viernes, 13 de enero de 2017

Mi primer post del 2017

Hacia el Mundo al Revés


Asdrúbal Romero M. (@asdromero)

Un hombre entra enfurecido a una escuela. Le pregunta a alguien que pareciera fungir de portero dónde queda el aula del quinto grado. Casi sin mirar la señal silenciosa indicándole hacia donde debe dirigirse, continúa sin mediar más palabras hasta la puerta correcta. La abre e irrumpe en el aula sin pedir permiso. La maestra, sentada en una desvencijada mesa, no alcanza a reaccionar cuando ya el individuo le ha espetado una insólita interrogante: ¿Dónde está la pistola que le quitaste a mi hijo? Ella se levanta e intenta sobreponerse al instantáneo susto que le ha invadido. La entregué en la Dirección, vaya allí a presentar su queja, le responde. Se voltea hacia sus alumnos intentado tranquilizarles con una pretendida actitud de autoridad. Pero el individuo vuelve a vociferar: ruega que me la entreguen, porque si no, un día de estos amaneces con un mosquero arriba. Da vuelta atrás y sin disminuir una pizca su furia se dirige hacia la Dirección.

En la oficina del Director, quien ha retenido bajo su posesión el arma hasta consultar en instancias superiores qué se debe hacer con ella, le informan que este no se encuentra por haber sido convocado a un taller que se celebra fuera de la escuela.   El padre continúa con sus amenazas. No obstante, es notificado que su pistola le fue quitada a su hijo, un niño de once años,  cuando este la blandiera para amenazar a un compañerito dentro del mismo salón. Aun así, el individuo no se da por aludido como si lo extravagante de lo acontecido no develara un severo cuestionamiento al ejercicio de su rol como padre. Opta por retirarse profiriendo todo tipo de insultos contra el personal.

A los pocos días, desde la Zona Educativa instruyen a que se le entregue el arma al padre. ¡Así como así! El guapo y apoyado se sale con la suya. Ocurre en  una capital de estado en la que el pranato controlador de una famosa penitenciaría, ubicada en ella, ha extendido groseros tentáculos de influencia sobre la totalidad de las instituciones públicas que operan en la ciudad. ¡Incluida la Universidad!

Esta es sólo una de las tres historias reales con las que me recibe el 2017, justo cuando andaba buscando un tema distinto para reactivar mi blog en los inicios del nuevo año. Historias de un país que se nos ha ido de las manos, tanto que en su cotidianidad aparecen, cada vez con mayor frecuencia, rasgos de una nueva gramática –todo ese universo normativo simbólico que estructura nuestras experiencias- que opera al revés de nuestra gramática heredada y de cómo ésta va innovándose en el mundo normal. El furibundo padre, aun suponiendo que contase con un porte lícito de armas, debió presentarse en la escuela con una actitud mezcla de vergüenza y culpa, pero no: sus imágenes de lo que está bien y de lo que está mal parecieran haberse invertido. Un comportamiento como el suyo puede ocurrir a nivel individual, obviamente, pero cuando es reforzada positivamente por la institucionalidad del Estado, debe alarmarnos. Es un indicativo de que la funesta revolución de los “Destructores” nos proyecta hacia un mundo al revés. Hacia un estado fallido.

Soy receptor de los tres relatos de este nuevo mundo al revés al que Venezuela va impelida, mediante un encuentro fortuito con una maestra jubilada del Ministerio de Educación que ha ejercido su docencia en un estado rural importante, encrucijada de caminos. Al calor de un cafecito a media tarde y buscando tema de conversación le comento:

-Me ha dicho Adelaida que te estás viendo en la obligación de cerrar tu taller de tareas dirigidas. ¿Y eso por qué? –Mi interlocutora, para poder incrementar sus ingresos, actualmente trabaja en una escuela privada por las mañanas y dirige su taller por las tardes con la cooperación de otras dos maestras-.

-De treinta alumnos, sólo nos quedan seis a pesar de que cobramos un monto mensual bien módico. La matrícula de los colegios privados ha subido tanto que a los padres ya no les queda dinero para pagarles a sus hijos tareas dirigidas.

Su respuesta incita otra pregunta de mi parte:

-Supongo que el incremento de la matrícula también está teniendo un impacto sobre las instituciones educativas privadas. ¿Cómo ha sido este en la escuela que tú trabajas?

-Se pasó de secciones de cuarenta alumnos a secciones de veinte.

-Todos esos estudiantes que ya no pueden acceder a la educación privada, pasan a depender de la posibilidad de que la educación pública les pueda absorber. ¿Cuán tan bien se está dando esa transferencia en tu opinión?

-Lastimosamente. La Educación Pública está en el suelo.

-¿Mucha violencia en las escuelas públicas?

A partir de esta repregunta, noté a mi interlocutora más activada con el tema. Más abierta a compartir conmigo los relatos de una cotidianidad dantesca que los docentes a su nivel viven todos los días.

Sintetizo las otras dos historias que me llamaron más la atención. A un alumno que se le venía haciendo seguimiento por distribuir drogas en una escuela pública, otrora de las más prestigiosas de la capital del estado, el Director de la misma permite que sea detenido dentro de la institución. El estudiante es hallado culpable, pero el Director es destituido por aplicación de la Ley de Protección al Menor. En otro caso, un profesor, reconocido por todos sus compañeros de ser un buen docente y persona seria, osa hurgar en los bolsillos de una alumna para decomisarle la droga que lleva. Todos sabían que la alumna, posteriormente convertida en supuesta víctima de acoso sexual por parte del susodicho, confrontaba severos problemas de consumo de estupefacientes. La droga le fue hallada y decomisada. El profesor lleva ya preso dos años. Sus compañeros tienen plena consciencia de que es inocente, pero nadie se atreve a decir nada. Todos viven en un estado de constante temor. Saben que su rango de acción para implantar correctivos evidentes en su ámbito natural de desempeño, está severamente limitado por una institucionalidad superior progresivamente permeada por una gramática con valores invertidos.

Ya para terminar la conversación, mi interlocutora me suelta dos perlas más:

-En la oportunidad que el Ministerio de Educación prorrogó las actividades escolares por dos semanas más, la realidad era que el índice de reprobados era demasiado alto. La orden fue: que en esas dos semanas había que planificar actividades remediales para que todos aprobaran. Había alumnos que era imposible que aprobaran, no sabían nada, ni por un milagro podían pasar de grado. Pero todos los docentes cedieron a la presión. Al final: prosecución perfecta, a la inmensa mayoría hubo que regalarles la nota. Pero ojalá usted viera las dificultades que tienen estudiantes de quinto o sexto grado con la lectura, o con las operaciones de suma y resta. En el nuevo pensum, profesor –dirigiéndose a mí- basta con la asistencia para aprobar un curso. Así vamos. Así va la Educación en este país. ¿Cuál es el futuro?

Es sólo el testimonio de una persona, pero uno bien sabe cuándo el mismo tiene su origen en la grandeza de una vocación vivida con conocimiento de causa, honorabilidad y humildad. No proviene de una persona con motivaciones políticas. Todo lo contrario: el perfil de mi relatora responde más bien al de una persona pacífica que tiende a retraerse de la confrontación polarizadora en la que vivimos. Calla en medio del ruidoso tremedal, pero su buena formación como pedagoga, de esa que antes se recibía en este país, le ha llevado a tomar plena consciencia de que en materia educativa vamos siendo conducidos hacia un abismo de ignorancia y oscuridad.

La Educación en Venezuela, como todo, también es víctima de la destrucción. Ya no sólo se trata de la deshumanización progresiva que va develando la profunda crisis socio- económica, más perceptible aún para quienes regresamos al país después de tener que pasar algunos meses fuera. Se trata de la destrucción de las posibilidades de futuro en lo individual y lo colectivo, como consecuencia de esta guerra sistémica que nos ataca por todos los frentes.

Lo más triste es que entre quienes pudieran tener conciencia de esta guerra de destrucción sistemática, existe una mayoría que elude tomarla como algo personal que se perpetra en contra de cada uno de nosotros. Es la misma mayoría que prefiere  pensar que corresponde a otros luchar por su salvación. O a los más desprotegidos, cuya capacidad de reacción ya se observa casi totalmente minada. O a unos líderes, que los estudios de opinión revelan, preocupantemente, que están viendo disminuir sus  tropas. Es la misma mayoría que prefiere regodearse en la desesperanza a organizarse para la lucha en defensa propia, esperando un milagroso no sé qué, mientras vamos siendo empujados hacia un peligroso leviatán -en el sentido aportado por el filósofo inglés Hobbes-: El infierno de la “Bellum omnium contra omnes” –laGuerra de todos contra todos”-, la confrontación donde las imágenes de lo que está bien y lo que esta mal se han desdibujado y, por ende, todo vale en fin de subsistir. Bienvenidos a la dimensión del mundo al revés, ya la tenemos entre nosotros. La Revolución nos la ha traído.




2 comentarios:

  1. MUY A PESAR DEL PAPA BEN EDICTO XVI. QUIEN VALIENTEMENTE. DEFENDIÓ A LA FAMILIA. Y ACLARO "A LOS NIÑOS Y JÓVENES. NO ENTREGAR PRESERVATIVOS. SE LES DICE CON ELLO. VAYAN Y PRUEBEN. QUE TAL. CUANDO DIRIGIMOS UN DEDO HACIA AFUERA. OTROS TRES APUNTAN ASI NOSOTROS MISMOS. ESA ES UNA POLÍTICA QUE AUN PERSISTE. COMO RESULTADO OBTENEMOS DEMASIADAS NIÑAS EMBARAZADAS. ADEMAS DE LAS QUE SE VAN CON PERSONAS QUE PAGAN A OTROS PARA QUE SEAN CELESTINAS. CUANDO SERA QUE VAMOS A PROTEGER CON CARIDAD A NUESTRAS NIÑAS, NIÑOS, Y ADOLESCENTES FUTURO DE NUESTRA QUERIDA Y AMADA PATRIA VENEZUELA. EN MANOS DE QUIEN.? Descarga gratis el libro " La Curación del Sufrimiento y la Mirada Interna" en este enlace ➟ https://lanoviolenciaactiva.com/descarga

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  2. Hola Asdrubal, mi papá decía "eso es falta de cuero". Cuando digo esto lo digo para el hijo y para el padre, hay falta de disciplina y de respeto. El país está mal y vamos a peor; si alguna vez cambia este sistema (lo cual dudo) se tienen que incentivar las campañas de educación. Campañas para evitar embarazos precoces, para respeto y buenos modales, para conocer leyes de trásito y manejar mejor, etc. En este gobierno las únicas campañas que se han hacho son para decir que chavez es bonito o que chavez expropió (robó) tal o cual empresa, o que chavez le dio lo suyo a María Isabel.

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