jueves, 16 de noviembre de 2017

Let's Go Back to Basics!


Retornemos a los Fundamentos


Asdrúbal Romero (@asdromero)

En estos tiempos de tanto desconcierto, sostengo que puede ser útil retornar a la revisión de los fundamentos que, a nivel de los países democráticos más desarrollados, se consideran las bases imprescindibles para alcanzar la idoneidad de la dinámica política  que transcurre en ellos. Quizás, esta es mi hipótesis: podamos encontrar en dicha revisión parte de las causas que nos han traído hacia este escenario de severo desencuentro de las fuerzas opositoras y los ciudadanos –intra e inter-.

Cuando las cosas no andan bien, el equipo no gana, se dice en el argot beisbolero: “let’s go back to basics” –retornemos a los fundamentos-. Uno de ellos, cuando hablamos de procesos políticos, es el de la necesaria existencia y cohabitación de partidos cuyo funcionamiento sirva de soporte a una democracia siempre perfectible. Que los partidos son indispensables para el funcionamiento de la democracia es una verdad tan de Perogrullo, que algunos la utilizan para intentar acallar cualquier crítica que se le haga a los partidos bajo la acusación de ejercicio nocivo de la “Antipolítica”.

Los partidos políticos son necesarios, sí, pero no cualquier tipo de partidos. Las democracias exitosas han sido bien estudiadas. También los partidos políticos que les dan sustento a ellas. En un foro organizado en el contexto de la celebración de la FILUC, “Para seguir leyendo al País”, a raíz de una pregunta que se me hiciera en mi carácter de panelista, proponía que los estudiosos de las Ciencias Políticas acometieran una investigación. Que diseñaran un instrumento contentivo de todos aquellos rasgos deseables de funcionamiento que debieran ser satisfechos por los partidos políticos, que en nuestro ámbito nacional afirman estar comprometidos con un cambio de régimen y la construcción a futuro de una moderna democracia. En cada uno de estos ítems, una escala que permitiera medir cualitativamente el grado de cumplimiento por parte del partido bajo escrutinio del factor de deseabilidad en cuestión. Reconozco que es un proyecto ambicioso porque debería involucrar el examen de todos nuestros partidos, si ellos accedieran, extendido hacia todos los ámbitos regionales. El objetivo: obtener un ranking de aptitud de estas organizaciones, de cara al desafío que constituirá reconstruir una democracia donde los ciudadanos se sientan representados en los partidos.

El tema de la representatividad es fundamental. Desde hace muchos años, se ha reconocido, a nivel de toda Latinoamérica, que el principal obstáculo para la concreción de una agenda de democracia orientada hacia la ciudadanía es la crisis de representatividad de sus partidos políticos. Según el Latinobarómetro: en 2008 el 77% de los electores tenía ninguna o baja confianza en los partidos. En Venezuela, esta crisis hizo su erupción en la década de los 90 dando paso a la emergencia de esta pesadilla de la cual todavía no sabemos cómo salir. A muchos se les ha olvidado y recargan toda la culpa del surgimiento del fenómeno político del Chavismo en la “Antipolítica”.

En mi opinión, este es un argumento sobre simplificador de la realidad de aquel entonces. Una posición extrema que se contrapone a otra también extrema, y sobre simplificadora, que le achaca toda la responsabilidad a los partidos.  Hoy día, vemos como esta confrontación maniquea entre el blanco y el negro reitera su presencia en el debate político.  Se ha generado toda una corriente de opinión que les endilga toda la responsabilidad de la debacle electoral del 15 de octubre a los abstencionistas y  a los ciudadanos que no sólo se dejaron, supuestamente, seducir por ellos sino que, además, tampoco se movilizaron a participar en las protestas de las semanas anteriores con la cuantía requerida. En simultáneo, otros tantos generadores de opinión recargan la tinta de la culpabilidad sobre los errores, incoherencias y traspiés de los líderes de los partidos aglutinados hasta ese evento alrededor de la MUD. Se me podrá acusar de un cómodo eclecticismo, pero es mi más sincera y profunda convicción que las dos corrientes no son disyuntivas, como algunos pretenden, sino contributivas en el sentido de que ambas aportan con su verdad parcial a la explicación de lo que ha venido aconteciendo en el mayoritario flanco opositor. Todos, partidos y ciudadanos, le hemos añadido ingredientes y condimentos a este caldo indigesto que no terminamos de hallar la forma de cómo digerirlo.

En ese “todos” debemos incluir a los cómodos ciudadanos que no terminan de entender que este descomunal problema que afrontamos es de todos y que ya basta de exonerarse de responsabilidades asignándole exclusivamente a los partidos la titánica tarea de resolverlo. Pero también  hay que incluir a todas las fuerzas políticas.  A las que salieron derrotadas pero que, sintiéndose arropadas por el argumento extremo de señalar como única causa de su derrota al abstencionismo, continúan en una endemoniada dinámica hacia adelante como si nada hubiese ocurrido. No han dado muestras de haberse detenido a pensar si su problema pudiera ser el de haber perdido la conexión con sus supuestos representados. Hablan de Unidad, Unidad, Unidad…, pero tampoco dan muestras de haber hecho esfuerzos en la dirección de cómo recomponerla. Y también son responsables, las otras fuerzas que ubicadas en la otra esquina del maniqueo boxeo  blanco versus negro, pierden representatividad al no percibir los ciudadanos de a pie claridad ni concreción en la prometida ruta alternativa que nos conducirá al cielo –porque sí, ese día que hayamos salido del Régimen me sentiré como en el cielo-. Critican a los otros de haber acabado con la “calle” pero tampoco se muestran ellos con la potencialidad de organizar  “su calle”, quizás porque tengan miedo de que a ellos sus supuestos representados tampoco les acompañen.

En definitiva, que estamos todos quedando muy mal como país. ¡Todos! Y que en este trágico escenario del desencuentro, parece evidenciarse, de nuevo, una crisis de representatividad de los partidos. ¿Qué hacer? “Let’s go back to basics”. Los partidos deberían hacerse un profundo examen de conciencia sobre si lo están haciendo bien como partidos. ¿Están trabajando en la consolidación de una organización celular que les proporcione cobertura geográfica a sus iniciativas estratégicas, más allá de lo mediático? Esto es fundamental de cara al reto de convertirse en un auténtico partido moderno. Estoy consciente de la dificultad de avanzar en este aspecto en el contexto específico del país como lo tenemos y las severas restricciones de financiamiento, pero aún con todas las limitaciones no se debería perder el norte de hacer todo lo que se pueda, y donde se pueda, para ir ganando terreno en esta dirección. Si al menos se hubiese avanzado en el ámbito de los bastiones opositores, otro gallo hubiese cantado el 15O.

¿Se está trabajando en la estructuración y fortalecimiento de los organismos funcionales? Esto es básico de cara a la instalación de mecanismos de articulación con la sociedad civil. Se necesitan urgentemente las fracciones partidarias  de jóvenes, gremios profesionales, educadores, organizaciones obreras, universitarias, etc. Cada una de ellas haciendo política en su ámbito natural. ¿Cómo está funcionando la democracia interna? ¿Existe confrontación de ideas en el partido y se respeta su diversidad? ¿Se producen documentos sobre estas discusiones? ¿Se trabaja en el diseño de una visión estratégica compartida por todos los miembros del partido? ¿Cómo anda la formación de los dirigentes del partido a todos los niveles?

¿Se trabaja en el diseño de una narrativa política y los diversos instrumentos de comunicación para poderla permear hacia todos los ciudadanos en sus diversos niveles de formación? ¿Disponemos de mecanismos para elegir a los mejores para el ejercicio de las funciones públicas que el partido vaya a asumir? ¿Se han incorporado mecanismos meritocráticos para la designación de los representantes? ¿Se han creado las condiciones para que intelectuales, empresarios, en general ciudadanos con trayectoria en otros ámbitos no políticos pero con inquietudes, puedan incorporarse con cierta comodidad a las labores del partido?

Podríamos continuar postulando interrogantes como esta, pero no se trata de diseñar en este artículo el instrumento al cual hicimos referencia. Estamos conscientes, lo reitero una vez más, de que  los positivos de las respuestas a todas estas interrogantes apuntan hacia un ideal muy difícil de construir habida cuenta de las nefastas circunstancias. ¿Pero al menos se tiene claro el norte de hacia dónde deben enfocarse las actividades del partido y se ha comenzado a trabajar en cada una de las áreas? Porque el quid de la cuestión es el siguiente: Tenemos por delante el formidable reto de reconstruir al país; y lo queremos hacer en democracia; necesitamos para ello de partidos idóneos con visión de modernidad. No se vale eso de que ahora tengamos partidos mediocres, chucutos, que luego, cuando lleguemos al poder, los vamos a reconvertir de la noche a la mañana en los partidos que se requieren en esa visión del gran país del futuro que pretendemos vender. En consecuencia: la gran pregunta que deberían hacerse al interior de todos nuestros partidos es si ellos ya se están preparando para funcionar como los partidos de esa vigorosa democracia que nos venden como en un sueño. A lo mejor, al calor de estas respuestas, a preguntas que quizás ahora parezcan como inoportunas, podamos conseguir algunas claves de por qué la representatividad de los partidos vuelve a estar siendo tan comprometida.    


viernes, 20 de octubre de 2017

Crónica de la Inseguridad Crónica en la UC


¿Por qué tanto secretismo?


Asdrúbal Romero (@asdromero)

“Confía en el cuento,
no en quien lo cuenta”
D.H.Lawrence

I-Antes de las vacaciones


La acometida de servicio eléctrico al edificio de FACYT Química fue sustraída totalmente a finales del mes de mayo. La fecha exacta podría precisarla aunque no creo sea necesario. Casi un kilómetro de cable tipo 4 AWG, bastante costoso, hurtado como por arte de magia. Con anterioridad a este robo, la mafia roba cables cebada en las instalaciones ucistas nunca se había atrevido a operar en contra de un edificio destinado a cumplir funciones prioritariamente académicas, hasta el punto de lograr con su acción la paralización académica completa de una escuela. Lo señalo así porque, hasta ese momento, dicha mafia se había dedicado mayormente a canibalizar equipos y materiales de los sistemas de iluminación, de bombeo de agua desde los pozos, así como de las instalaciones eléctricas del Complejo Deportivo de la UC, Dirección de Deportes, Dirección General de Asuntos Estudiantiles (DIGAE), etc. Instalaciones que en varias oportunidades fueron recuperadas para luego volver  a ser robadas. Estamos denunciando una acción hostil que lleva ya varios años, con llamativa insistencia en los últimos dos muy posiblemente debido a su mayor rentabilidad.
Debo reconocer que cuando me enteré de lo de FACYT Química –resulta lógico y natural que un hecho de tanta gravedad llegue a mis oídos-, volví a pensar en lo que ya hacía casi un año había escrito y propuesto: la imperiosa necesidad que las autoridades de la UC denunciaran ante la opinión pública el asalto a mansalva del cual venía siendo objeto nuestra alma mater y exigieran ante las autoridades competentes  asumir su responsabilidad ante la inefectiva custodia del patrimonio universitario. Este, aunque suene a verdad de Perogrullo, constituye porción no excluible del patrimonio del Estado.
Tampoco se produjo algún tipo de declaración en los medios sobre lo acontecido en FACYT Química.  La política institucional de silencio público ante tan grave y continuada situación de riesgo de los activos ucistas se mantuvo. Esto a pesar de lo escaso que ya ellos resultan de cara al reto de mantener una agónica funcionalidad y de lo costoso que implica su reposición en el contexto de radical empobrecimiento institucional en el que nos ha hundido el errado modelo de desarrollo elegido por el Régimen. Tampoco las autoridades locales de esa facultad, su decano y su consejo de facultad, se atrevieron  a manifestar opinión contraria al público silencio institucional. 
En mi caso, a riesgo de ser calificado de cansonamente reiterativo, ratifico mi opinión que esa política de no reclamo público ante el evidente incumplimiento de los organismos de seguridad del Estado es equivocada. No es nueva y la hice pública el 25 de junio de 2016 cuando colgué en mi blog: “¿Hasta cuándo le rendimos pleitesías al Verdugo?”. Les invito a leerla en: http://quepasaenlauc.blogspot.com/2016/06/hasta-cuando-le-rendimos-pleitesias-al.html
Siendo coherente con esta posición, osé opinar, en el caso de FACYT Química, que constituía un craso error continuar enterrando en canalizaciones subterráneas costosos conductores eléctricos para que terminaran alimentando las alforjas de los roba cables, como con alta probabilidad ocurriría de no intentarse con carácter previo un cambio en las condiciones de seguridad del campus. Aun cuando no ejerza un papel activo en la cadena de gestión,  así lo reconozco, he procurado mantenerme siempre en activo estado de tutela con relación a lo que acontece en la UC, por esta razón exterioricé mi opinión a través de canales institucionales de suficiente autoridad. Como lo hice de modo informal, no puedo afirmar, responsablemente, que ella haya llegado al más alto nivel del gobierno universitario. Al final, la inversión se hizo para reponer la operatividad en FACYT Química. La acometida fue otra vez robada y el edificio, a la fecha de hoy, se encuentra de nuevo en condiciones de paralización de sus actividades.
El monto de esa inversión se debiera, en aras de la transparencia, informar a la comunidad ucista. Es más, debiera consolidarse un informe contentivo de todas las pérdidas patrimoniales millonarias que se han derivado de los múltiples robos, así como de las inversiones realizadas para intentar reponer aunque sea parcialmente tales pérdidas. En el caso de FACYT Química, me es obligante aclarar que la inversión no se hizo en su total requerimiento, considerando que se aprovecharon gran cantidad de retazos salvados de los masivos desmantelamientos de materiales eléctricos en las áreas deportivas. Invoco el rol de agentes activos de tutela que todo miembro de la comunidad debería ejercer y que constaten por sí mismos el estado en el que se encuentran tales áreas.
Relacionado con la misma facultad, FACYT, aprovecho para comentar la ocurrencia de otro evento de la misma naturaleza, aunque no pueda precisar si la fecha en la que aconteció fue también en el lapso previo a las vacaciones. Me refiero al robo de dos motores grandes, 25 o 30 HP, encargados de impulsar las bombas del sistema de refrigeración de tipo chiller instalado en el edificio de la escuela de Computación. Su efecto directo es la parálisis de los laboratorios por el riesgo que correrían los múltiples equipos de computación ante la ausencia de aire acondicionado. De esta manera, tenemos otra escuela de esa misma facultad con una operatividad académica severamente restringida. La razón por la que traigo a colación este evento está relacionada con las dimensiones de los motores. Ellas implican el uso de vehículos grandes y de equipos especiales para su movilización. A pesar de esto: nadie vio nada; nadie escuchó nada. Tal como ocurrió con la sustracción de otro motor de similares dimensiones del chiller del paraninfo, el cual para ser bajado desde la azotea del viejo edificio de la Facultad de Derecho, suponemos que hacia el callejón que la separa de la iglesia de San Francisco, habría requerido un accesorio tipo winche. Son estos robos los que han generado una ola de comentarios sobre la posibilidad de complicidad interna. No falta quien hable de la existencia de un “pranato interno”. Pero de esto no se les puede hablar a las autoridades, porque se molestan como si se les estuviese imputando a ellos de la responsabilidad directa en la comisión de tales acciones.
Un poco antes del inicio del período vacacional, se produjo el primer robo de cables, ciento ochenta metros, en la Facultad de Ingeniería que afectó al área de postgrado y otras dependencias. Recuerdo una conversación con el Decano Nazar, muy preocupado y dispuesto a invertir la totalidad de los ingresos propios generados por la Facultad –que han venido persistentemente reduciéndose como consecuencia de la situación país-, para resolver el problema. Le reiteré el criterio que había expuesto en la circunstancia de FACYT Química: No entierres allí tus escasos recursos que tanto te han costado generar porque te los van a volver a robar. Debes convencer a la Rectora y al CU de emprender una campaña pública para exigirle al Régimen la solución de los problemas que su incompetencia en materia de inseguridad les viene creando. A los pocos días salí del país en un breve viaje de visita familiar.

II-Después de las vacaciones: ¡El megarobo!


A mi regreso me consigo que el reinicio de actividades en Ingeniería con un nuevo semestre académico está seriamente comprometido a raíz de un nuevo robo –el anterior entiendo que fue subsanado aunque no manejo información sobre el origen de los recursos aportados para la ejecución de la obra-. Esta vez el daño es de mucho mayor alcance: un tercio de las áreas de la Facultad sin energía. Las acometidas a tres grupos de transformación, de los nueve existentes, totalmente sustraídas. Mi paciencia ante la desidia en el manejo del recurrente problema se agotó. Aunque no faltará quien diga quién soy yo para demostrar paciencia e impaciencia ante el mismo. En todo caso, el extenso e informativo prolegómeno contenido en la sección anterior, me es útil para dejar constancia de mi relación afectiva con una nefasta problemática que podríamos comenzar a calificar como de larga data.
Cuando recibí información más detallada sobre las longitudes y tipos de cables sustraídos, tomé conciencia de las dimensiones financieras del problema. Ya no valían pañitos calientes, me dije. ¿La UC tendría recursos para resolver las ingentes carencias causadas en el corto plazo de pocas semanas? Continúo albergando fuertes dudas. Por eso me aboqué a una campaña informativa sobre la problemática en el ámbito de las redes sociales. El 11 de octubre publiqué en Facebook una nota que les transcribo a continuación:
“Extremadamente preocupado por nuestra Alma Mater. A la inviabilidad debida al radical empobrecimiento se suma la acción devastadora de una mafia roba cables que se ha cebado en la UC. Tanto que parece condenar a una facultad, mi facultad, a un prematuro cierre técnico. En Ingeniería se han robado más de 2000 metros de cable de alimentación eléctrica. Con porcentaje mayoritario de conductores de alto grosor y por ende costo: 240 mts de 350 MCM, cuyo costo unitario es $ 6.24 por metro; 980 mts de cable #2/0 cuyo costo unitario es $ 2.38 por metro -precios de fabricante a nivel internacional-.
Una estimación muy conservadora apunta a 8000 dólares, aproximadamente, el costo sólo de adquirir los conductores que se necesitan para reemplazar los robados. ¿A qué tasa de cambio ponemos esos dólares? A 30000, el simple costo de adquisición remonta a los doscientos cuarenta millones de bolívares. Si añadimos costo de otros materiales, mano de obra, ganancia y costo financiero para la empresa contratista en un país donde la inflación ya sobrepasa el 50% mensual, no me extrañaría que el monto total requerido para reponer la alimentación de energía eléctrica sobrepase los quinientos millones de Bolívares. ¿Tiene la UC presupuesto para acometer la obra? Al parecer no. Lo que extraña es el hermetismo de las autoridades. Cuando deberían estar protestando a viva voz el grave problema de inseguridad que plaga a nuestra institución y exigirles a las autoridades competentes los recursos para afrontar la inminente situación de cierre técnico, predomina el silencio y el fingimiento de una normalidad que no existe. También preocupa, sobremanera, la pasividad de los miembros de esa comunidad. ¿Dónde está la dirigencia estudiantil? ¿Dónde el gremio profesoral? Hay más, mucho más, sobre la difícil situación que también afrontan otras facultades. Un reinicio donde nada es normal pero las instancias de cogobierno actúan como si todo estuviese normal. Continuaré informando.”
Como pueden darse cuenta, había acometido la tarea de calcular  costos. Así fuera a precios internacionales, porque la volatilidad local de los precios la habría convertido en interminable. Sin embargo, comparaciones con algunos de los precios suministrados por empresas locales del ramo me convenció de que mis estimados eran más bien conservadores por defecto. La nota, inmediatamente, produjo múltiples reacciones y comentarios. Por razones que manifestaré al final de esta crónica, me pareció justo e interesante incluir en ella la reproducción de una de las secuencias de intercambio de opiniones –comúnmente denominadas en la jerga técnica de Facebook como “thread”-.

III-Del intercambio de opiniones


A continuación, la transcripción del primer comentario del profesor Gustavo Guevara: “Responsablemente, frente a los comentarios, no sólo de mis queridos amigos Asdrúbal, María Isabel y Evelyn, sino de todos los demás comentaristas, no puedo permanecer callado, pues como decía el Gran Rector Unamuno, a veces callar puede ser interpretado como aquiescencia. Quienes me conocen saben que no soy un borrego de las autoridades universitarias. Sin embargo, durante mi asistencia como representante profesoral ante el Consejo Universitario, he podido constatar que si hay un punto en el cual todo el Consejo, y sobre todo el Vicerrector Administrativo José Ángel Ferreira, se ha devanado lo sesos para buscar una solución, ha sido precisamente el tema de la seguridad, y de los robos de los equipos de nuestra Casa de Estudios. Después de que uno escucha las historias de los vigilantes desarmados que cuando ven venir a los ladrones portando armas largas, lo único que pueden hacer para salvar sus vidas, es montarse en el techo de las instalaciones y observar impotentes cómo desvalijan nuestras instalaciones, uno cambia su forma de pensar en lo que se refiere a criticar desde afuera, sin conocer la cruda realidad de los hechos. He presenciado las carreras para obtener un carro o una moto, así sean usadas que permita al menos recorrer las instalaciones durante las noches, para saber, al menos, visualmente que todo está bien (sin novedad). El tema ha sido tan importante para el Consejo Universitario que ha estado de forma permanente en las agendas de todas las sesiones, y en todas las sesiones, el Vicerrector Ferreira informa lo que se ha estado haciendo. Evidentemente, comparto todas las inquietudes de Asdrúbal, de Evelyn, de María Isabel, de Ángel Ardón y de los demás comentaristas. Lo que no puedo compartir es la acusación, porque es una acusación que llega hasta insinuar la complicidad por ceguera, de que las autoridades de la Universidad han guardado hermetismo y que los organismos de cogobierno actúan como si todo estuviese normal, porque eso sería mentir y además injusto. Incluso hace dos sesiones, el Consejo Universitario decretó el estado de emergencia de la Universidad, y sobre esa base ha tomado una serie de decisiones para enfrentar la crisis, como son por ejemplo, la delegación en las facultades de algunas potestades centralizadas, en aras de agilizar los procesos de compras, acortando los lapsos para evitar las brechas entre el precio cotizado y el precio efectivo de compra. Ello por solo nombrar una medida puntual. Para el caso concreto de los robos, en la sesión 1829 se nombró una Comisión presidida por el Vicerrector Administrativo y varios decanos. Yo los invito a ponerse en contacto con la Comisión y a ofrecer su posible colaboración. He estado pensando que hasta sería interesante nombrar comisiones de profesores que eventualmente pasen la noche en las instalaciones más sensibles, para que puedan ser testigos de la cruda realidad que es pasar una noche en un sitio donde la vida no vale medio cuando se trata de enfrentar a grupos armados hasta los dientes y decididos a todo, sabiendo que nadie puede enfrentarlos. En lo que se refiere al inminente cierre técnico de la Universidad, lo cual está muy cerca de la realidad, tengo la posición de que sin fingir normalidad, porque además nadie la ha fingido (no se habría decretado el estado de emergencia), hay que luchar hasta el último aliento por mantener abierta la Universidad, y si hay que cerrarla que sean los miembros de la comunidad universitaria, a través de sus gremios, quienes tomen esa iniciativa desde la óptica de las condiciones del ejercicio del proceso de enseñanza-aprendizaje.”
La transcripción es completa, aunque con menores correcciones de acentuación gramatical. Es una decisión que asumo, a riesgo de extender esta crónica, en aras de reflejar con la mayor justicia posible el estado de ánimo que pudiera estar embargando a las autoridades y miembros del CU que han venido afrontando el problema desde la perspectiva de buscar un esquema de solución interna. ¿Existe éste? ¿A qué costo? ¿Cuáles son las limitaciones? De no haber expuesto con anterioridad mi posición sobre el tema e incluso haber tenido la posibilidad de un diálogo directo con el Prof. Ferreira a raíz de mi post en el blog ya referenciado, me habría sentido muy mal con el comentario de mi estimado amigo. Gustavo, para quienes no lo conocen, es un reconocidísimo profesor de la escuela de Economía. Brillante, inteligente, por eso mismo nos alegró que se le hubiese brindado la oportunidad de asistir al CU. Fue elegido como representante profesoral suplente en la última elección para tal efecto, hace ya unos cuantos años, y desde hace pocos meses está ejerciendo esa representación. El haberse molestado a responder mi nota in extenso me motivó una respuesta que transcribo a continuación:
“Estimado Gustavo, lo primero decirte que estoy muy consciente del difícil contexto país. El responsable de los robos masivos en la UC es el Régimen. De esto no tengo dudas. No me hago eco de quienes transforman mi denuncia en una acusación directa al profesor Ferreira. Sé que él también está muy preocupado. Si de algo es culpable, es de haber querido venderle a la Institución el slogan UC SEGURA, con el cual terminaba asumiendo frente a la comunidad la dación de una garantía que ni él, ni la Rectora, han estado en condición de cumplir. Precisamente por el contexto país. De lo que yo me quejo es del silencio frente a la opinión pública. E incluso frente a una comunidad que debe ser informada con transparencia de la gravedad de lo que está aconteciendo. Que es dantesco, porque tal como están las cosas Ingeniería no podrá abrir efectivamente sus puertas en meses. Pero algo parecido está ocurriendo con FACYT. Y Ciencias de la Salud por otras razones. Entonces amigo creo que el CU, como máximo organismo, no está ejerciendo una conducción acertada. Y uno espera de gente como tú, con inteligencia y experiencia de procesos pasados, palabras de mejor orientación y no quedarte encerrado en las continuas lamentaciones del vicerrector porque allí, dentro de esas cuatro paredes, no se va a resolver nada hermano. Si eres tu quien va asumir la defensa de lo que está haciendo el CU frente a la crisis, te invito a que hagamos un debate público sobre tan dolorosa situación, al menos para mí. Y que conste que lo que asomo en mi denuncia pública no es sino la punta del iceberg. ¡A ver si cada uno asume su responsabilidad!”
Esta respuesta me permite colocar en el justo nicho la intencionalidad de esta denuncia. No se trata de atacar por atacar, o de atacar para inferir algún daño político. Se alimenta en la convicción de que están atacando el problema de manera equivocada. Y de que en su fracaso, terminan asumiendo una conducta defensiva que muy bien se retrata en el comentario de Gustavo.  Debo reconocer que en el mismo me extrañó sobremanera no se refiriera a la gravedad de lo denunciado.  Quizás deba decir que me produjo una irritación que se refleja en mi respuesta y algo de desencanto. Gustavo continuó con el thread:
“Por supuesto, Asdrúbal, siempre sería muy interesante tener un debate contigo pues con toda seguridad sería muy enriquecedor por los desafíos que implicaría enfrentarse a tu lucidez. Sin embargo, el responsable mayor de todo este problema, y quien maneja los datos con todos los detalles importantes, es precisamente José Ángel Ferreira, y es él quién debe afrontar el reto, al cual yo asistiría como un disciplinado oyente. Sin embargo, solo te puedo adelantar, porque eso es algo que no se puede esconder, que la angustia y los esfuerzos del VRAD por el problema de la seguridad son visibles hasta en su aspecto físico. Ahora bien, que José Ángel ofreció algo que se escapaba de sus posibilidades como fue el slogan UC SEGURA, es algo de lo cual no hay ninguna duda. Creo que en este momento, tu aporte sería fundamental y deberías ofrecerle al CU el aporte de tus conocimientos. Si yo hubiera leído tu nota antes, habría propuesto la incorporación de algunos profesores como tú en esa comisión, donde si mal no recuerdo están entre otros Ferreira, José Luis Nazar, Benito Hamidian y José Marcano que son los decanos más afectados. No recuerdo si está también David Rutman.”
Mi respuesta: “Gustavo, creo, no sé por cuales razones, percibo que deseas encauzar el debate sobre si José Ángel ha hecho un gran esfuerzo o no. Si está enflaquecido a raíz de ese gran esfuerzo. Déjame decirte que ese debate me parece pueril. No parecen, sinceramente, frutos de tu lucidez que también eres muy lúcido. El debate es si le seguimos ocultando a la comunidad la gravedad de todo lo que está ocurriendo y en esto no es solo el tema de los robos: hay muchas otras cosas graves desde el punto de vista académico que están pasando. O si de un diagnostico sincero comenzamos a abordar los problemas. ¿Por qué tanto secretismo? Los que te conocemos y sabemos de tus capacidades esperamos de ti una gestión distinta como consejero universitario. Hemos tenido esa esperanza en esta hora muy menguada que vive nuestra alma mater”.
Cohabitando con la coloquialidad y el intercambio de filigranas de mutua admiración, creo no fingidas al menos de mi parte, existe dureza en el debate que es arquetípico de la forma como muchas veces abordamos el tratamiento de los problemas en nuestro ámbito institucional. Le perdemos la vista a lo trascendental, distraídos en la contabilidad de los daños personales o políticos. Gustavo continúa:
“Asdrúbal, lo que pasa es que esta discusión tiene al menos dos niveles, y si bien uno es más importante que el otro, ninguno es pueril. El primer nivel, el más importante, es el que tú planteaste, y con el cual estoy de acuerdo en lo fundamental: no debe haber secretismo en la crisis de la Universidad, y tanto las autoridades como las instancias de cogobierno no deben actuar como si todo estuviera normal. El segundo punto es que hay una acusación hacia un cuerpo de cogobierno y hacia algunos responsables de la política universitaria en el sentido de que están actuando como si todo fuera normal, y allí es donde no estamos de acuerdo pues al menos desde que yo estoy asistiendo al CU, las actuaciones de dicho cuerpo en ningún momento han apuntado a sostener que la situación en la UC está normal. Por tal motivo considero injusta tal afirmación, y sobre todo considero injusto que algunas personas se monten en la cresta de algo que tú señalas a título de justa crítica para linchar políticamente a personas o a grupos de personas, sin aportar al menos una propuesta de solución. Esa forma de pensar y de actuar, muy parecida a la usada para linchar hoy a la MUD, a la Cuarta en 1998, es algo que, además de hacernos mucho daño como institución, me parece injusto, sobre todo cuando pueden convertirse en linchamientos, y sabes que nunca me ha gustado ningún linchamiento. Por esa razón no me parece pueril, aunque no sea el punto principal, que introduzca en la discusión los esfuerzos que ha hecho la PIPSUC y Ferreira, pues la crítica puede ser muy constructiva cuando se comienza al menos reconociendo los esfuerzos que se han hecho como un punto de partida. Lo otro, la negación de todo lo que se hecho, y la crítica a secas, sin proponer soluciones, solo nos aleja de la unión que debemos tener en aspectos tan difíciles como el de la seguridad en la UC”.
El intercambio podría haberse extendido ad infinitum. Pero interviene otra profesora, ex decana de FACYT, distinguida también por cumplir su rol de agente activa de tutela. Yaquelín Loyo expresa: “Gustavo han habido avances importantes al tomar decisiones difíciles como la eliminación de los kioskos que rodeaban FACES y el permitir el resguardo de los organismos de seguridad del estado en su momento.
Pedirle a la comunidad universitaria que aporte soluciones es cuesta arriba si no eres experto en asuntos de seguridad. También fue y es cuesta arriba para el CU.
¿Qué podemos hacer como comunidad? Ya lo expresé anteriormente. Debemos protestar y mostrar cifras contundentes de cómo ha sido desmantelada la infraestructura universitaria, plantarse ante el MPPEUCT y demostrar cómo afecta a la academia y a el normal funcionamiento. Mientras sigamos dando clases (yo doy) sin parecer afectados por la inseguridad poco podremos lograr.”
Me encantó la intervención de Yaquelín. Como buena ingeniera, apuntó exacto al quid del asunto. Ella expresa lo que hay que hacer que es, precisamente, lo que no se ha querido hacer. Por razones que no alcanzo a entender. A provecho entonces para cerrar el thread: “Para terminar la discusión por este medio, me identifico totalmente con la posición expresada por la prof.  Yaquelín Loyo. Creo que allí está el quid del asunto. Creo que en lo fundamental podemos estar de acuerdo. A mí no me anima ninguna intención de linchamiento y menos hacia Ferreira, a quien le expresé hace tiempo mis profundas reservas con relación a las falsas expectativas que se creaban con la campaña UC SEGURA. Y lo hice con lealtad porque le aprecio en lo personal. Esa conversación fue a raíz de un post en mi blog dónde planteaba la interrogante de hasta cuándo le rendíamos pleitesías al verdugo -Ameliach-. Vale la pena que lo leas porque en su contenido se incluía una advertencia sobre el creciente problema de la inseguridad y el desmantelamiento.
Yo lo que creo es que se ha corrido la arruga demasiado tiempo con este tema y ahora hay temor de que la comunidad se entere de todo el desmantelamiento que se ha producido. ¡¡Es masivo!! Gustavo averigua un poco y entonces entenderás porque llega un momento que la molestia y la rabia comienzan a generar efervescencia por canales que pudieran confundirse con algún plan de linchamiento político”.
Y eso es lo que yo creo: que se ha corrido demasiado la arruga. También están afectadas otras áreas: pabellón de postgrado de Odontología, Aula Magna, Torre de transmisión en el cerro La Cruz –todos los equipos de transmisión, etc., etc., robados-. También la Dirección de Transporte donde se llevaron hasta el transformador, aunque entiendo que este caso ya fue resuelto. La Universidad, como el País, diluyéndose en nuestras manos. A la Comunidad se le mantiene de espaldas; poco informada  a pesar de la gravedad de sólo una de las facetas de la profunda crisis que embarga a la Institución. Quizás a algunos poco le importe, pero no son la mayoría.

IV- Sobre el decreto de emergencia


 Como no quisiera tener que escribir más sobre este tema concreto de la crónica inseguridad en la UC, no puedo cerrar esta publicación sin referirme al Decreto de Emergencia que el prof. Guevara mencionó varias veces en el intercambio de opiniones.
De mi experiencia, un decreto de tal naturaleza se hace con la finalidad  de justificar y autorizar a los jerarcas administrativos: la recurrencia a procedimientos, más expeditos, que permitan las compras y/o contrataciones que fueran necesarias para la pronta normalización de actividades paralizadas por hechos sobrevenidos. La redacción de los considerandos justificativos debe ser específica –recordando al Dr. Sué-, indicando las áreas afectadas así como el grado de afectación en cada una de ellas. Una redacción genérica y ambigua como la siguiente: “Atendiendo a las circunstancias fortuitas e imprevistas acontecidas durante este último año en espacios de la Universidad de Carabobo, en las cuales la inseguridad, hurtos, robos y delitos en general han azotado reiteradamente nuestra Alma Mater, ocasionando graves daños en la infraestructura física operacional que impiden dar cumplimiento  a los compromisos y exigencias de la gestión en la formación académica pautada para sus estudiantes” no cumple con lo señalado. Cualquier contralor celoso en el desempeño de sus funciones la objetaría. La lectura entrelínea que uno le hace, considerando los antecedentes y entretelones  de esta continuada controversia, apunta hacia la insistencia en no querer revelar detalles del drama de inseguridad que nos aqueja. De aquí la interrogante que nos hacemos en el título: ¿Por qué tanto secretismo? En este sentido, este documento de denuncia sí contiene una propuesta, a su vez ratificada en mejor estilo por la prof. Loyo. Lo correcto y transparente es presentar el inventario pormenorizado de todas las pérdidas. Y a los efectos de viabilizar la aplicación de procedimientos administrativos de emergencia, precisar las áreas en las que se requiera su instrumentación.
Por otra parte, la única medida concreta de emergencia que se decreta es una delegación  de las competencias administrativas en los consejos de facultad -artículo tercero del decreto-. Ojo avizor, decanos presidentes y demás miembros sobre lo que realmente puedan hacer con ese decreto desde la perspectiva de las normas contraloras, habida cuenta de lo señalado en el párrafo anterior.

V- Comentarios y reflexiones finales


No es fácil en mi condición de ser un ex rector que con frecuencia asisto a actos protocolares de la Universidad, encontrarme con las autoridades en funciones así como miembros del CU, con algunos de los cuales mantengo lazos de amistad y profundo agradecimiento, y asumir el riesgo de ser percibido como una especie de “Chapulín Linchador”. Pero la crítica hay que hacerla, porque la Universidad está primero.
Cuando uno se aboca finalmente a escribir, es porque las observaciones y críticas que uno pueda hacer ha tratado de canalizarlas por vía informal, sin conseguir la receptividad que en buena conciencia creemos ellas ameritan. Por supuesto, suele ocurrir que cuando una denuncia se hace pública, la mayoría de sus lectores la van a procesar de manera muy plana y puntual: los hechos concretos. Cada cual extraerá de esos hechos interpretaciones propias porque las flechas lanzadas han dejado de pertenecerle a quien las escribe. La mayoría no sabrá, ni tienen por qué saberlo, los entretelones de la historia que ha conducido a la denuncia. Por eso agradecí que Gustavo decidiera confrontar y, al mismo tiempo, enriquecer mi escueta versión; expusiera un punto de vista alternativo que daba cabida, con mayor justeza, a todo lo que se ha obrado al interior de la UC en procura de atender la problemática. Se ha hecho, pero los resultados, incontrovertiblemente, han sido fallidos. Es el momento de democratizar los problemas, no sólo este sino muchos otros que viene confrontando la Universidad como resultado del convulso cambio de contexto que se ha derivado de la fulana revolución.
Por esta razón, abandoné mis macundales de ingeniero y me lancé a esta extensiva crónica que a muchos parecerá un exceso. Lo es, pero también es un registro detallado de un inclemente y continuado ataque externo a nuestra universidad en este trágico lapso de historia que nos está tocando sufrir.  Debemos atrevernos a registrar todo, lo bueno y lo malo, las ideas y pareceres que se han confrontado. Nos haría mucho bien, y ojalá en esto diéramos ejemplo hacia el resto de la sociedad, abandonar la cultura del “pobrecito” que tanto daño nos ha hecho desde los tiempos de la Cuarta.
En este país, y también en nuestro entorno más pequeñito, cuando alguien critica o denuncia, es habitual que primero se sopese cuáles son las intenciones del denunciante; qué objetivo persigue; quién es el “pobrecito” o la “pobrecita” a quien se busca dañar en lo personal o en lo atinente a su proyecto político; antes de entrar a valorar si la crítica o denuncia tiene algún asidero; qué tan grave es lo que se plantea; qué se propone. He aquí la otra razón por la que quise abocarme al registro completo de todo el intercambio de opiniones. No sólo porque amplió el horizonte de justicia donde se ubicaba mi denuncia, sino también ilustró a la perfección esta maníaca forma que tenemos de comportamos como sociedad.

En esta universidad, hoy día, nadie puede afirmar con seguridad si algún día llegaremos a tener elecciones. Así pues, dejémonos de celos políticos que en mi opinión constituyen la principal causa para tanta cerrazón;  para tanto fingimiento de normalidad cuando la realidad nos está arropando. Abrámonos al libre flujo de la información para que la comunidad tome conciencia de la gravedad del estado institucional y partamos de allí al abordaje de los problemas con los que ese entorno externo absolutamente cambiante y convulsionado nos está desafiando. Se requiere de medidas audaces; de reorganización; sino acometemos  cambios pereceremos en la debacle de nuestra pertinencia social.

sábado, 16 de septiembre de 2017

El escenario más probable


Divorcio Incomprensible


Asdrúbal Romero (@asdromero)


I-Reflexión preliminar

 “Porque aquí nada cambia,
ni el viento”

Thays Peñalver (tuit:11/9/17)

Esta idea la he reiterado varias veces en mis textos:
Venezuela se ha convertido en un país en extremo noticioso. Todos los días ocurren muchos eventos, muchos de ellos trágicos e incomprensibles para buena parte del mundo civilizado. Pasa de todo en Venezuela, pero de lo sustancial, de lo que debiera ocurrir: pasa muy poco, casi nada. Acompasados por una lenta dinámica, como la de una tortuga, seguimos transitando una desesperante ruta hacia la muerte como país. Metáfora nada abstracta en este caso, porque involucra la muerte, o casi ella, de muchos de sus pobladores. Puede ausentarse uno un mes, o varios meses, y al regreso constatar que en lo substancial se ha avanzado muy poco. Que el país sigue casi detenido en un escenario de destrucción, como si un huracán tipo “Irma” hubiese arribado por sus costas para quedarse encerrado dentro de sus fronteras y disfrutar extasiado con el sufrir de su gente.

Hay etapas en las que tenemos la sensación, quizás ficticia, de que avanzamos algo más raudos hacia algún punto de quiebre del cual pueda derivarse el indispensable cambio político. Hay otras, como la actual, en la que todo pareciera moverse en cámara lenta hacia la luz al final de un túnel que se nos ha perdido –el túnel-. Desplazamiento muy lento en lo político, aunque el furioso accionar de los tormentosos vientos no se detenga. Divorcio incomprensible entre lo político y lo social. A los efectos de atrevernos a vislumbrar el escenario más probable hacia el cual nos dirigimos, es fundamental intentar visualizarlo como un punto de confluencia de tres dinámicas que continúan en pleno desarrollo.

II-La crisis económica y su impacto social


En su génesis y posterior evolución inciden un número significativo de variables económicas y sociales que interactúan formando círculos viciosos –lazos de retroalimentación positiva- los cuales se confabulan, sinérgicamente, en el tiempo para producir un empeoramiento sostenido de la calidad de vida económica y social en el país. No voy a repetirme en el análisis que en algunos artículos anteriores, publicados en este blog, he abordado desde la perspectiva de las teorías y métodos disponibles para el análisis dinámico de sistemas. Sólo cabe reiterar el pronóstico adelantado de que el empeoramiento sería creciente. La crisis no tiene fondo, corolario este que sorprende a los legos en la materia, aunque a estas alturas ya nadie debería albergar duda alguna sobre su certeza.

Adicionalmente, otra conclusión del análisis dinámico: el empeoramiento irá manifestándose a mayor velocidad. Bastaría con analizar la tendencia en la pérdida del poder adquisitivo de nuestra moneda – o del valor de una hora de trabajo nuestra- para certificar que este aspecto nefasto del pronóstico dinámico también se cumple. En consecuencia: la crisis que actualmente padecemos; que muy seguramente ya nos parece lo suficientemente dantesca; que ya tiene a más de la mitad de la población damnificadamente pensando en el día a día sobre cómo va a sobrevivir –no manejo datos actualizados como para estimar en qué porcentaje se sobrepasa ya al 50%-;  esa crisis no se va a detener. Sólo puede profundizarse, avanzar hacia escenarios aún más dantescos. Y tal avance será a velocidad de un huracán que no se desgasta para convertirse en tormenta tropical, sino todo lo contrario: se alimenta de la destrucción que inflige a sus víctimas para multiplicar sus fuerzas y convertirse en criminal tornado.

Malas noticias para quienes percibieron la crisis a través de la imagen de una isla con algunas colinas. Quienes pensaron que por estar ubicados a suficiente altura, la inundación no llegaría al nivel de ellos porque antes, con tantos muertos y damnificados, algo debería ocurrir que la detuviera. Un estallido social, con capacidad para detonar otro político y el giro salvador en lo económico, por ejemplo. Ahora caen en cuenta consternados que ese no sabían bien qué no ha ocurrido y que la inundación la tienen en los patios de sus casas. Ahora quieren responsabilizar a otros de su inacción y crucificar chivos expiatorios.

Debo detenerme en un breve inciso, para reconocer que me cuento entre los que pensé que un punto de quiebre político-social ocurriría antes de arribar a estas tenebrosas profundidades de la crisis. Supongo que lo preveía así por insuficiente conocimiento de las historias de dominación de los pueblos por regímenes comunistas. No, porque me sintiera cómodamente asentado en un lujoso palacete de alguna colina viviendo en la indiferencia. Para testimonio de mi defensa podrán servir, aspiro, las ingentes horas de improductivo trabajo en el intento de evangelizar sobre la urgente y dramática necesidad de comprometernos todos en luchar por la oportunidad de un viraje. No dejo de sorprenderme, cada día, de la capacidad de aguante de los venezolanos ni de preguntarme cómo ha sido posible que nos dejáramos hundir de esta manera. Afuera de nuestras fronteras, quienes llegan a conocer nuestra realidad, tampoco alcanzan a comprender cómo ha sido posible que hayamos sido traídos a tal estado de sometimiento y privación de los derechos humanos más esenciales.

Nunca bajaron los cerros. No bajo la bandera de la rebelión colectiva, como soñaban muchos. ¡Ilusoria esperanza! Y si ahora bajaran, su motivación estaría menos impregnada del deseo de liberación del yugo político y más por el aliciente de instintos muy básicos. Bajarían buscando ciegamente lo que el Régimen ya no está en capacidad de darles adonde sea que puedan encontrar algo. Se acabó la etapa de la distribución de la riqueza que no era, en buena parte, producto del esfuerzo. Al Régimen sólo le queda enfocar sus políticas hacia ver cómo les quita a los pocos que tienen para dar a los que no tienen nada. Incluyendo el azuzamiento del saqueo. A toda esa gente que han hundido por debajo del umbral  de “un dólar por día”, estándar internacional de pobreza mínima, el Régimen la ha convertido en lisiados políticos, en discapacitados para el ejercicio de ciudadanía. ¿Cómo podemos seguir esperando que se abracen a alguna consigna política, que se organicen para participar en eventos de protesta, cuando tienen que luchar duro cada día a ver si comen?

Lo más preocupante, insisto, la velocidad de la profundización de la crisis sólo puede aumentar. Así ha sido hasta ahora desde el 2012, el año del “Fin de la Fiesta”, cuando como locos gastamos dólares como si el barril de petróleo se vendiera a 200. Cito un tweet  reciente -13/9- de Ricardo Hausmann: “Hace 295 días (un año menos 91 días), el $ en el mercado paralelo pasó el umbral de 2200. Hoy pasó el de 22.000. Un cero en menos de 1 año.” ¡No es cualquier cero! ¿Quiere decir esto que dentro de 295 días el paralelo podría estar superando los 220.000? Exactamente correcto, de no aplicarse los correctivos que este régimen ya no tiene la posibilidad de hacerlo aunque quisiera. Dólares no hay, ni para medir la miseria que ahora se medirá en rublos, yuanes, huesos de conejo o qué carajo importa. El nuevo cono monetario no ha terminado de llegar y ya no sirve. Ya se hace necesaria la existencia de billetes  de un millón, dos millones, y pronto, muy pronto: los de cinco millones. La muerte del bolívar como moneda es inminente, predice el prestigioso economista Steve Hanke, quien habla también de una espiral mortal por la que se desliza Venezuela. ¿Hacia dónde nos conduce ella? Hacia una crisis humanitaria con el potencial de convertirse en tremenda y mundialmente  mediática. Todo dependerá del tiempo que tome concretar el escenario solución. Imágenes de hambruna como en el África  retratada por LIFE hace unas décadas. Miles y miles tratando de pasar la frontera hacia nuestros países vecinos. ¿Será que se está esperando eso?

III- En la esfera de la Política Interna


 Resulta llamativamente contrastante la diferencia entre las dos velocidades. Por un lado: la velocidad de terror con la que nos transportamos en el autobús de la debacle social y económica del país. Por el otro: la velocidad que caracteriza al proceso de búsqueda de una solución política  que desaloje del poder a los DESTRUCTORES, responsables sin duda de la debacle. Tratando de ser creativo y visualizar tal contraste con otra mirada: quizás no sea que la búsqueda haya sido lenta sino que se nos ha hecho así porque una solución política convencional –que involucre sólo fuerzas políticas al interior del país- como tal no existe. Ya lo ha expresado con meridiana  claridad el secretario adjunto de Estado de EE UU para Seguridad y Lucha Antinarcóticos y ex embajador en Venezuela, William Brownfield, -no es cualquier vocero-: “Estados Unidos cree que no habrá una solución democrática para la crisis política y económica de Venezuela, mientras el narcotráfico siga penetrando por “completo” cada uno de los estamentos de poder del país, incluido el propio gobierno de Nicolás Maduro”.

La anterior cita nos conecta prematuramente con el análisis de la tercera tendencia que está relacionado con lo internacional, por lo que pongo el tema en espera. Lo cierto es que la sensación de contraste entre las dos velocidades sí es real. Ahora mismo, el país cayéndose a pedazos y la Oposición Institucional –la nucleada alrededor de la MUD- ocupada y distraída en el tema de las elecciones regionales. Por eso hablábamos antes de DIVORCIO INCOMPRENSIBLE entre lo social y lo político. Esto lleva  tiempo siendo así, como lo reconocen un sinnúmero de analistas políticos. El análisis de las razones: ¡ameritaría un ensayo! Ahora bien, no me voy a retractar en mi posición asumida en “Danza Infernal”: la MUD hace posiblemente lo único que puede hacer ubicados, como debemos hacerlo, en las coordenadas actuales de la tragedia política que nos trajo hasta esta orilla del río. Dejar de hacerlo sería peor, sería de locos como lo expresa mi compañero del Grupo de Pensamiento Universitario, el profesor Frank López.

¿Habrá elecciones regionales? Es una pregunta no determinística. La respuesta sólo puede ser emitida en términos probabilísticos. La tesis abstencionista se ha desinflado, aunque el diálogo anunciado desde Francia pudiera reactivarla – a lo mejor es por eso que Zapatero anda tan diligente-.  De continuar esa tendencia, con mayor probabilidad el Régimen tenderá a boicotear la celebración de las elecciones. Ahora mismo estimo esa probabilidad en un 60% - a ojo de buen cubero-. Dispone de dos vías para hacerlo. Una resolución sin más de la ANC, apelando a x, y o z razonamiento. O, más ladinamente, un anuncio de cambio de las condiciones electorales, poniéndolas más leoninas para la Oposición con la intención de torpedear el consenso alcanzado entre los partidos más importantes en cuanto a la participación y volverlos a poner a pelear entre sí. Obvio, yo me inclino por la segunda opción.

En todo caso, la Oposición como un todo no se percibe con la fuerza suficiente como para lograr el cambio político que ansía el pueblo. Por allí ha reaparecido la opción del diálogo. También han comenzado las críticas, valederas muchas de ellas. La MUD insiste en cometer los mismos errores con relación al camino del diálogo. Lo que yo pueda decir al respecto, no lo diría nunca mejor que como lo expone la abogada Thays Peñalver en su brillante artículo: “Carta a la MUD sobre el diálogo”. Recomiendo una lectura sin desperdicio en: https://toweltonet.wordpress.com/2016/11/09/carta-a-la-mud-sobre-el-dialogo-por-thayspenalver/ Como pueden ver, fue escrito en noviembre del año pasado, pero tal cual lo reclama la autora, y yo ratifico: “como ellos no escuchan”. Para concluir el análisis de la dinámica de lo que ocurre en la esfera de lo político, en mi opinión esta no será determinante en la concreción del escenario solución. Aunque ha aportado su cuota parte en su contribución a crearle al Régimen esa situación de penoso aislamiento internacional por la buena labor de cabildeo que se ha hecho en ese ámbito –tampoco exageradamente meritorio porque a un régimen delincuencial es muy fácil hacerle cabildeo en contra-. Esto nos conecta directamente con el análisis de la dinámica de lo que ocurre en la esfera de las relaciones internacionales. Como luego les quedará claro, esta dinámica y la primera analizada, vinculada a la tormentosa debacle económico- social, son las que confluyen con mayor determinación en mi análisis de cuál podría ser el escenario más probable.

IV-El Régimen en Cuarentena


Prácticamente aislado en el concierto occidental de naciones. Uno de los signos que más me ha llamado poderosamente la atención de este aislamiento, es la forma como Maduro es batuqueado con tanto desparpajo por varios de sus colegas presidentes más importantes de Latinoamérica. Macri le dice en su cara que le va revisar sus cuentas bancarias en Argentina. Kuczynski le pide al “dictador”, así le califica, que renuncie a la Presidencia. Y lo de Santos, no tiene parangón ni en los más ardientes tiempos de la refriega Uribe vs Chávez. Esto no es normal, me he dicho. Lo usual es que entre colegas presidentes se aplique el refrán que entre bomberos no se pisan la manguera – como solía decirse también de los rectores universitarios cuando yo asistía al Consejo Nacional de Universidades-. Es natural que los presidentes pretendan la protección mutua entre ellos, para intentar blindarse ante cualquier acusación que pueda presentar un sector interno de algún país, en alguno de los organismos colegiados en los que tienen representación.

De pronto, las máscaras de la habitual hipocresía diplomática son retiradas de los rostros al más alto nivel y se activa, en resaltante sintonía, una abierta y manifiesta campaña hostil contra el representante del Régimen. ¿Cuál puede ser la razón? En mi opinión, no puede ser otra que la convicción compartida de que el Régimen, habida cuenta de su actividad delincuencial, se ha convertido en un riesgo de seguridad para todo el continente. Esto, aunado al pleno conocimiento que se tiene del viaje sin retorno, por ahora, hacia una espantosa crisis humanitaria y lo que ello significa para los países vecinos y más cercanos. Esta convicción, como solía relatar el Régimen con respecto a la espada de Bolívar, se propaga a veloz marcha por todo este lado del Atlántico. Y ya avanza rauda en Europa. Somos estado fallido, y como tal: generadores de problemas hacia los demás. Por eso la solución del “Problema Venezuela” se ha desplazado del locus interno al externo. Lo malo es que nuestra solución ya no dependerá tanto de lo que puedan hacer nuestros dirigentes opositores –algunos dirán: menos mal-, estamos subordinados a las decisiones que puedan tomar actores políticos externos.

El papel de los Estados Unidos, aparte de las medidas tomadas hasta ahora, ha sido acopiar las pruebas del carácter delincuencial de la cúpula podrida que detenta el poder en nuestro país y hacerlas llegar oportunamente a cada uno de los despachos presidenciales. Su decisión de intervenir, me atreveré a especularlo, está tomada. Pero no lo va a hacer sin consenso regional. Se comenta mucho en ciertos círculos que para eso fue el viaje del vicepresidente Mike Pence. También se dice que la respuesta de la mayoría de los presidentes fue que había que esperar un poco más.

¿Esperar qué? ¿Más pruebas? ¿O imágenes más dramáticas de la crisis humanitaria? Esta ya es una realidad, pero quizás todavía no sea lo suficientemente mediática como para justificar posiciones políticas. Que si es cruel, así es la política. Si no, pregunténselo a los cubanos, a quienes los han dejado cocerse en la miseria por más de cincuenta años mientras su destino se jugaba en un tablero geopolítico. Voy concluyendo: el escenario solución más probable es el de la intervención. Pero habrá que esperar.

Esta espera de los dolores, porque de ella no puede esperarse otra cosa que no sea más sufrimiento para todos, me hace recordar lo acontecido en la Guerra de los Balcanes –la antigua Yugoeslavia-. Servios, bosnios, croatas y otras etnias se mataban entre sí en el marco de una guerra verdaderamente fratricida que derivó en genocidio –años noventa del siglo pasado-, mientras la diplomacia europea seguía en el juego de las dudas y la indecisión. Al final, Clinton intervino y los europeos todavía se apenan de ese capítulo muy triste de su historia como comunidad. Ojala algo parecido no ocurra con Venezuela.

Ya desplegado el análisis de cómo las tres dinámicas apuntan hacia el escenario de una intervención que será de un perfil más humanitario que militar. Habrá seguramente un apoyo táctico logístico de esta naturaleza, pero no preveo enfrentamientos, no hay con qué, las fuerzas armadas nuestras están tan inviabilizadas como lo pueden estar la mayoría de las instituciones del país –siempre pongo como ejemplo a las universidades siendo particularmente doliente de ellas-. Visualizo una pregunta que se me podría hacer si esto fuera una conferencia: ¿Por qué descarta un escenario tipo Cuba? Que nos dejen cocer también en nuestra salsa de la “felicidad”.

Mi respuesta es breve. Este régimen ha corrido tanto la arruga en lo económico, que ya ni siquiera pueden llevar al país a un estado de miseria estabilizado, como el que sí los Castro han logrado en Cuba. Nuestra miseria no se estabiliza, avanza hacia la muerte. Ya el Régimen va disponiendo de menos recursos para los CLAP. Pudieran plantearse un programa de ayuda social mínimo que les aportara sostenibilidad, financiado con parte de los beneficios de su actividad económica delincuencial, pero hasta esto se les ha puesto muy obstaculizado  en el escenario de las restricciones de carácter financiero que ha impuesto los Estados Unidos y que  próximamente impondrá Europa. Están demasiado expuestos. El mundo occidental no se la va a calar. Esa decisión ya está clara. La interrogante que queda es cuándo actuará. ¿Será cuando la crisis humanitaria  alcance tales niveles, que a los países latinoamericanos les quede por siempre en su historia el pecado de no haberse decidido a actuar a tiempo?


sábado, 2 de septiembre de 2017

¿Tenemos tiempo para relegitimar una dirigencia opositora?


¿Cuándo pelea Rondón?


Asdrúbal Romero (@asdromero)


Mi anterior publicación, “Danza Infernal”, generó un número de comentarios superior al habitual. Mucha diversidad. Algunos se extrañan de percibirme ahora como un “defensor a ultranza” de la MUD. Otros hablan de lucidez en mi posición. Pero sí existe un punto en común en medio de tan amplio espectro de opiniones y es esto lo que me ha animado a darle una vuelta de tuerca adicional al asunto. La mayoría, con mayor o menor irritación, termina admitiendo que la pelea había que darla también en el frente electoral regional. Resulta obvio que no es el frente que les gusta, no obstante se va internalizando que, ubicados en el punto actual del avance en nuestra lucha por la democracia, no hemos acumulado aún la fuerza suficiente como para determinar el escenario de confrontación.

A los efectos de precisar la caracterización del punto en el que estamos ubicados: es uno de derrota parcial, en el sentido utilizado por Benigno Alarcón Deza, Director del Centro de Estudios Políticos de la UCAB. Lo señala así en su muy interesante artículo “10 lecciones de una derrota” -www.politikaucab.net/2017/08/25/10-lecciones-de-una-derrota/ -, de cuya lectura no debería eximirse nadie interesado en estos temas. Se produjo una derrota, insisto en lo de parcial, cuando el 30J se celebró el acto de elección de la asamblea nacional constituyente (anc) que se inventó el Régimen. El común de los opositores percibía ese evento como algo que había que evitar a toda costa que se diera. Albergaron la esperanza que la MUD se encargaría de lograr ese objetivo, como si fuese una encomienda no explícitamente exteriorizada. Y tal cosa no ocurrió. No sé cuántas personas de ese común se habrán detenido a analizar si en verdad la MUD tenía el potencial para evitar el acto de cristalización de la derrota.  ¿Es la única culpable?

Parte de las respuestas a esa pregunta están contenidas en el artículo ya referido. No todas, porque un análisis más exhaustivo de tan compleja interrogante tendría que pasearse por otras: ¿De verdad el pueblo ha salido a luchar por su democracia? ¿Qué porcentaje de ese pueblo, del cual nos encanta hablar en abstracto, nos queda con posibilidades de salir a sumarse a esa lucha? ¿Será que se aplica aquello de “Rondón no ha peleado todavía”? –hace poco un amigo politólogo, Yván Serra, nos traía a colación esa otrora frase popular que el tiempo ha desdibujado, para referirse a nuestra situación política actual-. ¿Saldrá Rondón en algún momento? ¿Le quedarán fuerzas para salir?

Lo cierto es que la celebración de las elecciones y la posterior entrada triunfal de los “nuevos constituyentes” portando los cuadros del rechazado injerto del Bolívar- Chávez, se constituyeron en acontecimientos que generaron un tremendo desinfle emocional de las bases opositoras. Después de eso, siendo justos, no fue que la MUD cambió calle por elecciones regionales, fue que no quedó calle para convocar.

Ahora bien, retornando a esa región de coincidencia de los comentarios que suscitó mi anterior artículo, además de quedarme la sensación de que la gente poco a poco se va a ir convenciendo que, de realizarse las elecciones, concurriría a votar –lo cual debe tener al Régimen desde ya pensando en cómo se sale del paquete electoral-: la acumulación de errores que la MUD ha cometido, balance incuestionable, le ha generado un importante clima adverso de opinión. El disgusto ya no es normal. Uno lo percibe en expresiones como esta: “quizás tú tengas razón, pero es que la MUD….” o similares. A pesar de que la MUD va ganando la pelea por decisión, va arriba en los puntos, -recordando ahora al boxeador Vicente Paul Rondón-, ha tenido rounds donde ha puesto al Régimen al borde del nocaut, su dirigencia más visible ha acumulado un desgaste político significativo.

Ya ni Leopoldo, de ellos el líder con el que más me identifico, se salva de los efectos de esa erosión corrosiva que es consecuencia de los errores y también del hecho que el combate ha durado demasiado. Que sí, que hemos llevado al contrario a la zona donde sólo puede hacer trampas propias de un régimen con perfil delincuencial, de lo cual todo el mundo finalmente se ha enterado, es verdad. Pero el combate ha sido tan rudo, el costo económico y social para el país es tan inconmensurablemente alto,  que el cerebro principal de la oposición ya anda muy agotado y afectado. Además de que éste es un cerebro distribuido donde la responsabilidad de los errores se diluye entre varios y eso termina irritando aún más. En virtud de esto, me parecieron absolutamente pertinentes las recomendaciones contenidas en la lección novena del artículo de Alarcón.

“Para superar la situación de no-cooperación, o cooperación insuficiente entre actores y partidos de oposición” –una forma muy elegante y sintética para describir todo lo complicado que está el mundo opositor- recomienda tres medidas correctivas. 1) Constituir una dirección política que dé sentido a la lucha, que se gane el respeto y la legitimidad entre los actores (partidistas o no) que se oponen al Gobierno. 2) Partiendo del reconocimiento que no se cuenta con una estrategia unitaria, conformar una plataforma amplia que incluya a todos los sectores de la oposición bajo el compromiso de estructurar un plan político unitario. 3) La oposición debe escoger, lo antes posible, quién será la cara visible de este proceso. Reconozco que ya ando resumiendo. Quien quiera puede ir a la fuente original de la propuesta, que yo en mi mente, antes de conocerla, sintetizaba de la siguiente manera: Es urgente diseñar y convocar un proceso de relegitimación de la dirigencia política opositora.


Se dice fácil pero no lo es. Nada fácil. Parte del diagnóstico de lo abigarrado y caótico cómo ha evolucionado nuestra estructura política opositora. En todo caso, otra pregunta pertinente: ¿Habrá tiempo para construir una opción opositora más limpia, clara y legitimada? Mi respuesta, en primera aproximación, es negativa. Tiene que ver con lo acelerado del escenario que se nos viene encima. ¿Qué va a ocurrir? Muchos me preguntan como si uno tuviese una bola de cristal. No la tengo, pero sí una visión del escenario más probable que compartiré con mis lectores en mi próximo artículo.