lunes, 21 de diciembre de 2020

La Internacionalización de las Actividades de la Academia Nacional de la Ingeniería y el Hábitat

 


LA ANIHVEN EN ESPAÑA

 

Prof. Asdrúbal Romero M

 

La Academia Nacional de la Ingeniería y el Hábitat de Venezuela -ANIHVEN- ha asumido en los recientes tiempos una propuesta estratégica realmente trascendente. Habida cuenta del fenómeno de la Diáspora con el nefasto efecto colateral, para nuestro país, de la significativa fuga de cerebros,  la Academia ha considerado altamente pertinente internacionalizar sus actividades mediante la designación e instalación de comisiones en el exterior. ¿Qué se  persigue con ello?

El perfil sociodemográfico de nuestra población migrante es muy distinto al de otros países latinoamericanos. Las primeras cohortes de emigración se integraron mayormente por sectores provenientes de estratos medios y altos con un alto índice de profesionalización. En lo atinente a las áreas de conocimiento que engloba nuestra academia, resulta muy triste observar la gran cantidad de ingenieros y de otras profesiones afines abocadas a los temas de ambiente y hábitat que ha salido de nuestro país. ¡Una pérdida que ojalá no sea del todo  irreversible! En consideración de este contexto, se ha venido trabajando en ANIHVEN sobre el tema de la diáspora que particularmente nos incumbe. Varios académicos residenciados en países donde se ha concretado una mayor concentración de estos profesionales: Carlos Genatios (USA); Alfredo Viloria (Ecuador); José Manuel Martínez  (España y Francia) han venido recopilando información y articulados de cara a conformar una red de información temática gestionada por la Academia.

Estos precedentes se complementan perfectamente con la iniciativa promovida por el Académico Eduardo Buroz, actual presidente de ANIHVEN,  de activar la instalación de comisiones de actividades internacionales de ANIHVEN en el exterior, correspondiendo a España el tener la primera comisión instalada que me honro en presidir. Conjuntamente con el Ing. Carmelo Ecarri, en la Vicepresidencia, el académico Manuel Torres Parra y otros distinguidos profesionales asumimos la representación de la Academia en esta Madre Patria, la cual, no extrañamente, ha sido elegida como destino de muchos de los profesionales a los que ya hemos hecho referencia. ¡Muchos jóvenes y también muchos mayores con dilatada experiencia y trayectoria!

Tenemos mucho qué hacer por adelante. Más allá de las tareas de relaciones públicas e institucionales que debemos cumplir, tales como el tomar contacto con las organizaciones públicas y privadas que, aquí en España, movilizan todo lo concerniente a la generación y promoción del conocimiento sobre la Ingeniería y el Hábitat –el Instituto de Ingeniería en España, las diversas universidades y muy interesantes centros de investigación-; y el establecer relaciones formales con nuestra institución hermana, la Real Academia de la Ingeniería, nos motiva nuestro compromiso el contribuir, muy activamente, con todas las metas que se propone el proyecto de la diáspora profesional bajo el paraguas ANIHVEN.

Incluida entonces dentro de nuestras acciones prioritarias está: obtener información sobre ingenieros, y profesionales afines, venezolanos radicados en España y sus redes de trabajo profesional, a los efectos de  interactuar con ellos e identificar sus logros en el campo científico- técnico y promover su participación en la ANIH. Se trata de involucrarnos con el programa de la Diáspora, diría más: adoptarlo como si fuese nuestro, para lo cual ya José Manuel nos ha presentado una agenda muy concreta. Aspiramos a que las relaciones concertadas mediante el programa de acercamiento institucional,  puedan generar beneficios para la diáspora tales como el hacer más fluida su incorporación a las actividades propias de la profesión y a la investigación en planes conjuntos aquí en España. Existe otra razón muy importante por la cual involucrarnos en el levantamiento y organización de la Diáspora que no se puede dejar de mencionar.

La razón de ser de las academias nacionales es la de contribuir al desarrollo del país en sus múltiples facetas y esto tiene que ser parte de la conciencia colectiva de cada uno de sus apéndices. Ellas dependen para su funcionamiento, directamente, del erario nacional y, por ende, de las torcidas decisiones de un régimen al que no le pueden gustar las academias como condición innata de su propia esencia. Esto nos puede aportar una idea de lo dificultoso que está resultando para ellas el sostenerse.  En nuestra “Visión Última” siempre estará, en todo momento, cómo poder ayudar a la ANIHVEN y a Venezuela. Nuestra academia, la de más reciente creación durante el segundo gobierno de Rafael Caldera, ha sobrevivido a un severo estrangulamiento financiero gracias a la titánica labor de quienes la han dirigido en estos años sombríos para la Patria. Por estas razones debemos ser difusores, en cuanto se nos brinde la oportunidad, de la oscura realidad profesional y educativa que se vive en el país.

Más importante aún: en nuestra “Visión Última”  nunca perderemos de vista, valga la redundancia, que, en algún momento, la nación necesitará de todo nuestro apoyo ingenieril a los efectos de coadyuvar en la reconstrucción de toda su infraestructura y el sistema educativo. ¿Qué mejor contribución podemos hacer que la de tener a toda nuestra diáspora organizada, aceitada y sensibilizada de cara al desafío que constituirá esa gran misión?  Aunque en las discusiones de la Academia nunca se haya puesto en negro sobre blanco este objetivo, quizás nos estemos adelantando a lo “No Anunciado”: en el sentido de comenzar a construir sólidas redes de nacionalidad en el extranjero en las cuales conservar nuestro acervo patrio y la férrea voluntad de rescatar el territorio enajenado por una muy burda pero, también, muy organizada red delictiva.