a mejorar la seguridad dentro de la UC y punto. No hay nada que agradecerle. Máxime cuando él ha sido agente activo del problema y hasta ahora mal protector. El rol de las autoridades es exigir verdadera protección. No creo, a estas alturas, que deban seguir siendo cooperantes por omisión de esa pretensión de erigirse en el “Benefactor de la Universidad”. Ni buscar tapar sus propias carencias mimetizándose, también, bajo una campaña engaña bobos como las que acomete el gobierno. La universidad es una comunidad intelectual. Cada cual sabe perfectamente lo que realmente acontece dentro del campus universitario. ¿A quién creen que pueden engañar?

Desde las cornisas más altas del edificio de FACES, todos los días, unas gigantescas pancartas les recuerdan a los transeúntes comunitarios lo insegura que está la Universidad. En el interior de sus cerebros, la cadena de texto “UC Segura” activa las neuronas que recargan la conciencia con el mensaje contrario. El malestar que reina con relación a la campaña manipuladora se profundiza. Algunos se preguntan si la cúpula universitaria no habrá perdido contacto con la realidad. Otros, los que habrán leído la noticia publicada en NOTITARDE, pensarán que los mochos se juntan para rascarse. Lo peor que podría pasar es que los universitarios llegasen a internalizar  esa sociedad de intereses con el verdugo como algo razonable, cuando moralmente, al menos para mí, es antinatura. ¿Hasta cuándo ese flirteo con quien tanto daño nos ha perpetrado?






sábado, 18 de junio de 2016

La Lógica Escondida


“Que nos den un Golpe”

Asdrúbal Romero M. (@asdromero)


No poseo información acerca del debate político que pueda estar desarrollándose al interior de la cúpula del Régimen. Ahora bien, con la finalidad de identificar su función de transferencia política, uno puede dedicarse a observarlo como si fuese una “Caja Negra”. Con sus entradas: los estímulos que debe procesar, provenientes de una realidad externa en sus múltiples y diversas facetas -económica, social, política, etc.-, y sus salidas: las respuestas que genera a dichos estímulos. En las más recientes semanas, le he prestado selectiva atención a las salidas políticas. Como cualquier observador que desee visualizar alguna vía de resolución posible a este atolladero político en el que estamos entrampados, por encima de todo me interesa la  función de transferencia política del Régimen, es decir: cómo procesa éste toda esa abigarrada cantidad de estímulos que le llegan para convertirlas en respuestas políticas. Todos los días las genera, a diferentes niveles y en diversos frentes, algunas de ellas notablemente contradictorias entre sí, pero aun así me he dicho: debe existir una lógica escondida y unificadora de criterios para producirlas.

¿Cuál es? Pues bien, ese proceso de observación- identificación del Régimen como una “caja negra” me ha permitido arribar a una conclusión susceptible de ser enunciada con sorpresiva simplicidad. La dividiré en dos apartados:

  1. La facción que, claramente, prevalece en la toma de decisiones políticas del Chavismo es la identificada como el ala radical. Son Cilia, Jaua, los hermanitos Rodríguez, acompañados seguramente por algunos militares, los que vienen imponiendo la línea dura dentro de ese archipiélago de posiciones encontradas que, suponemos, deben estarse moviendo dentro del Chavismo que continua dándole soporte al Régimen. Insisto en la denominación: ¡Chaviiiismo! Que no se nos olvide nunca que la crueldad de este régimen es parte de su legado; ni incurramos en el error, por favor, de calificar como chavismo auténtico a los que ya abandonaron el barco –o los fueron-.
  2. La decisión política que se ha impuesto es reducible, coloquialmente, a un “preferimos que nos tumben”. Así de sencillo: “que nos den un golpe de estado, que nos persigan”. Observen bien: todas sus decisiones y acciones están orientadas a provocar ese escenario de salida.



 ¿Por qué esa línea aparentemente ilógica? Ellos están perfectamente conscientes que conformen los días transcurran más se agravará el panorama social y económico del país. Saben que ellos ya no están en capacidad de torcer el inequívoco rumbo hacia el desastre humanitario; que el Régimen no tiene futuro; que forzosamente tendrán que salir del poder.

 Siendo ese el seguro escenario que avizoran, la decisión política se reduce a darse una respuesta sobre el cómo preferimos salir. ¿Retratados en una confrontación democrática como los muy malqueridos por una apabullante mayoría del pueblo? No luce razonable, de allí que recurran a cualquier estratagema traída por los pelos para impedir la realización del Referéndum Revocatorio. En contra de toda lógica convencional que en un análisis, fuera de contexto, pareciera indicar que su celebración les permitiría ganar tiempo; aliviar tensiones; aquietar los ánimos.

¿Ganar tiempo para qué? Ya ellos se hicieron esa pregunta y la respuesta es evidente: en cualquier escenario en un futuro inmediato les irá peor. ¡El Tiempo del Futuro ya se lo gastaron! Corrieron tanto la arruga, alienados por una explosiva mezcla de irresponsabilidad, ineptitud, insensibilidad social y crueldad, que alcanzaron el punto de no retorno en el que es imposible aliviar tensiones y aquietar los ánimos de un pueblo hambreado. Ellos, perfectamente, lo saben. Conocen al detalle las verdaderas cuentas de la República. Esas que seguro estoy estarán en un saldo mucho más rojo que el que cualquiera se pueda imaginar, porque eso es en síntesis lo que han sido ellos: ¡dilapidadores; ladrones; ocultadores y tergiversadores de la realidad!

Por eso, pensemos bien, pongámonos en su lugar. Opción preferida: Dejar el poder a consecuencia de un coup d’état. Deben estar trabajando para que sea lo suficientemente blando que les permita exiliarse en sus respectivos paraísos de refugio político donde eso de ser perseguido sea algo muy relativo, con sus familias y una jugosa cantidad de extraídos recursos fiscales en buen resguardo.  Sueñan desde ya con incorporarse  a esa narrativa política anacrónica, tipo allendista, de la izquierda bien intencionada que trabajó denodadamente en favor de los más pobres; que su logros y avances eran tan notables que tenían que ser detenidos por una infernal guerra económica, maquinada desde los palacios del maligno imperio, porque si no se convertirían en referencia universal; que estaban derrotando a los infames capitalistas porque, aún en medio del fragor del heroico combate, producían alimentos suficientes para exportar a tres países y la FAO se los había reconocido; que….que, finalmente, el Imperio, no teniendo más remedio, habíase visto obligado a urdir y ejecutar el nefasto golpe de estado en su contra, pero que ellos volverán.

No sé si los acontecimientos den para que puedan incorporar a su épica fabulada la participación protagónica en el golpe del Gran Jefe de los adecos, aquellos cuyas cabezas su profeta había prometido freír, pero que por bondadoso no había honrado su promesa y fíjate con qué maldad retribuyeron tan piadosa conducta. Este es el relato político en el que ellos desean verse como protagonistas y campeones de un retorno que Dios quiera nunca ocurra. Algunos lo soñarán como manifestación de su fanatismo ideológico, los menos, y otros por visualizar en esa “huida hacia adelante” el mecanismo para salvarse de tener que pagar sus deudas con la justicia.

Esta conclusión, que a algunos parecerá un tanto retorcida, es el resultado de mi interpretación hecha, como les dije,  a partir de observar con una intención precisa el comportamiento político externo del Régimen, desde el momento en el que Maduro, en tono amenazante, nos anunció a todos en cadena nacional: ¡Dólares No hay! El tener que admitir esa realidad constituyó para mí un importante hito de reconocimiento de que no podrían evitar lo que ya se encuentra en trágico desarrollo. Por supuesto, que el análisis está contextualizado a una crisis sobre cuya magnitud, naturaleza y evolución dinámica en múltiples ocasiones he escrito. No deseo redundar, pero ya es incontrolable para ellos. No la pueden detener, ni siquiera amortiguar. Sólo les queda buscar cómo operar en los oscuros pasillos de la política para que su “huida hacia adelante” les resulte lo más benigna y conveniente a sus propósitos. El reconocer como motivación política principal del Régimen el “que nos den un Golpe de Estado”, sí, pero con algún margen de negociación o cuota parte de influencia sobre él -o toda-, es un buen punto de partida para el análisis de consecuentes escenarios.



viernes, 3 de junio de 2016

Crisis y Revocatorio

video
EL RECORDADO VIDEO DE CARLOTA FLORES(1978)


Mires +1M Carlotas Flores

Asdrúbal Romero M. (@asdromero)


La crisis actual era perfectamente predecible. Pero una cosa era pronosticarla en el aséptico ambiente de un salón de estudio, revisando textos clásicos sobre análisis dinámico y control de sistemas, y otra muy distinta es ser un testigo, casi impotente, del inclemente y furioso daño que ya está perpetrando en contra de la inmensa mayoría de nuestros compatriotas. Como si fuese un poderoso terremoto  u otro fenómeno natural, destila su mayor saña en contra de los más vulnerables. Su signo es la aceleración, no puede ser otro, por lo que su efecto devastador se extenderá. Viene por todos, incluso por los que ahora no se sienten lo suficientemente amenazados.

Participé en la misma reunión del Tren, sobre la crisis alimentaria, a la que el Dr. Nelson Acosta hizo referencia en su artículo: ¡En octubre: revoca el hambre! (http://autonomiaspoliticas.blogspot.com/2016/05/en-octubre-revoca-el-hambre.html). La mejor descripción de lo que ya está ocurriendo, la aportó una veterana luchadora social del Sur que fue invitada al conversatorio. Con extremada sencillez pero, al mismo tiempo, contundente y  fluida elocuencia. Sentimos que no le era necesario elucubrar nada, simplemente dejar que su cerebro descargara como en un cauce natural el drama de sus vivencias en estos tiempos tormentosos.  Jóvenes madres entregando a sus niños a quien se los quiera criar porque ellas ya no pueden. Cada día son más los niños que no son enviados a las escuelas. Un programa de alimentación escolar (PAE) absolutamente desnaturalizado: sin proteínas, ni huevos, ni otros componentes nutricionales propios de una dieta equilibrada que tampoco van a consumir en sus hogares. Todos los días lo mismo: unas bolitas de harina rendidas con la masa de algún tubérculo todavía asequible; arroz con frijoles y poco más. Niños en las escuelas que lloran por hambre. Niños que comienzan a mostrar alarmantes signos de desnutrición. Padres y madres que dejan de comer para poder medio alimentar a sus proles. Algunos ya convertidos en zombis por la impotencia. ¡Deshumanización!

Mi corazón encogido. Rabia. La sensación de que todo lo que pudimos haber imaginado sobre la crisis, en nuestro laboratorio de pronósticos, queda como un gélido gel aplastado frente a la rudeza con la que nos golpea la cruda realidad de su concreción. Qué apabullante diferencia entre ese sobrecogedor drama y las frías curvas exponenciales que he simulado en MatLab –un software matemático-, para ilustrar, en algún otro conversatorio, que tarde o temprano arribaríamos al codo de arreciamiento de la dinámica de inestabilidad. Ya estamos en él. ¡De ahora en adelante todo será como un tornado!

¡Qué apabullante diferencia entre ese sobrecogedor drama y el discurso prevaleciente a estas alturas en la comunicación política opositora! Con mucha razón, intervino la periodista Maleisi Nuñez para señalar la necesidad de incorporar los relatos del drama social, testimonios como el de nuestra invitada, a la campaña comunicacional de los sectores democráticos. Recordé la cuña del “¿Es esto correcto?” (campaña presidencial de Luis Herrera en 1978, disponible en https://www.youtube.com/watch?v=eJxbNszKygc). Ahora dispondríamos de millones de Carlotas Flores con un relato infinitamente más desgarrador.

¿Por qué me atrevo a contrastar el planteamiento central del discurso opositor con la tragedia social que estamos viviendo? Aunque desde un principio se plantearon cuatro rutas alternativas para promover el necesario cambio de gobierno: 1) Renuncia 2) Enmienda Constitucional 3) Referéndum Revocatorio (RR) y 4) Constituyente, es evidente que la opción que prevaleció fue la tercera. Todas las marchas y eventos políticos que se convocan son para luchar por la realización del RR este año. La campaña comunicacional gira alrededor de él.

Debo reconocer que nunca he creído en el RR como un fin en sí mismo. Obligado a ser consistente con mis pronósticos, corriendo el riesgo de ser acusado de obstinante terquedad: estoy seguro que la acelerada dinámica con la que se desarrollará la crisis, no permitirá el lapso de tiempo suficiente como para que lleguemos a su realización. Ni aun en octubre. Antes explotará en plena efervescencia la crisis humanitaria y tendrán que actuar otros mecanismos de protección de la supervivencia social. Ahora bien, me han convencido, o quizás me he dejado convencer, que el RR sí es una alternativa válida como medio de lucha.

Debe rendirse uno ante la sapiencia política de analistas como Fernando Mires. Lo cito: “El revocatorio, por su propia naturaleza, opera como un catalizador del descontento popular. Eso significa que el revocatorio no solo es un objetivo sino también un medio de lucha. Un eje. En torno a ese eje son y serán articuladas múltiples demandas sociales y políticas” –de su artículo “VENEZUELA, ¿EL COMIENZO DE LA LUCHA FINAL?” en http://polisfmires.blogspot.com/2016/05/fernando-mires-venezuela-el-comienzo-de.html -. Reivindico la última afirmación contenida en la cita: el RR como instrumento de articulación de las múltiples demandas políticas y sociales. Muy correcto esto, pero hay que diseñar un relato político que lo articule con la tragedia social que ya está furiosamente pateando por nuestros predios y comunicarlo eficazmente. Y, no sé, tengo mis dudas de que ello se esté haciendo con la calidad e intensidad requerida.

De estas dudas, me surgió de manera muy natural una pregunta hacia nuestra invitada: ¿Cómo está valorando la gente en las zonas donde llevas a cabo tu labor la propuesta del RR? La respuesta: “Quieren salir de esto ya; al RR lo ven como algo muy lejano; no está calando”. Interesante. Ese pueblo, la mayoría electoral, salió a votar el 6D con una visión muy simplificada del nudo gordiano al cual nos enfrentamos. Votó por la MUD como un medio, no por apego a las múltiples banderas políticas que la integran. ¿Un medio para qué? Para salir de Maduro y todo lo que él y su entorno significan, para cambiar su realidad abruptamente empobrecida.

Del 6D hacia acá, la crisis se ha acentuado varios órdenes de magnitud. Y de aquí a octubre, siendo optimista con lo de la fecha de más pronta realización,  se acentuará a mayor velocidad. Si ya la realidad es dantesca como la describió “La Mami” -no dudo de su narración porque la sentí auténtica y además dispongo de múltiples canales de información concordantes-, ese pueblo se encontrará sumergido en una muy profunda situación de desesperanza.  Deberían, entonces, los “señores de la oposición” –casi cito al Académico Elías Pino Iturrieta- auscultar, exhaustivamente, la posibilidad de una respuesta sorpresiva de ese pueblo, “partiendo de una situación que no merece”. No me atrevo a asegurar que el tipo de sorpresas en las que el prestigioso autor piensa – en su artículo “¿Gloria al nuevo pueblo?” (http://www.el-nacional.com/elias_pino_iturrieta/Gloria-nuevo-pueblo_0_854914597.html )- sean las mismas en las que yo estoy pensando cuando percibo un discurso centrado en la convocatoria a una nueva cita electoral.

Hay que afinar la auscultación. Hay que modificar la comunicación política. Ponerla en sintonía con la crisis y plasmar su urgencia. Temo que no vamos bien. Quizás sólo sea eso: un temor, que me hace lucir ante otros como un ser empecinado y radical. Pero cada día me convenzo más que el tiempo de la política no es necesariamente el tiempo del pueblo –una frase feliz de mis amigos del IFEDEC Carabobo-. Tampoco el tiempo de la Diplomacia –situación OEA-. El tempo de políticos y diplomáticos está absolutamente desfasado con relación al de esta sinfonía infernal que ya avanza en su movimiento “prestissimo”.