martes, 25 de diciembre de 2012

A pesar de ser Día de Navidad, mis neuronas no se detienen


El 10, el 10,…, el 10

Asdrúbal Romero M.

Supongamos, sólo por un momento: que Capriles hubiese ganado el 7 de octubre; que, sorprendentemente, se estuviese produciendo un idóneo proceso de transición democrático con las debidas comisiones de enlace, nosotros muy felices y, repentinamente, el Presidente Electo a punto de ser juramentado –ya es ocho de enero- se ve aquejado por una fuerte enfermedad que le obliga a guardar reposo absoluto por varios días. Me pregunto: ¿Su ausencia el día diez se podría interpretar como una ausencia absoluta de la que se derivaría una transición con un nuevo proceso electoral por la Presidencia a los treinta días? Les invito a que realicen este sencillo ejercicio mental que algún matemático calificaría de “reducción al absurdo”, seguro estoy que en la mayoría de ustedes la respuesta producida será un Enfático NO. Una demostración de que la fecha establecida por la Constitución, como la deseable para la juramentación del Presidente electo que inicia un nuevo período presidencial, no puede tener ese carácter de rigidez al cual aferrarnos para declarar una ausencia absoluta. Debe resultar obvio que tal fecha puede ser movida si sobrevienen causas de fuerza mayor que lo justifiquen.
¿Por qué entonces algunas voces identificables con la Oposición parecieran aferrarse a tan ilógica proposición de una declaratoria de ausencia absoluta del Presidente a cuenta de que al parecer, probablemente, Chávez no estará en condición de venir al país para juramentarse como nuevo presidente el 10 de enero? Hecho éste que Diosdado Cabello, muy bien asesorado, aprovecha para tratar de endilgarle a toda la Oposición tan descabellado argumento que él combate tal cual fueran los gigantescos molinos del Don Quijote. Muy probablemente, esas personas están pensando en la condición de salud de Chávez y no alcanzan, en su razonamiento, a separar el precepto constitucional que establece el diez de enero como fecha de juramentación del contexto actual que también raya en lo absurdo. ¿Por qué? Porque estamos hablando de un presidente en ejercicio –cuestión que también complica el análisis lógico de la situación- que hace más de un año se reconoció como enfermo de cáncer. Que tal condición ha generado reiteradas ausencias del país, que ante los ojos de cualquiera que quisiera ser medianamente objetivo tendrían que iluminar una duda sobre su capacidad para seguir dirigiendo al país. Desapariciones y apariciones cíclicas que contribuyen cada vez más a consolidar esa sospecha de que un terrible mal aqueja al Presidente y le ha ido minando su posibilidad de continuar siéndolo. A muy escasos días de ser reelecto, se ausenta, en pleno inicio del proceso para elegir los gobernadores y asambleas legislativas estadales. Quien haya conocido a Chávez no le puede negar su condición de bregador electoral, por lo que no puede extrañar que muchos pensáramos: así de mal estará Chávez que ni siquiera puede hacerse presente en apoyo a sus candidatos. Otros siguen pensando –los menos-: su ausencia es parte del show de aprovechamiento electoral de la lástima. Pues bien, el 16D transcurrió, el Oficialismo triunfó y la ausencia es total, ni siquiera un mensajito de felicitación a sus victoriosos candidatos ha podido grabar. Algunos comienzan a especular si ya no estará muerto. ¿Hasta cuándo se mantendrá al país en este siniestro escenario de incertidumbre?
A pesar de toda la sospecha que podamos abrigar sobre la salud del Presidente, el problema no puede ser la fecha de juramentación. Insisto esa fecha puede ser movida, pero para hacerlo se necesita una justificación. He aquí donde reside el verdadero problema. La Oposición debe centrar todo su esfuerzo en solicitar un justificativo por la vía de una comisión médica, cuya autoridad profesional e independencia política le brinde confianza al país. Ya es hora de que todos los venezolanos sepamos a qué atenernos en lo que respecta a la salud del Presidente y si él estará en condiciones o no de asumir la Presidencia. Ante esta solicitud muy lógica, ningún argumento se puede contraponer. Es posible que el Oficialismo termine haciendo lo que ellos decidan, sigue teniendo a todas las Instituciones rodilla en tierra ante este sainete de irresponsabilidad, pero, al menos, la Oposición habrá asumido ante el país y el mundo una exigencia lógica, clara e irrebatible. No se puede asumir el riesgo de que nuestra posición ante la ausencia presidencial se diluya y sea descalificada por insistir en la inamovilidad de una fecha como recurso desesperado para salir del Presidente. Esto último estará muy lejos de generar consenso en el país, pero lo otro sí: Exigir la verdad. En la Asamblea Nacional se debe trabajar para conseguir la designación por unanimidad de una Comisión Médica.  El Oficialismo no puede seguir pretendiendo ad infinitum tapar el sol con un dedo, es cuestión de no desesperarnos amparados en una sólida posición argumental.

lunes, 19 de noviembre de 2012

Una opinión surgida de una atacante inquietud


Sobre la decisión de Carabobo

Asdrúbal Romero M.

Ya ha transcurrido suficiente tiempo para que la racionalidad se imponga sobre la carga emocional derivada de la derrota electoral del 7-O y los correspondientes análisis post electorales. Esto lo señalo, inquieto todavía, por la reticencia manifestada por muchas personas en cuanto a participar en las  muy próximas elecciones regionales. En verdad: no hallo cómo calificar muchos de los argumentos recibidos  con la finalidad de justificar razones para no ir a votar, o peor aún: la intención de favorecer con su voto al “esbaratador” que Chávez ha designado para nuestro estado, lo más extraño: provenientes de personas  que me han demostrado, en el tiempo, estar bastante claras sobre el destructivo daño que este régimen le está infligiendo al país. Son argumentos de naturaleza muy diversa, algunos risibles -¿A quién pretenden engañar?-, otros con mayor asidero lógico aunque, en mi opinión, se concentran en un aspecto vulnerable de la candidatura de la unidad democrática y carecen del enfoque globalizante que demanda la decisión de por quién votar en tan delicada coyuntura.
Me voy a referir a un argumento en particular, el más reiterado y con mayor poder de fuego: Si nacionalmente nos abanderamos del principio de la alternabilidad democrática -hablando como oposición-, ¿cómo es que regionalmente vamos a contradecirnos? Dicho en forma elegante: la tesis de la coherencia política, que otros expresan en forma más coloquial y hasta un tanto alevosa mediante el cuestionamiento: ¿Hasta cuándo los Salas?  Ciertamente, tienen una estocada válida, sería necio desconocerlo, pero: ¿Es eso suficiente como para inclinar la balanza hacia el otro lado?
Como autoridad rectoral de la Universidad de Carabobo (1992-2000), me correspondió viajar a muchas ciudades de Venezuela con la finalidad de asistir a reuniones del Núcleo de Vicerrectores Administrativos, en mi primer período, y del Consejo Nacional de Universidades, ya siendo Rector. En todas, la gente se me acercaba con la finalidad de compartir conmigo comentarios sobre lo que estaba ocurriendo en Carabobo. El estado se había convertido en una referencia nacional de progreso, a raíz de la exitosa experiencia descentralizadora iniciada con el Dr. Salas Römer al frente de la Gobernación. A Valencia se le identificaba como la ciudad con mejor calidad de vida en todo el país. Cuando visitaba a Maracaibo, mi ciudad natal, no cesaba de sentir una sana envidia al constatar que había sido, evidentemente, superada en desarrollo por Valencia.
Atención Inmediata, servicio creado el 22 de septiembre de 1990; la Operación Alegría, que inició actividades el 25 de abril de 1991; los logros deportivos que convirtieron a Carabobo en “tierra de campeones”; la remodelación y equipamiento de la Ciudad Hospitalaria Enrique Tejera que me correspondió vivirla muy de cerca; el mejoramiento de la Autopista Regional del Centro en su tramo carabobeño; en fin, múltiples logros que fueron ejemplos emblemáticos de los beneficios que podría deparar al desarrollo de las regiones una descentralización que tenía en Carabobo su referencia pionera. Quienes habitábamos en este estado, comenzamos a sentir el orgullo de vivir en la “tierra de lo posible”. Valencia se había erigido, informalmente, en la capital del federalismo.
Resulta inevitable que contrastemos esa etapa de progreso, con lo que ocurrió en el período 2004-2008 con Acosta Carles como gobernador. En mi condición de defensor del Estado Federal resalto la entrega de Carabobo al Ejecutivo Nacional, evidenciada en la reversión de competencias administrativas sobre el aeropuerto Arturo Michelena, puerto de Puerto Cabello y ARC (2009) sin manifestar señal alguna de protesta –un entreguismo ante el poder central que igual lo veríamos con la solución “final” para Carabobo-. Además de la discontinuidad de varios de los programas iniciados con la descentralización, cómo no recordar a un Makled repartiendo en los barrios fortunas en electrodomésticos, en su pretensión de erigirse en alcalde de esta ciudad con la anuencia política del entonces gobernador;  a un Makled repotenciado en su condición de multimillonario, de la noche a la mañana, con la concesión de un contrato de comercialización de urea otorgado por la mismísima Pequiven que controlan los Ameliach y otros jugosos contratos en el puerto; a un Makled convertido en emblema del deterioro de la moralidad pública carabobeña. ¿Cómo se puede olvidar tan grave y penoso episodio de la muy reciente historia del estado y desestimar, al mismo tiempo, la que destacamos antes como un hito muy importante en el relato federal del país?
Insisto entonces, en la necesidad de analizar nuestra posición como electores del 16-D desde una perspectiva mucho más sistémica, no sea que por mirar con demasiado detenimiento la “pajita” en el ojo del Pollo se nos olvide mirar la “viga” en el ojo del otro candidato. Y no es que yo subvalore como “pajita” el hecho: que tanto el Dr. Salas como Henrique Fernando hayan desperdiciado la dorada oportunidad que han tenido en cuanto a hacer de Proyecto Venezuela una moderna organización política: despersonalizada, democratizada y con una propuesta programática formalmente plasmada y eficazmente difundida. Esto es lo que demanda nuestro país en estos tiempos tan convulsos y confusos. Todavía hay tiempo. La gente buena que milita en dicha organización política se merece una auténtica visión de futuro y por ellos mismos -los Salas-. No hay que olvidar que el mantenerse en el poder desgasta y, progresivamente, va distorsionando ese importante legado histórico que han construido: Carabobo, protagonista del federalismo en Venezuela.
Si he apelado a esa imagen tan coloquial, en la que viga y pajita conllevan un significado en extremo relativo, es para magnificar la grosera desigualdad entre las dos opciones: los que están han sido “constructores”, el que pretende reemplazarlos viene a “destruir”. Por ello no dudo en hacer mía la afirmación de otro fogonero del Tren, mi estimado Manuel Barreto: “Prefiero cuatro años más de Salas a un día de AmeliaCh”. 

lunes, 12 de noviembre de 2012

El tercero de la trilogía


Conflictividad Social Políticamente Organizada

Asdrúbal Romero M.

A Venezuela le ingresan unos 36 millardos de dólares anuales (suponemos un precio promedio de 100 dólares/barril), por el millón aproximado de barriles diarios que se le venden al Imperio, el único que paga chan con chan -lo demás es: consumo interno, la regaladera a Cuba y otros países del Caribe y el Convenio Chino-. Por el otro lado, en el primer semestre de este año, el total de importaciones venezolanas alcanzó el monto de 20,30 millardos de dólares (El Nacional, 7/11/2012) y es, perfectamente, presumible que en el segundo semestre éstas vayan a aumentar -Navidad, la Fiesta Electoral continúa, etc.-. Por fuera de esta simple cuenta quedan: el servicio de la deuda; los caprichitos bélicos y los generosos donativos a otros países. He aquí el drama de las cuentas en dólares de nuestro país: imposible cuadrarlas y ocultar, incluso ante legos en la materia, la inevitabilidad de la devaluación de nuestro signo monetario a escasos veintidós meses de la anterior (1/1/2011).
Quizás, “devaluar sea lo mejor que le pueda pasar a la economía venezolana” desde la perspectiva del funcionamiento del sobreviviente sector privado –así lo señala algún experto-, pero su impacto erosionador sobre el salario de los trabajadores debiera generar, como justa respuesta, un estado de Conflictividad Social Políticamente Organizada, por aplicación del elemental principio de Acción y Reacción. Si un gobierno lo hace mal, la oposición debe organizar la reacción que le conduzca a pagar un alto costo político por sus desaciertos. Esa es la lógica con la que operan las democracias funcionales en este mundo.
El año 2013 se caracterizará por la preeminencia de dos conflictos: uno de naturaleza más política, porque está referido a los mecanismos de distribución del poder, cual es la instalación de un estado comunal ultra centralizado –atado con un grueso cordón umbilical a la instancia presidencial- versus la vigencia del estado federal descentralizado que establece la constitución vigente. El otro es el conflicto que se derivará del círculo vicioso socio económico en el que nos mantiene sumidos este régimen. A las primeras de cambio, la Oposición aparece más concentrada en el conflicto político, a juzgar por la cantidad de opinión que al respecto viene generando su dirigencia. Sin embargo, me atrevo a pronosticar que la gravedad de lo que se nos avecina en el plano económico, progresivamente, incidirá para que el conflicto social tenga el efecto de matizar el conflicto político y asuma preponderancia en el debate político del país. Creo que la Oposición está subestimando la magnitud del problema económico que se nos viene encima y no está preparándose para cobrarle a Chávez el altísimo dividendo político que debería pagar. Este es el mensaje principal que pretendimos transmitir en nuestro artículo anterior -¿Quién defiende a la clase asalariada?-.
¿Cómo hacerlo? Ya en el mencionado artículo aportamos una idea: la Construcción de la Unidad de los Trabajadores, es decir: la coordinación política de los frentes gremiales y sindicales en defensa del salario. Pero a este esfuerzo hay que añadirle un reto: el diseño y despliegue de un mensaje comunicacional en lo económico con pegada política. Por supuesto que este debe ser lo suficientemente simple, a fin de que pueda ser comunicado con efectividad al principal receptor: ese pueblo del que se dice que no sabe nada de Economía, aunque es la víctima principal de su mal manejo. Sobre todo el oficialista, que coincide con el opositor en el señalamiento de los síntomas de la enfermedad de nuestra economía: inflación, alto costo de la vida, desempleo, etc., pero que le ha comprado al régimen su falso discurso sobre las causas de la misma: especulación, voracidad de los empresarios capitalistas, etc. El mensaje tiene que ser educativo, reiterado y difundido a través de mecanismos que permitan su llegada a los destinatarios del mismo. Que son los mismos, por cierto, que en los que Capriles quiso enfocar su campaña, pero que su discurso se quedó en la igualación de su oferta con la de su contendor sin intentar ir más allá: realizar el pedagógico esfuerzo de explicarles porque la oferta del otro era “pan para hoy y hambre para mañana”. Se perdió una excelente oportunidad, pero esto no es sólo achacable al ex candidato. El cuidadoso diseño de un mensaje economicista, pero con esa muy deseable característica de poder ser digerido por aquellos a quienes tenemos el deber de explicarles, no ha sido hecho.  
Hay quienes desestiman esta posibilidad. Apelando al cliché “El pueblo no entenderá” despachan el asunto y se resisten a intentarlo. Desconocen el vital hecho que a todo ser humano le es inherente la tarea de administrar con economía sus recursos disponibles, por muy escasos que éstos sean. De allí debe partir el diseño del discurso.  Al pueblo hay que irlo preparando para lo que viene, irle suministrando una explicación alternativa para que cuando la crisis agarre candela no sea, una vez más, un desinformado recipiendario del superficialísimo discurso oficialista. Por supuesto que la vocería de un líder legitimado con seis millones y medio de votos, sería muy útil a la luz de este objetivo que hemos planteado. Es así como el vacío que ha dejado “la controvertida decisión de Capriles” se hace cada día más evidente y refuerza, en mi opinión, el contenido de mi primer artículo de esta trilogía.
Disculpen mi insistencia, pero a la Oposición además de un líder le hace falta una total reingeniería. El modelo conducido por “el excelente concertador que no puede aspirar” está agotado. Aveledo hizo un excelente trabajo en la construcción de una unidad de partidos políticos, ahora se plantea la urgencia de innovadoras estrategias y programas por acometer, quien las impulse tiene el legítimo derecho a convertirse en el genuino líder político de la Oposición. De continuar bajo el actual esquema: las balas les lloverán de todos los lados –al menos las mías las disparo bajo un enfoque constructivo-;  la profunda crisis social, que ya luce inevitable, sobrevendrá llevándosela por los cachos y que Dios nos agarre confesados con el desenlace político que podría producirse.  

miércoles, 31 de octubre de 2012

Disculpen la insistencia


¿Quién defiende a la clase asalariada?

Asdrúbal Romero M.

"Capriles y Rajoy" es el título de un artículo que me prometí escribir y no cumplí. Ya para ese momento de la campaña, mi escepticismo sobre la posibilidad de una victoria de las fuerzas democráticas había sido vencido; desestimé las mediciones de encuestadoras serias y preferí, como muchos, sumergirme en la esperanza de un mágico Tsunami electoral. Me imaginaba pues, a Capriles teniendo que confrontar la severísima crisis de las finanzas públicas que había heredado de Chávez; al pueblo, no entendiendo que lo que estaba ocurriendo era consecuencia del errado modelo económico de su amado líder y pidiendo a gritos su regreso, mientras que los índices de popularidad del novel presidente descendían como en un ascensor de la Casa del Terror. Pésimo escenario me decía a mí mismo, porque así Venezuela nunca encajaría la tan necesitada lección que nos hiciera aterrorizarnos a todos, en el futuro, de sólo pensar que se nos fuera a montar en el coroto otro mítico encantador de miserias.
Este último domingo (28/10), en el inciso dominical de Notitarde “Lectura Tangente”, Julio César Jiménez, a quien no tengo el honor de conocer, publica: “Lo peor que le pasó a Chávez fue ganar” y me sorprendí, muy gratamente, de ver reflejada mi horrible fantasía en las líneas de su excelente artículo. Recomiendo su lectura -https://bitly.com/TNf9UP+, también en el post anterior de este blog-. Aunque no considere totalmente exhaustivas sus hipótesis sobre el desenlace –pueden producirse otros-, lo interesante es el análisis para advertir del inminente colapso de las finanzas públicas de nuestro país, aspecto éste sobre el cual no voy a redundar. La venta de unas cuantas toneladas del oro de las reservas; el hecho que el dólar paralelo no pare de subir, más que el tráiler de una telenovela con final trágico –como el autor lo señala- es una evidencia de que al Gobierno ya se le está haciendo imposible prolongar su táctica de correr la arruga hasta que pasen las elecciones regionales. Así de grave será el problema que se nos viene encima, que ya no pueden tapar  los graves síntomas de su descontrol de la enfermedad. El 2013 será el año en el que la Caja de Pandora que este régimen ha venido gestando se abrirá con su nefasta carga para el común  de los venezolanos.
La devaluación está cantada, así lo nieguen millones de veces. Y no será tan pequeña como algunos economistas se atreven a pronosticar, a pesar de la casi negra opacidad en las cuentas públicas de este gobierno. La inflación retornará a niveles realmente preocupantes. Chávez, una vez más, intentará paliar la situación decretando, unilateralmente, aumentos salariales insuficientes que mantendrán el ritmo sostenido de empobrecimiento de nuestros ingresos. Por supuesto, también intentará seguir manteniendo a los sectores de los que ha dependido para su permanencia en el poder, en una burbuja de cristal con alimentos y servicios básicos altamente subsidiados. Y la clase asalariada: ¿Cómo se protegerá de lo que se le viene encima? Nótese que no me refiero tanto a una clase media en vías de extinción, sino al grueso sector de la población que por su desempeño laboral dentro de la economía formal, sea en una empresa privada o ente público, tiene como único ingreso un sueldo que lo ubica, hoy día, en los niveles C y D. Fue este sector, consciente de su progresivo empobrecimiento, quien votó mayoritariamente por Capriles en las recientes elecciones. Le pregunto a los líderes políticos de la Oposición: ¿Cómo se va a defender a la clase asalariada?
La interrogante es absolutamente pertinente. Gremios y sindicatos deberían ser los llamados a organizar la resistencia de los asalariados, pero se encuentran muy debilitados y desasistidos, disminuidos frente al magnífico poder gubernamental. Pongo por ejemplo, al sector universitario, sus salarios han llegado a niveles vergonzosos, pero FAPUV, la federación gremial que los agrupa, no se atreve a convocar un paro general –en el pasado hace tiempo que ya lo hubiese hecho- porque duda de que las bases profesorales atiendan unánimemente el llamado. ¿Y por qué? Por el miedo, el fantasma PDVSA ronda por sus cabezas. Y así los maestros y profesores dependientes del Ministerio de Educación, temen ser reemplazados por los ciento cincuenta mil desempleados que ha formado la Misión Sucre, aunque lo que buenamente puedan hacer sea piratear. Podemos continuar analizando otros sectores, la realidad va a ser similar. El aislamiento de los gremios los debilita.
Recuerdo cuando Acción Democrática,  como partido político, controlaba la mayoría de los asociaciones gremiales y sindicales de este país. Conformaban un temible poder de fuego opositor cuando dicho partido se encontraba fuera del gobierno, quizás algunas veces utilizado injustificadamente, pero, cuando recorremos la historia de todos esos años de políticas económicas desacertadas de los sucesivos gobiernos, uno debe reconocer que fue bueno para la clase asalariada que existiese ese poder laboral con coordinación política. Constituía un factor de equilibro, frente a las pretensiones gubernamentales de que fuéramos los asalariados los únicos paganinis de los platos rotos a causa del nefasto manejo del tema económico. El ejemplo está allí.
La MUD, por varios años, se ha abocado a resolver el tema de la unidad política, pero ya sólo eso resulta insuficiente. Le he escuchado a José Antonio Gil Yépez –en un par de conferencias- decir que la MUD ha fallado en el debido acompañamiento a las individualidades y sectores que han sido víctimas de este régimen. Comparto su opinión. La Oposición debe comenzar  a desempeñar un rol enriquecido con emprendimientos y estrategias que amplíen su espacio de acción. Debe comenzar a pensar, por ejemplo, en cómo acompaña a la clase asalariada de este país en la legítima defensa de su bienestar económico. Coordinar políticamente las acciones de gremios y sindicatos, ofreciéndoles un contexto de unidad y frente solidario, se hace absolutamente necesario cuando Venezuela se aproxima a un año en el cual: la Conflictividad Social Organizada estará, más que nunca, perfectamente justificada. Sería muy bueno para tal coordinación, contar con un líder legitimado por el apoyo popular pero…

lunes, 29 de octubre de 2012

Un artículo cuya tesis principal comparto

Del articulista: Julio César Jiménez
LO PEOR QUE LE PASÓ A CHÁVEZ FUE GANAR



Todos los venezolanos vivimos y sufrimos grandes problemas, a pesar de eso obtuvimos el resultado electoral ya conocido. Sin embargo, tenemos una situación que es prácticamente desconocida por el electorado, pero que en el fondo podría ser el mayor inconveniente del gobierno y de nuestra sociedad en un futuro no muy lejano. Se trata de la crisis de las finanzas públicas. Lo que ha sonado por allí es que se perdieron unas toneladas de oro y que el dólar paralelo no para de subir, eso es solo el trailer de una telenovela que puede tener un final trágico.
Nos dicen que Pdvsa produce aproximadamente 2.250.000 barriles de petróleo diarios, lo que no dicen es que:
1. Al menos 550.000 barriles de petróleo son para el consumo interno. Ha aumentado exponencialmente el parque automotor y los generadores con los que ponen pañitos de agua tibia al problema eléctrico usan gasoil; esos 550.000 barriles generan pérdidas porque el combustible que se produce con ellos es subsidiado para la venta interna o se usa directamente en las plantas generadoras de electricidad.
2. Al menos 400.000 barriles se van en los convenios China-Venezuela. Por si fuera poco, muchas de las transacciones petroleras y no petroleras con los chinos no se hacen con dólares o euros, se hacen con «Renminbi», bajo las leyes de esta nación. Con esa "moneda" y esos contratos solo puedes comprarles a ellos, porque es una moneda de circulación interna. Sepan ustedes que una de las cosas que ha potenciado el crecimiento económico chino es hacer transacciones internacionales en Renminbi, ya que recicla y acumula su capital interno, y permanece en bajo valor, porque el gobierno de este país oriental se reserva la tasa de cambio con respecto a las otras monedas de intercambio mundial.
3. Al menos otros 300.000 se van en los demás convenios operativos y comerciales -donde se incluye lo que se regala-, teniendo claridad en que todo el petróleo que se extrae en Venezuela es en asociación de Pdvsa con transnacionales y esa gente se lleva lo suyo de inmediato.
Como podemos ver, Pdvsa solo vende y cobra de manera efectiva aproximadamente 1.000.000 de barriles diarios a precio de la cesta venezolana. Esta es la causa del déficit en el flujo de caja de la estatal petrolera y de la poca reinversión. Agreguemos los recursos que Pdvsa destina a los programas gubernamentales y entenderemos por qué la principal fuente de recursos de nuestro país está en crisis latente.
¿Cómo se ha manejado esta crisis? Con una fórmula jurídica y económica brillante pero perversa, perversa porque solo agrava el problema. Les explico:
El problema del flujo de caja de Pdvsa es "subsanado" emitiendo bonos y pagarés en dólares, la gran mayoría son comprados por el BCV y unos pocos por sus acreedores y la banca privada. El BCV vende esos bonos a través del Sitme, son colocados por la banca privada y obtiene bolívares frescos por encima de la tasa de cambio oficial. A su vez, los acreedores y la banca privada colocan los bonos y pagarés con precios muy por encima de la tasa de cambio oficial de manera discrecional, el BCV paga en bolívares a tasa de cambio oficial a Pdvsa y con eso Pdvsa cancela gastos de nómina, pago a cooperativas y gastos corrientes, pero sigue retrasando pagos efectivos en dólares a contratistas y subcontratistas quienes costean parte de las obras a precio de dólar Sitme o paralelo. Mientras esto ocurre el BCV y Pdvsa pagan los intereses respectivos a los tenedores de esos bonos a la tasa de cambio oficial.
Este juego es posible con la ayudaíta del precepto de «Reservas Internacionales Óptimas», con lo que pueden mover moneda dura y oro de nuestras reservas internacionales a su antojo según las exigencias de mantenimientos de deuda, importaciones "estratégicas" y gastos corrientes del estado. En todo esto quien gana dinero es la banca mientras se profundiza el hueco fiscal.
En paralelo, el mundo atraviesa una crisis cíclica del capital:
Lo que comenzó con el colapso de la cartera crediticia inmobiliaria en Estados Unidos, removió luego los cimientos de la zona euro, trajo la primavera árabe, desencadenó la crisis en Libia, entre otras consecuencias ya conocidas.
Continúa la ocupación de Irak y Afganistán -para seguir destruyendo capital- a pesar de la promesa de cese de las guerras y ocupaciones que Obama hiciera en la campaña electoral para su primer mandato.
China sigue sin revalorizar su moneda.
Hay caída en el crecimiento económico mundial, con excepción de China, India, Brasil y las corporaciones de tecnologías de la comunicación.
Lo que nos interesa realmente es que las crisis del capital se inician con sobreproducción y caída de la tasa de la ganancia. Viene luego la destrucción de capital y las burbujas especulativas, caída en la producción, desempleo, recortes de los gastos nacionales, pero terminan con una caída de los precios de la materia prima. Como podemos ver todo esto ha ocurrido y está ocurriendo.
Nuestro asunto es que Venezuela solo vende materia prima, nuestra economía depende de la renta petrolera. Hasta los momentos Venezuela no ha sufrido el impacto de la crisis del capital porque no tenemos sobreproducción industrial -de hecho, casi no hay industria-, los precios del petróleo se han mantenido altos porque no ha habido sobreproducción petrolera, las guerras y revueltas en el mundo árabe generan incertidumbre en los mercados y no se potencia el aumento en la producción de combustible fósil en las monarquías árabes estables.
Lo cierto es que el estado venezolano no ha ahorrado nada de las grandes ganancias petroleras que hemos tenido en los últimos años, se ha hecho exactamente lo contrario, se han despilfarrado para preservar la estabilidad política de este régimen.
¿Por qué? Porque el gobierno recién reelecto se sustenta en un gasto público gigantesco, casi inauditable. Con el dinero de la nación se mantienen las misiones sociales, los subsidios al combustible, alimentos, insumos agrarios e industriales, una cartera crediticia tóxica -agraria, comercial y préstamos personales-, gastos inmensos en propaganda oficial, mantenimiento del sistema nacional de medios públicos y ayudas económicas personales por doquier (en efectivo, en electrodomésticos e inmuebles); a esto le sumamos el incremento significativo del gasto público en este año por la campaña electoral, donde el gobierno botó la casa por la ventana para asegurar su reelección.
Es decir, Chávez ha hecho todo esto con el ingreso de 1.000.000 de barriles de petróleo diarios y con las artimañas jurídicas y financieras para mantener a flote las finanzas públicas mientras las dilapida sin compasión.
¿Qué va a pasar en Venezuela cuando el BCV y Pdvsa tengan que pagar la deuda acumulada? ¿Qué sucederá si esto coincide con una caída de los precios del petróleo?
Las respuestas no son alentadoras, el gobierno de Chávez, y con él todos los venezolanos, afrontaremos una crisis económica, política y social para la cual no estamos preparados.
Tiene dos opciones, la primera es recurrir a los organismos multilaterales y aplicar una verdadera receta neoliberal al mejor estilo de CAP en el '89 de lo cual ya sabemos que ocurrió. La segunda opción es estatizar casi la totalidad del aparato productivo venezolano, generar dinero inorgánico e implementar una moneda de intercambio interno paralelo al Bolívar como lo es el Renminbi respecto al Yuan.
En ambos escenarios, y las posibles mixturas entre ellos, es imperante reducir y reorientar el gasto público, endeudarse más y con nuevos acreedores (Mercosur), reimpulsar su política de importaciones de forma más agresiva. No tendrá capacidad de invertir en los problemas de servicios e infraestructura que tenemos (salud, educación, vivienda, electricidad, agua, carreteras, etc.), deberá costear pasivos laborales con papeles del estado y lo peor es que no estará en condiciones de aumentar la producción petrolera. En cualquiera de los casos, las consecuencias serán más desempleo, mayores índices delictivos, menor calidad de los servicios públicos, reducción del aparato burocrático del estado, ajustes del tipo y modo de cambio.
Lo descrito es el germen para una revuelta social, el gobierno no va a tener capacidad de sostener el aparato clientelar y sus bases se van a rebelar, el vínculo emocional que tiene con la gente que lo apoya se fracturará. Ellos, como todos nosotros, vivirán en carne viva el impacto de la crisis económica con sus consecuencias sociales y políticas, y será Hugo Chávez junto a su gobierno quienes tendrán la responsabilidad política. Serán víctimas de todo el odio que sembraron, de las expectativas no cumplidas, de la desilusión por las esperanzas imposibles, de las armas que circulan por las calles. Tendrán que decidir entre mostrar su verdadera cara fascista y masacrar a un pueblo o abandonar el poder por la puerta de atrás y dejar que otro intente solucionar el desastre.
Por eso cuando me decían "Hay un camino" no me inmutaba, yo sabía que era una sandez, Capriles en la presidencia hubiera tenido que lidiar con este problema y en medio de la crisis los chavistas, junto a buena parte de los que hoy estamos en oposición, lo hubiesen desalojado del poder. Chávez -o uno de los suyos- hubiese regresado triunfante a "salvar a la patria" del desastre capitalista. Por eso es que nuestra derrota no me afectó en lo más mínimo, de ella nos quedó un buen aprendizaje, un crecimiento significativo y perspectivas para una agenda política seria.
La primavera venezolana no tiene fecha, pero se acerca. Aquí los "indignados" no serán pacifistas y el gran responsable será Chávez, no tiene escapatoria. Solo la muerte física podrá salvarlo de una muerte política tan desastrosa, lo peor que le pasó a Chávez fue ganar…
No saben cuánto me gustaría estar equivocado..

martes, 16 de octubre de 2012

Artículo sobre un desencanto


La controvertida decisión de Capriles


                                                                                                                                 
 Asdrúbal Romero M.

En toda democracia, el realizar actividad política opositora se considera necesario y respetable. En nuestro país se justifica, aún más, que se asuma el rol de hacer oposición sin cortapisas ni miedo de admitirlo. El régimen al cual nos enfrentamos requiere que esa oposición sea articulada y efectiva, lo cual demanda: planificación para el diseño de estrategias; capacidad para el dialogo y la concertación de esfuerzos de los diversos sectores políticos y organizaciones de la sociedad civil; acompañamiento a los sectores e individualidades nefastamente afectados por las políticas gubernamentales; coordinación y articulación de las actividades gremiales en todos los ámbitos; organización de las redes de acción política a nivel de las comunidades con la ambiciosa meta de cubrir todo el territorio; generación de un discurso político contundente, educativo y eficaz; en fin, una inmensa tarea organizativa donde queda mucho por hacer y que requiere, sobre todo, un liderazgo político nacional reconocido.  Creo que el candidato Enrique Capriles Radonski alcanzó, por su trayectoria y visibles logros en su sobresaliente campaña, ese sitial. Lo lógico y natural es que, de ahora en adelante, él asumiera ese rol de líder nacional de la oposición.
Lamentablemente, desde mi perspectiva, ha tomado una decisión que no le permitirá abocarse a dedicación extremadamente exclusiva a ejercer ese rol. Optó por regresarse a pelear por su gobernación. Que su decisión es valiente: sí, corre el riesgo de perder aunque sigue siendo, obviamente, el mejor candidato para mantener ese estado en manos de la Oposición. Muchos analistas coinciden en que si no se regresa, es muy factible la pérdida de Miranda y de la Alcaldía de Sucre. Aun admitiéndolo y viendo el desarrollo de la política nacional en un tablero de ajedrez, el probable sacrificio de una torre –tampoco puede darse como un hecho- es una opción a considerar si, a cambio, posicionamos una dama con una excelente movilidad para el ataque y la defensa. También muchos analistas políticos, algunos muy reconocidos internacionalmente, han señalado que era precisamente esa la pieza que nos hacía falta: un líder con reconocimiento nacional. A estas alturas ya estoy consciente que esta opinión es altamente controvertida, lo reconozco,  pero es importante que se sepa: mucha gente la está compartiendo. Porque no se explicite con un escrito como este nuestro desencanto, no se va a ocultar el hecho que el sentimiento está allí: a muchos la decisión de Capriles nos ha caído como un jarrón de agua bien fría.
Supongamos que gana la Gobernación, los que defienden su decisión argumentan que ello no será obstáculo para seguir desempeñándose como líder nacional. Permítanme poner esto en un estatus de grandísima duda, decir eso es desconocer el carácter profundamente absorbente del ejercicio de una gobernación como la de Miranda. A menos que abandone parcialmente sus funciones, en cuyo caso podría perder la confianza y el afecto de muchos que ya ha ganado. Me da la impresión que él no lo haría por la excelente ética de trabajo que nos ha demostrado, intentaría teledirigir hechos políticos en el ámbito nacional con una efectividad que se iría reduciendo a significativa velocidad. En el mediano plazo, habrá dejado un espacio vacío que otros competirán por ocuparlo y se repetirá un ciclo. Ya vivimos la experiencia de Rosales, aunque es justo decir que no hay comparación entre los niveles de aceptación y liderazgo que acopió Capriles, calificado por muchos como un auténtico fenómeno de masas, frente a lo que logró el ex gobernador del Zulia. ¿Acaso tenemos tiempo para seguir experimentado ciclos de liderazgo nacional temporal?
Hay otros argumentos que se han esgrimido que bien vale la pena comentar. Si no opta por la Gobernación correría el riesgo de desaparecer políticamente.  ¡Por favor! Ya Capriles tiene en su haber una trayectoria que le permitiría mantener su plena vigencia en el ámbito político sin necesidad de desempeñar cargo público alguno por los momentos. Por supuesto, dirigiendo a la Oposición como le corresponde, no yéndose a su casa. ¿Acaso Betancourt o el primer Caldera necesitaron ser gobernadores para convertirse en padres de nuestra democracia? O no vayamos tan atrás, un ejemplo más reciente: Leopoldo López, tiene tiempo fuera del “coroto”, pero se dedicó a recorrer el país y fundó una organización política que acaba de obtener casi medio millón de votos en unas circunstancias electorales bastante adversas. Creo, además, que este argumento insinúa una incorrecta vinculación entre el desempeño de un cargo de gobernador o alcalde  y la posibilidad de acceder a recursos públicos con fines de proyección política. Por otra parte, el ejercicio de las Gobernaciones bajo este régimen se ha convertido más bien en una situación de extremo riesgo político. Gobernaciones estranguladas presupuestariamente, ahogadas con deliberado propósito, que cada vez cuentan con menos recursos para atender las ingentes necesidades de sus pobladores. Progresivamente, el nivel de descontento laboral entre los trabajadores dependientes de las gobernaciones crece, sin que ellos parezcan comprender dónde reside la verdadera causa para que sus legítimas pretensiones de mejoras salariales no puedan ser atendidas. Los Gobernadores de la Oposición van a tener en estas elecciones que esmerarse en la elaboración de un buen discurso para estos trabajadores. Le va a ser muy fácil a los candidatos oficialistas, achacarles responsabilidad por sentidos problemas que no han podido ser debidamente resueltos, a causa de la devaluación sostenida de unos presupuestos erosionados por una inclemente inflación. Corren el riesgo también que de algún manejo presupuestario para atender un urgente problema, se derive un injusto proceso de enjuiciamiento y regresamos, así, a historias conocidas. Ser Gobernador en las circunstancias actuales es como ser una “torre” encerrada entre otras piezas del ajedrez que le impiden su movilidad. Capriles como un líder político, que seis millones y medio de venezolanos aprendimos a querer y respetar en este reciente proceso electoral, corre más riesgos de perder liderazgo político quedándose en la Gobernación, que los que correría de dedicarse a organizar la Oposición que se requiere antes los difíciles y oscuros tiempos que se nos avecinan. Pero esto ya es materia de otro artículo. 

sábado, 6 de octubre de 2012

Una protesta contra el abuso y el irrespeto


Sobre el pago de los intereses de prestaciones sociales

Asdrúbal Romero M.

Son muchísimos los aspectos que se podrían comentar sobre el tema, pero requeriría si no un libro al menos un cuaderno. Me voy a referir a uno solo, pero sumamente enojoso. Tiene que serlo para un ex vicerrector administrativo, que cuando asumió su cargo, por allá en septiembre de 1996, una de las primeras políticas que implantó en su gestión fue la del pago de las prestaciones sociales en estricto orden cronológico. Comprendimos en aquel momento, que resultaba humillante y enojoso que los docentes universitarios tuvieran que buscar una vía de influencia hacia la máxima autoridad rectoral que les hiciera posible cobrar lo que era un legítimo derecho laboral. Por supuesto que se tuvo el apoyo de Ricardo Maldonado como rector en su primera oportunidad, porque de no haber querido el Rector apoyar nuestra política, habría sido imposible mantenerla. Lo importante es que desde ese año, más nunca se vulneró en nuestra institución la política de aplicar el orden cronológico por fecha de jubilación en cualquier pago por concepto de pasivo laboral. Fue así como cobré las prestaciones sociales en 2005, cinco años después de haberme jubilado, y una primera porción de la deuda por intereses de prestaciones sociales en 2007, esperando confiada y, pacientemente, que se respetara mi lugar en mi cola. Ahora la función de cancelar dichos pasivos la usurpó el Gobierno -porque es realmente a cada institución universitaria a quien corresponde cumplir con sus compromisos laborales como ente patronal- y veamos qué está ocurriendo.
Primero, comenzaron diciendo que alterarían el criterio para el orden de la cola, ya no sería por la fecha de la jubilación sino por la edad. Reconozco que no estuve muy conforme con el cambio -un sentimiento natural en quien siente que la política tradicional le beneficiaba- pero decidí no exteriorizar opinión alguna, en respeto a los argumentos que pudieran esgrimirse en favor del orden cronológico por edad. El primer listado me pareció cónsono con lo anunciado. Luego se dijo que si algún beneficiario se encontraba en una situación de emergencia médica podía introducir una solicitud de urgencia en el pago. Muy loable, pero: es el tipo de política que se presta para el manejo discrecional -pensé-. Un día me llaman para preguntarme si ya salí en la lista. Respondo: no creo, si es por edad estoy lejos. Mi interlocutor me dice: pero Paris y Gianetto ya salieron en la lista -dos ex rectores de la UCV-. Supongo que quien me llamó estimaba que éramos contemporáneos, en verdad creo que son un poco mayores pero relativamente próximos en edad, por lo que me sorprendí de lo rápido que estaba avanzando el cronograma. Mis mecanismos de alerta se encendieron. Más, cuando me dice que la noticia de que los dos ex rectores habían cobrado había sido muy publicitada en VTV. A según, el Dr. Paris que  aparecía muy feliz y agradecido mostrando, orgullosamente, su petrorinoco. Mis niveles de suspicacia se incrementaron. ¿Qué hace un sector político en estas circunstancias de reparto cuando quiere favorecer a su clientela? Desbarata la transparencia del proceso y le paga a unos figurones del bando contrario para mimetizar su operación. Comprensible entonces que mi paranoia, como dijo un simpatizante del oficialismo en facebook, se activara. Dice otro amigo, en la misma red social: piensa mal y acertarás. Y la última lista publicada me aporta la certeza para decir que sí acertamos. Veamos mis razones para denunciarlo.
Están saliendo en las listas, profesores de menor edad que la mía, así que el cronograma no es por edad. Profesores que se jubilaron después que yo. O sea que tampoco es por fecha de jubilación. Entonces: ¿Cuál es el criterio? Según una de las agraciadas por el dedo poderoso, menor que yo y jubilada a posteriori, pero opositora, lo aclaro, la prof. Maria Luisa de Maldonado la llamó y le dijo que todo era una loquera, que el mecanismo era al azar.  ¿Sí? Azar, ratón del queso. Me pongo a chequear las listas, la paranoia ya a millón porque antes ni les había parado a las muy comentadas listas, el porcentaje de oficialistas beneficiados es alrededor del 30 por ciento. El problema con estos mecanismos tramposos es que todos nos conocemos. Incluso, con los que salen beneficiados que no son chavistas, uno puede entretejer las relaciones que se conformaron en el pasado. En nuestra UC, el porcentaje de profesores jubilados chavistas no debe superar el 5%, siendo generoso, pero el porcentaje de beneficiados está en proporción seis a uno. Ni que uno fuera pendejo para no darse cuenta de la maniobra. Si se pusieran a esperar el cronograma verdadero para recibir su beneficio saldrían muy pocos y las presiones deben ser muy grandes. Si Capriles gana este domingo, como seguro estoy que será, veremos cómo el mecanismo, que hasta ahora han intentado enmascararlo, se evidenciará grotescamente. La raspadera de la olla a nivel universitario ya ha comenzado, veremos como en estos meses de transición se exarcebará. Finalmente: ¿Qué deseo yo? Que al menos nuestras autoridades rectorales y representantes gremiales protesten, denuncien lo que está ocurriendo, hagan saber que de este lado nos hemos dado cuenta de su burda maniobra.
Se me olvidaba otro asunto: ¿No se debería suponer que las universidades que se acogieron al cambio de régimen de prestaciones se beneficiaran con alguna prioridad? Digo yo, al menos para ganar una con el bendito cambio. Pero no es así. Los miembros de la UCV ganadores del KINO exceden por mucho a los de las otras universidades. Los jubilados ucevistas de los años más recientes han cobrado prestaciones que doblan o triplican las de los ucistas y al ritmo que va la cosa también van a cobrar primero los intereses. La razón es obvia, Caracas es Caracas, allí se concentran universitarios chavistas con mayor capacidad de influencia política, los Merentes, Navarros, Giordanis, Eljuris, Trinoalcides, etc. La UCV ha nutrido de más supuestos “técnicos” a este gobierno que la UC, así que no nos extrañe el evidente y grotesco desbalance. La verdad es que no ganamos una con el bendito cambio. El haber permitido que existiera una política diferencial entre las instituciones ya fue una indefendible derrota.