martes, 18 de junio de 2019

¿Gestión exitosa? ¿Transparencia? Cierre del ciclo de IPAPEDI (2019)



Con este texto del Dr. Frank López se completa un ciclo de publicaciones en mi blog vinculadas a la decisión electoral IPAPEDI 19/6/2019. Reitero mi satisfacción que alrededor de este proceso, muy atípico para lo que ha sido la historia del Instituto, se hayan producido documentos escritos cuyo calado va más allá de lo coyuntura electoral. Gane quien gane, hay reflexiones contenidas en ellos que bien vale la pena sean analizadas a profundidad por los miembros de la comunidad profesoral sobre el deber de la ciudadanía activa que debemos ejercer, en todo lo atinente a la gestión de nuestra universidad y sus diversas organizaciones parauniversitarias.


GERENCIA PARA PRINCIPIANTES O DE  CÓMO DESTRUIR UNA REPÚBLICA CON EL CUENTO DE SER UN BUEN GERENTE


Prof. Frank López
@ELPRF






Los sabios, Callicles, dicen que
un lazo común une al cielo con 
la tierra, a los dioses con los hombres, 
por medio de la amistad,de la moderación, 
de la templanza y de la justicia; y por esta
razón, querido mío, dan a este universo el 
nombre de Orden.
(Platón, Gorgia; p.137)




En fecha 24-05-2019 y por comunicación escrita solicité al presidente del Consejo de Administración de IPAPEDI, prof. Fermín Conde, los informes financieros de dicha institución con el propósito de disponer de la información técnica de su gestión, evaluarla y hacerme mi propio criterio técnico sobre lo que la propaganda reitera como una buena gestión gerencial. Sin embargo, muy a mi pesar, el hecho de no haber recibido, hasta ahora, respuesta alguna respecto a tan legítima solicitud, me ha forzado a cambiar mi propósito inicial. Por ello, impedido de hacer dicha evaluación técnica, me he visto forzado a hacer estas consideraciones teóricas-filosóficas que a continuación les expongo, sin otro ánimo que dejar por escrito mi testimonio en estos tiempos aciagos, de extravíos y de complicidades que, a juzgar por las denuncias electorales, están corroyendo la esencia republicana de nuestra centenaria Universidad de Carabobo.

De modo que comenzaré diciendo que, de la gerencia actual de IPAPEDI puede afirmarse lo que, Sócrates, el hombre más sabio, le dijera a Calicle hace XXVI siglos. Dijo Sócrates (Platón, Gorgia; p.156):

"He aquí precisamente la conducta que tú observas al presente, Callicles. Exaltas a hombres que han hecho buenos servicios a los atenienses, prestándose a todo lo que deseaban. Han engrandecido el Estado, dicen los atenienses, pero no echan de ver que este engrandecimiento no es más que una hinchazón, un tumor lleno de corrupción, y que esto es todo lo que han hecho los políticos antiguos con haber llenado la ciudad de puertos, de arsenales, de murallas, de tributos y otras necesidades semejantes, sin unir a esto la templanza y la justicia. Cuando se descubra la enfermedad, la tomarán con aquellos que en aquel momento se pongan a darles consejos, y no tendrán más que elogios que prodigar a Temístocles, Cimon y Feríeles, que son los verdaderos autores de sus males".

Es decir, Sócrates le recriminaba a Calicles su ignorancia por exaltar gobernantes como Temístocles, Cimon y Feríeles, quienes creyeron que ser buenos gerentes consistía en construir edificios, carreteras y puentes, ignorando que, si el ejercicio de gobierno destruye las virtudes y los principios democráticos, las obras construidas tarde o temprano terminarán en la ruina junto con la mismísima República. Es decir, que tales obras no pasarán de ser un engrandecimiento artificial y momentáneo, un “tumor lleno de corrupción” que, con la ayuda de la ignorancia, la buena fe o la complicidad de los gobernados, terminan a la larga destruyendo la República.

Para los venezolanos esta enorme verdad socrática dicha hace tanto tiempo no nos es hoy nada extraña, porque ahora mismo, cuando escribo estas notas, estamos sufriendo en nuestras propias carnes esta forma insensata y errónea de administrar los fondos públicos, que en nuestro caso, también arruinaron las obras físicas y arruinaron la República.

Porque eso fue justamente lo que nos sucedió con Chávez, quien, en medio de su soberbia y su supina ignorancia, convenció a sus no menos ignorantes seguidores de que él, salido de Sabaneta y vendedor de arañas, era el mejor gobernante del mundo porque construía edificios, carreteras y puentes que, por efecto de la destrucción de las virtudes y de los principios democráticos que él mismo propició, hoy son una enorme ruina junto con la República que una vez fue la más próspera del continente.

Claro, son ejercicios gerenciales que, por desestimar la inversión en la observancia y consolidación de las normas y virtudes democráticas, se convierten en el puro goce de la sensualidad del poder, en la pura incontinencia dionisíaca de las pasiones o de los apetitos del cuerpo y del espíritu, que, como todo vicio, corrompen las bases cívicas de la democracia y terminan volviendo miserables a los ciudadanos. Porque el descarrilamiento moral de los buenos hábitos democráticos, más aún en instituciones de manejos de fondos públicos, hace, por ejemplo, que virtudes claves como la justicia, al terminar vulnerada por la inobservancia de las normas democráticas, pierda su insustituible función de convivencia social y de cohesión política, haciendo que las instituciones, ahogadas por la injusticia, terminen desintegradas, corrompidas y arruinadas. En otras palabras, la inobservancia de las virtudes democráticas, en estos tipos de gerencia, termina actuando como una fuerza entrópica que desata la erosión sistemática de las bases morales de las instituciones, haciendo que los ciudadanos, desmoralizados, desesperanzados y desconfiados, terminen asfixiados, perseguidos y arruinados juntos con la República.

Es, de esta manera, cómo estos gerentes ignorantes del contenido cívico de la función gerencial, al vulnerar la gobernabilidad democrática - como lo hemos vivido- terminan convirtiendo, aquello que fue institucionalmente armónico, sólido y próspero, en un lugar de la barbarie, donde, a la pérdida de civilidad democrática le va aparejada la destrucción institucional, cuyo saldo final lo conocemos: destrozos morales, espirituales e intelectuales, sumados a los escombros institucionales. Todo lo cual completan el paisaje, ya muy nuestro, de un campo arrasado, repleto de miserias y ruinas.

Que Chávez creyera que era buen gerente porque construía carreteras, edificios, puentes y ferrocarriles mientras debilitaban las bases de la republicana, y que sus seguidores, aturdidos por la propaganda, por la ignorancia, por el temor, por la buena fe o por su mentalidad de clientes, lo creyeran y gritaran entusiasmados: ¡ así, así, así es que se gobierna!, puede ser entendido; pero que aquí en una universidad, donde hay una Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas, hayan abogados y politólogos que crean que son más importantes los edificios a medio construir que la observancia de los principios y normas democráticas, como la alternancia, es verdaderamente alarmante.

Y que Chávez creyera que bastaba con que él repitiera que hacía la mejor gestión pública del mundo y que sus seguidores, sin revisar la información económica y financiera, se lo creyeran a pie juntillas es entendible, pero que en una universidad como la nuestra, donde tenemos una Escuela de Administración y Contaduría Pública, una Escuela de Economía, una Maestría en Finanzas y un Doctorado en Ciencias Administrativas y Contables, que hayan administradores, economistas, contadores, auditores, magísters en finanzas y doctores en ciencias administrativas y contables, que crean que es suficiente la propaganda, sin evaluar la información económica y financiera, para creer que existe una buena gestión y repetir que “es la mejor gestión que ha habido en IPAPEDI”, es realmente una vergüenza. Y una vergüenza que nos dice mucho del estado académico de estos programas de estudios.

Por la vía que vamos, los encargados de publicar la información financiera de IPAPEDI, dentro de poco, terminarán convencidos, como los funcionarios del BCV, del INE o del Ministerio del Poder Popular para la Salud, que ya no será necesario publicar la información financiera ni las estadísticas en general, porque el Presidente del Consejo de Administración informa, por medio de su aparato de propaganda, que está haciendo la mejor gestión de IPAPEDI. Y al final, si este modelo que marcha a contracorriente con el rigor técnico y profesional, termina imponiéndose en IPAPEDI, yo terminaré proscrito como académico por empeñarme en rechazar la propaganda como información técnica. Pero peor aún, si este modelo sigue avanzando, lo que veremos dentro de poco es una multitud de profesores arruinados y convertidos en clientes, gritando con furia a las puertas de IPAPEDI: ¡Así, así, así es que se gobierna!

De modo que, cuando algún gerente arrogante crea que el indicador más relevante para evaluar una gestión sea la construcción de obras físicas, sin importarles el debilitamiento que su actuación le causa a las bases democráticas de la institución; cuando los profesores, por ignorancia, buena fe, temor o conveniencia, comiencen a exaltar sus obras físicas sin importarles el daño que éste le causa a la democracia; cuando sus técnicos crean que, más importante que entregarnos las cuentas para que las evaluemos, es entregarnos un montón de propaganda para convencernos que es el mejor gerente del mundo; cuando eso sucede, estamos, justamente, frente a lo que dijo Sócrates a Callicles hace XXVI siglos: frente a un TUMOR DE CORRUPCIÓN CÍVICA QUE PUDRE LAS BASES DE LA INSTITUCIÓN. Y ese tumor está a punto de estallar en IPAPEDI y amenaza con arrastrar, primero, la merecida reputación de nuestros más respetados y apreciados exrectores que hoy prestan su imagen de buena fe a una gestión cívicamente cuestionable, y luego, al resto de los docentes que no sean capaces de hacerle entender a la actual gerencia su craso error. 

Y finalmente, si alguien por ligereza o conveniencia me juzgara mal por lo que acabo de afirmar con crudeza y angustia, solo quiero recordarle: estimado colega, esto no es una idea mía, es una idea de Sócrates de hace ya XXVI siglos, como lo he aclarado desde el comienzo de manera reiterada. ¡ Es tiempo de pensar y pensar es gratis, como decía Foucault!


Un comentario que se inició breve y no lo es tanto


Asdrúbal Romero M


Frank lanza un dardo certero al núcleo de nuestra esencia universitaria. ¿Cómo es que en una universidad puede asumirse la creencia en una “gestión exitosa” sin disponer de la información técnica- profesional que permitiera realmente valorarla como tal?

Recuerdo que a raíz de un comunicado de la actual junta de administración de IPAPEDI, contentivo de una serie de explicaciones tendientes a disolver las dudas generadas a partir del retardo con el que fueron pagados unos supuestos dividendos, me dispuse a entrar a la página web del Instituto con la intención de tener acceso a los informes de gestión de los años más recientes, esos que ya no se imprimen ni se entregan en las asambleas en razón de los altos costos de impresión.

No pude conseguir ninguna información. ¡Debían estar publicados al menos allí!

Me quedé con las ganas de saber cuál era el monto vigente en dólares de las inversiones del Instituto en el exterior.  Esto me habría permitido tener una idea, aplicando una tasa de rentabilidad promedio para este tipo de inversiones, de cuál habría sido el rendimiento de ellas que justificara el monto a repartir en dividendos. Monto este que debió haber sido especificado con precisión en el mencionado comunicado. Como tampoco se especificó a cuál tasa de cambio se había convertido a bolívares y en qué fecha.

El comunicado no tenía ni un solo número en su texto al respecto de lo sustancial. Sólo números para justificar lo pobres que éramos en bolívares, en consecuencia: del exiguo dividendo que en realidad nos habría correspondido y cómo la magia de la “ingeniería financiera” lo había multiplicado por 666 veces. Número muy llamativo por cierto.

¡Propaganda para atrapar incautos, sólo eso!

Ambigüedades y galimatías poco creíbles, para justificar un retardo que estaba calculado bajo la égida de otra tecnología, JIT, o “Just In Time” para nutrir el proceso de producción de votos –yo caí en cuenta que tenía depositado el susodicho bono este domingo, a tres días de las elecciones, justo a tiempo, sonreí con sorna y me distraje calculando cuánto me había quitado la maniobra tecnológica: seis dólares, pérdida significativa con relación a lo recibido-.

He preguntado a quienes pensé podían manejar alguna información precisa sobre los números en dólares de IPAPEDI. Sólo obtuve como lejana referencia el testimonio de un ex presidente, que me confirmó haber dejado en los activos del Instituto un monto aproximado a los nueve millones de dólares. Las tres juntas de administración presididas por Fermín Conde: ¿Incrementaron ese monto? ¿O lo redujeron? Nadie sabe. Un profesor me respondió: IPAPEDI es una CAJA NEGRA.

Muy grave esta afirmación. En una universidad no se debió haber tolerado que llegáramos hasta este extremo.

Este comentario ya no tiene que ver con campaña. Las elecciones son mañana y muy pocos leerán esta nota. Tiene que ver con lo que viene después. Es un mensaje a tirios y troyanos. La administración de IPAPEDI es un deber de todos. De quienes detentan el poder, diseñan sus políticas y las aplican. Y de quienes encontrándose fuera del poder ejecutor asumen proactivamente el rol de vigilancia.

Los mecanismos de contrapeso al ejercicio del poder son indispensables. Esto debería constituir una verdad de Perogrullo a los venezolanos. Si nadie ejerce esa función, es muy probable que se produzcan desvíos, cada vez más distanciados del interés general.

Se han producido muchas críticas, y de naturaleza muy diversa, a la actual gestión de IPAPEDI. Estoy convencido que son valederas. Lo malo es que hayan irrumpido en una coyuntura electoral, cuando la mayoría ha elegido su opción política y analiza cualquier argumentación que se presente a la luz del cristal de su selección. Los argumentos, por muy racionales que sean, se pasan a través del tamiz de los afectos, los agradecimientos y las emociones.

En virtud de lo dicho, he deseado cerrar este ciclo con el texto de Frank. Quizás, como dijo alguno, hasta produzca un efecto contraproducente para la campaña de la Alternabilidad, donde él no se ubica. Pero insisto, ya no se trata de campaña –tampoco es que a la altura de mis años y la terrible experiencia acumulada de ver cómo se destruye a mi país  y a mi alma máter, encuadro fácilmente en un organigrama tradicional de campaña-, se trata de dejar constancia escrita y accesible sobre una serie de aspectos, muy delicados todos ellos, que deben ser debatidos  a los efectos de introducir los correctivos pertinentes.

Yo hago votos por el CAMBIO, justo y necesario. Ojalá la oposición pase a ser gobierno y viceversa. Ambos lados de la balanza son necesarios. Si IPAPEDI nos duele, pues todos debemos ser más vigilantes de su dinámica. ¡Algo hemos venido haciendo mal en este sentido!

martes, 11 de junio de 2019

Foucault y una reflexión sobre los peligros de la eternización en el poder



Convencido que como comunidad universitaria, es muy importante que quede, debidamente, asentada y documentada la resistencia intelectual que en nuestra alma mater ha irrumpido, con respecto a la pretensión de eternizarse en el poder de IPAPEDI de su actual presidente (en su tercer período), les comparto esta reflexión del Dr. Orlando Arciniegas. Profesor jubilado de nuestra casa de estudios y reconocido intelectual.

El poder o el espejo de Narciso


 Dr. Orlando Arciniegas
@oarcinie




La elección de autoridades en IPAPEDI ha resultado esta vez un tanto más interesante. Que el eficiente colega Fermín Conde amenace con una cuarta reelección, no ha pasado por debajo de la mesa: le ha salido oposición y hasta una fórmula electoral alternativa. Los que apoyan la reelección se escudan en la gestión de Conde, a la que aprecian como exitosa, pero que, por supuesto, no hay que admitir como el summum de lo posible, pues siempre caben otras posibilidades, que, en buenas manos también, respondan a otros criterios, igualmente válidos y legítimos.

A mí lo que me inquieta es la ligereza con la que se ha asumido la posibilidad de una larga detentación de un poder, en este caso el de IPAPEDI, que, poder al fin, es como cualquier otro. Recuerden que luego del largo ejercicio intelectual de Foucault sobre el poder, visto como múltiples relaciones de fuerza, debemos admitir que, socialmente, el poder está en todas partes, incluso en IPAPEDI. Así las cosas, no es nada extraño que el que llegue allí en plan de jefe quiera quedarse, pues el deseo de mantener el poder y de aumentarlo es parte de la naturaleza humana. Es que el poder resulta adictivo, ¿verdad? Casi una verdad de Perogrullo.

Pues bien, lo que se sabe del poder es que seduce, alucina, hincha de vanidad, incita, y, aunque nos enferme, no deja de darnos, entre otras, una agradable sensación de superioridad e imprescindibilidad. Del Síndrome de Hybris, hablan los que han visto su rostro patológico. Lo cierto es que el poder, a estas alturas, debe ser asumido con el escepticismo que se debe tener frente a la naturaleza humana, y con una racional desconfianza a toda forma de poder, repito. Si los ángeles gobernaran a los hombres, no serían necesarios los controles ni las limitaciones al poder, decía James Madison, gran arquitecto de la Constitución de los EE.UU. Pero ya sabemos que no nos gobiernan los ángeles, ni que los hombres son ángeles. Ponerle, entre los varios límites que debe tener el poder, el de la limitación en el tiempo, resulta entonces de lo más prudente y sabio. Al fin y al cabo, el poder legítimo es aquel que no le faltan controles y limitaciones.

Por último, agregaría, que, después de la terrible experiencia del chavismo, los venezolanos deberíamos ser, definitivamente, partidarios de la alternabilidad en los cargos y mucho más desconfiados del poder, de todo poder. Y que además no hay ningún ejercicio inocente del poder; el poder per se reporta un extraordinario provecho personal a quien lo ejerce. Y no estoy hablando de torticeros beneficios. Cosa que no viene al caso.



miércoles, 5 de junio de 2019

Monumento al Despropósito

Candidato en el techo de su Monumento al Despropósito



Me encanta cuando en una campaña electoral, en este caso la de IPAPEDI, nos encontramos con candidatos que escriben. Ya ha comenzado a difundirse la propuesta renovadora del Gordo Guevara y su equipo, por escrito, como debe ser: un documento compromiso. Es el equipo que apoyo, por ideas, por estatura académica, por mi coherencia con el cumplimiento del principio de la alternabilidad democrática. En esta oportunidad les comparto otro texto del Profesor Ing. Víctor Carrera, de la Escuela de Ingeniería Mecánica, candidato a vocal en esa plancha, sobre el cual me permito, a continuación, hacer un comentario.


Yo también vi el vídeo….

Victor Carrera
@InVictorCarrera


Este domingo, 2 de junio se dio inicio formalmente a la campaña electoral para la elección dentro de nuestro Instituto de Previsión Social, IPAPEDI. Pero desde hace unos días antes, está rodando en las distintas redes sociales, un vídeo que dura aproximadamente tres minutos, a manera de propaganda electoral, hecho por el actual presidente (él sólo) y quien aspira que los profesores UCistas lo elijamos por "cuarta vez consecutiva"  en el mismo cargo,  desconociendo y violando lo establecido en el reglamento de la Institución, en el cual sólo se permitía una sola reelección para éste y todos los cargos del Consejo de Administración.

En esos tres minutos, el creador quiso condensar todo “el cambio” que se ha logrado en 9 años de gestión dentro de IPAPEDI. Y haciendo honor al tiempo, creo que fue totalmente acertado en el lapso de duración de dicho vídeo, pues evidencia que él necesitó menos de 15 segundos por cada  año que ha estado en la presidencia del instituto,  para mostrar los “logros” de la gestión más larga que se ha experimentado en toda la historia de IPAPEDI.

Si bien, dicho comercial comienza dando un recorrido por lo más nuevo que en materia de salud se ha implementado (Galería Salud debe tener menos de dos meses de inaugurado), no dice que todos los servicios que ahí se nombran son con cargo al monto total de la suma de la póliza contratada por algunos asociados (la póliza no es ni automática ni gratis para todos los asociados, el que la desee debe previamente: adquirirla y pagarla).

Lo explico un poco;  si usted tiene la póliza en 10 millones, pero va al servicio para ser examinado por un médico especialista, y este le pide hacerse un examen, le será descontado de su póliza el costo del médico familiar que lo remitirá al especialista, los honorarios de dicho especialista y el costo total del o los exámenes que le deban aplicar. Esto reduce, evidentemente,  el monto de su póliza para cualquier eventualidad. Me incomodó la forma de presentar la noticia y tuve que detener el vídeo con una duda dándome tumbos en la cabeza. ¿Por qué si es un vídeo informativo, no da la información completa para que todos conozcamos cómo son las cosas en realidad?  Rápidamente recordé que se trataba de un comercial electoral…

Cuando volví en cuenta y recordé que estaba viendo un vídeo con fines electorales, cambió mi percepción del contenido “informativo”.

  ¿Qué partes del mensaje despertaron mi curiosidad?  Varias que las trataré de enumerar de manera sencilla:

1.- La presencia del candidato reeleccionista totalmente solo. ¿En nueve años al mando de la institución no pudo consolidar un equipo de gestión? ¿Es una gestión personalista?

2.- ¿Por qué presenta la póliza de salud, la compra de propiedades y la construcción de un resort como “logros” en nueve años de gestión? ¿Dónde fueron a parar los otros servicios que históricamente prestó este instituto en otras gestiones, tales como: Préstamo para adquisición de vehículos, Adquisición de viviendas? Nadie dice nada del edificio que se compró en la Av Bolivar Sur y que ahora se encuentra invadido. El montepío, prácticamente, perdió su esencia, y así otros planes que no alcanzo a recordar en este momento.

3.- Se nos muestra la construcción de un resort de 54 apartamentos  en  Chichiriviche. Varias cosas  me llegaron a la mente con esta escena: 1) ¿Todavía está este edificio en construcción?  2) La cantidad de millones de bolivares que todavía se necesitan para que, algún día, se termine esa obra, y 3) No pude evitar imaginar qué sentirán todos aquellos profesores que aún no tienen vivienda propia y le están mostrando una construcción mil millonaria con fines recreacionales que no sabremos cuando estará terminada.

Quisiera cerrar dejando claro que en mi posición personal y como candidato a vocal al Consejo de Administración, creo que usar a la institución para hacer propaganda es un acto de ventajismo cuestionable. Además,  no se debe olvidar que el Instituto no es un proyecto de una persona, que al estilo de Nicolás Maduro, pasea en su flamante camioneta y muestra como “invierte” el dinero de todos los asociados, mientras estos últimos no tienen como comprar un par de zapatos para ir caminando a dar sus clases.

La institución se merece un verdadero cambio y  una gestión que sea más cercana a las necesidades, que actualmente vive cada profesor asociado en estos días tan difíciles nadando en una crisis extremadamente terrible.

Un gran abrazo para todos.

Víctor Carrera


Mi comentario:

 Un Monumento al Despropósito


Asdrúbal Romero M
@asdromero


Coincido en un 100% con la valoración que hace Víctor del video propaganda. Sin embargo, no quisiera dejar pasar la oportunidad para enfocarme en un aspecto que me llamó particularmente la atención. Se refleja en el video un severo problema de desconexión con la realidad cuando el profesor Fermín Conde, candidato a eterno presidente, osa mostrar como un gran logro la construcción de un resort recreacional de 54 apartamentos en Chichiriviche (no me extrañaría que fuera el único resort en construcción en esa zona).

El plantearse un objetivo recreacional para los profesores no es algo cuestionable per se, pero en el contexto socio económico en el que estamos hundidos: me atreveré a opinar que lucirá para la mayoría de los miembros de IPAPEDI como un auténtico despropósito. En lo personal, como uno es lo que escribe y, en este blog, desde el 2013 hemos venido pronosticando la ocurrencia de este tsunami económico que ha arrasado con la viabilidad funcional de la mayoría de los organismos públicos, incluidos en ellos nuestras universidades, así como el poder adquisitivo de quienes salarialmente dependemos de ellos,  me parece particularmente ofensivo a nuestra inteligencia: ver haciéndonos carantoñas de candidato al prof. Fermín montado sobre el techo de esa obra de relativo buen tamaño, candidata su vez a sumarse al repertorio de obras abolladas que acumulamos en nuestro historial ucista.

Lo que evidencia su pretensión de disfrazarnos como un logro lo que en verdad es un monumento al despropósito, es una absoluta carencia de visión estratégica que todo gerente, para poder autocalificarse de exitoso, debe exhibir. Lo que nos está ocurriendo en la Universidad, tanto desde el punto de vista institucional como el personal de todos sus trabajadores, no podemos decir que es algo que nos cayó abruptamente del cielo. Los anuncios, predicciones, opiniones de los más distinguidos economistas del país, sobre lo que se nos venía encima han copado los medios de comunicación social desde hace, por lo menos, cinco años. Una gestión con un nivel de planificación estratégica medianamente razonable, capaz de analizar el contexto y sus tendencias, democratizada y con una voluntad real de consulta a sus miembros sobre una decisión como esa, nunca hubiere aprobado la construcción de ese resort.

Ese edificio es un síntoma de esa enfermedad que produce la eternización en el poder. Cuando los planos personal e institucional se confunden, y el jerarca llega a pensar que lo que es bueno para él, también lo es para los miembros de la organización que dirige y en consecuencia lo impone. Es así como comienza la desconexión con la realidad, ese fenómeno que claramente todos percibimos también ocurre entre los miembros de la cúpula chavista con respecto a la realidad del país.

Lo nefasto de tal desconexión, es que comienza a correrse el riesgo que la organización deje de ser pertinente para sus miembros. Tal como lo señala Víctor: cómo van a percibir la mayoría de los profesores, que confrontan ingentes problemas para satisfacer sus necesidades básicas, que la caja de ahorros en la que ellos tienen los pocos ahorros que pueden tener, se ha abocado a la construcción de un resort que cuando se finalice, si es que puede llegar a ser concluida la obra, ellos no están en condiciones de disfrutar. ¿Es eso realmente prioritario? –se preguntarán-. Y de esta interrogante pasarán a preguntarse si no será mejor desafiliarse y darle mejor uso a ese 10% del sueldo que les retienen, así pierdan ese otro 10% institucional que ingresa a una institución de muy poca utilidad para ellos.

Si llegare el momento que para una mayoría: la respuesta a esa pregunta fuera la desafiliación, estaríamos en presencia de un excelente ejemplo de pérdida extrema de pertinencia. Y ello no sólo sería perjudicial para los que se fueran, sino también para los que nos podemos quedar ya sea porque nuestras circunstancias personales –edad, historia económica personal, otros ingresos, hijos afuera, etc..- nos alivian un tanto de la crisis y quizás nos permiten hacer mejor usufructo del Instituto.

¡IPAPEDI tiene que ser de utilidad para todos! Si no, pierde pertinencia. Que la ha venido perdiendo por falta de un análisis estratégico correcto.  IPAPEDI ha tenido que cambiar. Obviamente, ¿acaso el tsunami no le ha afectado también? En razón de ese cambio es que hemos perdido tantas cosas buenas que IPAPEDI antes nos ofrecía. Por cierto, no por eso vamos a calificar a Fermín de destructor, como sí lo hace la jauría tuitera con algunas autoridades -muy selectivamente escogidas-, que han tenido que enfrentar con muy escasas armas el mismo tsunami.

Pero lo cierto es que la ruta de cambio en IPAPEDI tiene que ser corregida. Ese cambio que nos prometen seguir no nos gusta, no nos interesa,  de continuar nos conduce a una pérdida extrema de pertinencia acicalada por el endiosamiento del jerarca. Necesitamos es una gestión más humana, más en sintonía con las necesidades de todos los miembros del Instituto (respetando la diversidad de sus distintos segmentos) y con una inapagable luz orientadora: el incremento de la pertinencia de IPAPEDI para todos sus afiliados.



lunes, 20 de mayo de 2019

El Miedo como Instrumento de Persuasión en la Política




La Estrategia del Miedo



Asistimos a la reaparición de viejos fantasmas políticos, entre ellos el populismo. Es la tesis central de un excelente texto de Manuel Arias Maldonado: “La Democracia Sentimental. Política y Emociones en el siglo XXI”. “Se trata de movimientos de introversión agresiva caracterizados por la búsqueda de un chivo expiatorio y por el predominio de las emociones sobre la razón. El resultado: una amalgama de pasiones muy distinta de la esfera pública sosegada que los ilustrados soñaron como fundamento para nuestras democracias”.

Recientemente, tuve la oportunidad de participar en una reunión en la que se intercambiaban ideas para la elaboración de una propuesta para IPAPEDI, a los fines de que nuestro instituto de previsión alcanzase un mayor nivel de sintonía con las ingentes necesidades de nuestros docentes, a la luz de la muy severa crisis que les golpea. En ella, un profesor de Ingeniería, el Ingeniero Víctor Carrera, quien se postula para el cargo de Vocal de la nueva junta directiva del Instituto a ser elegida el 19 de junio, por unos breves minutos se desvió del tema. Lo hizo para manifestar su inconformidad con el curso que, a su parecer, estaba tomando la campaña de la opción reeleccionista,   a juzgar por lo publicado en las redes sociales. Todo, muy fuera de contexto. No se percibía la disposición a confrontar ideas o criterios, sino la apelación constante a emociones negativas.

Y, muy en particular, hizo referencia a la apelación al miedo como instrumento de persuasión. Inmediatamente, sus palabras me hicieron recordar mi muy instructiva lectura del libro de Maldonado. Me parecieron por demás muy interesantes. Le invité a escribir sobre lo que sentía. El resultado es el texto que a continuación les comparto en mi blog, con esta breve presentación en la que no pude evitar traer a colación las líneas que sintetizan la comprensible preocupación expuesta por el referido autor. ¡Es una experiencia que en nuestro país ya hemos vivido!





El Miedo como Instrumento de Persuasión en la Política


En los últimos días, la Universidad de Carabobo, entró en una dinámica que no se observaba desde aquel "sacudón" que se experimentó con las últimas elecciones estudiantiles el pasado 14 de noviembre de 2018.

Este "despertar” ahora resurge en los profesores universitarios, a quienes les tocará elegir al nuevo equipo que se encargará de regir los destinos del Instituto de Previsión Social, mejor conocido como IPAPEDI.

Lo que más revuelo trae a esta perspectiva electoral, es el intento de reelegirse del actual presidente de la institución, ¡por tercera vez consecutiva! Situación que prendió todas las alarmas en aquellos que consideramos a la Universidad como la reserva moral y ejemplo  a seguir en su carácter democrático en estos 20 años de tragedia en el país.

Dicho lo anterior, aclarado en panorama y  puesta en escena las opciones que van a la contienda; llama profundamente la atención, algunos argumentos presentados por la fórmula que desea la reelección. Especialmente, destaca el uso del miedo y la angustia como punta de lanza para su campaña, cosa que es bastante preocupante. Tratar de inducir en el pensamiento de los docentes, emociones de este estilo, los cuales ya estamos lo suficientemente agobiados por la situación del país, es jugar con nuestra tranquilidad  y eso, rompe con los principios de la sana competencia.

Dentro de esta campaña se está apuntalando el uso del discurso:
“No es tiempo de asumir el riesgo de perder lo poco que tenemos”.

Como por ejemplo: La póliza del HCM. Es decir:

- ¡Si votas por la otra opción lo vamos a perder todo! –

Utilizando el miedo como arma electoral, tal y como lo hace el régimen chavista con los sectores de la población más vulnerables; amenazándolos con la pérdida de  las misiones o la caja del clap, si estos decidiesen apoyar a la oposición venezolana. Se menosprecia y se descalifica al contrincante.

Pareciera que en el ámbito político nacional (y de esto no escapa el ámbito politico local o universitario), como que está de moda el uso del miedo como arma o argumento de proselitismo y captación de votos. Amenazando con resutados catastróficos si no gana el candidato que lo aplica.

Este tipo de campaña es, además de incorrecta, vergonzosa e inaceptable en el ambito universitario. Es inadmisible que se trate de manipular de una manera tan decadente al profesorado, apalancándose en las penurías y necesidades que hoy vive cada docente. Los universitarios somos los encargados de formar las generaciones futuras, las mismas que estarán al frente del crecimiento y desarrollo futuro del país. Tratar de esta manera al docente es procurar causar un daño emocional con nefastas consecuencias, además de dejar en tela de juicio nuestras capacidades para sembrar en el alumnado las herramientas necesarias que estos precisarán y requerirán para hacer resurgir nuestra nación.

Será necesario entonces, tomar el ejemplo de las elecciones estudiantiles, hacer una campaña de altura, con argumentos, con propuestas y defendiendo convicciones, sin caer en la descalificación y desestimación del contrincante. Debemos tener en cuenta que, IPAPEDI es la caja de ahorros de todos los agremiados y que, gane quien gane, se debe dejar atrás el revanchismo y la venganza.

 ¡IPAPEDI es de todos por todo y para todos!

Deseo concluir diciendo que las elecciones en IPAPEDI son para que los agremiados decidan, según las propuestas, quienes regirán el destino de ésta en los próximos tres años, no para convertirla en una pugna de poderes o establecer rivalidades que menoscaben el buen desempeño de la misma o deteriore el clima de unión y cordialidad que debe imperar en asociaciones de esta naturaleza.

¡Vamos pues, luchemos todos juntos por una IPAPEDI más humana, más cercana a las necesidades inmediatas de sus agremiados!

Víctor Carrera
@InVictorCarrera

lunes, 13 de mayo de 2019

A cuenta del proceso electoral en IPAPEDI


 Sobre la Reelección Indefinida


Todo parece indicar que las venideras elecciones en IPAPEDI  van a despertar turbulentas pasiones. ¿Qué razón existe para que adquieran ese carácter apasionado?

En mi opinión: el intento del profesor Fermín de reelegirse para un cuarto período al frente de esa institución. Percibo la activación de muchos profesores alrededor de un movimiento de resistencia para impedir tan nefasto precedente en nuestra Alma Máter. Debió haberse generado en el proceso electoral anterior –en la segunda reelección- cuando todavía el Estatuto de IPAPEDI textualmente permitía una sola reelección. Ninguno de los ex presidentes de IPAPEDI, entre los que recuerdo a Víctor Alvarado Henríquez, María Eugenia González, Luis Fermín Alvarado, Efraín Pérez Ortega, Carlos Alvarado Borjas, etc., se había atrevido a violar dicha norma.

Pues bien, a través de malabares jurídicos que todavía no están del todo claros, la Comisión Electoral de aquella oportunidad admitió la candidatura del Profesor Fermín. En ese momento, debió haberse generado una contundente reacción institucional, pero no fue así para mi decepción. En lo personal, me abstuve de participar. La única protesta que se evidenció fue la de un alto porcentaje de votos en blanco.

Tres años después, el profesor Fermín se atreve a exhibir groseramente su pretensión de eternizarse en la Presidencia de IPAPEDI, pero esta vez la reacción ha sido vigorosa lo cual me reconforta con mi condición de ucista. No puede ser que habiendo sido testigos del inmenso daño perpetrado a nuestra vida republicana por el proyecto político chavista que, en cuanto obtuvo su primera elección, no ocultó su pretensión de eternizarse en el poder; que habiendo reclamado, en consecuencia, la reiterada violación al principio de alternabilidad democrática, vayamos a permitir así no más, que una violación a tan caro principio, ahora infinitamente más valorado, se produzca en nuestras propias narices universitarias sin hacer nada al respecto. ¡Eso sería incoherencia!

Por ahora, lo que más me gusta como manifestaciones de esa reacción vigorosa que he señalado es el surgimiento de una candidatura con excelente formación y perfil para el cargo como es el caso del Profesor Gustavo Guevara. Me imagino, conociéndolo, que esta candidatura suya no estaba en sus cálculos. Pero es el tipo de docente y ser humano a quien le duele mucho todo el deslave institucional, de manera tal que valorando la coyuntura electoral de IPAPEDI como un sensible episodio que contribuía a socavar aún más la institucionalidad, decidió dar un paso hacia adelante. Y lo segundo que más me gusta es que alrededor del asunto se está generando opinión escrita. ¡Cómo deber ser en una universidad que se precie de ser universidad!

Por esto, a continuación comparto con ustedes, en mi blog, la reflexión que el Dr. Frank López, Coordinador de Estudios Doctorales en la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales,  desarrolla, en estilo epistolar, sobre la naturaleza indeseable de la REELECCIÓN INDEFINIDA. Aprovecho para aclarar, como también lo hace Frank en su texto, que esta publicación no es parte de las estrategias del comando de campaña del Prof. Gustavo Guevara. Lo publico porque me encanta lo que está ocurriendo en nuestra universidad. ¡Estamos vivos!


Reflexión del prof. Frank López


Estimado profesor, cuando reflexionamos sobre normas y principios no podemos sino generalizar, porque, como es obvio, estamos refiriendo los aspectos universales, aquellos que le son común a los entes,  en este caso a las democracias, a las que me estaba refiriendo. Pero  con mucho gusto, estimado amigo, voy a particularizar el caso que nos ocupa, no obstante, antes diré que no votaré por ninguno de los dos candidatos en este proceso electoral viciado de IPAPEDI y que mi opinión, por si alguien llegara a pensarlo, no está dentro de la estrategia de alguna campaña electoral de algún candidato.

Bien, dicho lo anterior pasaré a lo  que nos ocupa. En relación a su argumento de que "una dictadura no lo hace bien jamás", es evidente que es una afirmación absolutamente falsa. Y lo es porque esa afirmación sólo es válida cuando se trata del fortalecimiento de los principios, las virtudes y las normas democráticas, como Sócrates se lo hizo saber a Callicles hace ya XXVI siglos y como puede Usted leerlo en la página 156 del Gorgia de Platón, de la edición de 1972 de Espasa-Calpe.

De modo que su afirmación no es cierta cuando se trata, por ejemplo, del desarrollo de la infraestructura de obras y servicios públicos. Y a este respecto yo podría desvirtuar su afirmación sólo colocándole como ejemplo la extraordinaria gestión pública de un autócrata como Antonio Guzmán Blanco, pero para evitar que pueda Usted interpretarlo como una excepción, voy a citar otros ejemplos en Venezuela que desmienten su afirmación. Por ejemplo,  la mayor parte del desarrollo de las obras públicas de infraestructura y de modernización corresponden a la gestión de dictaduras como la de Gómez, que unificó la hacienda pública y creo el sistema de carreteras nacionales que aún se mantienen; como la de López Contreras fundador de varios ministerios y del Banco Central de Venezuela; como la de Medina Angarita que entre muchas cosas  creo el Seguro Social Obligatorio y modernizó la legislación petrolera; o como la de Pérez Jimenez, que modernizó la infraestructura vial, empresarial y urbana del país.

Ahora bien, en lo que una dictadura no puede ni podrá hacer cosas buenas es, como le dije y como lo dijo Sócrates, en lo relativo al orden democrático, porque TODAS las dictaduras, todas, degradan las bases de la república.

Por otra parte, estimado amigo, la REELECCIÓN INDEFINIDA, que  era mala para Chávez y que ahora es buena para el profesor Fermín Conde, no sólo acaba con el principio de la alternancia democrática, que es un principio sustantivo del ejercicio de la democracia, sino que tiene un efecto perverso y en cascada que termina acabando con las virtudes cívicas y finalmente con la república. Porque: debilita la representatividad, toda vez que los cambios inevitables de la voluntad política general del soberano terminan por no sentirse representados en la voluntad particular del titular eterno del poder; este hecho quiebra la legitimidad del sistema de poder; y la quiebra de la legitimidad del sistema de poder debilita la autóritas cívica del gobernante; que a su vez acaba con la gobernabilidad democrática y, frente al debilitamiento del control cívico de la república, termina haciendo necesaria la coacción militar-policial como mecanismo de control social. Es decir, la abolición del principio de alternancia democrática desata una fuerza entrópica que termina acabando con el sistema democrático y por tanto con la república.

A título de ejemplo: Caldera se hizo reelegir sempiternamente en Copei y desató este proceso entrópico que destruyó la democracia dentro de ese partido y terminó destruyendo una de las instituciones democráticas claves para el sostenimiento de la sistema, cuyo efecto fue importante en el fin de la república que hemos sufrido. Chávez hizo lo mismo con el PSUV y con la república y los resultados están a la vista. Y el profesor Conde,  a pesar de los buenos deseos de las personas de buena fe como Usted, no podrá sino hacer lo mismo. Y no sólo con la democracia interna de IPAPEDI sino que hará su contribución macabra para el debilitamiento de la ya precaria democracia universitaria.

Y finalmente, agradezco su observación a mi yerro y, en virtud de mi agradecimiento, aprovecho para decirle que corrija "dictadura", porque no se escribe separada. Aunque también puede deberse a las travesuras del duende del teclado.

Mis saludos y mi aprecio.

viernes, 3 de mayo de 2019

Un aspecto a destacar del 30A



Libertad: Asunto de Vida o Muerte

@asdromero

La autoría es de Leopoldo López, en sus declaraciones suministradas a las afueras de la Embajada de España. Afirmación contundente que reconforta mi relación con la política en mi maltratado país. Mi sintonía es total con ella. Justo en la noche del 29 de abril había concluido un texto para ser publicado a través de mi blog, que tiene estrecha relación con lo señalado por Leopoldo. De hecho, alcancé a publicarlo pero por carecer de señal de internet, no inicié su difusión.

Cuatro horas de sueño apenas, para ser despertado por el sonido de las vuvuzelas y el disparo de cohetones. Era ese amanecer que venimos esperando desde hace tanto tiempo. La esperanza se esponjó como crecida con levadura. Desde el principio supuse que esa puesta en escena, a primera impresión: muy arriesgada, debía tener correspondencia con un plan armado en estrecha cooperación con nuestro principalísimo aliado internacional: los Estados Unidos de América.

Ya contamos todos con buena información, seguramente no toda, sobre los entretelones de lo que se venía construyendo en estas recientes semanas donde todo parecía haberse estancado. También sabemos que el plan no rindió los frutos de nuestro anhelo. Pero, seguro estoy, que el 30 de abril de 2019 pasará a los anales de nuestra historia. La divide en un “Antes” y un “Después”. Lo acontecido es como si se le hubiese hundido, por un costado, una espada de vidriagón al Heredero del Maestro de la Muerte. Esa profunda herida ya no podrá ser suturada. En lo personal, aunque parezca innecesario reconocerlo, prefiero que se haya producido ese salto cualitativo en nuestra lucha por recuperar la Libertad, aunque debamos transitar todavía por un camino de mayores riesgos.

Prefiero encontrarme en este angustioso “Después” que en ese aparente remanso del “Antes” que comenzaba a generarme suma preocupación. Reunión a la que me invitaban, reunión de la que emergía con la sensación de un indetenible crecimiento de la desconfianza ciudadana en sus líderes. Crecimiento que no era gratuito, se nutría  de desafortunadas y controversiales declaraciones de algunos dirigentes, que, de una u otra manera, contribuían  a crear la sospecha de que se estaba intentando: montar una matriz de opinión favorable a unas fulanas elecciones, en un lapso de tiempo insoportable para una nación que ya tiene demasiado tiempo muriendo de mengua. Me refiero a unas elecciones antes del Cese de la Usurpación.

Uno de los efectos más positivos que acaricio de este 30A, ha sido el restablecimiento de la confianza ciudadana en sus principales líderes. Ahora debemos estar absolutamente claros que ni Leopoldo, ni Guaidó, ni por supuesto, aunque huelgue decirlo, María Corina, que la incluyo por su coherencia y por su merecimiento de estar incorporada a ese trío principal, han creído por algún momento en la bondad de esa tesis. Su razón: estar convencidos de la urgencia con la que se requiere salvar a este país, de liberarlo de las garras de la Muerte. Por eso, la afirmación de Leopoldo: “la libertad se ha convertido en un asunto de vida o muerte”, echa por tierra todo ese muro de desconfianza que venía gestándose.

Quienes conocen de mi trabajo, saben que me he identificado con el Discurso de la Urgencia desde el 2014, sí: desde “La Salida”, por eso me parecía inconcebible que alguien al interior del país pudiese estar contribuyendo a construir un nuevo Deja Vu electoral. En un largo texto, casi 4000 palabras, titulado: “La Urgencia es Nuestra. La Agenda debe ser Nuestra”, intenté desmontar toda la argumentación a favor de esa nueva oxigenación que el Régimen recibía, a través de la propuesta electoral gestada en los distantes despachos de la Comunidad Europea y el Grupo de Lima. Y que, aunque me refería a ello como una sospecha, pudiese estar encontrando eco articulador en algunos despachos de nuestra propia política.

El 30 de Abril cambió todo el escenario. El texto perdió vigencia. Por eso, preferí eliminarlo del blog sin haberlo difundido. Quizás algún día, ojala no, sea necesario re-publicarlo. Pero, por ahora, voy a rescatar parte de ese texto. A los efectos de la argumentación, lo primero tenía que ser lo primero, una vez más esgrimir el por qué el contexto de suma urgencia en el que se desenvuelve casi todo el país debía configurar como inaceptable, inadmisible,  el imbuirnos en una muy riesgosa expectativa de solución electoral a lejanos nueve meses. Las siete palabras de Leopoldo lo sintetizan muy bien. Mas, por aquello de que mejor sobre que haga falta, a continuación un extracto de mi texto:


El Discurso de la Urgencia


Debemos concentrarnos en explorar la posibilidad de unificar el discurso alrededor del reconocimiento que nuestra vida como país ya se ha hecho inviable y, en tal sentido, admitir que nuestra solicitud de ayuda a la comunidad internacional es urgente e impostergable. La cual, no necesariamente tiene que ser parafraseada en términos de la activación del 187, propuesta que ha demostrado tener poder divisorio. Se dice fácil pero se hace harto necesario argumentar unas cuantas razones al respecto. Lo primero, aunque para algunos de nosotros ya  luzca innecesario, es insistir en la calificación de URGENTE a nuestro estado actual como nación.

Acabo de regresar de Maracaibo, la segunda ciudad más importante del país, y no exagero al señalar que lo que se vive allá es dantesco. Una ciudad prácticamente paralizada. No sólo es el colapso de los servicios. Es que los niños no están recibiendo educación. A las escuelas públicas no asisten casi alumnos ni profesores. En las privadas la asistencia es mayor, aunque reducida, sólo para recibir tres horas de clase al día. Calles semidesiertas, en las que llaman poderosamente la atención las larguísimas colas de vehículos para proveerse de combustible. Actividad económica casi nula, excepto por la compra y venta de lo indispensable a precios bastante más altos que en el resto del país –me consta-. Así como la educación, la prestación de servicios de salud anda por el suelo.

Voces importantes en el estado Zulia, como la del ex Rector de LUZ Ángel Lombardi, cuestionan el que la dirigencia política regional, el Bloque Parlamentario Zuliano ni las instituciones emblemáticas del Estado “han estado a la altura de la gravedad de la situación”. En otro tuit: “No vale la pena formar parte de un país cuya capital, donde residen los principales poderes, es indiferente a nuestra salud pública”. ¿Muy duro? No lo creo. De continuar el invivible colapso en esa región, no es de extrañar que temas superados como el de la “Independencia” vuelvan a tener resonancia. Se ha iniciado un proceso de desmembramiento de la unidad territorial de la República, cuando en su “culmen centralista” el Régimen Destructor ya no se preocupa más que de mantener a su bunker caraqueño en una especie de “burbuja dolarizada”, mientras que al resto de las regiones las abandona como si no fueran más que “monte y culebra” –las comillas porque continúo apelando a expresiones de Lombardi-.

No se trata sólo del Zulia. También es Táchira; Barinas; Guayana; vastas zonas rurales del país. Otro amigo me habla con suma preocupación de Punto Fijo. Es como una ola que se traslada desde la periferia hacia el centro porque, en mi viaje, hasta en Lara pude notar los primeros efectos de lo que se nos viene encima. Cabe entonces preguntarse: ¿Cuál es el porcentaje de territorio nacional que debe estar sumido en un estado de perenne inviabilidad de lo básicamente humano para que asumamos, todos a una voz, la solicitud de ayuda urgente?  El país ya está dividido y es un fenómeno que no sólo es delimitable por fronteras geográficas.  También una frontera salarial marca su presencia divisoria. El reducido sector privado que todavía subsiste en el marco de la crisis ha venido, autónomamente, generando políticas salariales, a fin de garantizar para su fuerza laboral algún nivel de sobrevivencia. Para sus trabajadores, el salario todavía retiene algo de valor y sentido lógico. No ocurre así en el inmenso país que depende del salario público, donde éste ha dejado de tener algún valor. Simplemente, ha dejado de existir y con su muerte ha sobrevenido el vaciamiento de las instituciones y su incapacidad para realizar funciones vitales para cualquier sociedad.

Nuestra profunda y prolongada crisis, en su fase terminal ha devenido en una fragmentación del país en islas franqueadas por muros de indiferencia. En este escenario, donde cada día son más los abandonados a su infausta suerte, cómo no unirnos para decir en un solo clamor que el país no soporta más la opresión de quienes, a cualquier costo, apuestan a mantenernos secuestrados bajo su odioso poder. La Comunidad Internacional, tanto los que nos apoyan como los que no, deberían ser enterados de parte nuestra que ya no hay tiempo para prolongadas disquisiciones políticas y diplomáticas.

Hace algunos días, un amigo me propuso un ejercicio de escenarios. ¿Qué vamos a hacer si la Comunidad Europea y el Grupo de Lima consiguen para Venezuela una vía electoral de solución, nuevo CNE, supervisión internacional, etc.? ¿Nos vamos a negar? Mi respuesta fue inmediata. Emergió más de mi emocionalidad que de un análisis racional. Así lo reconozco, aunque creo que en las actuales circunstancia: ello no le resta valor. Ya no hay tiempo para esa solución, le dije. El tiempo se agotó. El Régimen se encargó de patear esta posibilidad cuando todavía podría haber sido una alternativa. A partir de esta primera escaramuza se generó un largo debate tuitero que me permitió aclarar mejor las ideas y someterlas al escrutinio de la racionalidad. Estas son las ideas que pretendo plasmar en el presente texto.

Lo cierto es que el fantasma de las elecciones vuelve a rondar por el espacio de soluciones a la crisis venezolana. Le asigno esa connotación espectral por cuanto es una alternativa generadora de una esperanza, que demanda un tiempo infinito dada la profundidad del pozo en el que estamos hundidos. Recordemos que el tiempo es relativo.  Debemos todos hacer un esfuerzo imaginativo para visualizarnos nueve meses después en un país sin salud, sin educación, con más hambre, con un colapso de los servicios básicos más agravado, con una economía más dañada, y paremos de contar todo lo negativo que sobrevendrá a nueve meses más, siendo optimista, de vida en esta tragedia. Por otra parte, una alternativa, las elecciones, con un alto porcentaje de riesgo que no se concrete en una solución efectiva, sobre lo cual me referiré con posterioridad.