martes, 21 de agosto de 2018

Las contradicciones del Paquetazo del Viernes Pantano

DESEOS NO EMPREÑAN


Con esta frase coloquial utilizada como título, les comparto un análisis sin desperdicio de Pedro García Otero sobre el Paquetazo del Viernes Pantano. Me gusta Viernes Pantano para diferenciarlo del Viernes Negro de 1983, porque aquél además de que puede ser muy negro -imagínense un pantano de asfalto ademas liberando olorcito de H2S- es uno movedizo en el que todos nos estamos hundiendo.

Las Cinco Contradicciones del Plan de Ajuste de Maduro


Pedro García Otero / 17 ago 2018

Esta noche, Nicolás Maduro anunció algunos detalles sobre el “Programa Económico de Recuperación”, su plan de ajuste macroeconómico. Habló repetidamente de “anclaje revaluador”, de “transición tardía” (al socialismo) y de “mercado”, palabra que mencionó en varias oportunidades.

En su plan de ajuste, sin embargo, el mandatario olvidó temas claves, y dónde podría haber generado confianza (como en el programa de ajuste fiscal o el de los combustibles) fue excesivamente vago; donde, en cambio, el programa puede convertirse en una bomba, como en el desbocado aumento general de salarios, fue extremadamente concreto, y las primeras reacciones a los anuncios han sido muy negativas.

Más allá, el programa tiene una serie de contradicciones: La más importante de todas es que es un programa que carece de financiamiento. Es como si un tuberculoso se lanzara a conquistar el Himalaya desnudo. Las posibilidades de éxito tienden a cero. Al menos cinco grandes contradicciones se desprenden de los anuncios del mandatario este viernes 17 de agosto:

1) Disciplina fiscal vs. pago de bonos

Este es, sin duda, el punto más álgido de las contradicciones de los anuncios de Nicolás Maduro en el plan de ajuste: En la misma alocución en la que puede anunciar un “bono de reconversión monetaria” de Bs. S. 600 (Bs. F. 60.000.000) a 10 millones de personas (es decir, la friolera de 600 billones con doce ceros de Bs. F.), y ofrecerse a pagar todos los sueldos del país durante tres meses, el mandatario puede señalar que se necesita una “disciplina fiscal draconinana” que “frene la emisión de dinero inorgánico”.

El único equivalente que se le puede ocurrir a uno es el de un alcohólico que decide anunciar que va a dejar la bebida, pero antes se va a tomar 30 botellas de ron. Y me perdonan lo crudo del símil, pero es que el Estado venezolano, bajo el chavismo, decidió gastar hasta morir, como Nicholas Cage decidió beber hasta morir en Leaving Las Vegas. Pareciera, más que a recuperarse, decidido a suicidarse.

Con semejante inicio, la promesa de disciplina fiscal no es más que eso, una promesa. Y la parte de “no emitir dinero inorgánico” un chiste. No solo porque esa ha sido históricamente la política del madurismo, sino porque no hay fuentes de financiamiento.

La ya crítica situación del sector privado del país se verá agravada si, como es previsible, el programa económico de Maduro acelera la crisis.

Al llegar al cómo se va a financiar este programa, Maduro fue (por necesidad) vago: Habló de aumentar la producción y la productividad, sin explicar cómo. Porque el cómo en este momento, y con este Gobierno al frente, no existe. Imploró por la necesidad de incrementar la producción de petróleo, sin una sola propuesta; y habló de un aumento de la tributación para un sector industrial y un país exhaustos, y que de ninguna manera están en condición de financiar a un Estado tan voraz como este.

2) El salario aumentado vs. la realidad

El mismo Maduro que promete austeridad fiscal no se da cuenta de que al ofrecer un salario mínimo de 180 millones de bolívares de los actuales, está desafiando todo su programa.

Maduro es el principal patrono del país, el mismo que no puede subir los salarios de miseria actuales por los cuales médicos, enfermeras, trabajadores de empresas de servicio, empleados en general del sector público, llevan dos meses en la calle.

¿Qué cambió del 16 de agosto (día en el que, cobardemente, Maduro impidió que enfermeras y médicos marcharan a Miraflores) en relación con el 17, para que de un día al otro el, insisto, principal patrono del país decidiera otorgar un incremento general de salarios de 3.362% a los mismos a los que el día anterior se los negaba? Porque no se descubrió petróleo en Los Teques, ni el Gobierno acordó una restructuración de la deuda y una línea de crédito de $60 milllones. Las circunstancias son las mismas.

Y el anuncio no solo es demagógico: da miedo. Que en un momento como el actual, un Gobierno sin límites como este se ofrezca a pagarle el sueldo de sus empleados a un sector privado noqueado por tanta inquina durante dos décadas, debería provocar, como mínimo, un enorme arqueo de cejas de cualquier empresario.

De ahí a la estatificación masiva de empresas, luego de un fracaso anunciado, del que culparía al sector privado, maluco, saboteador, no hay más que un paso. Y el Gobierno podría intentar una maniobra así de artera, a pesar de lo evidentemente débil que luce en todos los campos.

3) Anclaje vs. flotación y tasa Dicom / casas de cambio autorizadas

Habla Maduro de que es el momento de que el bolívar flote, que compita con otras monedas, de “respetar el mercado”; todo esto suena bien. Pero entonces dice que el bolívar soberano estará anclado al petro, y que como cada petro tiene un valor aproximado de 60 dólares, un dólar serán 6.000.000 de los actuales, o 60 soberanos.

¿Por qué? ¿Quién lo decidió así? Evidentemente, no “el mercado”. Mucho más cuando anuncia que habrá tres subastas Dicom, sí, Dicom, semanales, hasta llegar a una diaria en tres meses. Y que se “autorizarán” tres (3) casas de cambio para todo el negocio de cambio del país. “Subastas Dicom”, “anclaje”, “casas de cambio autorizadas” y “mercado” no parecen caber en la misma frase.

Eso, por no mencionar lo mismo, el mismo error de diseño: ¿Con qué se financia esto? ¿Qué recursos sustentan “una subasta diaria de Dicom” para un Gobierno que no las hace regularmente desde 2014?

Y obviemos el siguiente detalle, ligeramente vergonzoso: en la misma cadena en la que Maduro se refería al “dólar criminal”, colocar el dólar, de salida, en 6 millones de bolívares, supera todos los guarismos de Dólar Today, Dólar Promedio, Air TM et alter. Quizás con la intención de que al ser la tasa alta, en los primeros días tienda a bajar y crear un shock de optimismo. Amanecerá y veremos si lo lograron. Pero no parece factible.

4) Incremento de la tributación vs. exenciones

Maduro sube en cuatro puntos el IVA, pero la hiperinflación significa, entre sus múltiples efectos perversos, que la recaudación real baja. Y que la la evasión se multiplica, porque llegado un momento, el despelote monetario es tan grande que se pierden las referencias.

En un entorno tan depauperado como el actual, lo que pueda recoger con cuatro puntos de IVA es marginal para sus necesidades, pero abre otro boquete en la línea de flotación de los más pobres y las clases medias.

Más allá del IVA, sin embargo, el Gobierno anuncia una serie de medidas para aumentar la tributación por Impuesto Sobre la Renta, sin recordar que uno de los anuncios que despertó más interés cuando Maduro comenzó a hablar del tema, fue, precisamente, el de una exención en términos muy generosos del ISLR por un año que al final pareció diseñada para que Pdvsa no tuviera que tributar en 2018 (acabando con el único ingreso en serio del Estado venezolano). ¿A quién le vas a cobrar si acabas de hacer casi una amnistía general?

Finalmente, está la creación del Impuesto a las Transacciones Financieras, que pudiera ser atractivo para el Gobierno porque se indexa a la hiperinflación. Pero igualmente, en medio de este desbarajuste y sin una política en serio de “cero emisión de dinero inorgánico”, las medidas tributarias no son más que wishful thinking.

5) Carnet de la Patria vs. aumento de la gasolina

El jefe de Estado anunció que se prorrogaba el censo de transporte para el nuevo mercado de la gasolina, el que (ahora sí) acabará con el contrabando a Colombia. Sus anuncios fueron deliberadamente vagos y casi evasivos (“ya veremos”, “yo no tengo apuro”, “plan piloto”, etc.).

Es decir, el anunciado aumento de la gasolina no se ve en el horizonte. Seguirá siendo regalada: Decir “yo no tengo apuro” cuando apenas minutos antes habías dicho que “cada año perdemos $10 mil millones por contrabando”, solo está al alcance de un chavista.

La extensión de plazos, también, indica la resistencia de buena parte de la población a inscribirse en el censo, por lo que el video donde muestra que solo se podrá obtener gasolina con el carnet de la Patria es parte de una estrategia, para decirlo sin ambages, de intimidación. La verdad es que incluso en Venezuela, negarle la venta de gasolina a quien no tenga el carnet es tan discriminatorio que no resiste un análisis.

Sin aumento de la gasolina, el contrabando solo crecerá. Y a pesar de que ha sido deliberadamente vago en sus anuncios, lo que se sabe del funcionamiento del mecanismo es que se le depositará a cada inscrito en el censo de transporte del carnet de la patria un monto para comprar un número determinado de litros de combustible (y esto es, como ha señalado acertadamente Maduro, un subsidio directo).

En principio, que Maduro busque que la mayor cantidad de gente posible sea subsidiada no tiene ningún sentido, porque está demasiado urgido de recursos. Nuevamente, lo atrasado del precio relativo tras 20 años de demagogia hace muy difícil un aumento que le permita al mercado interno del combustible ser rentable, o por lo menos, estar cerca del equilibrio.

En conclusión

Los anuncios de Maduro son irreales desde el momento en que ancla todo al Petro, un criptoactivo que la gente no comprende y que en la realidad no existe, porque también lo controla el Gobierno.

Pareciera un compendio de pensamientos mágicos (en algún momento de la alocución Maduro habla de “hicimos magia”), deseos, invocaciones, pero no un programa económico.

Sus aspectos perniciosos, sin embargo, son gravísimos. Fundamentalmente, porque el país, que estaba en hiperinflación, puede entrar en un proceso desconocido en las próximas horas. Y la hiperinflación, sumada al caos de servicios públicos, pueden desencadenar situaciones muy complicadas en los próximos días.  Es un programa que, en resumidas cuentas, no contribuye a mejorar la situación, por el contrario, la empeora.

Además, es un programa que requiere un ingente respaldo económico. Uno que, aparte del FMI, solo podría prestar China. Y China no luce interesada. Por lo menos no en este momento. Tampoco se comprometería a establecer un satélite tan evidente en la costa sur del Caribe.

Quisiera uno ser optimista, pero esto parece condenado a un agravamiento muy rápido, y probablemente, a una presión social insoportable. Este Gobierno está demasiado entrampado, carece de credibilidad e internacionalmente es un paria. Nadie se quiere sacar una foto con él. Y los que pudieran querer no tienen cómo costear esto.

Así que lo que viene hará palidecer lo que hemos pasado.

jueves, 16 de agosto de 2018

Dos interrogantes en el contexto colapso

Miren bien el tamaño del cable al comparar con el ingeniero que esta de pie. Son tres cables de estos de 250 kV enfriados por aceite.



Dos preguntas que me hago

@asdromero

I-Colapso Eléctrico y etc.


Ya en Maracaibo hay zonas en las que padecen más horas al día sin servicio eléctrico que con él. Esto, a raíz de la más reciente falla de la línea de interconexión con el Sistema Eléctrico Nacional cuyo prolongado sobrecalentamiento y posterior incendio -las protecciones no dispararon-  paralizó por horas el tránsito vehicular por el puente sobre el lago General Rafael Urdaneta. Me reportan esta situación miembros de mi familia. El colapso del sistema en la región occidental del país es inminente. Así ha sido advertido por connotados profesionales desde hace meses –uno de ellos tuvo que escapar del país para evitar su captura por organismos de seguridad-. Los hechos están demostrando que su pronóstico- denuncia fue fidedigno. Pero son como palabras que se las ha llevado el viento, los acontecimientos le han venido dado forma al dibujo de la dantesca realidad que está por producirse, pero aun así: ha resultado imposible concretar la articulación de una reacción ciudadana generalizada que esté en consonancia con la gravedad e inminencia del desastre anunciado.

Resulta que en otras regiones del país también el drama eléctrico se encamina en la misma dirección, aunque el colapso no se avizore tan cercano. Me referiré a Carabobo, donde pareciera que pensamos que lo del Zulia es un tema de afectación muy lejano cuya probabilidad de ocurrencia en nuestro estado es más bien baja. Y no es así. Debe saberse que más del 60% de los seccionadores de alta en las diversas subestaciones están dañados. Que para poder manejar estas contingencias –aberrantemente diferidas en el tiempo- ha sido necesario unir dos circuitos de distribución en uno, y hasta tres,  de lo cual se ha derivado que la mayoría de los nuevos circuitos combinados se encuentran en situación de sobrecarga. Debe resaltarse también que esta política, contraria a lo que dictaminan los manuales de confiabilidad de cualquier sistema, sólo ha sido posible como consecuencia de la sostenida reducción de la potencia demandada debido a la ostensible disminución de la actividad comercial e industrial, así como la desocupación de muchas residencias familiares debida al fenómeno de la emigración.

En cuanto al personal encargado de manejar la operación del sistema, muchos han tenido que abandonar su trabajo sin recurrir a un cese normal de su relación laboral. No les he permitido renunciar porque sobre ellos pende la amenaza de declararles “Traidores a la Patria”. Resultado: la mayoría termina fugándose. Por cierto, el Régimen ha venido aplicando esta política a profesionales y técnicos con algún grado de responsabilidad en áreas operativas críticas –y ya ni siquiera eso- en empresas públicas como PDVSA, CANTV, las diversas Hidro, etc.. En el caso que nos atañe, los pocos que quedan confiesan haber transmitido sus cuitas sobre el extremo deterioro del sistema que les corresponde operar a los funcionarios que desde Caracas visitan sus instalaciones. “Vienen, toman notas exhaustivamente como si en verdad estuviesen tomando conciencia de la gravedad de lo que les reportamos, luego se van y nunca pasa nada”. Por un oído les entra y por el otro les sale; nadie hace nada; no se vislumbran soluciones; dicen resignados a esperar que “el sistema termine de apagarse”.  Suena como una sentencia profética y es de su exclusiva autoría. Ni invento ni exagero. Las consecuencias de que ese apagón ocurra, todos nos las podemos imaginar.

Como los hechos también nos están permitiendo visualizar cómo el colapso de PDVSA ya está generando una crisis terminal en cuanto al costo de abastecimiento de gasolina a nivel del consumidor. Una durísima verdad que al Régimen no le queda más remedio que abrirle el telón para que, a golpes y porrazos, asumamos todos los ciudadanos el abrupto y descomunal impacto sobre nuestros bolsillos del hecho de haber artificiosamente mentido por demasiados años. Así podríamos continuar hablando de otras crisis cuyas dinámicas han venido convergiendo en paralelo para revelarnos el cuadro dantesco en el que estamos parados. En este contexto donde los pronósticos de los expertos se transmutan en cruel realidad para todos, me he planteado dos interrogantes que deseo compartir con ustedes.


II- ¿Y las Universidades?


En primer término, conocemos de la existencia de un grupo de economistas comandados por Ricardo Hausmann y otros prestigiosos profesionales de esa área que han venido preparando –y modificando continuamente en la medida que el cambio político no se produce y se hunde más nuestra economía- un plan detallado sobre las medidas que tendrían que implantarse para reflotar nuestro potencial económico. Pero eso no lo es todo y es aquí donde yo me planteo una primera pregunta: ¿Se han conformado grupos que en otras áreas críticas, como la de electrificación por señalar un ejemplo, estén desarrollando planes concretos sobre lo que hay que hacer para reflotar los sistemas una vez estos delincuentes chavistas dejen o sean expulsados del poder de alguna manera?

Me resulta inevitable, con relación a esta pertinente interrogante, que dirija mi vista hacia las Universidades. Dada la naturaleza de sus altos fines: ¿Se han abocado nuestras principales casas de estudio  a la tarea de promover, conjuntamente con otras instituciones, la integración de estos grupos de estudio sobre lo que hay que hacer con el país en las diversas áreas en ese inminente futuro post chavista? No percibo que lo estén haciendo y esto me motiva a bajar unos cuantos escalones: ¿Existe al menos un grupo de estudio sobre la temática universitaria que esté pensando y discutiendo cómo va a ser esa universidad viable que va a poder formar los profesionales que requiere la nación a lo largo de ese largo período de país empobrecido que nos espera? La Universidad que conocimos no va a ser posible por un largo tiempo.

III- ¿Faltará algo por entender?


La segunda interrogante que me he planteado por estos días está referida a un fenómeno sociológico que, seguramente, pasará a ser caso de estudio en todas las universidades del mundo. Lo que hoy ocurre en el Zulia constituye el vivo retrato de hacia dónde se dirige el país. Menos mal que los más recientes estudios de opinión confirman que una abrumadora mayoría ciudadana –por encima del 80%- finalmente ha internalizado la gravedad del escenario de destrucción que se está instalando en el país y la convicción de quienes son los verdaderos responsables de que Venezuela esté siendo destruida de la cruenta manera como lo está siendo. Los pronósticos dan paso a una realidad que ya no deja espacios para las dudas. No obstante, tal cual pasajeros del Titanic –tomado de un tuit de Jorge Botti- esa mayoría sigue actuando como una masa inerte incapaz de organizarse para generar la contundente reacción ciudadana que propulse el urgente y necesario cambio político.

Según los expertos, sólo hace falta la movilización de la sociedad entre 3.5 y un 5%, pero nada que se logra a pesar de todo lo ya dicho. La desconfianza en los políticos no sirve de justificación suficiente como para que los ciudadanos de un país vean cómo impunemente se les destruye su entorno vivencial y no sean capaces de articular una reacción. ¿Cuáles son las variables causales o los factores que se pueden esgrimir para tratar de explicar la inexplicable inacción colectiva? Será motivo de estudio. Se los digo. Para mí, hoy por hoy, es una  interrogante que me atormenta.

jueves, 19 de julio de 2018

Un video para reflexionar




El Reinado de la Maldad

Asdrúbal Romero M
@asdromero

No suelo abrir todos los videos que me envían a través de los diversos grupos de whatsapp, pero hace unos días abrí uno que no lo puedo apartar de mi mente. Me ha incitado algunas investigaciones y reflexiones que deseo compartir con ustedes, convencido como estoy que ya va siendo hora que los venezolanos internalicemos la ineluctable presencia entre nosotros del Reinado de la Maldad.

En el video publicado en youtube el 12 de junio de este año, un día antes de ser liberados, dos jóvenes famélicos nos dan su testimonio del infierno por el que tuvieron que pasar desde su detención en un módulo policial el 25 de enero de este mismo año. Apenas cuatro meses y medio, para que los hermanos León Ramírez se convirtieran en dos reproducciones casi exactas de los tantos sobrevivientes de campos de concentración de la Alemania nazi que hemos visto en innumerables películas y documentales. No es necesario que abunde en lo que ellos mismos cuentan sobre el extremo grado de crueldad al que fueron sometidos. Viendo el video lo pueden constatar. A unos presos comunes por un delito relativamente menor se les niega la alimentación, ni siquiera las que debiera suministrarles el Estado, como es su deber, sino la que religiosamente les llevaba su madre. Se les tortura  de múltiples formas con refinado sadismo como si acaso ellos fuesen espías de alguna potencia invasora. La interrogante que cada uno de nosotros debe hacerse, sobre todo los escasos simpatizantes del oficialismo que todavía creen en el “buenismo” de este régimen: ¿cómo es posible que hayamos llegado a tales niveles de perpetración de gratuita maldad?

No soy historiador. Podría cometer un error si exculpara a la sociedad venezolana de no haber caído en el tremedal de la maldad generalizada en algún lapso de su historia. Pero lo que sí me atrevo a afirmar como ciudadano con unos cuantos años a cuesta, es que desde mi primera juventud marabina nunca percibí en nuestro país la reiteración de tantos episodios de maldad como los que vienen aflorando en estos recientes tiempos. Es como si un maligno proceso hubiese estado incubándose en los intersticios de nuestro tejido social, atreviéndose finalmente a mostrar con notorio desparpajo el lado muy oscuro de la nueva sociedad que la revolución nefasta nos viene dejando como legado. Recordemos también el macabro episodio de los setenta y tantos cadáveres carbonizados que resultaron del supuesto motín en el retén de la Navas Spinola.

El sicólogo social Philip Zimbardo, promotor del muy publicitado experimento de la Prisión de Stanford –del cual se hizo una película casi documental que se puede conseguir en algunas páginas de descarga-, en su libro “El Efecto Lucifer” con el sugerente subtítulo: “Entendiendo como buenas personas se vuelcan hacia la maldad”, nos devela bastante claves sobre la progresiva institucionalización de un reinado de la maldad en nuestro país.

En el sótano de un edificio de esa universidad se instala una simulación experimental de una prisión (1971). Estudiantes universitarios saludables fueron reclutados para el experimento a través de un aviso en el cual se prometía un pago. La selección de quienes asumirían los roles de guardias y prisioneros fue totalmente aleatoria. Al inicio del experimento no existían diferencias significativas entre los dos grupos. En el documental –preferí verlo a leer parte de las 400 páginas del libro contentivas de un diario detallado del experimento-, se observa cómo en menos de una semana se desarrollan todo tipo de comportamientos patológicos que obligan a detener el experimento. La simulación había dado paso a toda una  tóxica realidad donde los prisioneros, guardias y personal de administración se comportaban como si estuviesen en una cárcel real. Podía alucinar uno viendo cómo los guardias cometían una secuencia creciente de abusos en contra de sus compañeros. Hasta llegar a extremos brutales, sólo con la finalidad de hacer valer la posición de poder que les había sido asignada y no admitir ningún gesto de rebeldía tendiente a debilitarla.

Por supuesto, del libro de Zimbardo se pueden extraer muchas conclusiones.  En primer término, este estudio, así como muchos otros, desafían el enfoque tradicional de asignarles únicamente  a determinantes internos -el carácter, la personalidad, etc.- la responsabilidad de guiarnos moralmente por el mal o el buen camino. Frente al estudio de la personalidad como determinante del comportamiento, premisa de la ética de la virtud, surge el reconocimiento del rol explicativo de los contextos situacionales igual o superior al de los rasgos de la personalidad en un gran número de casos.
 
Esta afirmación me hace recordar una reunión en la Isabelica en mis andanzas como coordinador del Frente Amplio, a la cual asiste una joven chica venida, según se me dijo, del chavismo disidente. Después de escucharnos atentamente, ella se destapa con una extensa intervención en la que exterioriza su decepción al señalar cómo se había perdido el sentimiento de solidaridad entre hermanos compatriotas en el contexto de la severa crisis social que estábamos viviendo. La lucha por la sobrevivencia estaba incidiendo para que nos sacáramos los ojos los unos a los otros, dijo. Sus controvertidas palabras generan una discusión con una dirigente popular muy querida en la zona –tengo una foto con ella en Instagram- que insistía vehementemente en el carácter solidario y bonachón del venezolano. Al final me correspondió matizar una discusión que amenazaba con hacerse interminable. Pero, dentro de mí, sentía que la chica tenía razón: que el terrible contexto social cuyo deterioro se acentuaba, día a día, se había convertido en otro poderoso motor de cambio del modo de ser del venezolano.

 El texto de Zimbardo, que se refiere no sólo a su prisión simulada sino a múltiples situaciones, viene a aportarme, unos meses después, la fundamentación científica de aquel sentimiento. En su análisis bastante detallado de la pesadilla moral que representó para los Estados Unidos lo acontecido en la prisión iraquí de Abu Ghraib, él pone el acento en los factores sistémicos que promueven los abusos, las torturas y las conductas asociadas a la maldad como las que ahora estamos padeciendo en Venezuela con mayor regularidad. “Sistemas malos” crean “malas situaciones”, crean “manzanas malas”, crean “malos comportamientos”, aun en buenas personas –cito textualmente-. He aquí la principal conclusión para mí, en el sentido de poder concatenarla con la situación presentada al inicio.

Están los actores, las situaciones y el Sistema: entendido este como “los agentes y agencias cuya ideología, valores y ejercicio del poder crean situaciones, dictan los roles y expectativas para comportamientos aprobables de actores dentro de su esfera de influencia”. ¿Qué duda nos cabe de que estamos siendo regidos por una cúpula de la Maldad? Una cúpula que para salvarse ellos –mantenerse en el poder les permite su salvación- desestiman olímpicamente que ya no estén en capacidad, ni siquiera, de gestionar la consecución de los alimentos y las medicinas necesarias para la población de seres humanos dependiente del ejercicio de su poder. No les importa la muerte y la destrucción que han traído con tal de salvar su pellejo. Esta es la línea maestra de su Maldad Capital.

¿Qué se puede esperar entonces que se irradie hacia abajo del Sistema Genocida que se ha entronizado en el poder de la Nación? Egoísmo en su quintaesencia, no solidaridad. Indiferencia ante el sufrimiento, no empatía social. Mentira sistemática, no verdad. Abuso y brutalidad en el ejercicio del poder, no compasión. En términos de conductas ejemplarizantes, ideología, valores, mecanismos de mantenimiento en el poder, son muy nítidos los patrones de conducta que se envían  a todos los que se mantienen alineados con esa estructura de poder, sea por fanatismo o viveza. No sólo son unos enchufados, que los hay a todos los niveles: desde los bolichicos hasta los que administran el clap en algún recóndito lugar del territorio nacional o para un reducido grupo de profesores universitarios privilegiados en alguna universidad nacional. Se han terminado convirtiendo en agentes activos de la maldad.

Es como si el Sistema Genocida tendiera hacia abajo un manto de impunidad que les protege del uso abusivo del poder en estricto beneficio suyo. Cógete el alimento del prisionero como si fuese tu derecho hacerlo. Que se lo lleva la madre, no importa. Si te protesta, maltrátalo. Si te vuelve a protestar, dale una patada por las bolas. Usa el poder como nosotros lo hacemos. No te dejes retar el poder que te hemos dado. Si te lo dejas quitar, te jodemos nosotros. Toda una lógica de la crueldad en la que las víctimas ya no son nada. No sé si todos se habrán dado cuenta o si habrán reflexionado sobre este particular asunto de gravedad terminal, pero la Venezuela toda se encuentra bajo el angustioso imperio de un reinado de la maldad.

domingo, 8 de julio de 2018

La Iglesia y la Unidad




En unas declaraciones suministradas por Monseñor Azuaje, Presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV), él pidió a la oposición “reconstruir el liderazgo social”, comprender la necesidad de la unidad, y dejar de lado la “arrogancia política”. 


Del portal de noticias carabobeño NOTICIERO52 -https://noticiero52.com/ - solicitaron mi opinión al respecto y decidí, sobre la marcha, no desaprovechar la oportunidad. Desde hace tiempo, he venido pensando en el rol de la Iglesia como la Institución en mejor posición para convertirse en el poderoso y muy necesitado factor aglutinante, de cara al desafío de reconstituir una verdadera unidad de todos los factores sociales que movilizan al país con la capacidad de poder confrontar con mayor eficacia al Régimen. Un tópico pertinente, habida cuenta que ya se produjo un primer intento de parte de los obispos que, lamentablemente, se quedó a medio camino. De esta fallida y breve acometida política se deriva la motivación para producir este texto, cuyo título -muy acertado por cierto- fue decidido por Noticiero 52.


Romero: La Iglesia debe ser promotora de conversaciones entre diversos sectores del país



Muy de acuerdo con el pedimento que hace la Iglesia Católica a la oposición en sus tres vertientes. En primer lugar, priorizo la necesidad de comprender la necesidad de la unidad. Lo cual conlleva, la necesidad de dejar de lado la “arrogancia política” -¿Un mensaje a varios García?-. Por supuesto, es fundamental para el desafío que tendría que plantearse una plataforma unitaria reconstituida con ayuda de la Iglesia: la formidable tarea de reconstruir el liderazgo social para colocar el acento de la política unitaria en la articulación de las demandas sociales que genera la crisis genocida que estamos viviendo. Por lo tanto, coincidencia total con la Conferencia Episcopal Venezolana.

Ahora bien, nótese que hablo de una reconstitución de la unidad con “ayuda” de la Iglesia. En este sentido, creo que la Iglesia católica debe retomar la iniciativa que hace algunos meses emprendió como promotora de conversaciones entre dirigentes políticos, empresarios y rectores de diversas universidades. Los que estamos pendientes del curso político del país, supimos de las diversas reuniones donde representantes de la CEV conversaron con dirigentes políticos como Juan Pablo Guanipa, Henry Ramos Allup, Enrique Márquez, Eduardo Fernández y otros, así como con representantes de Fedecámaras y rectores de varias casas de estudios superiores (UCV, UC, UNIMET, UCAB, etc.). El tema: la necesidad de constituir una auténtica unidad.

Arropados por ese clima unitario que ya lo creíamos concretado, aquí en Carabobo se produjo el 22 de febrero una reunión donde participó Monseñor del Prete, la profesora Jessy Divo de Romero, el Presidente de Fedecámaras Carabobo, varios diputados, representantes de diversos partidos políticos y de diversas organizaciones de la sociedad civil. De esa reunión en el hotel Hesperia salimos realmente entusiasmados con la idea del Frente Amplio.

Algo ocurrió en el lapso que separó el Acto que se llevó a cabo el seis de marzo en el Aula Magna de la UCV y el que se escenificó, dos días después, en el auditorio del Complejo Cultural Chacao para anunciar la activación del Frente Amplio Venezuela Libre. Algo que nunca se ha logrado comunicar con la transparencia y precisión demandadas por la naturaleza de la iniciativa, pero que nos permite intuir que no se ataron políticamente todos los cabos que se debían atar y el niño nació con problemas de oxigenación en el tan esperado parto. De allá para acá, nos enteramos que la CEV había tomado distancia con relación al Frente Amplio –no así Ugalde ni el Rector de la UCAB-, igual la AVERU y Fedecámaras. Este problema que suponemos fue resultante de la discusión inconclusa de tópicos fundamentales a la luz del objetivo de reconstituir la Unidad, se ha convertido en un auténtico plomo en el ala para la eficacia política del Frente Amplio Nacional y, por ende, limitante de la eficaz territorialización de la acometida política en todo el ámbito geográfico del país.

Aunque aquí en Carabobo el Frente Amplio ha funcionado mejor que en la mayoría de los estados del país. Y no lo digo porque me haya correspondido coordinar en los primeros meses su etapa de gestación, sino en reconocimiento al denodado esfuerzo que han protagonizado algunos dirigentes de los partidos políticos que lo integran –no todos- y los movimientos sociales de la región. Lo cierto es que uno observa con tristeza como todos esos esfuerzos corren el riesgo de perderse, ante el inminente fracaso de la marca Frente Amplio en el ámbito nacional.

En mi opinión: la lección que debemos todos encajar, y en este “todos” también es menester incluir a la CEV, es que el tema de alcanzar la unidad política, que todos anhelamos y percibimos como necesaria, resulta ser muy elusivo y con ingentes complejidades propias de un genuino nudo gordiano. Requiere de un intenso esfuerzo de discusión puertas adentro, hasta que se alcance un acuerdo necesario y suficiente con el cual se comprometan vastos sectores representativos de la sociedad, incluyendo un espectro bien amplio de las fuerzas políticas y sus liderazgos más representativos.

La Iglesia es, hoy por hoy, la única institución con la prestancia requerida para poder promover, y yo diría: incluso presionar, para que el nudo gordiano comience a desenredarse. No va a ser suficiente con pontificar la idea. Ya se hizo en una oportunidad, pero no se condujo la acometida a feliz término. Si los representantes de la Iglesia, realmente, quieren contribuir con la consecución de un cambio político que comience a sacarnos de esta pesadilla, van a tener que involucrarse más y asumir mayores riesgos. La Iglesia ejerce un liderazgo moral por todos respetado. Este liderazgo debe ser utilizado proactivamente para tejer y tejer todo lo que sea necesario tejer en aras de despontificar la idea de la Unidad y convertirla en una realidad. Ella puede. Esta es mi opinión.

martes, 3 de julio de 2018

Sin Unidad todos vamos a ser culpables, quizás unos más que otros, pero todos culpables



La Imperdonable Desunión


Asdrúbal Romero (@asdromero)


¿Por qué tanto silencio? –es una pregunta que me han hecho a través de las redes sociales-. Mi respuesta: aprovechando el paro, un tanto obligado, para atender asuntos cruciales en lo personal, he decidido montarme en un helicóptero virtual para volver a tener esa perspectiva de análisis del estado político en el que nos encontramos. La distancia y la altura suelen ofrecernos la posibilidad de una visión a la que es muy difícil acceder cuando te encuentras abajo merodeando por la jungla.

Distancia, altura y, por supuesto, tiempo para reflexionar. Es necesario pausar y hacerlo de cuando en cuando. Ya sentía mucho la necesidad de ello cuando viajé a Madrid. Máxime, cuando me había sometido a la muy interesante experiencia de intentar coordinar el Frente Amplio para Venezuela Libre, en uno de los estados más importantes del país. Todavía no me siento listo del todo para expresar algunas de mis impresiones sobre esta experiencia y su pertinencia. Seguramente, en algún momento más adelante lo haré.

Ahora bien, sobre el estado de estancamiento político en el país a pesar de los huracanados vientos destructivos con los que la pronosticada crisis arrasa a Venezuela, me resulta obligante exteriorizar mi opinión. Voy a comenzar citando al Presidente de la Asociación de Columnistas del estado Carabobo, Rafael García Marvez, quien escribe en su artículo “País de Ciegos” publicado en El Nacional el 22 de junio: “Es preocupante que a un mes de las espurias votaciones presidenciales del 20 de mayo no se asome siquiera un elemento que despierte entusiasmo”.  Se refiere a un elemento, acontecimiento, iniciativa o acometida de naturaleza política y sí: más que preocupante es angustiante.

Mientras tanto, las diversas facciones políticas que se auto reconocen como opositoras al Régimen, aparentan continuar ganando espacios con  relatos políticos construidos sobre sus propias “verdades”. Digo aparentan porque no se ha hecho pública ninguna información, sobre los esfuerzos que debiesen estar haciendo para tratar de integrar una genuina alianza opositora. Parecieran no darse cuenta que en la medida que la Crisis va produciendo sus terribles efectos, esta nefasta dinámica también va repercutiendo, muy negativamente, sobre quienes están llamados a liderizar el cambio político que el país, ya víctima de un auténtico genocidio, demanda con impostergable urgencia.

Las señales que uno observa son contrarias a esa tan necesaria toma de conciencia. Como muy bien lo expresa Eleazar Narváez Bello, en su artículo “Liderazgo Político a Revisión”, cito: “En las conductas y actitudes de algunos de ellos aparecen exacerbados ciertos rasgos que contribuyen a debilitar aún más el propósito de construir un camino unitario para enfrentar la tragedia nacional, tales como: el agravamiento de las culpas en los otros, el ansia de protagonismo, la pretensión de querer ser amos de la verdad absoluta, la carencia de humildad y desprendimiento, la poca o nula valoración de las ideas y los esfuerzos de los demás, la recurrente descalificación contra los que no comparten la misma posición, etc.”. No lo podría haber escrito mejor.

Como lo expresaba yo en un memo interno que remití el 10 de junio a varios miembros del Frente Amplio Carabobo: en la medida que transcurra el tiempo más incomprensible e imperdonable se irá haciendo que continuemos divididos. De hecho, cuando me aboqué a recorrer Carabobo, o la parte de él que me dio tiempo, pude palpar que el principal reclamo de los sectores populares era la falta de UNIDAD en eso que ellos identificaban como Oposición. Aproveché para narrarles una pequeña anécdota, que me ocurrió cuando intenté reclutar a un prestigioso intelectual carabobeño para que formara parte del Consejo Superior: me dijo que nos felicitaba, porque como Frente Amplio estábamos haciendo cosas interesantes –cito sus palabras-, de hecho: los tuits de estos días reconfortan mi espíritu al ver que se continúan haciendo, pero, también me espetó: al final, tu frente amplio es parte de “una franquicia nacional que no deja de ser una parcela de la desunión opositora y en tal circunstancia no estoy dispuesto a participar”. Todo este tiempo, sus palabras han reverberado en mi cerebro. Tristemente, tengo que reconocerlo, el tiempo le ha dado la razón. “Sin Unidad todos vamos a ser culpables, quizás unos más que otros, pero todos culpables” –así concluía el memo-. Este es el mensaje que la dirigencia del país, en todos sus ámbitos, debe internalizar.

En la medida que el tiempo continúe, a cada una de las facciones que forman parte de la oposición fragmentada le será más y más difícil reconstruir la conexión política con los ciudadanos, que es, precisamente, lo que no hay. Déjenme decirles: internacionalmente,  no se entiende que no la haya. Hay muchas razones que han contribuido a la concreción de tan  extraño y atípico fenómeno político a la luz de una crisis tan severa.  Pero hay una muy principal que le proporciona alimento todos los días para que se mantenga: la DESUNIÓN OPOSITORA.

Por esta razón, a uno no le puede extrañar toparse con textos como este: “Es evidente, este es el más lastimoso de los males, el silencio misterioso que arropa con su sombra a la dirigencia de la oposición; fundamentalmente en la cima, en la corona capitalina que es a quien le corresponde ser la vanguardia del movimiento responsable de dar el primer paso para concluir con esta misión de desbarajustes”. Vuelvo a citarlo, lo escribe Rafael García Marvez, un analista político con el cual tuve la grata experiencia de trabajar en el Frente Amplio Carabobo. Gran colaborador. Vaya a él mi reconocimiento.

Está muy claro, la molestia con la desunión va in crescendo. En lo que a mí respecta, expreso un criterio que he internalizado en estos tiempos de pilotear mi helicóptero, así sea virtual: en el futuro podrá interpelarme sólo aquel dirigente político que, en esta hora tan aciaga por la que atraviesa la Nación, se le haya visto un desinteresado y denodado esfuerzo por tender los puentes necesarios y ceder en parte de sus sacralizadas verdades para hacer posible la constitución de la UNIDAD SUPERIOR.

viernes, 25 de mayo de 2018

Pronunciamiento del FAVL Carabobo sobre farsa electoral 20M



¡Unión, Organización y Lucha!

¡Ya Basta!


A los efectos de poder aproximarnos a una correcta interpretación de los resultados de la farsa electoral montada por Maduro este pasado domingo 20 de mayo, en el Frente Amplio Carabobo compartimos la convicción de que LA REBELIÓN DE LAS CALLES VACÍAS, protagonizada por la inmensa mayoría de los ciudadanos de este país, debe ser reflexionada desde la perspectiva que nos ofrece la muy dantesca crisis en la que está sumida nuestra nación. Una crisis que todavía no alcanzamos a imaginarla en la totalidad de sus efectos destructivos. Es de tales dimensiones, que para algunos todavía no se nos ha hecho posible colocarnos en la posición real de los sectores poblacionales que más sufren, como consecuencia de las muy severas y crecientes limitaciones para acceder a la satisfacción de las necesidades más básicas de cualquier ser humano. Mientras que para éstos, viviendo en el fragor de la batalla diaria por su sobrevivencia y la de sus seres más queridos, les resulta imposible imaginarse  toda la destrucción de la capacidad productiva; de la infraestructura y de la operatividad de las instituciones que viabilizan el funcionamiento normal de cualquier país.

Es en el marco de esta crisis que podemos encuadrar el análisis de la respuesta ciudadana a la mascarada electoral organizada por el Régimen. Su pretensión al organizarla y lograr, fraudulentamente por esta vía, prolongar su injustificable continuidad en el poder, ha demolido de una vez por todas el disfraz socialista detrás del cual han intentado ocultar la indolente crueldad que anima su esencia. Insólito que en las condiciones de sufrimiento que prevalecen en el país, hayan montado un circo para reelegirse. Insólito que otros hayan confiado en un convenido cambio de conducta respecto a su grosero y abusivo historial en materia de transparencia electoral y hayan consentido en participar. Al final, ocurrió lo que desde el Frente Amplio habíamos pronosticado, interpretando el sentir ciudadano con relación a la inverosímil convocatoria de los Destructores. No sólo la reiteración de los abusos contra la transparencia electoral, sino la bajísima participación electoral en cuya estimación nos quedamos cortos. La cínica indolencia de los Destructores fue respondida con LA REBELIÓN DE LAS CALLES VACÍAS.

La muy escasa participación ciudadana, muy distante de la inflada cifra del CNE, constituye una clara señal del más absoluto y profundo rechazo que le profesa la población a los grandes perdedores del 20M: Maduro y los demás integrantes de su cúpula podrida. Pero también es un mensaje que debe ser interpretado con un alto grado de compromiso histórico y unitario, por parte de toda la dirigencia identificada con el deseo de alcanzar para los venezolanos un cambio de gobierno que nos permita salir de la severa crisis que estamos viviendo. Los que votaron y los que no votamos hemos sido convocados por ese silencioso grito desesperado que ha exteriorizado el pueblo, a reencontrarnos en una ruta con un único objetivo: reconstruir el músculo de activación ciudadana, a los fines de incrementar la presión social tendiente a lograr una transición y unas elecciones transparentes, libres y justas en un lapso razonable.

Desde su arranque, el catorce de abril, el Frente Amplio en Carabobo ha venido trabajando, precisamente, con miras a ir avanzando en el logro de ese objetivo. En todas las reuniones preparatorias y actos de instalación de los capítulos municipales del Frente Amplio en el estado, se ha venido insistiendo en la necesidad de que cada ciudadano internalice el compromiso de hacerse participe en la solución del gravísimo problema que a todos nos afecta y que no nos es dado poderlo evadir. También en la necesidad de convertirnos todos en apóstoles de este mensaje; de unirnos; organizarnos; articularnos a una agenda social y elaborar, entre todos, un relato político que se decante en el enérgico cuestionamiento de la hegemonía de los que destruyen el país todos los días.

Cuando nos han preguntado: ¿Y el día después del 20M qué haremos? Ahora es tiempo de ratificarlo, tal como lo señala el comunicado del FA nacional: “Unión, Organización y Lucha es lo que nos toca ofrecer en lo inmediato al pueblo venezolano”. La gravedad de lo ocurrido el domingo nos obliga a deponer actitudes del “yo te lo dije” e inventariar culpabilidades. Después del hermoso gesto de rebeldía que nos ilustró el real significado de la desobediencia civil; de la lección de dignidad y valentía con la que los ciudadanos más desprotegidos se rebelaron ante el feroz y perverso mecanismo de control social, resultaría imperdonable no entender que de lo que se trata es de consolidar una alianza superior como escenario para la unificación de todos los que nos oponemos a esta terrible dictadura del hambre.

Mientras una inmensa mayoría de nuestro pueblo sufra el embate genocida de unos indolentes depredadores, no hay nada que celebrar. Debe cerrarse ya el capítulo de los cálculos de qué sector quedó mejor o peor y alinearnos todos alrededor de las resoluciones contenidas en el acuerdo aprobado por la Asamblea Nacional en su sesión celebrada el 22 de mayo de 2018, el cual contó con la aprobación de todas las organizaciones partidistas que integran el Frente Amplio e incluso de otras organizaciones que participaron el 20M. Unión, Organización y Lucha. ¡Ya Basta!


Video Cortesía del Ing. Alfredo Aparicio Activismo FAC




miércoles, 28 de marzo de 2018

Para reflexionar en esta semana santa (2018)



Sobre la candidatura de Falcón


Asdrúbal Romero (@asdromero)

 

I-De cómo se presenta


Voy a permitirme algunas reflexiones sobre la audaz acometida estratégica de Henry Falcón. En una primera aproximación, analizaré su candidatura desde una perspectiva un tanto descontextualizada, es decir: como si él fuese un actor político en un escenario democrático normal. Como tal, su juego puede ser comprendido. Sabía que por la vía de la Mesa de la Unidad Democrática su aspiración no tenía chance. De hecho, como lo denunció en múltiples ocasiones uno de sus principales voceros, su partido era marginado de las decisiones importantes –también María Corina y Andrés Velásquez han manifestado privadamente denuncias en tal sentido-. Al parecer, dentro de esa mesa no fue posible que se consolidara el hábito de apelar a la discusión democrática entre todos los actores “importantes”, con el fin de alcanzar una alineación de todos ellos en torno a unas estrategias compartidas. Es menester puntualizar, a los efectos de aclarar el uso de las comillas, que en política: cada cual es libre de valorar la importancia que se asigna a sí mismo en la competencia de las aspiraciones por acceder al poder. Falcón siempre ha querido que se le considere como un actor importante y, en consecuencia, con una legítima aspiración a ser tomada en cuenta. Desde hace tiempo, él y su entorno político han insistido en asomar su perfil presidenciable. El Régimen tomó debida nota de tal aspiración.

No fue invitado a participar en las negociaciones que se llevaron a cabo en República Dominicana y él, por las razones ya expuestas, se consideraba con legítimo derecho a ser tomado en cuenta. Consiguió en este gesto la excusa perfecta para justificar la decisión unilateral de continuar por su propio camino. No debiera sorprendernos que haya tomado la decisión de inscribirse como candidato a las elecciones presidenciales del 20M. Algunos ven en esta actitud la asunción de un valiente riesgo que eventualmente, ante la ausencia de otras opciones con suficiente entidad, pudiera ser premiado con el otorgamiento del voto. Esto sería un craso error. Las razones serán aclaradas más adelante.

La lógica discursiva de su campaña es muy sencilla. Insistirá hasta la saciedad en el dilema que se les presenta a quienes no queremos que Maduro continúe en la Presidencia. Expresado en términos coloquiales: o te abstienes de ir a votar y te haces partícipe de la posibilidad que Maduro siga ejerciendo el poder por otros seis años más –¡imagínense qué terror!-, o votas por mí que, aunque no sea un candidato que te satisfaga del todo, he asumido con valentía el riesgo de enfrentarme a él y constituyo una opción más potable. Además, el primer paso en una transición para salir de estos destructores –ya ha comenzado a especular sobre el guion de este sub relato-. Su estrategia comunicacional es contraponerse como figura a un rechazado Maduro y auxiliarse para ello con resultados de encuestas centradas en dicha confrontación. Sabe que cualquier encuesta, enfocada bajo la luz de tan aparente simple dilema, le va a favorecer frente a Maduro.

Adicionalmente, al calor de esta sencilla lógica dicotómica, se han incorporado a su campaña dos pesos pesados de la política nacional.  No tanto por el número de electores que pudieran seguirles, pero sí, hay que reconocerlo, porque se trata de dos ex candidatos presidenciales con buena imagen y que, además, no pecan de inconsistencia en sus propios discursos. Tanto Claudio Fermín, en su brevísima pre campaña, como Eduardo Fernández han venido insistiendo en la misma lógica: si todos salimos a votar, Maduro es derrotable. Lo cual, es una verdad que sólo sería verificable en la concreción de tal premisa. Y sobre la cual es comprensible que un vasto sector electoral albergue dudas, tomando en cuenta en cuenta que el Régimen ha comenzado a dar muestras, muchas y muy evidentes después de su derrota el 16D, que está dispuesto en su obstinada pretensión de mantenerse en el poder a utilizar medios muy distintos y contrarios  a la legitimación electoral que, en sus primeros tiempos, constituyó el piso de su basamento político. En este proceso bastante obvio de estabilizar su autocratización, el Régimen ya se quitó la careta democrática y ha llegado al extremo de cambiar resultados en eventos competitivos, tal como ocurrió en el estado Bolívar. Evidencia que le debemos al trabajo organizado y valiente de Andrés Velásquez y su gente en dicho estado.

Comenzamos a reflejar en este análisis que el escenario ha dejado de ser lo democrático y normal que asumíamos en una primera aproximación. Y que esa lógica tan sencilla de la que Falcón hace gala en su campaña no se corresponde con la realidad, lo cual nos obliga a escudriñar sobre cuáles pudieran ser sus verdaderas intenciones como actor político. Es necesario entonces apreciar su candidatura desde una perspectiva más contextualizada.


II-Sobre el verdadero trasfondo 


Él bien sabe que no va a ganar. Está consciente que se enfrenta a una maléfica y condenable estrategia de dominación de un electorado cautivo, al cual se le extorsiona mediante presión indebida para que canjee su voto a cambio de su no exclusión de los programas de concesión de beneficios sociales. En mi trabajo anterior en este blog, en un relato basado en hechos reales que titulé “Pequeñas Venganzas Ficticias” –ver en: http://quepasaenlauc.blogspot.com/2018/03/un-relato-con-sus-lecturas-politicas.html, retraté la forma cómo el derecho a elegir con libertad le ha sido cercenado a vastos sectores de la población ubicados en los estratos sociales más vulnerables.

También la Conferencia Episcopal ha denunciado en sus comunicados la violación  sistemática y, cuidadosamente, programada de un derecho inherente a la vida democrática como lo es la potestad ciudadana de elegir con libertad. Por esta vía, el Régimen ha estabilizado su potencial electoral en una cifra que se aproxima a los seis millones de votos, el cual se nutre en mayoritaria proporción del electorado cautivo. Esa es la verdadera encuesta a la que se enfrenta Falcón y él lo sabe, pero poco hablará de ello en su campaña porque no le conviene. Preferirá hablar de encuestas con escaso valor predictivo de lo electoral, en la medida que ellas parten del supuesto que todos los encuestados podrán elegir libremente –puede que respondan libremente ese día de la entrevista, pero otra cosa muy distinta será lo que les dejen hacer en el momento de depositar su voto-. La mala noticia es que el Régimen, en su desesperación de verse cada vez más rechazado, ha avanzado en su estrategia clientelar apelando a técnicas de Big Data articuladas a través del carnet de la Patria y la concesión indiscriminada de bonos que ya viene resultando ser una vulgar, masiva y descarada compra de votos. Califico de indiscriminada, porque dicha concesión no es el resultado de una investigación exhaustiva de las verdaderas necesidades de los núcleos familiares, sino un proceso improvisado a marcha forzada con miras a concretar su verdadero objetivo clientelar. De esta forma, aunque los seis millones del “supuesto” pueblo oficialista tengan alguna merma a causa de la diáspora, fenómeno que ya también les está afectando, es posible que esta sea sobrecompensada por la impresión del dinerito fácil y los adelantos tecnológicos puestos a la orden del Mal. Uno no entiende por qué los factores democráticos no cuestionan y denuncian con mayor virulencia toda esa maquinaria del voto obligado y comprado que el Régimen ha aceitado ante sus propias narices. Mecanismo, por cierto, que es atentatorio contra la dignidad de los seres humanos. Quizás sea pensando que una crítica en ese sentido, pudieras enajenarles algunos votos de esa población cautiva, cuando en verdad allí ya no les queda casi nada qué buscar.

Falcón está muy lejos de tener un potencial electoral y una organización capaz de rivalizar eficazmente contra el endemoniado andamiaje que ha instituido el Régimen y vuelvo a expresarlo con claridad: él lo sabe. Su aspiración está basada en una quimera revestida de una lógica elemental, la cual no soporta cualquier análisis a mayor profundidad del contexto político en el que se produce la convocatoria a estas elecciones del 20M. Quimera, por cierto, que ni siquiera se concretó en su estado, siendo él el Gobernador, en el escenario de las elecciones regionales. Estas representaron, en su oportunidad, el primer evento electoral verdaderamente competitivo después de las elecciones a la Asamblea Nacional del 16D. Es pertinente recordar que el proceso para elegir los miembros de la ANC no lo fue, habida cuenta que las fuerzas democráticas decidieron, con razón, no participar en esa convocatoria inconstitucional. En el momento de las regionales, hagamos memoria también, las expectativas de ganar la mayoría de las gobernaciones eran muy altas. La encuesta más pesimista arrojaba un escenario de victoria en al menos doce entidades. Ya todos sabemos lo que ocurrió: ingentes cantidades de electores pertenecientes a los bastiones opositores urbanos no concurrieron a votar. ¿Acaso esta motivación hacia la participación electoral ha cambiado positivamente?

Todo lo contrario. Desde el 15 de octubre del año pasado, fecha en la que se realizó el proceso para elegir gobernadores,  mucha agua ha cruzado bajo los puentes y no ha sido, precisamente, para regar los terrenos en los que reflorezca la tendencia al voto.  Ocurrió que un gobernador electo fue destituido por negarse a acudir, para su juramentación, ante una instancia cuya constitucionalidad no es reconocida por una inmensa mayoría ciudadana –el caso de Guanipa Matos en el estado Zulia-. Ocurrió también lo que ya referimos en el estado Bolívar. La opinión internacional se ha consolidado en el reconocimiento del carácter antidemocrático del régimen que nos mal gobierna, hasta el punto de pronunciarse abiertamente sobre el desconocimiento del proceso electoral en curso y de sus resultados. Opinión esta que es altamente valorada por una porción altamente significativa de los electores que se negaron a concurrir a los eventos electorales regionales. Se producen los claros pronunciamientos de la Conferencia Episcopal, AVERU y Fedecámaras sobre el carácter fraudulento del llamado a elecciones; inhabilitaciones abusivas por parte del Régimen de partidos y candidatos, etc. En fin, estos y muchos otros factores sobre los cuales no creo necesario abundar, confluyen en una tendencia hacia la consolidación de una tendencia abstencionista alimentada por razones muy específicas y de carácter coyuntural –nada tiene que ver con el fenómeno de abstencionismo genérico que recurrentemente se manifiesta en las elecciones de nuestro país así como en la de muchos otros-. Buena parte de la mayoría social que se opone a la posibilidad de que el régimen destructor continúe en el poder, ha internalizado la creencia que, en las actuales circunstancias, su derecho a elegir de verdad y con libertad le ha sido conculcado.

Siendo este el contexto en el cual se desenvuelve la actual campaña electoral,  cabe preguntarse uno: ¿Cuál es el verdadero objetivo político que persigue Falcón con su candidatura? ¿Ganarle a Maduro? ¿O posicionarse, después de un resultado electoral adverso, como el principal referente opositor a ser tomado en cuenta para cualquier proceso de transición que se plantee en el país? En mi opinión es el segundo. Y para su consecución, se podría reconocer que se está produciendo una confluencia de intereses sectoriales y particulares que juegan a su favor. Muchos grupos del chavismo disidente, que se presentarán como democráticos y por ende “anti abstencionistas”, se refugiarán en su candidatura. Es natural que suceda de esta manera, incluso por una razón que no será transparentemente admitida: la de protegerse de una persecución que el Régimen ha dado señales de estar dispuesto a acometer con ferocidad. También confluirán en su candidatura intereses anti MUD, proclives a identificarse con ese discurso de auto victimización que enarbola Falcón, al presentarse como un marginado más de la lógica de funcionamiento con la que la MUD ha operado a su interior. Al igual que como viene ocurriendo con Eduardo Fernández y Claudio Fermín, todas esas corrientes coincidirán en el sencillo planteamiento dicotómico: o votas por Falcón o te calas a Maduro. La candidatura de Falcón crecerá pero no va a resultar victoriosa. Sacará sus propios votos más los que el CNE del Régimen le adicionará en función de su propio interés: validar la legitimidad del fraudulento proceso electoral convocado para el 20M. He aquí la inflexión a partir de la cual la candidatura de Falcón deja de ser la romántica aventura de un actor político normal en un juego democrático normal (primera aproximación) para convertirse en una candidatura que, por hacerle el juego al Régimen; por servirle de comparsa y, en consecuencia, ser contraria a los más altos intereses de la Nación,  le debe ser reprochada.

He aquí la razón por la que predico que no se debe votar por Falcón. El verdadero dilema que plantea su candidatura a quienes nos oponemos a la continuidad de este régimen: es el de si salimos a votar por él, tentados por la milagrosa posibilidad de que lo dejen ganar, contribuyendo simultáneamente a legitimar el proceso y fortalecer su posición como líder de cara a una transición en puerta, o si nos abstenemos. Ahora bien, con relación a esta opción de abstencionismo coyuntural, tal como lo expresa un documento presentado por Punto de Encuentro a la opinión pública: “La abstención pasiva no puede ser la respuesta de los demócratas venezolanos”.

III-Tres bloques y un mensaje final



Tenemos tres bloques que compiten en el espacio político del país en la coyuntura actual. El Madurista que, teniendo al país como lo tienen, sin vergüenza alguna se presenta para su reelección, como si fuese la más trágica obra de un desangelado teatro del absurdo. El liderado por Falcón, en el que han confluido un conjunto  inusual y muy diverso de actores políticos que se percibe alineado en torno a un enfoque discursivo en extremo simplificador del complejo problema que afrontamos como nación.  No obstante, tan atractivo por su sencillez comunicacional que se asemeja a un poderoso y tentador canto de sirenas. El engrane entre los factores ha sido perfecto, tanto que cualquier fantasioso relator podría imaginarse la paciente y elaborada conceptualización y puesta en marcha de este bloque en un laboratorio ubicado en alguna de las más oscuras trastiendas del Régimen: la troyana construcción de la opción política opositora que le conviene –generosamente dotada, por supuesto, con espacio comunicacional y cuantiosos recursos-. No puedo decir que me conste que así lo sea, aunque cuando el río suena…Esto es, en definitiva, a lo que se me asimila la peligrosa candidatura de Falcón.

Y frente a los dos bloques electorales, por ende de más concreta activación, aparece el tercer bloque un tanto más apagado. El de las fuerzas que propugnan por un auténtico cambio en la conducción de un país que ya está a punto de reventar porque no soporta más tanta destrucción acumulada. Lastimosamente, todavía aparece dividido. Todavía seguimos sin entender que el verdadero dilema es: “O nos unimos o nos hundimos”. La mejor inversión política que se puede hacer ahora es la de tomarse el tiempo para construir el urgente y necesario consenso alrededor de una estrategia compartida y su correspondiente hoja de ruta. Se requiere llenar de contenido político  a esta tercera opción. Articularlo con las demandas sociales de la población. Sigo pensando que el Frente Amplio puede ser la mejor opción. Pero hay que construirla con unidad, organización, mensaje y acción. Por eso he comenzado a trabajar desde su interior, pero sigo esperando porque las últimas barreras de la desunión sean demolidas. De no ocurrir así, la candidatura de Falcón tomará oxígeno, y eso sólo servirá para oxigenar al Régimen. ¡Sería una tragedia!