martes, 18 de julio de 2017

Testimonio de un cura de "barrio" sobre CP16J


Lo Que Pudo Haber Sido


Asdrúbal Romero M. (@asdromero)


Entro al martes, después del lunes siguiente al 16J y todavía no me decido sobre qué escribir para este blog. Me tomo en serio lo de reencontrarme con mis lectores al menos quincenalmente. Los  más recientes quince días se vencieron el viernes pasado, pero no quise escribir sobre la inminente consulta popular. Mis expectativas no eran tan altas como la de la mayoría de mis consultados.

En virtud de mi indecisión que apunta a hacerse crónica, lanzo un tuit mañanero: “¿Qué escribir que se pueda públicamente escribir? Ese es mi dilema esta semana. Se convertirá en lo habitual si se elige la ANC este 30J”. La intención es subrayar el poderoso adverbio limitante de cara al reto de exteriorizar el análisis sobre futuros escenarios y posibles estrategias remediales. Aunque pudiera escribir sobre los resultados de la Consulta Popular, continúo sin motivación para hacerlo. No, porque los resultados no hayan sido buenos. En mi opinión: lo fueron, considerando todas las restricciones que se configuraron alrededor de su convocatoria.

 Es pertinente recordar que el nueve de julio lancé un tuit tipo encuesta. La pregunta: ¿Cuál considera usted sería el mínimo aceptable de firmas recogidas en el Plebiscito para considerarlo efectivo? La idea era resaltar el enorme desafío organizativo al que nos enfrentábamos. Proponía cuatro respuestas posibles a la enrevesada pregunta –según calificativo esgrimido por algunos-: a) Dos millones; b) Cuatro; c) Seis; d) Ocho. Votaron 398 internautas. El 61% opinó que el mínimo debía ser ocho millones de firmas. El profesor José Botello, calculista de toda la vida, obtuvo el valor esperado de la proyección de los resultados de mi encuesta: seis millones setecientos veinte mil votos. ¡La Esperanza Matemática! Algunos reclamaron que no hubiese incluido las opciones de diez y doce millones, como si bastase con soplar para hacer botellas.  Definitivamente, pensé, las expectativas eran bastante altas. Las mías se ubicaban entre seis y siete. Explicar mis razones pudo haber sido el tema central de este texto. Tenían que ver con todo el dilatado proceso de toma de decisiones al interior de la MUD para, finalmente, otorgarle el GO a una muy acertada iniciativa política (recordemos que la idea fue lanzada por primera vez, bajo la modalidad de Referéndum Consultivo, por el Diputado Freddy Guevara el 23 de mayo) y el impacto de ese inexplicable retardo sobre el potencial de la Consulta Popular.

Pero: ¿Tiene sentido ahora explayarme en tales razonamientos? ¿No sería como espichar los globos lanzados al aire por las maravillosas manifestaciones de civilismo, espontáneo voluntariado y organización que engalanaron la realización de tan hermoso evento democrático? Me encuentro intensamente abordado por tan distractoras cavilaciones, cuando la lectura de un texto en el chat del TREN resuelve, de una vez por todas, mi indecisión. Lo comparte un amigo que lo ha extraído de otro chat –el poder multiplicador del procesamiento paralelo de las redes sociales-. Lo transcribo tal cual:

“De otro chat comparto con ustedes los comentarios del padre Carlos Ruiz de San Félix,  interesante para ubicarnos en la realidad de que, pese a las limitaciones, la jornada de ayer fue un éxito
Padre Carlos Ruiz:
Quiero aportar al análisis mi visión desde el Barrio. Este es un chat de profesionales y creo que en estos debates es fundamental incorporar a los descartados.
1. Ciertamente lo de ayer es una victoria histórica. En el punto soberano de mi barrio superamos los 2000 votos. Comparado con los puntos de clase media es poquísimo. Para nosotros fue un triunfo enorme y lloramos de alegría. Aquí hasta hace dos años nadie podía disentir. Ayer fue un goteo permanente.
2. En los sectores populares NO HABÍA INFORMACIÓN. Más de la mitad de la gente no sabía sobre la consulta. Ninguno de mis vecinos usa redes sociales.
3. Los pobres no tienen carro y sólo votaron los que estaban cerca del punto o los muy muy  concienciados.
4. El apoyo de la Iglesia fue esencial (cuánto cuesta reconocer esto). Sin ella en los barrios, la votación sería muy inferior. Los curas de barrio se la están jugando mucho.
5. Estamos felices. Pero para seguir avanzando mi autocrítica es que la estrategia de UNIDAD debe reorientarse hacia los Barrios. Sentir como el excluido. Dejar la visión unívoca del ilustrado de clase media. Ayer el proceso fue EJEMPLAR, pero estaba diseñado para la clase media y así lo dije en este chat hace una semana o más. PARTAN MÁS DE LOS QUE MÁS SUFREN”.
Ante este vívido aporte que mejor no lo podría expresar nadie, respondo en el chat con un comentario  que les transcribo –con éste, por ser de mi autoría, me permito algunas mejoras de estilo-:

“Excelente este comentario que compartes, Víctor. El problema principal de la oposición ha sido su reducida cobertura geográfica- social, aunque la haya mejorado en los últimos tiempos. La Consulta Popular tenía ese techo que pesa como plomo. En la forma como fue convocada, ya era poco lo que se podía hacer. Más bien el resultado fue bueno -Dios protege a los inocentes-. Pero para qué escribir sobre lo que pudo haber sido y no fue. Mejor seguir adelante, el reto de la reconstrucción va a ser penetrar en esa realidad que allí está perfectamente pintada”.
Y así, con la integración de estos dos textos pude dar inesperada respuesta a mi responsabilidad quincenal con mis lectores. Se explican por sí solos. Existe un problema que se mantiene vigente. Tampoco es que la convocatoria con un lapso mayor y criterios para su diseño organizativo más incluyentes lo iban a resolver, pero las expectativas podrían haber sido algo mayores y mejor fundamentadas. Una reflexión final: ¡Cómo me temo lo que nos vamos a conseguir en esa Venezuela Profunda después de estos dieciocho años de descomposición social sostenidos. En ella residirá nuestro primordial desafío!





viernes, 23 de junio de 2017

¿Cómo salimos de esto?


Los Juegos Hay Que Cerrarlos

Asdrúbal Romero M. (@asdromero)


I-Una metáfora deportiva


Cualquier aficionado a deportes como el tenis, el basket ball, el beisbol e incluso el futbol, sabe de la importancia, para el jugador o equipo que va ganando, de contar con la resistencia física y emocional así como la habilidad para cerrar los juegos. Traigo esta imagen deportiva a colación porque creo encontrar en ella: cierta semejanza con el desarrollo del dificultoso desentrañamiento del nudo gordiano político en nuestro país. Esta creencia, por supuesto, parte de una premisa: la pavorosa dinámica del mal gobierno ha engendrado unas circunstancias tales que es harto difícil para el Régimen, en su configuración actual, mantenerse en el poder. Quizás para algunos esta premisa pueda lucir como demasiado optimista, y les extrañe que sea precisamente yo, el mismo que en significativa cantidad de documentos pronosticara la incubación de tétricos escenarios en lo económico, y por ende en lo social, quien se atreva ahora al feliz augurio de señalar que el final del nefasto y oprobioso régimen está cercano. Insisto, así lo creo, pero todavía nos falta cerrar el partido a nuestro favor. Intentaré explicarme.

 

II-La Crisis nos puso a Ganar


En primer lugar, el Régimen está acorralado económicamente. Las señales son evidentes. La venta del bono de PDVSA a Goldman Sachs con un 69% de descuento; las intenciones de vender otro del Banco Venezuela, no transable,  ¡con un descuento del 80%! hablan por sí solas de su desesperación por hacer algo de caja. Se habla también de un impago a Rusia por más de un millardo de dólares causados por un contrato de compra de armamento. Como no es una operación a mercado abierto, es posible que hayan convenido un diferimiento, pero el estrechísimo margen con el que viene jugando el Gobierno queda registrado. Amenazas de embargos en territorio americano por impagos de deudas a empresas expropiadas. Las reservas en mínimo. En materia financiera, como se dice en criollo: han llegado al llegadero. Y en un horizonte no muy lejano está un octubre que debe darles pavor con vencimientos de más de cinco millardos de dólares, aunque quizás tengan conciencia que hasta allá no llegan.

Las consecuencias del acorralamiento financiero son dolorosas hacia el interior. No hay dólares para importar de cara a satisfacer necesidades muy básicas. El nuevo DICOM no pasó de ser otra falacia como muchos ya sabíamos. El verdadero marcador de los precios continúa inalterable su recorrido a través de una curva exponencial que ya transita por un tramo con pendiente muy acelerada. Es la misma curva de la que hablamos a inicios del 2013, predicha, cualitativamente, a partir de la aplicación de principios muy básicos de la teoría dinámica de sistemas. El ciudadano común se sorprende cada día de la escalada de los precios, pero esta realidad continuará su rumbo a mayor velocidad hacia un peor que no tiene techo. Los productos regulados se confinan a unas cajas CLAP que la mayoría de los pobladores no reciben. Para quienes no somos objeto de esa atención “privilegiada” por parte del Régimen,  el acceso a productos fundamentales está signado por la dolarización de los precios. Así, la vida ha venido cubanizándose: la pasta dental y el desodorante se convierten en un lujo para la inmensa mayoría de los ciudadanos. El problema de las medicinas e insumos médicos se agrava. Ya se consiguen algunas importadas, pero, igualmente, a precios inalcanzables para la mayoría.  Las coberturas de los seguros médicos se hacen ridículamente insuficientes. Enfermarse en este país implica el riesgo de morir.

Tampoco es que  a ese programa apartheid –no lo reciben todos los que deberían recibirlo- del suministro CLAP se le perciba con garantía de sostenibilidad en los tiempos por venir. El anunciado decrecimiento de la producción agroalimentaria por parte de los conocedores del tema, así como la aguda escasez de dólares para importar –reducida aún más por la desvergonzada inversión en equipamiento represivo-, permiten prever una tendencia a que esa, hoy día ya bastante escasa e insuficiente, ayuda alimentaria vaya perdiendo cobertura en cuanto al número de familias al cual asiste, así como en la cantidad y calidad de los productos que se distribuyen. La merma de peso por habitante es evidente. Los reportes de los expertos y organizaciones abocados a escudriñar el tema de la nutrición en el país son alarmantes. Deberían ocupar lugar preponderante en la temática de esas asambleas ciudadanas que emplean la mayor parte de su tiempo, en distraer a los ciudadanos alrededor de todo ese brollerío jurídico que se ha armado alrededor de una constituyente en la que menos del 10% de la población cree.

El Régimen gasta cuantiosos recursos en profusas campañas comunicacionales –pena debería darles-; jingles con aires de mundiales de futbol que pretenden vender una alegría vestida de farsa, así como la paz de un rap que resuena con la vaciedad de su mensaje. Mientras más abusan de su presencia en los medios radioeléctricos, más invocan en la conciencia de todo un pueblo su impostura. La paz se transmuta en violencia y la alegría en profunda tristeza ambientada por la precarización de la vida. Ya casi nadie les cree, sólo los enchufados que siguen velando por sus intereses y unos pocos, cada vez menos, enceguecidos todavía por un fanatismo que les impide ver la realidad.   Si no han sido capaces de resolver nada, ni lo van a ser ahora, para qué gastar tanto dinero en la promoción de una solución inverosímil que, transcurridos dieciocho larguísimos meses, por obra y gracia del Espíritu Santo comenzaría a cumplir, supuestamente, tantas fantasiosas promesas. ¿En qué invivibles circunstancias nos encontraríamos para ese entonces? Esta es la interrogante que nos hacemos todos porque cada cual, en su nivel, está siendo víctima de una verdadera pela propinada por una crisis que no tiene parangón en nuestra historia.

Desde la perspectiva de su potencialidad para gobernar brindando soluciones, el Régimen está técnicamente caído. De aquí en adelante sólo puede generar una profundización de la precariedad. Que avanza a paso de vencedores, a través de múltiples caminos sistémicos que el ciudadano de a pie quizás no alcance a vislumbrar. De allí que se multipliquen los efectos adversos: Es el problema cíclico de la gasolina o el del gas doméstico. El de la continuada desvalorización del trabajo. El de la semiparalización del aparato productivo y muchas otras instituciones de servicio público. El de la impunidad que campea asimilando al país a un escenario de guerra. Es el problema de la proliferación de atentados contra la propiedad en los que resaltan los desmantelamientos por hurto de múltiples instalaciones eléctricas. El de la no consolidación del nuevo cono monetario que agrava el problema del efectivo e incrementa la mayor dependencia, para las transacciones, de una plataforma electrónica de pago ya muy vulnerada  por el deterioro y obsolescencia de las redes de comunicación. El de los bancos, la mayoría cada vez más endebles financieramente y con mermada capacidad de respuesta. Es esa sensación que se ha instalado en el imaginario de la gente, del colapso que podría sobrevenir en cualquier momento, sin que nadie sea capaz de precisar cuáles de las múltiples nudos problemáticos se combinarán en definitiva para detonarlo. Cada día se suman nuevos problemas a los ya existentes, convirtiendo al vivir por estas tierras en un tenaz ir contra un viento, por lo demás terriblemente tormentoso.

Respiramos en una atmósfera de últimos días porque un régimen cercado internacionalmente, con casi nula credibilidad popular, acorralado económica y financieramente, sin margen de maniobra para poder resolver algo debería ya no estar en el ejercicio del poder. Pero los días transcurren y ni ellos buscan sus propias vías para abandonarlo -irse mientras puedan que sería mi recomendación-, ni se concreta un esquema político con la suficiente fuerza para sacarlos de ese poder al cual, paradójicamente, se atornillan con creciente vehemencia. Visto desde la perspectiva de los factores democráticos que han acometido una tenaz oposición, no siempre alineada del todo, es como si el juego ya lo tuvieran claramente a su favor pero no lo terminan de cerrar. ¿Será que no saben cómo cerrarlo?

III-¿Por qué no se cierra el Juego?


Si la Oposición no lo sabe, tampoco debe avergonzarse por eso. Nos enfrentamos a un cuadro político muy complejo e inédito En cualquier gobierno medianamente democrático, la acumulación de pruebas de un tan rotundo fracaso como el del chavismo sería suficiente como para provocar una salida que le diera botón de cierre al juego político. Pero no es ese nuestro caso. Resulta que lo paradójico del atornillamiento no lo es tanto, tiene que ver con el carácter tan particular del régimen que nos acogota. Creo justo el momento para hacer el siguiente reconocimiento: toda la caracterización del Régimen que desde hace varios años adelantaron esos sectores a los cuales se les acuñó la etiqueta de “radicalismo” terminó siendo la precisamente correcta. Se puede resumir en una frase: “nunca van a entregar el poder por las buenas”. No lo pueden hacer habida cuenta de su carácter abiertamente delincuencial. Aclaro que tal calificación no es solo utilizable para referirse a delitos como la participación en el tráfico ilícito de productos y seres humanos o la sustracción de recursos del erario público para beneficio personal, también lo es cuando se delinque violando las leyes para ejecutar actos que comprometen al Estado sin el cumplimiento de las debidas autorizaciones. Donar graciosamente recursos a otros países en actos de impulsiva “generosidad” sin haber solicitado, previamente, la autorización de las instancias con el mandato constitucional para tramitar y aprobar tales concesiones, constituye un ejemplo muy claro de lo que refiero. Aunque hubiesen intentado maquillar a posteriori todos esos heterodoxos manejos, seguro estoy que con un exhaustivo seguimiento cronológico se podrían conseguir innumerables casos específicos en los que tal maquillaje no pudo ser aplicado con el suficiente blindaje.

Este régimen, desde sus comienzos, se ubicó al margen de la legalidad al permitir que su finado líder manejara la hacienda pública como si fuera la suya personal. Estos señores supieron, desde el principio, que en cuanto entregaran el poder serían ineluctablemente enjuiciados por ejecutorias de esa naturaleza. Terminaron acostumbrándose a pensar que nunca entregarían el poder, se produjo el relajamiento y la apertura de puertas a las más diversas y lesivas tentaciones. Pero las ruedas de la historia siempre giran. Ahora nos encontramos en el poder a una “banda de delincuentes que ha tomado control del Estado y asaltado su tesorería”. Lo dice el prof. Evan Ellis, quien remata manifestando: “El problema de fondo es que no existe un mecanismo jurídico internacional ni un modelo de cooperación regional que permita rescatar a un Estado en esas circunstancias sin violar su soberanía”. La pregunta entonces que debe analizarse es: ¿Cómo se cierra el juego con un régimen delincuencial? Excluyendo de su consideración la vía de la rebelión armada de civiles que todo parece indicar, a Dios gracias, que todavía no se ha dado el tiempo para germinar. Esta interrogante, con la añadida condición de contorno, permite esclarecer el grado de complejidad del entrampamiento en el que estamos sumidos.

Estamos cerca de una salida. El avance de la precariedad lo garantiza porque es como una liguita que se continúa estirando, estirando, estirando, hasta que no ceda más. Pero en el ínterin de estos angustiosos días: ¿cómo se avanza en el desentrañamiento del nudo gordiano? El camino menos violento sería la negociación. ¿Pero cómo se negocia con una representación del Régimen tan embarrada de ilicitud? ¿Quién se atrevería a asumir el costo político? ¿Se imagina usted negociando con un Carreño preguntándole cómo va a quedar él? ¿Se dispone del tiempo para elaborar un esquema transparente de justicia transicional? Algunos juran que ya existen negociaciones en las que se persigue darle respuesta a tan acuciantes cuestiones, los dirigentes opositores de mayor visibilidad lo niegan. Yo no tengo ni ofrezco respuestas, sólo una visión del por qué todavía no se ha podido cerrar el juego. Y otra: la de liguita a máxima tensión. ¿Se fracturará ella provocando una urgencia de imprevisibles consecuencias?  ¿O se fracturará el Régimen en un escenario donde algunos busquen salvarse y otros decidan resistir hasta lo último con las botas puestas? Algunos y algunas ya han dado el paso.





sábado, 3 de junio de 2017

Un ejercicio de imaginación constituyentista



Nada Que Perder


Asdrúbal Romero M. (@asdromero)


El joven devoraba vorazmente la comida que le había traído un vecino. Se dirigió a mí y me comentó:

-Ya ve usted, señora. Dios provee. ¿Qué me iba a imaginar yo esta mañana que después de pasar todo el día guerreando este buen señor me iba a resolver?

Llegué a las inmediaciones del distribuidor del Trigal pasado el mediodía. Desde el primer momento me llamó mucho la atención la actividad hiperquinética de aquel guerrero de franela, como ahora los denominan, convertido en mi interlocutor. No paraba de guerrear, usando su expresión. Orientaba a los demás, algunos más jóvenes. A veces, les daba órdenes. Pero nunca dudaba en ponerse al frente de las acciones de combate.

-Esta madrugada me levanté a las cinco. Abrí la nevera. Vacía. No había nada de comida. Me tomé un vaso de agua para engañar al estómago y me pregunté qué hacer. ¿Ir a la Universidad?  Está cerrada. Aunque la Rectora diga que tiene sus puertas abiertas. Decidí venirme hacia acá. ¡A guerrear!

-¿No habías comido nada en todo el día? –le pregunté-.

-¡Nada! Aquí no hay comida, no hay estudio, no hay futuro señora. Ya no tenemos nada que perder. Gracias a este señor hoy pude comer – volteando su rostro hacia el vecino con gesto de agradecimiento-.

Casi con lágrimas en sus ojos, una amiga me cuenta su experiencia relevante del día. Es muy triste cuando un joven como él te dice que ya no tiene nada que perder. ¿Hacia dónde va este país? –concluye su relato con esta pregunta hacia mí rebosante de angustia-.

Me dijo otra cosa –mi amiga, después de un significativo lapso de silencio-. Una vez lo agarraron los guardias y le molieron a palos hasta cansarse. Participaba en una protesta estudiantil. Los guardias son malos. No es como se dice ahora que se han vuelto malos. ¡Siempre han sido malos! Ese fue el broche de oro con el que cerró mi joven guerrero.

Este breve relato lo concateno con un video visto hace algunos días en una red social. Habla otro guerrero de franela pero este es barinés: “Aquí no estamos representando ningún grupo político. No estamos llamando a la gente que está en la politiquería a que salga a manifestar por las cuestiones que nos están pasando en Venezuela. Somos estudiantes. Somos las personas, las cuales no tenemos insumos, no tenemos comida, estamos cansados, no tenemos trabajo y estamos cansados de este gobierno que nos agobia, que nos destroza y nos trata como animales”. Más adelante en el video, otra voz nos informa que todos eran del PSUV. El grupo termina quemando unas franelas distintivas de su adscripción anterior al chavismo.

No hablan de constituyente. Hablan de la crisis que a mucha gente en este país la está llevando a un estado casi terminal. Ya me lo había argumentado un amigo con buena visión para la política: ¿Tú crees que lo que está ocurriendo en los estados más pobres del interior del país tiene algo que ver con la oposición comandada por la MUD? Aquí se está gestando algo que va a rebasar, por mucho,  a los partidos. Se ha insertado en la conciencia colectiva la creencia de que Maduro es hambre y muerte. De que hay que tirar el resto porque, de lo contrario, no tendremos vida. ¡No habrá nada que perder!

En el pasado, el PSUV hizo gala de tener un mejor estetoscopio para auscultar lo que acontecía en la Venezuela profunda. Algo les habrá quedado de esa mejor capacidad. Es muy posible que ellos sepan, mejor que muchos analistas intelectuales de clase media,   de ese fenómeno tendiente a crear un tsunami social que los arrollará a todos. Saben que tienen los días contados y que necesitan, desesperadamente, crear un escenario de negociación.  Por eso empujan hacia una constituyente que también saben que es inviable. No son lo suficientemente estúpidos como para no saber que es imposible que un 15%, a lo sumo un 20, pueda imponerle al resto del país la celebración de un evento consustanciado con tan graves implicaciones para el futuro de todos y extremadamente vulnerable en las actuales circunstancias. Lo que andan buscando, simplemente, es acrecentar su poder de negociación. Crear las condiciones para que se tenga que pagar un mayor costo a cambio de su salida del poder.

Por eso aparentan correr. La Tibisay, después de regodearse en anuncios de complejos cronogramas para la celebración del Referéndum Revocatorio, ahora se ha inscrito para una carrera de cien metros planos. Mientras los técnicos electorales allá dentro saben que lo hace imponiéndose lapsos inviables para su gordura. Eso poco le importa. Quiere estar en el barco de los que negocien su salvamento. Que sean los maduristas más pendejos los que se queden pagando la abominable cuenta. En simultáneo, los que a la luz de la dantesca realidad pretenden auto enlistarse dentro del chavismo más puro, dudan sobre la mejor vía para desmarcarse. Algunos, paralizados por el temor de verse víctimas en un más que improbable escenario tipo Ruanda.

Para la sala situacional de la cúpula corrupta, los escenarios de uno o más diferimientos para la celebración del día C forman parte del ramillete de opciones manejables.  Monitorearán con agudeza esa posibilidad. Por un lado, les brinda la oportunidad de seguir ganando tiempo y, simultáneamente, continuar mermando la energía de la principal columna opositora para que vaya desapegándose de la marcha. Acrecentar su desesperanza, así sea al costo de seguir tiñendo de rojo a la patria con la sangre de los mártires.  Pero en la contraparte, continuar bluffeando y elevando la apuesta es jugar con fuego.

En el reinado del nada que perder existe un volcán que ha comenzado a rugir, sin alcanzar, todavía, la energía que le obligue a liberar su magma candente. En cualquier momento hace erupción: el hambre y la impotencia de ver cerrarse todos las vías para sobrevivir con dignidad le nutren diariamente de más energía. Y ellos saben que ya no tienen forma ni manera de evitar eso. Tendrán que hilar bien fino sus posibilidades de manejar el dilema Constituyente versus Negociación a su favor. Porque de llegar al día C, esa será una fecha muy proclive para que esa energía potencial contenida en el lecho del volcán se libere y se una a la otra, que aunque reprimida, se habrá mantenido intacta. De la unión surgirá una tromba, que podría convertirse en tornado con la energía para elevar a estos dinosaurios malignos centenares de metros y ponerlos rabiosamente a girar en el hiperespacio de la nada.


jueves, 25 de mayo de 2017

Sobre el Referéndum Consultivo propuesto por la AN


Así lo veo: una sagaz decisión de la AN


Asdrúbal Romero M. (@asdromero)


Estoy de acuerdo con la decisión tomada por la Asamblea Nacional (AN) de solicitar la celebración de un referéndum consultivo, mediante el cual los ciudadanos podamos manifestar nuestra preferencia con relación al dilema: “Cambio de Constitución versus Cambio de Gobierno”. Fijo mi posición de entrada, sin mayor cuido por el uso de anestesia. Me siento obligado a hacerlo, habiendo visto el rechazo visceral que tal decisión ha tenido de parte de muchos opositores en los chats que participo y redes sociales. Esta reacción me ha reforzado la creciente impresión que cobijo en mi interior desde hace algún tiempo, en cuanto a visualizar al mundo opositor como una torre de Babel en la cual se hace cada vez más complejo unificar posiciones y alinearnos hacia la consecución de un objetivo compartido.

Cabe la aclaratoria que cuando me refiero al mundo opositor, lo hago en el sentido más amplio: comprende a los factores políticos que hacen vida cercana a la Mesa de la Unidad Democrática y los que hacen política opositora fuera de ella. Se podría hablar de una torre de Babel intraMUD, donde ya es bastante difícil concertar estrategias, y una más abigarrada aún que incluye sectores, sectorcitos, personajes, etc. que pululan al exterior de la MUD. La progresiva edificación de esta torre de doble pared se debe, entre otras razones, a los errores cometidos por la MUD en el pasado, que los ha cometido, y la no conformación en el tiempo, consecuencia de lo anterior, de un liderazgo con la suficiente fortaleza como para lograr una óptima alineación opositora de cara al magnífico desafío que debemos enfrentar. Tratando de ser optimista, creo que varios de los diputados más jóvenes – Freddy Guevara, Miguel Pizarro, por citar algunos-, están trabajando aceleradamente para cambiar esta preocupante realidad.

Lo cierto es que la publicación el primero de abril de las sentencias del TSJ identificadas con los números 155 y 156, nos ha involucrado a todos en un peligroso viaje sin retorno. O emergemos de él con la muy compleja responsabilidad de reconstruir al país de las cenizas que van quedando de la acción de los DESTRUCTORES. O nos terminamos de hundir en un abismo de miseria, violencia y estado fallido por quién sabe cuántos años. El tramo de la historia que vivimos es decisivo. Por ende, ante la carencia de una poderosa fuente de alineación externa, no queda otra que contribuir cada uno de los que hacemos opinión, y casi todos a nuestra manera hacemos opinión, tratando de someter nuestros ímpetus y pasiones con la vitamina para la alineación interna.

Antes de abalanzarnos a destruir las decisiones que se anuncian: tratar de informarnos mejor; analizar a mayor profundidad el contexto; hacer un sereno estudio de los pro y los contra y, lo más importante, utilizar más eficazmente la aduana de las palabras. Si lo hacemos, es bastante posible que aun cuando  no compartamos en todas sus facetas la decisión tomada por quienes están en la posición de hacerlo, podremos encontrar en ella aspectos fundamentales que nos aporten la motivación interna para alinearnos con lo propuesto. Que conste que quien esto escribe, ha sido en el pasado un severo crítico de algunas de las decisiones tomadas por la MUD, pero el escenario ha cambiado y vaya que nos lo han cambiado, dramáticamente, y sin la opción de poder no aceptar los guantes del desafío. Quizás esta vitamina para la alineación interna no sea otra cosa que el ejercicio de la virtud cívica de la templanza, como tan bien lo expone en sus escritos el Dr. Frank López.

Retornando a la decisión de la AN: ¿Por qué la considero acertada? No sin antes decir que una correcta decisión en principio puede ser dañada en la fase de ejecución. El riesgo y la incertidumbre están presentes. Los acontecimientos se precipitan a vertiginosa velocidad. El escenario es tan complejo y cambiante, que demanda el mayor cuido en toda la cadena de decisiones pertinentes al emprendimiento de cualquier acometida estratégica. En el caso que nos ocupa, el referéndum consultivo cuya organización se plantea la AN tiene la virtud de permitirle a los factores democráticos retomar la iniciativa. Desde el punto de vista táctico, constituye una movida muy válida en el tablero de ajedrez. Como tal, ella no puede ser analizada aisladamente, sino como parte de una continuidad dentro del proceso secuencial de toma de decisiones frente a las del adversario.

El Régimen, sacado ya del cuadrilátero de la institucionalidad y la legalidad, en su desesperada huida hacia adelante propone una constituyente y le genera todo un marco discursivo para venderla como una opción de paz y diálogo frente a la violencia. Acto seguido, propicia toda la violencia  que les permite, apoyados en su hegemonía comunicacional, tratar de imprimirle verosimilitud a su mil millones de veces reiterada tesis principal: constituyente vs guerra civil. No creo que la mayoría del pueblo se la haya comprado. Han perdido credibilidad. Pero una cosa es cierta, han logrado distraer a los actores políticos del tema que debiera ser principalísimo: ¡la CRISIS! Y todo pareciera girar ahora alrededor del debate sobre su constituyente. Discursivamente: una vez más se salieron con la suya imponiendo la agenda del debate político nacional.

Esta verdad no puede ser subestimada. Ha generado preocupación hacia el interior de la MUD. Algunos factores allí adentro han planteado, muy a sotto voce,  si no habría sido conveniente salirle al paso a la iniciativa del Régimen con una contrapropuesta. Un “sí a la constituyente pero no así”. Lo cual no deja de tener su lógica si miramos hacia atrás. Recordemos que la oposición institucional habló de cuatro opciones para la salida del Régimen: renuncia; enmienda constitucional; referéndum revocatorio y constituyente. No se quiso en aquel momento agotar la discusión en aras de decantar las opciones verdaderamente válidas y se prefirió complacer peticiones. Si la opción constituyente se hubiese discutido en esa oportunidad hasta sus tuétanos, se habría descartado. Una constituyente auténtica, legítima, no puede ser planteada para sacar del juego político a unos en beneficio de otros. Cualquier experto internacional en constitucionalismo nos diría que una constituyente debe, como proceso, emerger de un clima nacional de serenidad y convicción consensuada de la necesidad de cambiar el gran pacto social para la convivencia ciudadana. Muy contrario al enrarecido clima que por años hemos vivido en Venezuela. Esta verdad de Perogrullo también la reconoce la mayoría de nuestros constitucionalistas nacionales. Pero, en aras de no herir susceptibilidades, la movida fue dejar la opción constituyentista como una de las cuatro vías. Y digo movida para endilgarle la connotación de ser una jugada que se ejecutó de esa manera en el pasado, asociándola al metafórico tablero de ajedrez donde se despliegan las acciones.

Dicho lo anterior, no debe extrañar que el Régimen sacara un nuevo conejo de su tragimágico sombrero: ¿No querían constituyente? Pues bien, aquí tenemos nuestra propuesta, vamos a sentarnos a discutir.  Lo cual no deja de ser un score válido que se anotó el Régimen, en el sentido de aportarle algo de credibilidad a su propuesta, -al menos ante el pueblo madurista y ciertos ámbitos extra nacionales-.   He sido testigo de intensos debates en algunos chats y reuniones no virtuales de por qué no se le tomaba la palabra al Régimen para, teniendo la mayoría, usar, y hasta abusar añadiría yo, de la opción constituyente como una vía expedita para salir del Régimen. Debates coloreados de mucha ingenuidad en mi opinión, porque nadie, en su sano juicio, podría llegar a pensar que ellos, sentados en su tan acariciada mesa de diálogo, iban a acceder a hacer otra cosa que no fuera una constituyente cortada a la justa medida de sus necesidades. Tal cual como la que se han atrevido a presentarle al país.

Adicionalmente, el sentarse a discutir con una contrapropuesta de constituyente en mano, significaba recrear una mesa de diálogo y negociación. Después del incumplimiento del Régimen de los compromisos convenidos en el fallido Diálogo I y las nefastas consecuencias que de él se derivaron, el costo político para quienes asomaran la tesis política de tomarle la palabra al Régimen iba a ser inmenso. Así que la preocupación y la desazón –una especie de complejo- que les generaba la audaz jugada del Régimen a algunos factores ubicables en la torre de Babel intraMUD no pasó de ser un casi inaudible murmullo. Pero eran reales y gravitaban en la creación de un ánimo dubitativo en el accionar opositor. La decisión de la AN encierra todas esas dudas en un cajón clausurado, preserva la Unidad –extremadamente importante- y abre nuevos horizontes para la lucha.

 Todos estos intríngulis que he relatado, muy posiblemente eran desconocidos para quienes se han abalanzado rabiosamente en contra de la decisión de la AN. Ojalá, este texto pueda servir para una mejor comprensión de la jugada. Frente a la audacia del Régimen, la sagacidad de los factores democráticos. Sí, es una movida sagaz, nos resuelve un problema que nos había creado una errada jugada anterior. Pero más allá del valor táctico estratégico, lo acordado por la Asamblea Nacional se encuadra, perfectamente, en el marco de sus competencias porque de lo que se trata es de garantizarle el derecho del pueblo a decidir. No se puede desconocer la realidad que Maduro avanza, aparentemente, imparable hacia la realización de su constituyente. No es admisible pretender ignorar esa realidad, hay que combatirla. ¿Cuál dardo puede ser más certero que el que apunta hacia la principal causa de deslegitimación de ese proceso fraudulento cual es la prescindencia de la consulta popular?

Por otra parte, nadie ha hablado de abandonar la calle. Todo lo contrario, la decisión de la AN aporta un renovado contenido político a la “Calle”: el refrescamiento de los objetivos por los qué luchar. Basta con escuchar el audio de Cipriano Heredia –les animo a que lo busquen en las redes sociales-, para visualizar el prediseño de un proceso que le da forma y sentido político al esquivo 350 de la Constitución. ¿Cómo se come eso? –han preguntado algunos-. Pues bien, con el pueblo en la calle, protegido y cobijado en el contexto de una gran marcha nacional sostenida hasta que todos podamos votar si queremos cambio de la Constitución o si queremos cambio de Gobierno.

Son esas dos preguntas las que se han preasomado. Ya existe una densa discusión sobre la primera pregunta. No voy a entrar a analizar con detalle los argumentos de esa discusión, ameritaría otro maxi artículo como este. Lo que sí es importante de destacar es que el diseño de las dos preguntas se adapta, fantásticamente, al nuevo “framing” discursivo que propone el Dr. Nelson Acosta Espinoza en su artículo: “Cambiar de Constitución o Cambiar de Gobierno”. ¿Qué quiere el pueblo? ¿Cómo conectamos ese dilema casi existencial a la ¡CRISIS!, tictac tictac tic tac…, que sigue avanzando, sin clemencia, que es el principal factor de vulnerabilidad de este régimen asesino y ellos bien lo saben? A algunos políticos, particularmente a los muy juristas, parece olvidárseles la necesidad de, constantemente, hacer ese ejercicio discursivo de conexión.


Termino invitándolos, para mejores detalles en el último asunto tratado, a leer el referido artículo publicado en el blog del Observatorio Venezolano de las Autonomías (http://autonomiaspoliticas.blogspot.com/2017/05/cambiar-de-constitucion-o-cambiar-de.html ).

viernes, 5 de mayo de 2017

Crónica del horror en Carabobo


Días Convulsos


Asdrúbal Romero M. (@asdromero)


5:30 am. Me levanto. Ya no puedo dormir. Pendiente de cuál pueda ser la verdad detrás de la última noticia nocturna de otro día convulso: la desaparición de Leopoldo. Los acontecimientos se suceden  a una velocidad pasmosa. Dibujo de la inminencia de los días terribles que se asoman a nuestro horizonte. La insania del régimen continúa dándole cuerda a un reloj ya conocido en la Historia. Del viejo dispositivo sólo se libera energía represiva y saña destructora. ¿Hacia dónde nos conduce tanta locura?

Carabobo: tierra de saqueo y pillaje


El 2 de mayo las noticias del terror provenían mayormente de Naguanagua. Una tras otra. Una conocida periodista relata en las redes sociales el saqueo de un supermercado en la 190: “no conformes con todo lo que se habían robado, la jauría hambrienta de violencia procedió a violentar la multilock que daba acceso al piso de arriba, residencia de los propietarios, y de allí sacaron todo, lo que es ¡todo!…jamás, en mis más de 25 años de ejercicio de periodismo, observé tanta inacción y complicidad  de los cuerpos policiales para atender el llamado de la ciudadanía ante estos actos vandálicos”. Un señor muere en el drama de defenderse del saqueo de su panadería. Unas noticias dicen que le mataron. Otras: que murió de un infarto.

Mientras escribo, mañana del 4 de mayo, en mi whatsapp se acumulan reportes provenientes de Flor Amarillo, la Isabelica, el “todos contra todos”, el Leviathan sin Estado custodio, continúa ante la inexplicable inacción de las autoridades cuyo deber es detenerlo. ¿O sí es malvadamente explicable? Como telón de fondo a esta labor maniática de escribir pretendiendo que con ello libero angustias, escucho en segundo plano entrevistas en Globovisión. He prendido la televisión desde muy temprano, esperando escuchar algún reporte de lo que acontece en Carabobo. ¡O sobre Leopoldo! Puro bla bla bla político- jurídico sobre una constituyente que, me atrevo a pronosticarlo, quedará triturada debajo de las ruedas del arrollador tren que se veía venir. Viene llegando: el tan anunciado estallido social. Se ha iniciado, en cámara lenta, sectorialmente progresivo, pero con pérdidas que superan ya al Caracazo. Pero de esto no hablan unas noticias que se empeñan en mostrar una irreal normalidad. ¡Espectáculos! ¡Deportes! Sobre Leopoldo y la sádica tortura que le perpetran a su familia, apenas una breve referencia que no calma la sed de una cantidad ingente de venezolanos deseosos de saber sobre su destino.

De lo que no se habla no existe, dirán socarronamente los gestores de la hegemonía comunicacional. No obstante, la ola destructora no se detiene. Ayer noche,  ya conocíamos de todo lo ocurrido en la Lisandro Alvarado a lo largo del día. Desde la noche anterior se habían propagado las primeras noticias sobre saqueos en esa zona, pero para qué tomar previsiones, habrá pensado el DESTRUCTOR MAYOR DEL ESTADO, en el contexto de su cínica y desalmada política del laissez faire laiseez passer relativa al pillaje en Carabobo. Termina el noticiero, 8:30 am, y ni una sola referencia a la gravedad de lo ocurrido en esta otrora tierra de lo posible.

Pero lo acontecido es muy grave. Pérdidas millonarias. Miles de oportunidades de empleo que se van al foso. Historias truncadas de continuado esfuerzo productivo. Productos Amadío, empresa productora de embutidos a la que me unen nexos familiares, totalmente saqueada. Cuando recibí la noticia, sólo atiné a pensar en ese par de viejos, sus fundadores, provenientes hace muchos años de una Italia que se les terminó convirtiendo en acariciado recuerdo de la infancia. Habían conseguido aquí su nueva patria, laboraron duro desde la pobreza, formaron familia, edificaron empresas productivas y, siempre, empeñados en sembrar en nuestro país todo el producto de sus perseverantes vidas abocadas al trabajo. Siempre creyeron en la patria que les había acogido; murieron creyendo, obstinadamente, en ella, confiados en que el nefasto resentimiento que se incubaba en su subsuelo sería detenido a tiempo. Gracias a Dios se fueron sin ver traicionada esa serena confianza.

SERCOINFAL: una empresa de servicios que atendía cuarenta comedores industriales, más de mil empleos directos, los inventarios en su centro de acopio totalmente sustraídos por una turba que los testigos cuantifican en más de trescientos seres de la especie de los hombres nuevos. No sólo varones; mujeres, hasta embarazadas; niños; ancianos; rostros de odio, de rabia y también rostros de hambre. Una Venezuela profunda que desconocemos donde se entremezclan malandrismo y miseria. Más propensa al facilismo del saqueo que no piensa en el mañana que a convertirse en factor partícipe de la protesta en contra del Régimen. Los lideraban unos caras tapadas con pistolas en su mano, mientras su dueño, protegiéndose en el techo, veía con desesperación como le destruían el emprendimiento al que había dedicado su vida. La GNB se declaraba impotente para contenerlos. ¿Dónde y cómo comerán hoy, y los subsiguientes días, los comensales de esos comedores donde la empresa prestaba sus servicios?

De igual manera: Lácteos La Cabaña, donde no quedó piedra sobre piedra. Supermercados, bodegas y bodeguitas, buena parte de la cadena de comercialización alimentaria en el Sur comprometida. En menor medida, pero también con significativo impacto, la de producción en el ámbito regional. Pero eso parece importarle muy poco al Gobernador Ameliach, siempre y cuando todo este caos le permita responsabilizar a la oposición en unos tuits que, sin procesarlos demasiado, sólo sirven para reafirmar su auto imputación. ¿Por qué es nuestro estado el que se ha ofrecido como vitrina para el resto del país de la política de tierra arrasada que el Régimen está en disposición de implementar?

Un experimento fuera de control



Retomo la escritura  a pocos minutos antes de las nueve de la noche. Un día muy poco productivo, excepto en el renglón de las malas noticias. Tres fallas de servicio eléctrico. Quizás sea paranoia, pero uno llega a imaginarse que pueda ser parte de la ración de castigo que se le propina a los carabobeños como parte de un experimento del Régimen. Hora y media para comprar un botellón de agua potable. A final de la mañana, un tráfico intenso de vehículos y personas buscando aprovisionarse de todo lo que necesitan para lo que viene. Los supermercados atestados de gente y estanterías que comienzan a vaciarse a rauda velocidad. Si lo que querían crear era un clima de terror que aquietara a los posibles participantes en las manifestaciones pacíficas de la Oposición, siento que en lo inmediato lo han logrado. Innumerables y diversos relatos sobre el caos que se ha apoderado del estado. Comentarios que reflejan una intensa preocupación. Presumo que en un día como hoy las actividades de la oposición institucional contarían con un número muy mermado de asistentes. Sí, lo han logrado –me digo-, pero a qué costo. El que sea, no les importa – en la continuación de mi monólogo interior-. Este es el experimento del cual hablo. Un tema que debe ser analizado a profundidad por la dirigencia regional de los factores democráticos.

Mi celular comienza a convulsionar. Incesante la secuencia de mensajes en el whatsapp. Al parecer comienza otra noche de horror. La tercera de tres convulsos días sucesivos. Vecinos en diversos sectores de la ciudad se organizan para enfrentarse a presuntos invasores. Muchos, demasiados rumores. Algunos serán ciertos y otros, como el saqueo del Central Madeirense a escasas cuadras de mi vivienda, confirmadamente falsos.  Definitivamente, se ha instalado en Carabobo un estado de psicosis colectiva. El mismo video de unos agentes de la PNB participando en los saqueos me llega por diversas vías.  También la foto de la Polar en la Guacamaya en llamas, supuestamente incendiada en represalia por la muerte en enfrentamientos de tres pobladores de invasiones cercanas. Hay muchos muertos, muchos más de los que  se reconocerán oficialmente. Al Gobernador del Contraataque Fulminante, el experimento se le ha salido fuera de control.

Decido silenciar el insoportable celular. Reviso el twitter deseando encontrar alguna noticia sobre el paradero de Leopoldo. Así comencé mi día. Me encuentro un tuit del Presidente de Fedecámaras Carabobo: Más de 50 horas de violencia contra la empresa privada en la Gran Valencia. ¿Cuándo las autoridades pararán esto? Otro de Lilian Tintori (11:32 pm): no sabemos dónde está Leopoldo, pero donde esté estoy segura que está resistiendo… Han transcurrido más de 24 horas  de la inseminación en redes sociales del misterio. Cuentas supuestamente hackeadas, la filtración de mensajes sobre la posibilidad de su muerte o de un traslado a un hospital en condiciones de gravedad por envenenamiento. La duda fue creada. ¿Con qué objetivo?

Se aprovechan de esa leyenda negra que ellos mismos crearon, saben que ya todos sabemos que fueron capaces de ocultar tres meses al Chávez muerto. Ya tienen el “know how”. ¿Qué puede costarle a ellos mantener en vilo al país por unas cuantas semanas sobre el misterio de lo que le podría haber ocurrido a Leopoldo? Es como si hubiesen instalado un switche que les permita “encender” al país cuando lo consideren beneficioso a su estrategia. Tenerlo allí, en reserva. Si no es como elucubro: ¿Por qué no enseñárselo de una vez por todas a su familia? Sólo mentes tortuosamente sádicas podrían maquinar tan refinada trama de tortura psicológica. Esto habla por sí solo de la pasta de crueldad de la que están hechos. ¡Qué Dios nos agarre confesados! Una cosa si es cierta, con Carabobo lo han demostrado, les es muy fácil encender a un país ya en condiciones de vulnerabilidad extrema y, así, poder decretar el estado de conmoción social cuando quieran. Concluyo con esta joya que hallé en mis búsquedas – de J.C Méndez Guédez-: ¡Qué largo dolor es Venezuela!



sábado, 22 de abril de 2017

Sobre la necesidad de elevar la calidad de la Política en Carabobo


Diario entre dos marchas


Asdrúbal Romero M. (@asdromero)


Me sentí contento. Realmente feliz. Por mi participación en la marcha del 19 de abril. Partí desde la avenida Lara. Acompañando a la Universidad, como sentí era mi rol institucional. Los ucistas, quizás pocos para mis expectativas, marchando con entusiasmo al lado del pueblo. Los espectadores dejaban ver en sus rostros el agrado de vernos manifestar pacíficamente nuestro rechazo a la dictadura. Aunque no se sumaran, constituía una nota muy positiva.

Luego supe que había participado en la marcha más grande que se había dado en Valencia en todos estos años de falsa revolución. Eché en falta un buen discurso de cierre, coherente con la importancia del histórico acontecimiento del que estábamos siendo parte. Caracas, conjuntamente con Valencia, Maracaibo y otras tantas capitales del interior reviviendo aquella otra jornada histórica del 19 de abril de 1810: ahora éramos millones los que manifestábamos un resonante NO a este destructor gobierno. Sólo faltaba la dignidad de un Emparan.  Las dificultades para la acertada conducción política en el estado se hicieron una vez más patentes. En medio de esa ausencia, muchos anunciaban que se iban a la autopista, a la zona del “desafío”. Se les puede comprender ese deseo, pero no podemos dejar de expresar nuestra preocupación que, una vez instalados en esa zona, la insuficiente conducción política concluye haciéndose inexistente.

En la tarde noche de ese mismo día comenzó el fluir de muchas preocupaciones en los chats de opinión en los que participo. Se activó una vez conocida la respuesta de los factores democráticos al Plan Zamora, desconozco si ella fuera totalmente consensuada: “nos vemos mañana a la misma hora”. Mientras algunos se sumaban, entusiastamente, al llamado de intentar reiterar al siguiente día la celebración de una jornada histórica. Otros expresaban sus reservas al respecto. Citaré una con la cual me sentí identificado –no aportaré nombres-: “La manifestación de hoy fue anunciada con suficiente tiempo. La gente estuvo preparándose para ella. Si convocamos una marcha similar para mañana, no va a asistir ni la décima parte de la gente que hoy se movilizó. Pasaremos de una inmensa demostración de fuerza a una de lamentable debilidad. No me parece bien pensada esa convocatoria para mañana. Ni siquiera hemos tenido el tiempo y la posibilidad de asimilar el gran éxito de hoy”. Concluía nuestro interlocutor en varios chats, hablando de la necesidad de “metabolizar” este trascendental 19 de abril para transformarlo en una gran sensación de victoria democrática.

¿Por qué me sentí identificado con esta opinión? Antes de responder esta interrogante, considero importante valorar positivamente el efecto sorpresa para el Régimen del llamado a los opositores a permanecer en las calles. El Régimen ya había gastado todos sus cartuchos organizativos en la celebración de una marea roja, no tendría capacidad para contrapuntear lo que en el lado opositor se construye a partir de la espontaneidad y el fervor democrático de la gente. Quizás en Caracas, donde se condensa el liderazgo democrático nacional, hacía más sentido insistir en la permanencia en las calles. Pero a nivel regional, tal llamado  constituía un reto organizativo difícil de superar. Me sustraeré de emitir opinión con relación a otras regiones cuyas circunstancias de organización política desconozco, me referiré, específicamente, al caso de Carabobo. Con relación al ámbito regional, la opinión ya citada de mi compañero de chat tenía mucho sentido y la realidad de lo acontecido el 20 le dio plenamente la razón.

En vista de las preocupaciones e inquietudes emitidas a través de los chats, los compañeros del Grupo de Pensamiento Universitario, que no todos pensamos homogéneamente pero hacemos el ejercicio periódico de reunirnos para compartir puntos de vista, convenimos en presentarnos al día siguiente en el Rectorado, lugar del cual habíamos partido hacia la Lara para marchar. En cuanto arribamos, pudimos constatar lo que temíamos. Muy pocas personas. El punto de partida de la avenida Lara no se pudo constituir. Como tampoco, eficazmente, el de la redoma de Guaparo y otros puntos correspondientes ubicados más al norte. Entiendo que tampoco el de la avenida Aranzazu. Con los que se hicieron presentes en el Tijerazo y en el Shopping se logró sacar una pequeña marcha que la mayoría de los entendidos coincidió en apreciar: había alcanzado a convocar apenas entre un 5 a un 10 por ciento de los que habían marchado el 19 de abril. La marcha careció otra vez de una exteriorización discursiva del sentido y propósito político de lo que se acometía. De allí, otra vez un sector de los marchistas terminó en la zona de “desafío”.

¿Qué hizo falta en el lapso de lo inmediato? Como lo expresé en una reunión que se dio por coincidencia en el despacho rectoral: hizo falta que alguna instancia de coordinación política regional se reuniera el mismo 19 en la noche y se planteara como problema puntual el cómo responder al reto que anunciaba Caracas. La concentración en un solo punto de los esfuerzos de todos los partidos políticos; la Universidad, que también había asumido el llamado hacia la calle, y demás factores comprometidos en el accionar democrático y pacífico, pudo haber constituido el criterio de partida para el diseño de una actividad política distinta. ¿Otra marcha? Muy posiblemente sí. ¿Por qué no? Pero no vaciada de propósito político, todo lo contrario: estructurada alrededor de la necesidad de emitir un mensaje claro sobre las razones por las cuales se protesta y del compromiso de las fuerzas democráticas con mantener el perfil pacífico de su lucha, a pesar de las provocaciones que el Régimen, continuamente, perpetra en aras de conducirnos al terreno que más le beneficia.

Con relación a esto último, considero muy oportuno reproducir aquí lo expresado por un compañero del GPU en la reunión a la que aludí y que luego plasmara como texto en varios de los chats. Cito: “Hoy las evidencias, soportadas en fuentes creíbles, muestran de forma clara el escalamiento del conflicto. Este escalamiento deja ver cómo en este nivel: la conducción del curso de las acciones queda en manos de los grupos más violentos.  Es decir, ya en ese tramo del escalamiento, la estrategia pacífica, democrática y constitucional comienza a desvanecerse de manera abrupta. De modo que en el obligado diagnóstico se muestra un enorme déficit de conducción democrática y de organización ciudadana que impide la continuidad de la estrategia que fuera inicialmente trazada. Se impone, como he dicho, una reflexión política a profundidad en este aspecto”. No es lo mismo, añado yo a esta reflexión, que el Régimen reprima, violentamente, una marcha pacífica a cuya cabeza están nuestros diputados y lo más granado de nuestra dirigencia democrática nacional, cuando ya hemos visto como muchos de ellos son afectados por las lacrimógenas y hasta internados en clínicas para su recuperación, ciertamente no es lo mismo que cuando el Régimen reprime a unos marchistas que, en un ámbito regional y a motu propio, han asumido irse a la zona de “desafío” a interrumpir la circulación en una autopista, que no ha sido objeto del trazado inicial de una manifestación de carácter político diseñada por la instancia de coordinación política regional a quien compete su organización. ¿Por qué cuando esto ocurre ningún líder político regional se atreve a asomarse por esa zona? La respuesta es obvia. Como también es obvio que cuando ello ocurre: la naturaleza de nuestra lucha democrática comienza a pervertirse.

No hay duda, después de los acontecimientos ocurridos anoche en El Valle y otras zonas de Caracas, así como en diversos lugares del interior, que el conflicto está escalando. Toda la política comunicacional del Régimen, persistentemente, está orientada a denigrar nuestra justa lucha democrática para hacerla ver como violento golpismo. Provoca, provoca y provoca para inseminar la arrechera en nuestra gente que la lleve a perder los estribos y caer en el juego que a ellos les conviene. Estoy plenamente consciente que no es nada fácil contrarrestar esa diabólica tentación, pero hay que hacerlo, hay que controlar a las masas y eso sólo puede ser logrado con un auténtico ejercicio de liderazgo democrático. Regionalmente, hay que edificarlo.

Es justo y necesario que, en nuestro ámbito, podamos llegar a la etapa de poder mantener, organizadamente, a los ciudadanos por varios días en la calle sin pervertir su lucha. Pero para ello es necesario: más organización; más y mejor conducción política;  más reflexión estratégica; más cohesión entre los diversos liderazgos regionales de cara al gran objetivo común al que aspiran los ciudadanos; mayor apalancamiento institucional al interior de todos los partidos y organizaciones que se comprometan con este combate final que se nos abalanza encima. La confluencia de todos estos factores de mejoramiento en el ámbito regional es una necesidad de vida o muerte. Por eso, la recomendación dada a la Rectora en esa incidental reunión donde estuvieron presentes varios representantes de las cámaras empresariales, autoridades y ex autoridades universitarias, así como connotados generadores de opinión, en el sentido de que hiciera gala de sus mejores oficios, como una autoridad muy representativa en el estado, a los efectos de coordinar la concertación de una reunión entre los diversos factores regionales en aras de explorar puntos de coincidencia en la dirección de lo que hemos expuesto. En esa reunión se produjo un muy mayoritario consenso, sobre la necesidad de crear una instancia de coordinación regional en la que se trabaje a marcha forzada en el logro de todos esos factores de mejoramiento. En mi opinión, el escenario actual de confrontación se caracteriza por un cierto equilibrio de fuerzas. Contamos con un muy mayoritario apoyo popular; apoyo internacional; el explosivo desarrollo de una crisis humanitaria que el Régimen no ha podido ni sabido detener; etc., pero ellos disponen de los recursos del poder y de la fuerza del Estado. En este escenario, ninguna de las dos partes pareciera tener en lo inmediato la fuerza suficiente para forzar un desenlace. Por ello, el aporte que pueda obtenerse de una masiva participación regional a la lucha que se libra en la Región Capital es fundamental. Es entonces estricta y absolutamente necesario elevar la calidad de la política a nivel regional.





viernes, 31 de marzo de 2017

Un llamado al orden que no pierde vigencia


Manuel Rosales y la dispersión de voces opositoras


Asdrúbal Romero M. (@asdromero)


El texto que a continuación leerán fue escrito antes del golpe de estado en modalidad “Fujimorazo” que el Régimen ha activado. Como les resultará obvio, este trascendental acontecimiento redimensiona la pertinencia de algunos elementos contenidos en este documento. Creo, sin embargo, que el mensaje central mantiene plena vigencia. Hay conductas que deben quedar registradas, que no se pueden dejar pasar, así sea en medio de un terremoto cuyo ruido telúrico tienda a ocultarlas bajo la figura de olvidado refrito.

Después del descalabro opositor de finales del 2016,  devino una especie de limbo temporal caracterizado por una desorientación estratégica que afectó, no sólo a los partidos directamente comprometidos en el aval concedido al comunicado producto del fracasado diálogo, sino a los partidos que rechazaron participar en el mismo. ¿Cómo iba a quedar la Unidad? Era una interrogante a la orden del día, la cual hacía mucho sentido planteárnosla, evidenciada la importante fractura alrededor de un tema sustantivo para las fuerzas democráticas. ¿Se podría recomponer la Unidad? ¿En qué términos y con cuál orientación estratégica concertada?

 Con relación al descalabro, debo decir que, a las primeras de cambio, intentó ser negado por diversos personeros de los partidos retratados en el previsible fracaso.  La intención duró hasta que los estudios de opinión reflejaron el incontrovertible rechazo de la opinión pública con respecto a lo acontecido, aunado éste a la incubación de un creciente sentimiento de desesperanza en la población. Vino en su auxilio el proceso de validación de los partidos políticos ordenado por el CNE, lo cual abrió un paréntesis a ese lapso de desorientación estratégica al cual ya hicimos referencia.

Nos encontramos dentro de ese paréntesis. Los partidos opositores con mayor apoyo popular enfrascados en unas jornadas de validación que  les están resultando muy exitosas. Una reestructuración de la MUD que todavía no se ha hecho sentir, entendible por lo demás. Uno reza porque allí dentro estén trabajando a marcha forzada en el rediseño de una línea estratégica que preserve la unidad y pueda ser efectiva de cara al desafío que viene proponiendo el Régimen. Éste, en su afán de no permitir una salida electoral, da la impresión de mantenerse apegado a un plan cuidadosamente preestablecido de continuar avanzando hacia un estadio dictatorial abierto, sin máscaras democráticas, contando con un apoyo internacional que hasta ahora no ha sido necesario develar en su total dimensión. Para los que no estamos tan cerca de los círculos privilegiados de información, las interrogantes que nos hacíamos antes de entrar al paréntesis siguen teniendo vigencia.

¿Cómo será el reacomodo estratégico después de las jornadas de validación? ¿Participarán en él todas las fuerzas que previamente integraban a la Unidad? ¿O, como tan bien lo expresó un amigo articulista, habrá que “separar el grano de la paja y dar los pasos para constituir una referencia opositora consecuente” que no incluya entre sus filas enclaves de la “leal oposición al señor Maduro”? Esta ácida interrogante consigue su pertinencia, cuando uno lee declaraciones de un presunto dirigente fundamental de la oposición que, comunicacionalmente, le hace un muy flaco favor a ésta.

Me refiero al Sr. Manuel Rosales, quien, mediante comunicado escrito fija su posición con respecto a la posible aplicación de la Carta Democrática a Venezuela. En él, aunque expresa varios criterios razonables, suelta la siguiente perla, cito: “La oferta de la realización de elecciones generales adelantadas no tiene ningún basamento constitucional, contrario a la realización de elecciones regionales y municipales, que deben hacerse este año”. Me permitiré hacer los siguientes comentarios:

1.    Ciertamente, no existe la figura de adelantamiento de elecciones presidenciales en nuestra constitución, pero no puede ser que a un importante dirigente opositor, al cual se le endilga la condición de avezado político, se le haya escapado que el planteamiento de unas elecciones generales adelantadas –que incluyen además de las regionales, la elección presidencial y de una nueva Asamblea Nacional- ha sido una propuesta asumida por la Unidad, para ser llevada a la mesa de diálogo como una vía de resolución política a la actual crisis que tan, dolorosamente, aqueja al país. El Sr. Rosales, líder principal del partido Un Nuevo Tiempo (UNT), con esa infeliz afirmación se permite contradecir tal criterio unitario.
2.    La fórmula de elecciones generales adelantadas es una propuesta que tiene su basamento en la correcta auscultación que ha hecho la Unidad de dos grandes aspiraciones del muy mayoritario pueblo opositor. En primer lugar, se aspira y se apuesta a una salida electoral y pacífica de esta crisis. El pueblo ha dado muestras fehacientes de querer votar, de querer despedir a quienes mal nos gobiernan por la vía de expresar esa decisión suya en las urnas electorales. Pero además, en segundo lugar, no quiere esperar para eso hasta el final del período presidencial, porque ya ha internalizado, colectivamente, que la crisis, como tendencia nefasta, no se detendrá hasta tanto no se produzcan las medidas correctivas que puedan revertirla. Y, adicionalmente, ya ha quedado demostrado hasta la saciedad que estos señores carecen de la voluntad y del requerido conocimiento para poder aplicar tales medidas. El pueblo ya está cansado del continuado espectáculo alrededor de más de lo mismo.
3.    La Unidad bien sabe que el pueblo le acompañará, masivamente, en cualquier iniciativa electoral tendiente a acabar con esta pesadilla. Por eso se activó con el Referéndum Revocatorio, que sí era una salida constitucional y fue el Régimen quien impidió su realización. Tiene sentido entonces, perfectamente, plantear en la mesa de las negociones políticas las elecciones generales adelantadas. Así lo entiende el Secretario General de la OEA, consciente de la existencia de una crisis humanitaria de proporciones incalculables, y así debiera entenderlo usted también, Sr. Rosales, salvo la existencia de motivaciones ocultas que no pueda compartir a la luz pública.
4.    Constituiría para la Unidad un craso error: centrar la lucha política en los tiempos por venir en un pedimento exclusivo de elecciones regionales tal como el Sr. Rosales lo deja deslizar. No porque no se pueda ganar. El Régimen está tan mal, que las podría perder todas aún con los bajos índices de participación electoral que se podrían producir al no visualizar los ciudadanos, en ese evento electoral, el pronto viraje que se requiere para comenzar a salir de la crisis. El tema es que la unidad de los factores democráticos no puede darse el lujo de arriar su bandera de “Elecciones Generales Ya” si no quiere correr el riesgo de acrecentar la incipiente desafección popular hacia ella y la potenciación de otras alternativas conducente a una fragmentación significativa del voto opositor –hasta ahora se la ha mantenido muy minimizada-. Es más, en mi opinión y la de otros analistas: debe enmarcar esa bandera dentro del llamado general a reivindicar el derecho a elegir, en un país donde el Régimen ha venido conculcando ese derecho en universidades, sindicatos, gremios profesionales y en todos los espacios donde se reconoce perdedor, como ahora también lo pretende hacer en el ámbito regional.

Expresados estos comentarios en los cuales, además de permitirme criticar la postura del Sr. Rosales –supongo también que es la de UNT-, hago algunas consideraciones sobre uno de los objetivos estratégicos que la Unidad debería plantearse en ese rediseño que debería estar adelantando: “Elecciones Generales Ya”, exteriorizo mi preocupación sobre la dispersión en voces y criterios de la Unidad Democrática. Es un tema sobre el cual también es muy necesario tomar medidas. La Unidad no puede correr el riesgo –insisto en los riesgos- de ser percibida como un saco de movimientos donde cada uno se moviliza de acuerdo a intereses sectoriales. Máxime cuando  nos enfrentamos a una unidad monolítica en sus ejecutorias políticas – así adentro se estén cayendo a dentelladas-.

Hay que discutir todo lo que haya que discutir y hasta donde sea necesario, pero hacia afuera una sola postura, no ese espectáculo que confunde e, incluso, conduce a sospechar de la preeminencia de intereses subalternos en desmedro del gran interés general. De persistir actitudes como la del Sr. Rosales, tendrán las organizaciones consecuentes que abocarse a separar el grano de la paja.