miércoles, 5 de junio de 2019

Monumento al Despropósito

Candidato en el techo de su Monumento al Despropósito



Me encanta cuando en una campaña electoral, en este caso la de IPAPEDI, nos encontramos con candidatos que escriben. Ya ha comenzado a difundirse la propuesta renovadora del Gordo Guevara y su equipo, por escrito, como debe ser: un documento compromiso. Es el equipo que apoyo, por ideas, por estatura académica, por mi coherencia con el cumplimiento del principio de la alternabilidad democrática. En esta oportunidad les comparto otro texto del Profesor Ing. Víctor Carrera, de la Escuela de Ingeniería Mecánica, candidato a vocal en esa plancha, sobre el cual me permito, a continuación, hacer un comentario.


Yo también vi el vídeo….

Victor Carrera
@InVictorCarrera


Este domingo, 2 de junio se dio inicio formalmente a la campaña electoral para la elección dentro de nuestro Instituto de Previsión Social, IPAPEDI. Pero desde hace unos días antes, está rodando en las distintas redes sociales, un vídeo que dura aproximadamente tres minutos, a manera de propaganda electoral, hecho por el actual presidente (él sólo) y quien aspira que los profesores UCistas lo elijamos por "cuarta vez consecutiva"  en el mismo cargo,  desconociendo y violando lo establecido en el reglamento de la Institución, en el cual sólo se permitía una sola reelección para éste y todos los cargos del Consejo de Administración.

En esos tres minutos, el creador quiso condensar todo “el cambio” que se ha logrado en 9 años de gestión dentro de IPAPEDI. Y haciendo honor al tiempo, creo que fue totalmente acertado en el lapso de duración de dicho vídeo, pues evidencia que él necesitó menos de 15 segundos por cada  año que ha estado en la presidencia del instituto,  para mostrar los “logros” de la gestión más larga que se ha experimentado en toda la historia de IPAPEDI.

Si bien, dicho comercial comienza dando un recorrido por lo más nuevo que en materia de salud se ha implementado (Galería Salud debe tener menos de dos meses de inaugurado), no dice que todos los servicios que ahí se nombran son con cargo al monto total de la suma de la póliza contratada por algunos asociados (la póliza no es ni automática ni gratis para todos los asociados, el que la desee debe previamente: adquirirla y pagarla).

Lo explico un poco;  si usted tiene la póliza en 10 millones, pero va al servicio para ser examinado por un médico especialista, y este le pide hacerse un examen, le será descontado de su póliza el costo del médico familiar que lo remitirá al especialista, los honorarios de dicho especialista y el costo total del o los exámenes que le deban aplicar. Esto reduce, evidentemente,  el monto de su póliza para cualquier eventualidad. Me incomodó la forma de presentar la noticia y tuve que detener el vídeo con una duda dándome tumbos en la cabeza. ¿Por qué si es un vídeo informativo, no da la información completa para que todos conozcamos cómo son las cosas en realidad?  Rápidamente recordé que se trataba de un comercial electoral…

Cuando volví en cuenta y recordé que estaba viendo un vídeo con fines electorales, cambió mi percepción del contenido “informativo”.

  ¿Qué partes del mensaje despertaron mi curiosidad?  Varias que las trataré de enumerar de manera sencilla:

1.- La presencia del candidato reeleccionista totalmente solo. ¿En nueve años al mando de la institución no pudo consolidar un equipo de gestión? ¿Es una gestión personalista?

2.- ¿Por qué presenta la póliza de salud, la compra de propiedades y la construcción de un resort como “logros” en nueve años de gestión? ¿Dónde fueron a parar los otros servicios que históricamente prestó este instituto en otras gestiones, tales como: Préstamo para adquisición de vehículos, Adquisición de viviendas? Nadie dice nada del edificio que se compró en la Av Bolivar Sur y que ahora se encuentra invadido. El montepío, prácticamente, perdió su esencia, y así otros planes que no alcanzo a recordar en este momento.

3.- Se nos muestra la construcción de un resort de 54 apartamentos  en  Chichiriviche. Varias cosas  me llegaron a la mente con esta escena: 1) ¿Todavía está este edificio en construcción?  2) La cantidad de millones de bolivares que todavía se necesitan para que, algún día, se termine esa obra, y 3) No pude evitar imaginar qué sentirán todos aquellos profesores que aún no tienen vivienda propia y le están mostrando una construcción mil millonaria con fines recreacionales que no sabremos cuando estará terminada.

Quisiera cerrar dejando claro que en mi posición personal y como candidato a vocal al Consejo de Administración, creo que usar a la institución para hacer propaganda es un acto de ventajismo cuestionable. Además,  no se debe olvidar que el Instituto no es un proyecto de una persona, que al estilo de Nicolás Maduro, pasea en su flamante camioneta y muestra como “invierte” el dinero de todos los asociados, mientras estos últimos no tienen como comprar un par de zapatos para ir caminando a dar sus clases.

La institución se merece un verdadero cambio y  una gestión que sea más cercana a las necesidades, que actualmente vive cada profesor asociado en estos días tan difíciles nadando en una crisis extremadamente terrible.

Un gran abrazo para todos.

Víctor Carrera


Mi comentario:

 Un Monumento al Despropósito


Asdrúbal Romero M
@asdromero


Coincido en un 100% con la valoración que hace Víctor del video propaganda. Sin embargo, no quisiera dejar pasar la oportunidad para enfocarme en un aspecto que me llamó particularmente la atención. Se refleja en el video un severo problema de desconexión con la realidad cuando el profesor Fermín Conde, candidato a eterno presidente, osa mostrar como un gran logro la construcción de un resort recreacional de 54 apartamentos en Chichiriviche (no me extrañaría que fuera el único resort en construcción en esa zona).

El plantearse un objetivo recreacional para los profesores no es algo cuestionable per se, pero en el contexto socio económico en el que estamos hundidos: me atreveré a opinar que lucirá para la mayoría de los miembros de IPAPEDI como un auténtico despropósito. En lo personal, como uno es lo que escribe y, en este blog, desde el 2013 hemos venido pronosticando la ocurrencia de este tsunami económico que ha arrasado con la viabilidad funcional de la mayoría de los organismos públicos, incluidos en ellos nuestras universidades, así como el poder adquisitivo de quienes salarialmente dependemos de ellos,  me parece particularmente ofensivo a nuestra inteligencia: ver haciéndonos carantoñas de candidato al prof. Fermín montado sobre el techo de esa obra de relativo buen tamaño, candidata su vez a sumarse al repertorio de obras abolladas que acumulamos en nuestro historial ucista.

Lo que evidencia su pretensión de disfrazarnos como un logro lo que en verdad es un monumento al despropósito, es una absoluta carencia de visión estratégica que todo gerente, para poder autocalificarse de exitoso, debe exhibir. Lo que nos está ocurriendo en la Universidad, tanto desde el punto de vista institucional como el personal de todos sus trabajadores, no podemos decir que es algo que nos cayó abruptamente del cielo. Los anuncios, predicciones, opiniones de los más distinguidos economistas del país, sobre lo que se nos venía encima han copado los medios de comunicación social desde hace, por lo menos, cinco años. Una gestión con un nivel de planificación estratégica medianamente razonable, capaz de analizar el contexto y sus tendencias, democratizada y con una voluntad real de consulta a sus miembros sobre una decisión como esa, nunca hubiere aprobado la construcción de ese resort.

Ese edificio es un síntoma de esa enfermedad que produce la eternización en el poder. Cuando los planos personal e institucional se confunden, y el jerarca llega a pensar que lo que es bueno para él, también lo es para los miembros de la organización que dirige y en consecuencia lo impone. Es así como comienza la desconexión con la realidad, ese fenómeno que claramente todos percibimos también ocurre entre los miembros de la cúpula chavista con respecto a la realidad del país.

Lo nefasto de tal desconexión, es que comienza a correrse el riesgo que la organización deje de ser pertinente para sus miembros. Tal como lo señala Víctor: cómo van a percibir la mayoría de los profesores, que confrontan ingentes problemas para satisfacer sus necesidades básicas, que la caja de ahorros en la que ellos tienen los pocos ahorros que pueden tener, se ha abocado a la construcción de un resort que cuando se finalice, si es que puede llegar a ser concluida la obra, ellos no están en condiciones de disfrutar. ¿Es eso realmente prioritario? –se preguntarán-. Y de esta interrogante pasarán a preguntarse si no será mejor desafiliarse y darle mejor uso a ese 10% del sueldo que les retienen, así pierdan ese otro 10% institucional que ingresa a una institución de muy poca utilidad para ellos.

Si llegare el momento que para una mayoría: la respuesta a esa pregunta fuera la desafiliación, estaríamos en presencia de un excelente ejemplo de pérdida extrema de pertinencia. Y ello no sólo sería perjudicial para los que se fueran, sino también para los que nos podemos quedar ya sea porque nuestras circunstancias personales –edad, historia económica personal, otros ingresos, hijos afuera, etc..- nos alivian un tanto de la crisis y quizás nos permiten hacer mejor usufructo del Instituto.

¡IPAPEDI tiene que ser de utilidad para todos! Si no, pierde pertinencia. Que la ha venido perdiendo por falta de un análisis estratégico correcto.  IPAPEDI ha tenido que cambiar. Obviamente, ¿acaso el tsunami no le ha afectado también? En razón de ese cambio es que hemos perdido tantas cosas buenas que IPAPEDI antes nos ofrecía. Por cierto, no por eso vamos a calificar a Fermín de destructor, como sí lo hace la jauría tuitera con algunas autoridades -muy selectivamente escogidas-, que han tenido que enfrentar con muy escasas armas el mismo tsunami.

Pero lo cierto es que la ruta de cambio en IPAPEDI tiene que ser corregida. Ese cambio que nos prometen seguir no nos gusta, no nos interesa,  de continuar nos conduce a una pérdida extrema de pertinencia acicalada por el endiosamiento del jerarca. Necesitamos es una gestión más humana, más en sintonía con las necesidades de todos los miembros del Instituto (respetando la diversidad de sus distintos segmentos) y con una inapagable luz orientadora: el incremento de la pertinencia de IPAPEDI para todos sus afiliados.



lunes, 20 de mayo de 2019

El Miedo como Instrumento de Persuasión en la Política




La Estrategia del Miedo



Asistimos a la reaparición de viejos fantasmas políticos, entre ellos el populismo. Es la tesis central de un excelente texto de Manuel Arias Maldonado: “La Democracia Sentimental. Política y Emociones en el siglo XXI”. “Se trata de movimientos de introversión agresiva caracterizados por la búsqueda de un chivo expiatorio y por el predominio de las emociones sobre la razón. El resultado: una amalgama de pasiones muy distinta de la esfera pública sosegada que los ilustrados soñaron como fundamento para nuestras democracias”.

Recientemente, tuve la oportunidad de participar en una reunión en la que se intercambiaban ideas para la elaboración de una propuesta para IPAPEDI, a los fines de que nuestro instituto de previsión alcanzase un mayor nivel de sintonía con las ingentes necesidades de nuestros docentes, a la luz de la muy severa crisis que les golpea. En ella, un profesor de Ingeniería, el Ingeniero Víctor Carrera, quien se postula para el cargo de Vocal de la nueva junta directiva del Instituto a ser elegida el 19 de junio, por unos breves minutos se desvió del tema. Lo hizo para manifestar su inconformidad con el curso que, a su parecer, estaba tomando la campaña de la opción reeleccionista,   a juzgar por lo publicado en las redes sociales. Todo, muy fuera de contexto. No se percibía la disposición a confrontar ideas o criterios, sino la apelación constante a emociones negativas.

Y, muy en particular, hizo referencia a la apelación al miedo como instrumento de persuasión. Inmediatamente, sus palabras me hicieron recordar mi muy instructiva lectura del libro de Maldonado. Me parecieron por demás muy interesantes. Le invité a escribir sobre lo que sentía. El resultado es el texto que a continuación les comparto en mi blog, con esta breve presentación en la que no pude evitar traer a colación las líneas que sintetizan la comprensible preocupación expuesta por el referido autor. ¡Es una experiencia que en nuestro país ya hemos vivido!





El Miedo como Instrumento de Persuasión en la Política


En los últimos días, la Universidad de Carabobo, entró en una dinámica que no se observaba desde aquel "sacudón" que se experimentó con las últimas elecciones estudiantiles el pasado 14 de noviembre de 2018.

Este "despertar” ahora resurge en los profesores universitarios, a quienes les tocará elegir al nuevo equipo que se encargará de regir los destinos del Instituto de Previsión Social, mejor conocido como IPAPEDI.

Lo que más revuelo trae a esta perspectiva electoral, es el intento de reelegirse del actual presidente de la institución, ¡por tercera vez consecutiva! Situación que prendió todas las alarmas en aquellos que consideramos a la Universidad como la reserva moral y ejemplo  a seguir en su carácter democrático en estos 20 años de tragedia en el país.

Dicho lo anterior, aclarado en panorama y  puesta en escena las opciones que van a la contienda; llama profundamente la atención, algunos argumentos presentados por la fórmula que desea la reelección. Especialmente, destaca el uso del miedo y la angustia como punta de lanza para su campaña, cosa que es bastante preocupante. Tratar de inducir en el pensamiento de los docentes, emociones de este estilo, los cuales ya estamos lo suficientemente agobiados por la situación del país, es jugar con nuestra tranquilidad  y eso, rompe con los principios de la sana competencia.

Dentro de esta campaña se está apuntalando el uso del discurso:
“No es tiempo de asumir el riesgo de perder lo poco que tenemos”.

Como por ejemplo: La póliza del HCM. Es decir:

- ¡Si votas por la otra opción lo vamos a perder todo! –

Utilizando el miedo como arma electoral, tal y como lo hace el régimen chavista con los sectores de la población más vulnerables; amenazándolos con la pérdida de  las misiones o la caja del clap, si estos decidiesen apoyar a la oposición venezolana. Se menosprecia y se descalifica al contrincante.

Pareciera que en el ámbito político nacional (y de esto no escapa el ámbito politico local o universitario), como que está de moda el uso del miedo como arma o argumento de proselitismo y captación de votos. Amenazando con resutados catastróficos si no gana el candidato que lo aplica.

Este tipo de campaña es, además de incorrecta, vergonzosa e inaceptable en el ambito universitario. Es inadmisible que se trate de manipular de una manera tan decadente al profesorado, apalancándose en las penurías y necesidades que hoy vive cada docente. Los universitarios somos los encargados de formar las generaciones futuras, las mismas que estarán al frente del crecimiento y desarrollo futuro del país. Tratar de esta manera al docente es procurar causar un daño emocional con nefastas consecuencias, además de dejar en tela de juicio nuestras capacidades para sembrar en el alumnado las herramientas necesarias que estos precisarán y requerirán para hacer resurgir nuestra nación.

Será necesario entonces, tomar el ejemplo de las elecciones estudiantiles, hacer una campaña de altura, con argumentos, con propuestas y defendiendo convicciones, sin caer en la descalificación y desestimación del contrincante. Debemos tener en cuenta que, IPAPEDI es la caja de ahorros de todos los agremiados y que, gane quien gane, se debe dejar atrás el revanchismo y la venganza.

 ¡IPAPEDI es de todos por todo y para todos!

Deseo concluir diciendo que las elecciones en IPAPEDI son para que los agremiados decidan, según las propuestas, quienes regirán el destino de ésta en los próximos tres años, no para convertirla en una pugna de poderes o establecer rivalidades que menoscaben el buen desempeño de la misma o deteriore el clima de unión y cordialidad que debe imperar en asociaciones de esta naturaleza.

¡Vamos pues, luchemos todos juntos por una IPAPEDI más humana, más cercana a las necesidades inmediatas de sus agremiados!

Víctor Carrera
@InVictorCarrera

lunes, 13 de mayo de 2019

A cuenta del proceso electoral en IPAPEDI


 Sobre la Reelección Indefinida


Todo parece indicar que las venideras elecciones en IPAPEDI  van a despertar turbulentas pasiones. ¿Qué razón existe para que adquieran ese carácter apasionado?

En mi opinión: el intento del profesor Fermín de reelegirse para un cuarto período al frente de esa institución. Percibo la activación de muchos profesores alrededor de un movimiento de resistencia para impedir tan nefasto precedente en nuestra Alma Máter. Debió haberse generado en el proceso electoral anterior –en la segunda reelección- cuando todavía el Estatuto de IPAPEDI textualmente permitía una sola reelección. Ninguno de los ex presidentes de IPAPEDI, entre los que recuerdo a Víctor Alvarado Henríquez, María Eugenia González, Luis Fermín Alvarado, Efraín Pérez Ortega, Carlos Alvarado Borjas, etc., se había atrevido a violar dicha norma.

Pues bien, a través de malabares jurídicos que todavía no están del todo claros, la Comisión Electoral de aquella oportunidad admitió la candidatura del Profesor Fermín. En ese momento, debió haberse generado una contundente reacción institucional, pero no fue así para mi decepción. En lo personal, me abstuve de participar. La única protesta que se evidenció fue la de un alto porcentaje de votos en blanco.

Tres años después, el profesor Fermín se atreve a exhibir groseramente su pretensión de eternizarse en la Presidencia de IPAPEDI, pero esta vez la reacción ha sido vigorosa lo cual me reconforta con mi condición de ucista. No puede ser que habiendo sido testigos del inmenso daño perpetrado a nuestra vida republicana por el proyecto político chavista que, en cuanto obtuvo su primera elección, no ocultó su pretensión de eternizarse en el poder; que habiendo reclamado, en consecuencia, la reiterada violación al principio de alternabilidad democrática, vayamos a permitir así no más, que una violación a tan caro principio, ahora infinitamente más valorado, se produzca en nuestras propias narices universitarias sin hacer nada al respecto. ¡Eso sería incoherencia!

Por ahora, lo que más me gusta como manifestaciones de esa reacción vigorosa que he señalado es el surgimiento de una candidatura con excelente formación y perfil para el cargo como es el caso del Profesor Gustavo Guevara. Me imagino, conociéndolo, que esta candidatura suya no estaba en sus cálculos. Pero es el tipo de docente y ser humano a quien le duele mucho todo el deslave institucional, de manera tal que valorando la coyuntura electoral de IPAPEDI como un sensible episodio que contribuía a socavar aún más la institucionalidad, decidió dar un paso hacia adelante. Y lo segundo que más me gusta es que alrededor del asunto se está generando opinión escrita. ¡Cómo deber ser en una universidad que se precie de ser universidad!

Por esto, a continuación comparto con ustedes, en mi blog, la reflexión que el Dr. Frank López, Coordinador de Estudios Doctorales en la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales,  desarrolla, en estilo epistolar, sobre la naturaleza indeseable de la REELECCIÓN INDEFINIDA. Aprovecho para aclarar, como también lo hace Frank en su texto, que esta publicación no es parte de las estrategias del comando de campaña del Prof. Gustavo Guevara. Lo publico porque me encanta lo que está ocurriendo en nuestra universidad. ¡Estamos vivos!


Reflexión del prof. Frank López


Estimado profesor, cuando reflexionamos sobre normas y principios no podemos sino generalizar, porque, como es obvio, estamos refiriendo los aspectos universales, aquellos que le son común a los entes,  en este caso a las democracias, a las que me estaba refiriendo. Pero  con mucho gusto, estimado amigo, voy a particularizar el caso que nos ocupa, no obstante, antes diré que no votaré por ninguno de los dos candidatos en este proceso electoral viciado de IPAPEDI y que mi opinión, por si alguien llegara a pensarlo, no está dentro de la estrategia de alguna campaña electoral de algún candidato.

Bien, dicho lo anterior pasaré a lo  que nos ocupa. En relación a su argumento de que "una dictadura no lo hace bien jamás", es evidente que es una afirmación absolutamente falsa. Y lo es porque esa afirmación sólo es válida cuando se trata del fortalecimiento de los principios, las virtudes y las normas democráticas, como Sócrates se lo hizo saber a Callicles hace ya XXVI siglos y como puede Usted leerlo en la página 156 del Gorgia de Platón, de la edición de 1972 de Espasa-Calpe.

De modo que su afirmación no es cierta cuando se trata, por ejemplo, del desarrollo de la infraestructura de obras y servicios públicos. Y a este respecto yo podría desvirtuar su afirmación sólo colocándole como ejemplo la extraordinaria gestión pública de un autócrata como Antonio Guzmán Blanco, pero para evitar que pueda Usted interpretarlo como una excepción, voy a citar otros ejemplos en Venezuela que desmienten su afirmación. Por ejemplo,  la mayor parte del desarrollo de las obras públicas de infraestructura y de modernización corresponden a la gestión de dictaduras como la de Gómez, que unificó la hacienda pública y creo el sistema de carreteras nacionales que aún se mantienen; como la de López Contreras fundador de varios ministerios y del Banco Central de Venezuela; como la de Medina Angarita que entre muchas cosas  creo el Seguro Social Obligatorio y modernizó la legislación petrolera; o como la de Pérez Jimenez, que modernizó la infraestructura vial, empresarial y urbana del país.

Ahora bien, en lo que una dictadura no puede ni podrá hacer cosas buenas es, como le dije y como lo dijo Sócrates, en lo relativo al orden democrático, porque TODAS las dictaduras, todas, degradan las bases de la república.

Por otra parte, estimado amigo, la REELECCIÓN INDEFINIDA, que  era mala para Chávez y que ahora es buena para el profesor Fermín Conde, no sólo acaba con el principio de la alternancia democrática, que es un principio sustantivo del ejercicio de la democracia, sino que tiene un efecto perverso y en cascada que termina acabando con las virtudes cívicas y finalmente con la república. Porque: debilita la representatividad, toda vez que los cambios inevitables de la voluntad política general del soberano terminan por no sentirse representados en la voluntad particular del titular eterno del poder; este hecho quiebra la legitimidad del sistema de poder; y la quiebra de la legitimidad del sistema de poder debilita la autóritas cívica del gobernante; que a su vez acaba con la gobernabilidad democrática y, frente al debilitamiento del control cívico de la república, termina haciendo necesaria la coacción militar-policial como mecanismo de control social. Es decir, la abolición del principio de alternancia democrática desata una fuerza entrópica que termina acabando con el sistema democrático y por tanto con la república.

A título de ejemplo: Caldera se hizo reelegir sempiternamente en Copei y desató este proceso entrópico que destruyó la democracia dentro de ese partido y terminó destruyendo una de las instituciones democráticas claves para el sostenimiento de la sistema, cuyo efecto fue importante en el fin de la república que hemos sufrido. Chávez hizo lo mismo con el PSUV y con la república y los resultados están a la vista. Y el profesor Conde,  a pesar de los buenos deseos de las personas de buena fe como Usted, no podrá sino hacer lo mismo. Y no sólo con la democracia interna de IPAPEDI sino que hará su contribución macabra para el debilitamiento de la ya precaria democracia universitaria.

Y finalmente, agradezco su observación a mi yerro y, en virtud de mi agradecimiento, aprovecho para decirle que corrija "dictadura", porque no se escribe separada. Aunque también puede deberse a las travesuras del duende del teclado.

Mis saludos y mi aprecio.

viernes, 3 de mayo de 2019

Un aspecto a destacar del 30A



Libertad: Asunto de Vida o Muerte

@asdromero

La autoría es de Leopoldo López, en sus declaraciones suministradas a las afueras de la Embajada de España. Afirmación contundente que reconforta mi relación con la política en mi maltratado país. Mi sintonía es total con ella. Justo en la noche del 29 de abril había concluido un texto para ser publicado a través de mi blog, que tiene estrecha relación con lo señalado por Leopoldo. De hecho, alcancé a publicarlo pero por carecer de señal de internet, no inicié su difusión.

Cuatro horas de sueño apenas, para ser despertado por el sonido de las vuvuzelas y el disparo de cohetones. Era ese amanecer que venimos esperando desde hace tanto tiempo. La esperanza se esponjó como crecida con levadura. Desde el principio supuse que esa puesta en escena, a primera impresión: muy arriesgada, debía tener correspondencia con un plan armado en estrecha cooperación con nuestro principalísimo aliado internacional: los Estados Unidos de América.

Ya contamos todos con buena información, seguramente no toda, sobre los entretelones de lo que se venía construyendo en estas recientes semanas donde todo parecía haberse estancado. También sabemos que el plan no rindió los frutos de nuestro anhelo. Pero, seguro estoy, que el 30 de abril de 2019 pasará a los anales de nuestra historia. La divide en un “Antes” y un “Después”. Lo acontecido es como si se le hubiese hundido, por un costado, una espada de vidriagón al Heredero del Maestro de la Muerte. Esa profunda herida ya no podrá ser suturada. En lo personal, aunque parezca innecesario reconocerlo, prefiero que se haya producido ese salto cualitativo en nuestra lucha por recuperar la Libertad, aunque debamos transitar todavía por un camino de mayores riesgos.

Prefiero encontrarme en este angustioso “Después” que en ese aparente remanso del “Antes” que comenzaba a generarme suma preocupación. Reunión a la que me invitaban, reunión de la que emergía con la sensación de un indetenible crecimiento de la desconfianza ciudadana en sus líderes. Crecimiento que no era gratuito, se nutría  de desafortunadas y controversiales declaraciones de algunos dirigentes, que, de una u otra manera, contribuían  a crear la sospecha de que se estaba intentando: montar una matriz de opinión favorable a unas fulanas elecciones, en un lapso de tiempo insoportable para una nación que ya tiene demasiado tiempo muriendo de mengua. Me refiero a unas elecciones antes del Cese de la Usurpación.

Uno de los efectos más positivos que acaricio de este 30A, ha sido el restablecimiento de la confianza ciudadana en sus principales líderes. Ahora debemos estar absolutamente claros que ni Leopoldo, ni Guaidó, ni por supuesto, aunque huelgue decirlo, María Corina, que la incluyo por su coherencia y por su merecimiento de estar incorporada a ese trío principal, han creído por algún momento en la bondad de esa tesis. Su razón: estar convencidos de la urgencia con la que se requiere salvar a este país, de liberarlo de las garras de la Muerte. Por eso, la afirmación de Leopoldo: “la libertad se ha convertido en un asunto de vida o muerte”, echa por tierra todo ese muro de desconfianza que venía gestándose.

Quienes conocen de mi trabajo, saben que me he identificado con el Discurso de la Urgencia desde el 2014, sí: desde “La Salida”, por eso me parecía inconcebible que alguien al interior del país pudiese estar contribuyendo a construir un nuevo Deja Vu electoral. En un largo texto, casi 4000 palabras, titulado: “La Urgencia es Nuestra. La Agenda debe ser Nuestra”, intenté desmontar toda la argumentación a favor de esa nueva oxigenación que el Régimen recibía, a través de la propuesta electoral gestada en los distantes despachos de la Comunidad Europea y el Grupo de Lima. Y que, aunque me refería a ello como una sospecha, pudiese estar encontrando eco articulador en algunos despachos de nuestra propia política.

El 30 de Abril cambió todo el escenario. El texto perdió vigencia. Por eso, preferí eliminarlo del blog sin haberlo difundido. Quizás algún día, ojala no, sea necesario re-publicarlo. Pero, por ahora, voy a rescatar parte de ese texto. A los efectos de la argumentación, lo primero tenía que ser lo primero, una vez más esgrimir el por qué el contexto de suma urgencia en el que se desenvuelve casi todo el país debía configurar como inaceptable, inadmisible,  el imbuirnos en una muy riesgosa expectativa de solución electoral a lejanos nueve meses. Las siete palabras de Leopoldo lo sintetizan muy bien. Mas, por aquello de que mejor sobre que haga falta, a continuación un extracto de mi texto:


El Discurso de la Urgencia


Debemos concentrarnos en explorar la posibilidad de unificar el discurso alrededor del reconocimiento que nuestra vida como país ya se ha hecho inviable y, en tal sentido, admitir que nuestra solicitud de ayuda a la comunidad internacional es urgente e impostergable. La cual, no necesariamente tiene que ser parafraseada en términos de la activación del 187, propuesta que ha demostrado tener poder divisorio. Se dice fácil pero se hace harto necesario argumentar unas cuantas razones al respecto. Lo primero, aunque para algunos de nosotros ya  luzca innecesario, es insistir en la calificación de URGENTE a nuestro estado actual como nación.

Acabo de regresar de Maracaibo, la segunda ciudad más importante del país, y no exagero al señalar que lo que se vive allá es dantesco. Una ciudad prácticamente paralizada. No sólo es el colapso de los servicios. Es que los niños no están recibiendo educación. A las escuelas públicas no asisten casi alumnos ni profesores. En las privadas la asistencia es mayor, aunque reducida, sólo para recibir tres horas de clase al día. Calles semidesiertas, en las que llaman poderosamente la atención las larguísimas colas de vehículos para proveerse de combustible. Actividad económica casi nula, excepto por la compra y venta de lo indispensable a precios bastante más altos que en el resto del país –me consta-. Así como la educación, la prestación de servicios de salud anda por el suelo.

Voces importantes en el estado Zulia, como la del ex Rector de LUZ Ángel Lombardi, cuestionan el que la dirigencia política regional, el Bloque Parlamentario Zuliano ni las instituciones emblemáticas del Estado “han estado a la altura de la gravedad de la situación”. En otro tuit: “No vale la pena formar parte de un país cuya capital, donde residen los principales poderes, es indiferente a nuestra salud pública”. ¿Muy duro? No lo creo. De continuar el invivible colapso en esa región, no es de extrañar que temas superados como el de la “Independencia” vuelvan a tener resonancia. Se ha iniciado un proceso de desmembramiento de la unidad territorial de la República, cuando en su “culmen centralista” el Régimen Destructor ya no se preocupa más que de mantener a su bunker caraqueño en una especie de “burbuja dolarizada”, mientras que al resto de las regiones las abandona como si no fueran más que “monte y culebra” –las comillas porque continúo apelando a expresiones de Lombardi-.

No se trata sólo del Zulia. También es Táchira; Barinas; Guayana; vastas zonas rurales del país. Otro amigo me habla con suma preocupación de Punto Fijo. Es como una ola que se traslada desde la periferia hacia el centro porque, en mi viaje, hasta en Lara pude notar los primeros efectos de lo que se nos viene encima. Cabe entonces preguntarse: ¿Cuál es el porcentaje de territorio nacional que debe estar sumido en un estado de perenne inviabilidad de lo básicamente humano para que asumamos, todos a una voz, la solicitud de ayuda urgente?  El país ya está dividido y es un fenómeno que no sólo es delimitable por fronteras geográficas.  También una frontera salarial marca su presencia divisoria. El reducido sector privado que todavía subsiste en el marco de la crisis ha venido, autónomamente, generando políticas salariales, a fin de garantizar para su fuerza laboral algún nivel de sobrevivencia. Para sus trabajadores, el salario todavía retiene algo de valor y sentido lógico. No ocurre así en el inmenso país que depende del salario público, donde éste ha dejado de tener algún valor. Simplemente, ha dejado de existir y con su muerte ha sobrevenido el vaciamiento de las instituciones y su incapacidad para realizar funciones vitales para cualquier sociedad.

Nuestra profunda y prolongada crisis, en su fase terminal ha devenido en una fragmentación del país en islas franqueadas por muros de indiferencia. En este escenario, donde cada día son más los abandonados a su infausta suerte, cómo no unirnos para decir en un solo clamor que el país no soporta más la opresión de quienes, a cualquier costo, apuestan a mantenernos secuestrados bajo su odioso poder. La Comunidad Internacional, tanto los que nos apoyan como los que no, deberían ser enterados de parte nuestra que ya no hay tiempo para prolongadas disquisiciones políticas y diplomáticas.

Hace algunos días, un amigo me propuso un ejercicio de escenarios. ¿Qué vamos a hacer si la Comunidad Europea y el Grupo de Lima consiguen para Venezuela una vía electoral de solución, nuevo CNE, supervisión internacional, etc.? ¿Nos vamos a negar? Mi respuesta fue inmediata. Emergió más de mi emocionalidad que de un análisis racional. Así lo reconozco, aunque creo que en las actuales circunstancia: ello no le resta valor. Ya no hay tiempo para esa solución, le dije. El tiempo se agotó. El Régimen se encargó de patear esta posibilidad cuando todavía podría haber sido una alternativa. A partir de esta primera escaramuza se generó un largo debate tuitero que me permitió aclarar mejor las ideas y someterlas al escrutinio de la racionalidad. Estas son las ideas que pretendo plasmar en el presente texto.

Lo cierto es que el fantasma de las elecciones vuelve a rondar por el espacio de soluciones a la crisis venezolana. Le asigno esa connotación espectral por cuanto es una alternativa generadora de una esperanza, que demanda un tiempo infinito dada la profundidad del pozo en el que estamos hundidos. Recordemos que el tiempo es relativo.  Debemos todos hacer un esfuerzo imaginativo para visualizarnos nueve meses después en un país sin salud, sin educación, con más hambre, con un colapso de los servicios básicos más agravado, con una economía más dañada, y paremos de contar todo lo negativo que sobrevendrá a nueve meses más, siendo optimista, de vida en esta tragedia. Por otra parte, una alternativa, las elecciones, con un alto porcentaje de riesgo que no se concrete en una solución efectiva, sobre lo cual me referiré con posterioridad.

domingo, 7 de abril de 2019

El Necesario Compromiso entre la UC Abierta y el Cuido de la Academia

Un estrofa de nuestro himno ucista


Dos discursos en la Universidad

@asdromero 


Al cese de una reunión del Grupo de Pensamiento Universitario, me confiesa Gustavo Guevara: ya me encuentro mentalmente preparado para llevarme mis muchachos a mi casa y darles clases en ella. Sus muchachos son sus alumnos de Economía. Gustavo –seguro estoy que no se molestará por referencia tan personal- es uno de esos profesores “mayorcitos” que, teniendo la posibilidad de jubilarse, se mantiene empecinadamente en las trincheras de la docencia universitaria, cada vez más inhóspitas. Pensé, al escuchar sus palabras, que esa imaginaria circunstancia presentida en su inmediato futuro, estaría iluminada con inusitada brillantez por esa luz combatiente de sombras y tinieblas que a todos los universitarios, como misión de vida, nos ha sido encomendada no dejarla morir.

Esta visión que me fuera transmitida por tan preciado amigo, expresa de manera muy emblemática el discurso sobre la imperiosa necesidad de mantener a la Universidad con sus puertas abiertas. Es el discurso alineado con la necesidad de resistir. Pero no es el único que se escucha dentro del ambiente universitario. En realidad, nuestra Alma Mater se debate entre dos discursos –me imagino que igual ocurre en otras casas de estudio-. Al auscultar la opinión universitaria y sus manifestaciones en las redes sociales, también se percibe el discurso cuestionador de los decretos de continuación de actividades académicas, aludiendo a la inexistencia casi total de condiciones que permitan la realización de los procesos de docencia e investigación con niveles de calidad admisibles. Por supuesto que sobre la cualificación de admisibilidad se va a encontrar uno un amplio espectro de opiniones en las actuales circunstancias.

Los dos discursos cuentan con soportes argumentales de incuestionable validez y su cohabitación a lo interno de la Universidad, sin que se perciba una instancia a través de la cual se puedan zanjar sus diferencias, o al menos intentarlo, en mi opinión está generando daño institucional. Incluso: cierta crispación. A nivel de las instancias institucionales se percibe un consenso alrededor del discurso de la “Resistencia” que, en lo personal, comparto. Pareciera, sin embargo, que los argumentos que lo sustentan no están siendo lo suficientemente bien comunicados aguas abajo. Hace falta una mayor deliberación sobre tan álgido y delicado tema a nivel de las cátedras y departamentos. Hace falta recabar las opiniones de los actores de la cotidianidad académica sobre lo qué se puede continuar haciendo y lo qué no. Y que en ese proceso de consulta se pueda permear hacia las bases, la visión institucional sobre el dilema entre apagar la luz y el desafío de tratar de mantenerla encendida bajo el lema de estar dispuesto a perecer con las botas puestas –como me lo expresaba un decano de facultad-.

La Universidad, por su esencia, es una organización en la que debe privar su carácter deliberativo, máxime en tan infaustas circunstancias de inviabilidad. El privilegiarlo pudiera ser la clave para tratar de conseguir una posición equilibrada entre lo que ahora se perciben como dos extremos opuestos que no se están escuchando el uno al otro. Esta falta de comunicación genera angustia y propicia una dañina radicalización verbal. Surgen entonces cuestionamientos sobre hasta cuándo se va a continuar “fingiendo normalidad”, que no creo que ya a estas alturas sea el caso cuando es imposible fingirla.  Incluso algunos, desde una perspectiva gremialista tradicional, cuestionan el que los profesores continúen en sus clases, aceptando ser sometidos a una condición de “esclavitud académica”  habida cuenta de los irrisorios salarios y la degradación de los beneficios socio-económicos colaterales.

Recientemente, en desempeño de funciones de auscultación, asistí a una sesión ampliada del Consejo Universitario. Percibí a los representantes de los tres gremios allí presentes, estudiantes, profesores y empleados, bastante alineados con el criterio de mantener a la  universidad  abierta. En este tramo del duro trayecto que nos está tocando transitar: es la posición correcta, insisto. Pero, al mismo tiempo, los estudiantes demandaban mayor flexibilización en cuanto a la asistencia, las evaluaciones, etc., bajo la tácita creencia de la continuidad de las actividades de prosecución académica en todas las áreas. Similarmente, también los representantes de los profesores y los empleados demandaban ¡mayor flexibilización! A una persona sentada a corta distancia de mi asiento, se le salió decir: ¡y más mateo!

Es importante reconocer que la preocupación sobre el nivel académico también irrumpió en la sala, lo cual agradecí después de escuchar unas alocadas palabras en las que se proponía calificar con veinte a todos los alumnos en reconocimiento a su “condición guerrera” –definitivamente: las ejecutorias del Régimen nos han contaminado-. Con mucha angustia, una profesora de Educación invocó una solicitud de reflexión a los allí presentes: ¿Hasta qué niveles se podía continuar permitiendo una reducción de la calidad académica en una institución de tanto prestigio como la nuestra? Los dos discursos se hicieron presentes. Yo creo en la necesidad de compaginarlos. ¿Se puede? Es necesario intentarlo.

El Decano de la Facultad de Ciencias de la Salud en un fogoso discurso, señaló lo que en mi opinión debiera ser el principio a partir del cual se pudiera buscar la unificación de un relato compartido por la mayoría de los miembros de la comunidad. La Universidad debe mantener sus puertas abiertas, pero ello no necesariamente debe implicar sólo clases. El Director de Planta Física también aportó lo suyo, dándonos un frío baño sobre la realidad de las condiciones del campus universitario. Insinuó la posibilidad de que se considerara el programar las actividades “factibles” de docencia en uno o dos edificios. Y que se concentraran los escasos recursos de transporte en facilitar el acceso a dichas áreas. La sensatez va ganando espacios. Creo que, progresivamente, también la convicción que a la Universidad hay que mantenerla abierta va siendo internalizada. El problema estriba en el cómo. Este es el espacio donde las diferencias deberían ser zanjadas y en el cual la comisión, que recientemente designara el Consejo Universitario, para evaluar la Emergencia Académica de la Institución, puede enfocar su objetivo.

Para ello, sugiero activar un verdadero proceso deliberativo a nivel de las instancias académicas. A los fines de levantar un pormenorizado inventario de la viabilidad para la docencia en cada una de las áreas. Se dice sencillo, pero sabemos que no lo es. Pueden intervenir en el proceso un amplio abanico de consideraciones: reducción temporal de opciones curriculares tomando en cuenta el número de alumnos que las demandan; priorización de esfuerzos orientados a atender a los alumnos de los últimos semestres o años, etc. La Universidad debe mantenerse abierta, sí, pero al mismo tiempo involucrada en un proceso dinámico de construcción de acuerdos sobre lo que es viable académicamente en un período de tanta emergencia –y que podría prolongarse-. Y sobre lo que no es viable, asumirlo y dar una respuesta con las debidas explicaciones tanto a lo interno como a lo externo. El país y la región deben saber, necesitan saber, en qué condiciones se encuentra su universidad.

Inicié este texto con la hermosa visión de un profesor. Lo concluiré con otra vivencia, de un profesor de la Facultad de Ciencia y Tecnología. Brillante ex alumno mío; universitario a carta cabal; con formación y título de quinto nivel en una prestigiosa universidad europea. Cada cierto tiempo, Pedro Linares, escribe un sencillo tuit para recordarle a las autoridades universitarias el cumple mes de un episodio fatídico para su querida facultad. Los edificios de dos de sus escuelas, Química y Computación, se quedaron sin acometida eléctrica como resultado de un robo masivo de los conductores. Ha transcurrido más de un año desde que ocurrió. También con frecuencia veo tuits donde las estudiantes de esas escuelas descargan su frustración. Los costos para resolver esa situación son inasumibles por la Institución en los actuales momentos. Lo grave es que la respuesta institucional ha sido el silencio: ni solución; ni acompañamiento al padecer de los afectados mediante reclamo público; ni respuesta, por muy mala que esta fuera. Simplemente, Pedro y todos los miembros de esas dos comunidades académicas lucen abandonados en el limbo de la imposibilidad fáctica.  Ahora está FACES, desde el 27 de febrero sin servicio eléctrico por un problema de menor calado: la simple rotura de un puente en una línea, falla inexplicablemente desatendida por CORPOELEC. Hace unos meses escribí, en este mismo blog, sobre la situación de Ingeniería, la cual se resolvió parcialmente mediante pañitos calientes. Hace algunas semanas, tuve la oportunidad de leer el dramático testimonio de una profesora de la escuela Bioanálisis (@TITIRRR). La comisión debe comenzar a producir respuesta a todo este tipo de situaciones. Porque es la carencia de respuestas o siendo más cauto: la sensación que tienen muchos de que no las hay, lo que ha contribuido a acrecentar la virulencia en el enfrentamiento a lo interno entre dos relatos que, siendo realistas,  después de tanta caída por el despeñadero ya no debería continuarse ventilando. Debemos tender a la unificación de un relato compartido, el de la gloriosa y heroica resistencia ilustrada a la perfección en la disposición de Gustavo, pero generando credibilidad sobre el compromiso institucional de cuidar a la Academia.







sábado, 23 de marzo de 2019

Sobre la Democracia Que Queremos

Una discusión debe darse alrededor de la "Democracia Que Queremos", la cual no está tipificada en el Plan País. Al respecto un artículo esclarecedor extraído del blog de las Autonomías Políticas.


La Democracia Iliberal Venezolana

Dr. Nelson Acosta (@acostanel)



En años recientes ha surgido un concepto que intenta describir una forma novedosa de autoritarismo que se ha hecho presente en diferentes países occidentales. Fareed Zakaria, periodista estadounidense, en un escrito publicado en el año 1997 acuñó el término democracias iliberales. Con este concepto el autor llamaba la atención sobre el hecho de que un conjunto de países que lograron instaurar democracias entre 1974 y 1990 no siempre alcanzaron establecer sistemas de liberalismo constitucional. Se celebraban y ganaban elecciones pero se regían por una lógica poco respetuosa con el Estado de derecho y las libertades individuales.

Esta circunstancia, acuñada por el periodista estadounidense, en la actualidad es una realidad política en un sinnúmero de países. Describe, por ejemplo, regímenes como el de Erdogan en Turquía, la Hungría de Viktor Orban, la Rusia de Putin y Polonia de Jaroslaw Kaczynski, entre otros países. En nuestro predio, la Venezuela socialista es un ejemplo paradigmático de esta separación entre democracia y su contenido liberal.

¿Qué implica la disociación de estas dos dimensiones políticas? En un primer momento envuelve el alejamiento de la variable democrática del constitucionalismo liberal. Y, por otro lado, el intento de subordinar la garantía de los derechos individuales a la voluntad de la mayoría. En otros términos, esta orientación iliberal no obedece a insuficiencias de naturaleza democrática, sino a la falta de respeto por las instituciones independientes y los derechos individuales.

Vamos a detenernos y posar la mirada sobre la coyuntura política en nuestro país. Sostengo que estamos en presencia de una oportunidad histórica para enlazar en forma orgánica la dimensión democrática con la liberal. El propósito de intentar esta articulación es profundizar estas dos dimensiones y construir una democracia verdaderamente liberal.

Iniciemos esta breve reflexión formulando esta interrogante. ¿En algún momento de nuestra historia la dimensión liberal de la democracia ha sido relevante? Creo que la repuesta es negativa. La iliberalidad ha sido la característica básica de nuestra historia política. De hecho, la mayoría de nuestras agrupaciones políticas han asumido un perfil socializante articulado a una cierta orientación de naturaleza populista.

Una breve revisión de nuestra historia política mostrará como el relato democrático ha sido separado del constitucionalismo liberal; vale decir, instituciones liberales como el Estado de derecho o las garantías de los derechos individuales han tendido a ser subordinados o sacrificados en el altar de la voluntad de las mayorías. Es en este sentido que podríamos calificar nuestro sistema político como una democracia iliberal.

En las líneas que siguen intentaré desarrollar una hipótesis de naturaleza política. Esbozaré, igualmente, lo que a mi juicio podría constituir una oportunidad histórica para refundar nuestra democracia y lograr una articulación fuerte con los principios liberales. Vale decir, intentar generar un relato político que oferte una profundización de la democracia y, al mismo tiempo, se engarce con la defensa de los derechos individuales.

El chavismo-madurismo ha tenido éxito en desgastar la versión populista del discurso democrático. No tan solo han profundizado este desgaste. Aunque parezca contradictorio ha generado espacios discursivos para la articulación de dos relatos, en apariencia, contradictorios: el liberal del Estado de derecho, de la separación de poderes y de la afirmación de la libertad individual y el relato democrático que apunta a la igualdad y la soberanía popular.

Una estrategia opositora inteligente debería intentar conectar a su apuesta política estas dos vertientes. En otras palabras, la tarea a desarrollar ha de ser la construcción de una nueva voluntad democrática con capacidad de establecer nexos connotativos con la vertiente liberal y, a partir de ahí, construir una nueva identidad política a la diversidad de nuestros actores colectivos. Desde luego no es una tarea fácil. Sin embargo, el fracaso del socialismo del siglo XXI ofrece una oportunidad única para intentar dotar de contenido liberal a nuestra cultura democrática.

Para alcanzar este objetivo, sería imprescindible elaborar un relato que tenga una orientación transversal que desborde la división izquierda/derecha y articule armoniosamente las lógicas liberal y democrática. De alcanzar esta meta se estaría en condiciones de construir una nueva voluntad ciudadana, democrática y liberal.

Esta tarea es una exigencia de las actuales circunstancias políticas.
12 de noviembre de 2018

jueves, 14 de marzo de 2019

Sobre la Forma de la Solicitud de Activación del 187.11



¡Dejemos de hacer el ridículo!

 @asdromero


Cuatro días después del fallido ingreso de la ayuda humanitaria, la fracción 16J da rueda de prensa para anunciar que solicitará ante la Asamblea Nacional la aplicación inmediata del artículo 87 ordinal 11 de la Constitución Nacional (“Corresponde a la Asamblea Nacional: Autorizar el empleo de misiones militares venezolanas en el exterior o extranjeras en el país”). Según los declarantes, tal artículo es la alfombra jurídica en la cual podría apoyarse el Presidente Guaidó, para gestionar ante la coalición internacional el ingreso de una fuerza militar pacífica que posibilitara el ingreso de la ayuda humanitaria. Debo confesar que dicha solicitud me produjo suma extrañeza. Por cierto, similar a la que sentí cuando el General Efraín Vásquez Velasco, figura visible en ese momento del acuerdo militar que en el 2002 había depuesto a Chávez y ungido a Carmona como presidente de una transición, salió reclamándole a éste por televisión que estaba haciendo las cosas mal. Recuerdo que estaba en Madrid, me levanté del sillón y le comenté a mi ex esposa “Estamos jodidos”.

Posteriormente, líderes prominentes del movimiento Soy Venezuela, menciono en particular a María Corina y al ex alcalde Antonio Ledezma, se han hecho protagonistas de una campaña mediática en la que se demanda la activación del 187.11 ya. La misma ha venido tomando calor -demasiado para mi gusto: se podría aplicar perfectamente la frase “de aquellos polvos, estos lodos”-,  hasta llegar a una batalla donde el hashtag diferenciador de los dos polos es “Intervención Ya”. Batalla en la que participa gran cantidad de ciudadanos comunes en extremo sensibilizados, comprensiblemente, por todo lo que viene aconteciendo a raíz del Mega Apagón. Y digo esto porque no es verdad que la subida de tono de las críticas y cuestionamientos a Guaidó, provengan sólo de robots tuiteros activados por el Régimen o de miembros de alguna secta satánica cuyo objetivo sea el de destruir el liderazgo emergente del Presidente de la AN, como lo pretenden hacer ver quienes ansiosamente le defienden.

Partiendo del entendido, que fue una “nueva unidad” la que convino con la coalición internacional una ruta que arrancaba con la juramentación como presidente encargado de Guaidó –en la que sus cabezas visibles en representación nuestra fueron los dos protagonistas ya mencionados más Julio Borges y Leopoldo López (esta versión me la continúan corroborando todas las fuentes)-y que a esa unidad se integró el resto de la “vieja unidad”, en no tan perfecta armonía, para construir la “REPOTENCIADA UNIDAD OPOSITORA” de cara al capítulo final de la pesadilla, permítanme hacer el siguiente cuestionamiento que es de forma más que de fondo. ¿Cómo es que una fracción de la misma se dirige en público a la otra fracción para plantear un tema tan álgido y delicado?

¿No sería lo procedente que antes de ventilar en público tal alternativa se hubiesen sentado a puerta cerrada las dos fracciones a discutir sus pros y sus contras y, de haber arribado a un acuerdo, hacer la obligante consulta a quienes en definitiva asumirían la ejecución de la intervención militar humanitaria? No sé, me pregunto yo, en aplicación del sabio aforismo popular que no siempre al que pide le dan. ¿Qué pasaría si, dándose el acuerdo alrededor de “Intervención Ya” y haciendo pública la solicitud, incluso con posterioridad a una sanción por unanimidad de la AN como debería ser, los socios externos respondieran: nada de eso, nosotros continuamos apegados a nuestra estrategia de la Boa? –para los pormenores de ésta consultar en este mismo blog artículo de Julio Castillo “La Boa y el Halcón”: https://quepasaenlauc.blogspot.com/2019/03/inteligente-metafora-sobre-la-etapa-del.html

En lo personal, he estado convencido que existe un plan con un guion cuidadosamente elaborado. Sí, así haya tenido un puntual revés, al menos en el cuadrilátero discursivo, el 23 de febrero con lo del fallido ingreso de la ayuda humanitaria y la pérdida innecesaria de muchas vidas. Obviamente, el plan continúa. La reciente decisión de solicitar la ayuda internacional para impedir la continuidad del bombeo petrolero a Cuba es un eslabón muy importante de ese plan. Y se están produciendo otras también muy importantes a nivel internacional, como la del gobierno de la India. Al Presidente Guaidó le ha correspondido la honrosa tarea de personalizar la ejecución de dicho plan. Ese es el rol que debe jugar en concierto con quienes desean ayudarnos desde afuera y no se le puede exigir que se convierta en una especie de nuevo Superman con una capa hepta estrellada. Generar expectativas en ese sentido es irresponsable.

Aspiro que se comprenda que mi crítica, elaborada con la acidez propia de mis mañanas, sea más sobre la forma que un pronunciamiento de fondo sobre la pertinencia de una intervención humanitaria. Mal podría yo cuestionar esta opción, cuando el 16 de septiembre de 2017 publiqué en este mismo blog “El Escenario Más Probable” –ver en: https://quepasaenlauc.blogspot.com/2017/09/el-escenario-mas-probable.html -, y la intervención humanitaria, que de hecho se está dando pero no todavía bajo una presentación abiertamente militar, continúa siendo un escenario muy previsible, a menos que se produzca al interior de la coalición cuatrisoleada: un nuevo acuerdo mayoritario del cual derive la salida de Maduro. Esto ya ocurrió en 2002 con Chávez en un contexto mucho menos duro que el actual. Las consecuencias del mega apagón acelera todo al reducir los márgenes de maniobra del Régimen.

Me imagino que toda esta batalla mediática que sube y baja a Guaidó, como en una especie de montaña rusa, debe producir preocupación y sorna en nuestros socios externos. Por eso, creo que es hora y así lo solicito en carácter de encarecido favor: ¡DEJEMOS DE HACER EL RIDÍCULO!

Nota: Acompaño este post con una foto de la reunión de María Corina y Guaidó que me produjo suma complacencia. El acariciado objetivo que debe haber inspirado esa reunión debe seguir reinando. ¡Todo debe continuarse GESTIONANDO EN UNIDAD!