jueves, 20 de mayo de 2010

IPAPEDI continúa: el tercer capítulo.

IPAPEDI (3ra entrega)

Preámbulo: Decía Cortázar que las palabras escritas eran como flechas lanzadas, una vez en el aire ya no le pertenecían a quien las había escrito. Tampoco podemos ser dueños de cómo ellas puedan ser interpretadas. Al parecer, alguien ha reproducido mis artículos de opinión sobre IPAPEDI sin tener el cuidado de poner mi nombre, por ello se me acusa de utilizar el anonimato. Lo primero que he hecho al escribirlos es publicarlos en mi blog: www.quepasaenlauc.blogspot.com , que está a mi nombre, Asdrúbal Romero (lo digo para que pase a formar parte del contenido). Se los he enviado al mismísimo Fermín y a las autoridades a través de FACEBOOK con plena identificación mía, a los docentes de la UC que son amigos míos en esta red les consta. Se habla de “ruines miserias humanas”, sí, ciertamente creo que he comenzado a hablar de ejecutorias que tienen que ver con la miseria humana, quizás en mis palabras haya algo de la mía, pero convencido estoy que hay más: de esa miseria que va carcomiendo el alma de nuestra querida Alma Máter. La UC se ha hecho pasto de las miserias humanas, quien escribió ese mensaje acusador vivió muy de cerca la asfixia opresora de la miserable banda vende cupos, dicen que no la resistió, tampoco se atrevió a hablar de ella, si lo hubiese hecho le habrían dicho que hablaba desde su miseria humana. FIN del Pream.
Me encuentro con un viejo amigo y me lanza lo siguiente: Se la tienes dedicada al pobre Fermín. ¿Qué te ha hecho? Nada, siempre hemos sostenido una cordial relación humana, espero seguirla teniendo pero eso dependerá de él –le respondo, aunque veo en sus ojos que no me cree, en nuestra cultura la confrontación política construye enemigos, no adversarios-. Me enfrento a su candidatura no por lo que es, sino por lo que representa. Aprovecho que mi amigo conoce mi historia dentro de la Universidad y le digo: Como cuando era profesor raso en Ingeniería Eléctrica y me enfrentaba a Reyes Lanza por lo que él representaba: Un joven profesor, que a brevísimos años de haber ingresado, ya era Director de la Escuela por méritos políticos, una escuela en la que había doctores y magísters graduados en las mejores universidades americanas. ¡Era una afrenta! ¡Eso no debía ser! A eso me enfrentaba, pero nuestro trato personal era de un respeto que rayaba en la pulcritud. Tradúceme eso a la cuestión de IPAPEDI, me dice mi amigo. Si la candidata fuera Yelitza, con quien tengo más de 20 años de trato muy amistoso, o si fuera Villarreal, aliado fundamental en mi gestión rectoral (que hubiese, sabiamente, decidido no lanzarse a un segundo período APUC y estuviese aspirando a IPAPEDI), igual les enfrentaría. O Dominguez, o Gerardo o Darwin, a cualquiera de los que se identifican en los círculos políticos de la UC como el Grupo APUC. Ese grupo debió haber entendido que IPAPEDI les era un terreno vedado. ¿Por qué? Yo fui a hacer una gestión en IPAPEDI, casualidad, el día que salieron las destempladas declaraciones de María Luisa de Maldonado recomendando a los profesores que se salieran de la póliza de gastos Médicos Mayores (era su contraofensiva al escandalazo de Seguros Carabobo). Hablé con los miembros de la directiva (los de ese tiempo), estaban desayunándose con la noticia. ¿Cómo podía ser eso? Me ofrecí a hablar con Villarreal, recientemente electo para su primer período en la APUC y yo le había apoyado, creía tener ascendencia, le pedí que intercediera para que se buscara una solución concertada a la grave problemática que se le había generado al Instituto. Me salió con cuatro piedras en la mano. Ese día entendí que el juego de ese grupo era debilitar al IPAPEDI con la complicidad de la Rectora. Como cuando una empresa grande quiere hacer un TAKEOVER de una más pequeña, primero la debilita a ver si puede comprar sus acciones a precio de gallina flaca. Ya lo intentaron la vez anterior con Yelitza y no tuvieron éxito, ahora, con un IPAPEDI debilitado, lo vuelven a intentar y con mayor apoyo político, a lo mejor estos artículos míos los han fortalecido políticamente. ¿Me entiendes ahora? -interrogo al amigo-. Me opongo al TAKEOVER que pretende el Grupo APUC: la ruptura del equilibrio triangular, mi principal argumento en la primera entrega de esta serie de reflexiones.
¿Por qué un IPAPEDI debilitado? Estos artículos me han servido para saber, a través de muchos mensajes, que la gente está muy descontenta con IPAPEDI, el gigantesco mono ucista de 40 millardos les ha debilitado. Muchos jubilados a los que no se les ha cumplimentado los retiros de aportes personales (una política aprobada en el pasado que quizás no sea sostenible), van a votar por quien sea se ubique en la acera contraria. Hay quejas sobre los costos de la póliza de Gastos Médicos Mayores, sobre la atención que presta la empresa corredora (me dicen que el servicio 24 horas es una falacia). Si la institucionalidad “ipapediana” se salva de este intento de TAKEOVER, tendrá que encerrarse tres días seguidos en un retiro campestre a plantearse un auténtico rediseño de la atención que presta el Instituto. ¿Qué tanto de la incapacidad de dar respuesta puede deberse a mala gestión? ¿Qué tanto a una crisis descomunal que muchos pretenden evadir, como los avestruces, pagando con el último de la cadena? De cómo esa crisis está siendo afrontada, también habrá que hablar, y que no me vengan a decir que también es miseria humana. El diálogo continúa, aunque algunos crean que es un monologo. Mucha gente se está sentando a dialogar y sus aportes se ven aquí reflejados.

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