jueves, 18 de abril de 2013

¿Y ahora qué? Una propuesta para ampliar la lucha por el reconteo


Más allá del Reconteo

Asdrúbal Romero M.


Capriles, esta vez lo hizo muy bien. Está ejerciendo el rol natural que le corresponde: ser el líder político de esta mitad de Venezuela que el régimen, obstinadamente, pretende continuar desconociendo. De esta suprema responsabilidad no debe desprenderse. Si lo hubiese entendido así en la oportunidad anterior, quizás otros gallos estarían cantando en las madrugadas de este, hoy día, muy revuelto país.

¿Quién en verdad obtuvo la mayoría de los votos? Me temo que es una interrogante que con el transcurrir de los días se convertirá en misterio inescrutable. A eso juega el Gobierno. La información filtrada desde el mismísimo núcleo de totalización indicaba una ligera ventaja del 2% para Capriles, que se consolidaba en la medida que las transmisiones de las mesas iban arribando. Pero al final, siempre faltan las provenientes de los centros más remotos o la de los centros en los que hubo problemas en el funcionamiento automatizado, precisamente en los que la mano peluda tiene mayor libertad para accionar. Urnas desaparecen, unas por aquí, otras por allá, y así ni el legendario Sherlock Holmes podría averiguarnos el verdadero resultado.

En definitiva, se cumplió lo que muchos pronosticábamos: un cabeza a cabeza en la recta final que hacía muy difícil predecir el ganador. Muchas veces he dicho y también se lo he escuchado decir a otros: el día que los resultados sean muy reñidos, este gobierno, que ya nos ha aportado suficientes muestras de lo poco democrático que es, va a hacer lo que sea para no entregar. ¿Les extraña entonces lo que está ocurriendo? Había que ganar por nocaut, como cuando nuestros boxeadores venezolanos iban a disputarle el cetro mundial a los japoneses. Así que, dentro de lo impredecible, lo ocurrido a posteriori me parece absolutamente previsible. Cada cual elegirá a su ganador. En todo caso, para mí, el desconocimiento del mismo Maduro de lo que todos le escuchamos decir: que se cuenten los votos, más el nerviosismo y la premura con la que el CNE procedió a proclamarlo, me permite suponer, con legítima razón, que el fraude sí se produjo. Otra cosa es que se pueda demostrar.
¿Quiere esto decir que Capriles no está en lo correcto al solicitar el reconteo de los votos? No, en lo absoluto. Lo que él pide esta en total sintonía con lo que quieren sus seguidores. Los escenarios que se pueden presentar en los días por venir son muy diversos. Dependerá mucho del curso de acción elegido por el Gobierno para manejar esta crisis política. Ahora bien, si se mantiene en ese estado de “unificada tozudez” que escenificó en el acto de proclamación, implicará que ellos tendrán que cohabitar de ahora en adelante con el sentir, por parte de la mitad del país, de legítimo cuestionamiento a su legitimidad como gobierno. Esto les limitará, grandemente, en sus posibilidades de manejar la crisis socio-económica que apenas tenemos en ciernes. Que no se nos olvide, porque el país se haya mantenido ocupado en política y más política, no quiere decir que el tic tac del reloj detonador de la bomba atómica económica que nos amenaza se haya detenido.

De nuestro lado, los escenarios nos irán diciendo sobre la necesidad de regular el optimismo con relación a la consecución del objetivo político: el reconteo de los votos. Sin perder la sintonía con lo que quiere esa mayoría que se siente defraudada, será necesario hacer una reingeniería, sobre la marcha, de los objetivos de lucha. No hacerlo sería algo así como autoatraparnos en un combate que puede conducirnos al desgaste. La lucha hay que ampliarla con otros objetivos: ¡Reconteo de votos y aumento salarial ya! ¿Por qué no? El desconocimiento del triunfo de Capriles está impidiendo que una promesa suya no se esté concretando. Quizás, por ahora, el enarbolar esta bandera no le corresponda hacerlo a nuestro líder, pero es perfectamente válido que sus seguidores sí incorporemos a nuestra lucha el reclamo de las justas reivindicaciones sociales y económicas que se nos vienen difiriendo. Hay que conectar esa combatividad que está a flor de piel con objetivos sentidos por los que están de este lado y los del otro también.

En definitiva, me remito a la segunda oración con la que comencé este artículo. El 14 de abril este país cambió. La hegemonía del “hago lo que me dé la gana y ustedes se la calan” se acabó. Mutatis mutandi, el gran objetivo de lucha que debemos plantearnos, en un plazo que los acontecimientos dictarán, debe ser el reconocimiento de esta mitad del país que les adversa a los fines del establecimiento de las políticas de gobierno. Tenemos el legítimo derecho a que nuestra opinión sea tomada en cuenta, a ser realmente consultados, a que se busque el consenso y la concertación con nosotros de cara al difícil reto de gobernar a Venezuela. Y esto es traducible a decisiones concretas: diálogo real con el sector privado para reactivar la economía, restablecimiento de la bilateralidad en la discusión de las reivindicaciones de los trabajadores, designación de un CNE por consenso –como se hacía en la tan criticada IV República–, institucionalidad en el manejo de los recursos para los estados –con prescindencia de la identificación política de sus gobernadores–, devolución de competencias a las regiones, liberación de presos políticos, en fin, podría extenderse hasta el infinito esta mención a ejemplos concretos que se enmarcarían dentro de la nueva realidad política que debe surgir de este 14 de abril. 

Tenemos el líder, las ganas inmensas de luchar, la inteligencia y astucia necesaria para hacerle sentir al régimen que sin el reconocimiento a esta otra mitad no tienen país para gobernar.

sábado, 13 de abril de 2013

Una invitación a votar de parte del OVA


Resultado impredecible. No se dejen llevar por encuestas, si hay voto avalancha será para capriles. ¿Lo habrá? Mañana lo sabremos, pero a usted no lo tomará desprevenido, sin el deber cumplido. Debemos estar preparados para lo mejor, por Carabobo y Venezuela, de allí esta invitación de amigos del Observatorio Venezolano de las Autonomias para que todos votemos el 14 de Abril.

jueves, 11 de abril de 2013

¿Qué ocurrirá este 14-A? Un análisis que comparto


Un análisis interesante publicado en el blog
 Brava Palabra

Julio César Jiménez Gédler
 EnTwitter: @Juliococo


Más allá de las concentraciones del candidato hay un ejército de activistas políticos y ciudadanos resteados como nunca. Se nota el cambio, ese cambio en la forma y fondo de hacer política en la oposición venezolana, pero también hemos visto un giro del gobierno en las últimas 48 horas.

Lo que comenzó ayer con las infelices declaraciones de Tibisay Lucena, el ataque a los estudiantes, declaraciones de Jorge Rodríguez y Néstor Reverol, el reto de la firma del acuerdo castrante, las declaraciones de Luisa Ortega, y lo peor de ayer, el asesinato del jefe del CSB en Ureña estado Táchira. Hoy los Tupamaros atacaron con armas a los asistentes a la concentración de Capriles en Mérida con armas de fuego, Diosdado montó una olla de espionaje telefónico, nuevo amedrentamiento de Tibisay y el alto mando militar; todo esto fue aderezado con la coherente posición del candidato al no firmar un acuerdo que a todas luces amarra políticamente a la alternativa democrática.
 
Analicemos en frío, sin triunfalismos ni optimismos pendejos; veamos este giro político del gobierno a fondo ¿Por qué esa arremetida?:

1er detalle ¿Porqué el gobierno cambia la política de estado, pero el candidato-presidente-usurpador no cambia su mal discurso?
2do detalle: A Chávez en la recta final de la campaña nunca se le desataron los locos ¿Ataque a estudiantes, muerte a un activista opositor, disparan contra un acto de campaña electoral?
3er detalle: La arremetida del estado no compagina con el discurso de Maduro ¿Por qué no enmienda sus discursos y acciones públicas?
4to detalle: La MUD les descubrió lo de las claves, Tibisay huye hacia adelante con sus declaraciones y el pacto ¿Por qué cultiva la duda?
5to detalle. Mientras Maduro emula a Manuel Rosales en su discurso se oyen en los actos muy fuertes exigencias de los asistentes.
6to detalle: Reverol... Lanza el trapo rojo de los mercenarios y magnicidio pero ofrece cárcel a los chavistas que echen vaina ¿Qué le pasó?
7mo detalle: Luisa Ortega Díaz fue al CNE a hacer nada, pero dijo que no puede procesar lo de los estudiantes porque las víctimas no fueron al forense, es decir, un choque extremo entre Reverol y Luisa Ortega ¿No se pudieron de acuerdo en el discurso sobre el castigo o no de los culpables?
8vo detalle: Jorge Rodríguez dio el acostumbrado discurso amenazante, pero... No repitió su discurso de los últimos días sobre las encuestas.
9no detalle: Maduro anunció el aumento del salario mínimo en 3 partes sin definir la última alícuota, cuando ya había dicho que era en mayo.
10mo detalle: En los actos de campaña de Nicolás no se ve el gabinete económico ni a Diosdado. Los únicos militares son los gobernadores.
11vo detalle: A Capriles la base chavista le sigue diciendo "Majunche", no "Caprichito" ¿Por qué no pegó el calificativo en sus bases?
¡Y el detallazo! Maduro está apostando a la defensa continua ante los ataques -hasta personales- que le hace Capriles.
 
No puedo asegurar que este giro político táctico de régimen en las últimas 48 horas signifique que estamos ganando ya. Pero... El cambio de actitud de Capriles y la MUD, por un lado, y la nueva actitud y participación de las bases opositoras los impactaron muy duro. Fue tan rudo el impacto que el gobierno tuvo que cambiar el rumbo de la campaña, sacar su cara fascista a costa de sacrificar votos. Nunca nadie se imaginó que Nicolás Maduro iba a ser un candidato tan malo. Debo confesar que yo veía esto perdido a calle, pero él nos ayuda.
 
Ahora veamos la fotografía hoy: Parte del chavismo desmovilizándose, otra parte viendo pa´ donde Capriles, en ambos casos, inmedible hoy. La otra fotografía: Las bases opositoras activadas como nunca antes y los abstencionistas opositores o se concientizaron o están derrotados.
El 10 de marzo analizando a profundidad nunca visualicé una oportunidad de victoria de Capriles el 14-A, lo de hoy me da una duda razonada. Hoy tenemos 3 adversarios muy difíciles de combatir, hay que navegar sobre ellos: 1.- El testamento de Chávez. 2.- El miedo. 3.- El tiempo.
 
El testamento de Chávez se combate con discurso político coherente, sin odio ni discriminación, con propuestas serias y debate de altura. El miedo se combate con unidad, con conciencia, con empatía, con gallardía, explicando las cosas con claridad y brindando apoyo sincero. El tiempo... El tiempo no se combate, se utiliza, como está en contra nuestra hay que trabajar el doble, ser más eficaz y efectivo.
 
Preparémonos intelectual, emocional y físicamente para estos 4 días. Hay un mínimo chance y el gobierno va a arreciar. No debemos ceder.
Que Tibisay, Diosdado, Reverol, Molero y demás enchufados digan los que les dé la gana, nosotros seguimos en lo nuestro, buscando los votos, los testigos, los movilizadores, desmontando el miedo y la mentira, propagando la propuesta. Cuando se tiene al árbitro y la cancha en contra hay que concentrase en anotar goles, no cometer errores, no perder el tiempo discutiendo necedades, solo así se gana en esas condiciones. El plan B es cumplir en plan A.

El lunes 15 de abril, independientemente de los resultados, creo que por primera vez en 14 años lo vamos a tener una base unida y movilizada. Somos esa base unida y movilizada, y somos nosotros los que finalmente tenemos la capacidad de frenar cualquier ademán fraudulento que se presente. Somos esa base unida y movilizada y le estamos dando una lección política al régimen a pesar de cualquier resultado electoral.
 
Mi voto por el candidato de la UNIDAD en la tarjeta de la UNIDAD es expresión de la UNIDAD de Lucha, Resistencia y Dignidad que estamos dando. Si esta forma de Unidad, Lucha y Acción nos lleva a la victoria, bienvenida sea; si no, estamos en mejores condiciones para seguir la lucha.
Concluyo así: No hemos ganado, pero esto no ha terminado... Vamos a la contienda con conciencia, mucho esfuerzo y templanza.

¡LA PELEA ES PELEANDO!

sábado, 30 de marzo de 2013

Crónica de otro desatre, a éste lo califico de macabro


Tal cual Dioses del Olimpo

Asdrúbal Romero M.

A partir del año 2010, los estudiantes de quinto y sexto año de la novel carrera Medicina Integral Comunitaria (MIC) fueron asignados para realizar sus pasantías en 188 hospitales públicos. Entre éstos se incluía a los servicios de los hospitales Vargas de Caracas, el J.M de los Ríos de niños y la Maternidad Concepción Palacios. Los docentes de la escuela de medicina José María Vargas de la UCV, la de mayor tradición y prestigio en la historia de la enseñanza de las ciencias médicas en Venezuela, también imparten clases prácticas allí a los estudiantes ucevistas de los tres últimos años de la carrera.  Fue así como se dio la oportunidad que estos docentes atendieran y pudieran evaluar las competencias de los estudiantes de MIC.
Entre enero y marzo de 2011, aunque no había sido consultada ni solicitada su participación en la preparación y evaluación de los alumnos MIC, la escuela José María Vargas recogió y procesó información sobre el desempeño de cincuenta de estos alumnos, en las pasantías de Medicina Interna, Pediatría, Cirugía y Obstetricia en las tres sedes precitadas. A continuación voy a transcribir los resultados de dicha evaluación, tal cual aparecen plasmados en el capítulo preparado por la Academia Nacional de la Medicina del libro “Reflexiones y Propuestas para la Educación Universitaria en Venezuela”, publicado recientemente por cinco de las sietes academias nacionales.  
“Una vez culminadas las pasantías y tabulados los resultados de las matrices de evaluación se encontró que:
1.      Un grupo de estudiantes de MIC (aproximadamente diez) asignados a los hospitales, dejó de asistir o asistió irregularmente a los servicios y a pesar de ello fueron promovidos de un nivel a otro (de 5° a 6° año).
2.      La mayoría de los estudiantes no pudo demostrar que sabía realizar adecuadamente una historia clínica, ni que tenía un dominio promedio de la terminología médica. Ninguno pudo realizar un examen físico completo.
3.      A ningún estudiante se le pudo asignar pacientes de sala (como se hace con los internos de la carrera tradicional) para que fueran responsables de su ingreso y seguimiento bajo supervisión del residente o los especialistas, debido a las debilidades mostradas en las competencias clínicas básicas.
4.      Durante las revistas médicas se identificaron importantes fallas de conocimiento elemental de ciencias básicas, tales como: características anatómicas de grandes estructuras, conceptos elementales de fisiología, fisiopatología y bioquímica entre otros.
5.      Durante sus actividades de sala, mostraron deficiencias para la interpretación de exámenes complementarios básicos: laboratorio, electrocardiogramas o radiografías de tórax.
6.      Los estudiantes no pudieron incorporarse activamente a las guardias de emergencia porque la deficiente preparación en el área impidió su desempeño. No mostraron destrezas o habilidades para discriminar los problemas clínicos de acuerdo a su gravedad, ejecutar acciones de atención inmediata o realizar procedimientos médicos básicos de emergencia.”
De estos resultados se informó a todos los directores de los hospitales y a los “coordinadores de pasantías”, no a todos en este caso, algunos estuvieron ausentes a lo largo de todas las pasantías. Se da por entendido que todos los estudiantes fueron promovidos. Más de 8000 bachilleres integraron la primera cohorte de graduados como MIC, de acuerdo a información suministrada por los ministerios MPPS y MPPEU. La Asamblea Nacional modificó inconsulta y apresuradamente la Ley del Ejercicio de la Medicina a fin de incorporarlos al ejercicio legal. Una vez habilitados, alrededor de dos mil fueron asignados  a cargos en medicaturas rurales y el resto, un 75% en cifras aproximadas, ingresó a los hospitales, ¡incluyendo los tipos IV y universitarios! Son tantas las cosas que le pasan a uno por la mente, tantos los adjetivos, ante tan macabra irresponsabilidad de este régimen.
En mi artículo anterior, en el cual comentara el libro de Damián Prat, “Guayana: el milagro al revés”, hice hincapié sobre la urgente necesidad de ir levantando las crónicas del desastre en cada una de las áreas de la gestión pública. Lo traigo a colación porque días atrás, cuando inusitadamente apareció en mi pantalla una cadena del Presidente-Candidato -quien al parecer cree tener el mismo carisma mediático de su antecesor-, fue inevitable que recordara el texto de la Academia Nacional de Medicina. La insólita cadena, la misma en la que se cantó con fervor revolucionario el himno de Cuba, tenía como finalidad televisarnos sin vergüenza alguna la graduación desde Maracaibo de otra cohorte de MIC. Sobre lo del himno: qué se puede decir que no se haya dicho ya; en verdad, lo que más capturó mi atención fue ver cómo la ministra Sader anunciaba con gran desparpajo los múltiples planes de postgrado que ya se están organizando para los MIC, seguro, por supuesto, que al margen de lo que pueda considerar el Consejo Consultivo Nacional de Postgrado. ¿Hasta qué límites van a llevar esta farsa? –me pregunté-, al mismo tiempo que reconocía el hecho que la Academia Nacional de la Medicina también había cumplido con el rol de ser cronista de otro desastre más.
El problema es que a este desastre no sólo le cabe el calificativo de farsa, o el de arrabalero por la forma cómo han procedido: saltándose a la torera todas las normas que les obligaba a escuchar la opinión de los expertos. Recurran a la fuente que ya les he citado, para conocer detalles más aterradores aún de cómo se han atrevido a descompensar –por usar un término médico- la lógica que suele organizar, en cualquier país cuerdo, el sistema nacional de estudios habilitantes para tan delicada profesión como lo es la Medicina.
Finalmente, ha sido el “daimon” al cual hacía referencia el escritor inglés Rudyard Kipling, ese que en mis breves instantes de gracia toma el control de lo que escribo, quien me ha conducido al calificativo perfecto: ¡Desastre Aterrador! ¿Cuántas víctimas por mala praxis médica no habrá producido ya? Cuántas en un futuro harto difícil de acotar, porque una vez abierta tan macabra puerta resulta imposible estimar y controlar el caudal de eventos siniestros causados por su apertura. Debieron haber sentido el temor del ignorante, pero pareciera que estos prepotentes señores del régimen ya se han elevado al Olimpo donde es imposible sentirlo. Tal cual dioses de la mitología griega se han atrevido a jugar con la vida de seres humanos, desestimando con desprecio las voces expertas que les advirtieron sobre no traspasar ciertos límites. Tengo la convicción moral que se han puesto las bases para un asesinato colectivo indiscriminado, un crimen de lesa humanidad que se encuentra en pleno progreso y por el cual deberíamos hacerles pagar.

jueves, 14 de marzo de 2013

Despúes de leer Guayana: el milagro al revés, mis comentarios


Los milagros al revés

Asdrúbal Romero M.

Analizando lo que viene ocurriendo con el país, hace ya algún tiempo tuve una idea: ¡Qué tal si se organizara una red de cronistas del desastre! Me explico: cada uno de ellos se encargaría de llevar un diario, documentado lo mejor posible, en el que se fuera dejando constancia de todas las decisiones y acciones conducentes a la sistemática destrucción llevada a cabo en casi todas las áreas de gestión gubernamental. Los infiltraríamos en los entes de la organización tradicional: ministerios, gobernaciones, alcaldías, universidades, etc., así como en las nuevas áreas de gestión pública producto de expropiaciones, intervenciones y estatizaciones –Agroisleña (ahora Agropatria) sería un excelente filón-. Una buena idea que ni siquiera llegó al tintero. ¿Por qué, entonces, la saco ahora a colación?
Porque he leído una magnífica realización de esa idea. Damián Prat, por obra y gracia de su excelente trabajo convertido en libro, “Guayana: el milagro al revés”, constituye un muy sobresaliente ejemplo de la labor  que todo cronista del desastre tendría que efectuar. Recomiendo con urgencia a todos los ciudadanos de esta muy bolivariana república se lo lean. Les advierto que con el pasar de las páginas, agarrarán una tremenda arrechera, pero eso sí: irán viendo en un escenario a pequeña escala lo que ha hecho este régimen con el país.
Cuando pensé en comentar el libro, supuse que resumiría con las estadísticas más llamativas contenidas en él: la evidencia de cómo se han deteriorado los niveles de producción de las empresas básicas de Guayana. Algunas, como el caso de Alcasa, llegaron hace ya tiempo a un profundo nivel de quiebra, artificialmente sostenido a expensas de cuantiosísimas pérdidas. Desistí de la idea, cada página es parte de un rosario excelentemente documentado con referencias textuales a discursos de Chávez, puntos de cuenta de Miraflores, publicaciones periodísticas en China aportando pruebas de lo que aquí se niega, enlaces a páginas en internet y estadísticas irrefutables. De manera tal, que habría terminado confrontando serias dificultades al tratar de decidir cuál sería la estadística de mayor impacto, o la prueba de mayor desfachatez en el doble discurso, o de la incompetencia más manifiesta de los improvisadores que envían a dirigir la Corporación Venezolana de Guayana –uno llegó preguntando dónde quedaban las minas de Aluminio-, y cosas por el estilo. Habría terminado por llenar este artículo de un sinfín de refritos, por lo que, mejor, cada cual va a consultar directamente a la fuente: el resultado de un muy detallado trabajo por parte del más propio cronista del desastre que haya podido inventar.
En la medida que avanzaba en la lectura del libro, una tras otra, las estadísticas de producción de Alcasa, Venalum, Bauxilum, Sidor, etc., se confabulaban para darnos un tour por una ruta suicida e irreversible hacia el más ruinoso fracaso. Sin embargo, paradójicamente, llegó un momento en el que perdieron su capacidad de asombrarme. Lo que, realmente, va consolidándose en uno es esa sensación de estar viendo una obra de teatro, montada sobre un escenario más reducido que el país, en la cual se va recreando a la perfección todo ese conjunto de políticas, estrategias y tácticas que el oficialismo ha venido aplicando a nuestra empobrecida nación  y que le permiten salirse con la suya, políticamente, mientras, simultáneamente, va sumiendo a empresas u organizaciones en la más pasmosa ruina.  En la obra de Prat, esos elementos en común que caracterizan el muy particular modo de actuar de este régimen se detectan con mayor facilidad. Me referiré a algunos sin pretensión de exhaustividad.
La permanente subestimación de la complejidad técnica de los procesos modernos, por ello: el criterio de la conveniencia política siempre priva por encima de las razones técnicas –la reestatización de Sidor es un excelente ejemplo mostrado en el libro-; por ello, también, no se toman en cuenta las aptitudes técnico-gerenciales  a la hora de seleccionar a los flamantes directivos de las organizaciones públicas, de allí que se creen esas ramplonas pirámides de ineptitud jerarquizada donde los escasos sobrevivientes con capacidad técnica se ven impedidos de influir en las decisiones.
El continuado reciclaje de esperanzas: Si las cosas van mal, no importa, inventamos un nuevo motor de reimpulso, todo un paquete: con la promesa de recursos frescos que nunca llegarán o el rimbombante acto de reinstalación, por segunda o tercera vez, de la primera piedra de una importante obra muy esperada que no se concluirá; con la renovación de directivos –los anteriores eran los culpables, aunque en corto tiempo se les verá premiados con alguna embajada o cargo en otro destino de mayor importancia incluso-; con los espejitos de Colón para atraer al nuevo esquema a las masas trabajadoras: las cooperativas como engañosa tercerización o el Control Obrero en empresas que ya están encaminadas hacia la ruina, cualquiera con cuatro dedos de frente podría predecir lo que va a pasar allí. A veces ni siquiera es un invento, sino la reinvención disfrazada de un esquema ya fracasado en el pasado o, peor, la entrega de nuestra soberanía a empresas extranjeras, encubierta bajo el más fervoroso doble discurso revolucionario –el caso de Ferrominera y las transnacionales chinas muy bien documentado en el libro-.
Lo anterior ocurre bajo el paraguas de un aberrante centralismo autoritario, incompatible totalmente con las exigencias de modernidad en la gestión pública que ejemplifican los países más desarrollados. El derrumbe del techo de la acería de planchones, por ejemplo, que pudo haber sido una tragedia incalculable en costo y vidas humanas, se produce porque la autorización de la obra que lo habría evitado llevaba ya once meses esperando por la firma de Miraflores. Se lee y no se cree. Lo que nos conduce a una reflexión final sobre la necesidad de reconstruir el país como un Estado Federal -tesis política fundamental del Observatorio Venezolano de las Autonomías-.
¿Se podría haber dado un proceso de tan sistemática destrucción de las empresas básicas de una región tan importante como Guayana en el contexto político de un país auténticamente federalizado?  Un liderazgo político emergido de una dinámica regional, consciente de que la pertinencia de ese liderazgo esta indubitablemente atado  a la necesidad de satisfacer las demandas de desarrollo de su entorno, habría actuado como contrapeso a ese nefasto proceso. Nunca habría actuado con una actitud tan acobardada y cómplice, como sí la observamos de parte de quienes todo lo que son, políticamente, se lo deben al impositivo dedo centralista. El nuevo relato político que verdaderamente antagoniza al relato chavista es el federalismo. Es a partir de él, como marco mental, que se puede hablar de una mayor eficiencia en la solución de los problemas del ciudadano, de una economía más productiva, etc., etc. Y lo que es más importante: de una real redistribución a lo largo y ancho del país del poder político, que nos evite otra vez ser víctimas de los desvaríos de un caudillo centralizador. 

martes, 19 de febrero de 2013

Parénme pelotas, que las vengo pegando todas!!


Fin de la Fiesta

Asdrúbal Romero M.

Supongamos una familia que depende exclusivamente del ingreso del padre, diez mil bolívares mensuales, pero gasta por encima de ese monto: el doble. ¡Cómo! El padre ha instituido un mecanismo que le permite atender los requerimientos extras de cualquiera de la familia: le expide un cheque contra una línea de crédito que tiene en un banco. Es decir: se endeuda. ¿Hacia dónde va esa familia en lo económico? ¿Cuánto puede durar esa situación?
Creo que cualquiera podría responder tales interrogantes sin saber mucho de economía. Pues bien, el SITME se corresponde exactamente con esa sencilla imagen que hemos construido a nivel familiar. Por supuesto, para trasladar el ejemplo al ámbito del país, es necesario aclarar que hablamos en términos de ingresos y gastos en divisas -¡dólares!-. Cuando una empresa recurría al SITME: compraba en bolívares al precio oficial un bono de deuda venezolana emitido en dólares; luego, dicho bono era vendido  internacionalmente a un inversionista, el cual lo compraba con un descuento – de allí que el monto resultante de la venta en dólares fuera inferior al valor nominal del bono-; esos dólares, adquiridos a un precio mayor que el oficial, eran depositados en una cuenta de la empresa en el exterior con los que se procedía a comprar los bienes que importaría, a fin de darle continuidad a su ciclo de negocios. Es decir: ese mecanismo de asignación de divisas generaba endeudamiento. Cada vez que el inventario de bonos transables estaba próximo a agotarse, el Gobierno debía aprobar nuevas emisiones de bonos que, simplemente, representaban nuevos compromisos de endeudamiento del país. Un mecanismo perverso: el país se venía endeudando para financiar el gasto corriente, no inversiones con retorno, de una economía ficticiamente recalentada. Todo, con la finalidad de crear esa sensación de falsa bonanza: una economía creciendo a cuenta de girar la manivela de la maquinita de fabricar bolívares, tantos que nos permitieran a los venezolanos sustentar tan fuerte demanda de bienes importados. Todos felices, gastando por encima de nuestras posibilidades, como los miembros de esa hipotética familia del párrafo inicial. Políticamente muy conveniente, pero, ¿hasta cuándo se podía mantener la ficción?   
Era evidente que el SITME no era un mecanismo serio y responsable de asignación de divisas, porque no era autosostenible. Fue una invención política, creada para seguir corriendo la arruga hasta que el escenario electoral transcurriera. Giordani lo sabía perfectamente, no me venga a decir que no, por eso, en cuanto se produjo el desenlace electoral buscado, ordenó a los bancos públicos, bajo su control, que no siguieran aportando los bonos de su inventario para seguir alimentando las subastas diarias. El monto de dólares asignados vía SITME se redujo drásticamente, con las consecuencias que ya estamos viendo: empresas que no consiguen dólares para continuar sus operaciones; una lechuga verde que casi se triplica en apenas siete meses; una escasez que se comienza a evidenciar incluso en productos fundamentales; inventarios de productos importados agotándose a toda mecha en un país cuya economía produce muy poco de lo que consume.
¿Hacía adónde nos dirigimos? Depende de la resolución de un dilema que confronta el alto gobierno y enfrenta a los más altos personeros con la responsabilidad de manejar las finanzas públicas.  Se puede leer entrelíneas. Giordani quiere reducir el recalentado ritmo de endeudamiento. La creación de un organismo superior para la optimización del sistema cambiario no es más que la sujeción de CADIVI a un rígido presupuesto de divisas respaldado en ingresos reales; que reparta la escasez de dólares, lo más equilibradamente posible, entre todos los sectores de la economía. Por supuesto que no habrá para todos. El año pasado gastamos el doble de lo que nos entró.  Esta opción conducirá a un necesario enfriamiento de la economía con cierre de empresas, sobre todo las que comercializan productos de “lujo”, cantidad de gente quedándose sin empleo, los venezolanos tomando consciencia de que nos hemos convertidos en pobretones de solemnidad –despídase la mayoría de los móviles inteligentes; las tablets; los televisores pantalla plana; los automóviles; los materiales “premium” para la construcción; etc., sólo los muy ricos tendrán acceso a ello-.  Aterrizaremos a nuestra realidad. Es la opción más seria y responsable, ubicados ya en la coyuntura PERDER-PERDER a la que nos han arrinconado, lo cual no exime a Giordani de su culpabilidad por el pésimo manejo de nuestras finanzas públicas.
Pero hay otros que quieren continuar la fiesta, Merentes y compañía, por eso hablan de una bolsa pública de valores. El problema es cuáles van a ser los valores que se van a negociar allí. Dudo que haya un sector privado con la confianza y el deseo de inyectar sus dólares en dicha mesa de cambio. La mayoría de los instrumentos financieros que se transarán allí tendrán un origen público. Para el Gobierno pudiera ser negocio sacrificar parte de las divisas asignables vía CADIVI y canjearlas allí a un más alto precio a fin de financiar su déficit, pero eso restringiría más la asignación para la importación de lo prioritario con el consecuente costo de una inflación más democratizada. Lo más tentador seguirá siendo recurrir a más endeudamiento, es decir: una variante disfrazada del mismo SITME. Pero eso tiene un límite, porque en el exterior están más claros que nosotros sobre la crónica vulnerabilidad de nuestra economía. Más endeudamiento implicará incremento del riesgo país, pagable a expensas de mayores descuentos y tasas de interés para los futuros bonos que se emitan, realmente, onerosas -buscando tentar a los inversionistas a asumir el riesgo de seguir financiando nuestra alocada fiesta-.
Ninguna salida será buena. Un mensaje final para algunos voceros de la Oposición: dejen de endilgarle la responsabilidad del paquetazo a Maduro. No sé si se dan cuenta, pero están eximiendo a Chávez de la paternidad de la crisis ante los ojos de muchos de sus seguidores -con sus carencias para una visión integral, más de uno estará pensando que si Chavez estuviera realmente al frente no se habría devaluado-. Casi que lo reivindican, en vez de intentar ser más pedagógicos en sus análisis.  Bien bueno que haya regresado. Ojalá esté en capacidad de comprender la magnífica magnitud del desastre que él mismo ha creado con su trasnochado y equivocado modelo del Socialismo del Siglo XXI. He allí la visión de origen que nos ha traído a este pavoroso fin de la fiesta.

viernes, 1 de febrero de 2013

Lo prometido es deuda: ¿Votaremos o no?


Elecciones Universitarias

(Segunda entrega)

Asdrúbal Romero M.

El 8 de febrero de 2012, la abogada Fabiana Cristina Morín López, actuando en representación de la Rectora de la UC, introdujo ante la Sala Constitucional del TSJ una solicitud de revisión de la sentencia dictada por la Sala Electoral, también de ese máximo tribunal, el 14 de diciembre de 2011 e identificada con el número 154. No sabemos si la actuación instruida a su apoderada la dio la Rectora con la autorización del Consejo Universitario –voy a evadir la discusión de si tendría carácter obligante, por lo menos: debería calificarse de altamente recomendable-.
La sentencia objeto de la revisión solicitada se refiere a la que suspendió las elecciones de representantes profesorales ante el Consejo Universitario y de representantes estudiantiles ante los diversos organismos de cogobierno, en respuesta a una solicitud de impugnación del Registro Electoral introducida por varios grupos que incluían a profesores: contratados; un ordinario con escalafón de titular y una jubilada, así como varios estudiantes, aduciendo la violación de lo establecido en el numeral 3 del Artículo 34 de la Ley Orgánica de Educación –el cual transcribimos en la entrega anterior-. Sin ánimo de entrar en los vericuetos argumentales de dicha sentencia, lo cierto es que la Sala Electoral sentenció como necesaria la actualización de la normativa electoral de la UC de conformidad a lo establecido en el precitado artículo de la LOE. Aún más: incluyó una exhortación que, por constituir motivo central de mi preocupación transcribiré a continuación: “esta Sala Electoral exhorta a que se constituya al Consejo Universitario de la Universidad de Carabobo en un lapso que no podrá exceder de quince (15) días hábiles de la Universidad, contados a partir de la notificación del presente fallo, para que ese órgano colegiado como máxima autoridad universitaria reforme y publique el Reglamento Electoral en un lapso de treinta (30) días hábiles contados desde la fecha de su constitución para tal fin, adecuándolo a lo preceptuado en el artículo 34 numeral 3 de la vigente Ley Orgánica de Educación, incluyendo a todos los integrantes de la comunidad universitaria y garantizándoles el derecho al sufragio en igualdad de condiciones y sin discriminaciones”.  
¿Un exhorto con lapsos incluidos? ¿Tendrá la razón la rectora cuando manifiesta -en declaraciones publicadas en el Carabobeño el domingo 27 de enero de este año-: “no está entre las facultades de la Sala Electoral obligar a los consejos universitarios, que son organismos colegiados, a elaborar un reglamento electoral. Por lo tanto sostenemos que hay extralimitación de funciones y atribuciones,…”? Yo quiero creer que sí, pero no se puede olvidar que el muy particular exhorto se produce en un muy bizarro momento de la historia de este lugar del mundo en el cual vivimos. Por otra parte, el desconocerlo conduce, por la vía de los hechos, a una ruptura del hilo democrático institucional. No sé, yo, siendo ella, me preocuparía y, por ello, despersonalizaría la toma de decisiones respecto a tan delicado asunto y abriría los espacios para una discusión más democrática.
Ahora bien, de que hubo una respuesta de la Sala Electoral a la UC es evidente que la hubo –en las  precitadas declaraciones de la Rectora se da la información contraria, supongo que error del entrevistador-, tanto es así que es la mismísima rectora quien instruye a su apoderada para que introduzca la solicitud de revisión a la Sala Constitucional y ésta, con ponencia del magistrado Francisco Antonio Carrasquero López, la declara que “NO HA LUGAR” el 25 de abril de 2012. En fecha posterior, el 2 de agosto, supongo que en conocimiento del anterior batazo, los mismos ciudadanos que impugnaron solicitan en Sala Electoral la ejecución forzosa de la sentencia N° 154. La decisión ya se produjo: “ORDENA notificar a la Rectora de la Universidad de Carabobo para que conteste dentro de los tres (3) días de despacho siguientes que conste en autos su notificación, la solicitud de ejecución forzosa” –es decir: ¿Por qué no se ha ejecutado nada con relación al exhorto?-. Tiene fecha del 13 de noviembre de 2012, la Rectora todavía no ha contestado. Debemos preguntarnos todos: ¿Hacia dónde conduce todo esto? La hábil maraña se ha venido tejiendo, creando las circunstancias favorables para, en el momento apropiado, poder arrancar la pobre autonomía que nos queda de un solo zarpazo. ¿Se justifica o no la preocupación e inquietud de un ex rector ociosamente pensante?

La Propuesta


No digo más. Paso a la propuesta que prometí. El desafío de cara al diseño de una propuesta que adecúe la conformación del Claustro Electoral a lo preceptuado en el numeral 3 del Artículo 34 de la LOE, es aportar una respuesta a la ambigüedad contenida en él cuando se señala: “y en igualdad de condiciones de los derechos políticos de los y las integrantes de la comunidad universitaria, profesores y profesoras, estudiantes, personal administrativo, personal obrero y, los egresados y egresadas de acuerdo al Reglamento”. El subrayado es mío, porque es allí donde reside la ambigüedad. ¿Debe entenderse la igualdad de los derechos políticos a nivel individual o de los colectivos que integran la comunidad? Como no tiene sentido lo primero -¿para que acudirían a votar los colectivos claramente minoritarios?-, se me ha ocurrido que podría aplicarse un procedimiento similar al que aprobamos, en mi período rectoral, a fin de dar plena participación en las elecciones de autoridades universitarias, incluyendo decanos, a todos los estudiantes de la Universidad. De allí emergió el concepto de claustro estudiantil virtual. Desgrano entonces la propuesta:
1.     El Claustro Electoral estaría conformado por cuatro claustros virtuales en representación, respectivamente, de profesores, trabajadores administrativos y obreros, estudiantes y egresados. En el caso de elecciones para autoridades rectorales, podría considerarse que cada uno de estos claustros estaría conformado por cien representantes virtuales. Para las elecciones decanales, podría considerarse un número inferior de representantes, a ser discutido. Con este criterio de conformación se estaría cumpliendo con la condición de igualdad de los derechos políticos de los colectivos y, en este sentido, la propuesta luce bastante blindada.
2.  Para elegir los representantes del Claustro Profesoral votarían todos los profesores ordinarios, tanto activos como jubilados, así como los profesores contratados que ya hubiesen ingresado a la nómina de la Universidad. Sería sano que en el caso de las elecciones decanales se excluyera a los docentes ya jubilados.
3.      Para elegir los representantes al Claustro de los Trabajadores Universitarios, votarían todos los miembros del personal administrativo y obrero que estuviesen en nómina, tanto activos como jubilados. De igual manera, se propone la exclusión de los jubilados para las elecciones decanales.
4.      Para elegir los representantes al Claustro Estudiantil, votarían, como actualmente lo hacen, todos los estudiantes activos.
5.      Para elegir los representantes al Claustro de los Egresados votarían todos los egresados. Pero a este respecto, propongo una variante, a fin de que para los correspondientes actos de votación se pueda predeterminar y listar quienes son los que tienen derecho a voto. Los egresados votantes deberán haberse inscrito en un registro electoral de los egresados. Previo a cada proceso electoral, se fijará un lapso dentro del cual se abrirá la inscripción en el registro electoral de los egresados en cada una de las facultades –tal cual como actualmente lo hace el CNE-. En las elecciones decanales participarán los egresados de esa facultad. Los profesores que sean también egresados no podrán inscribirse en este registro.
6.      Resuelto lo correspondiente a las elecciones de autoridades rectorales y decanos, faltaría por establecer criterios a nivel de los organismos de cogobierno. Se propone la ampliación de estos organismos para incorporar a un representante de los trabajadores universitarios. En el caso de las facultades y escuelas, para su elección votarían los miembros activos de ese personal que desempeñen funciones en el respectivo ámbito electoral. En las elecciones de Consejo Universitario, el representante de los trabajadores lo elegirían tanto activos como jubilados.
De seguro que faltan detalles que no se han considerado, pero los seis ítems anteriores conforman el núcleo de una propuesta que puede ser afinada, si es que, de una discusión verdaderamente democrática, ella es la que prospera.
En otro orden de ideas y para finalizar: en mi opinión, esa apertura en la conformación del claustro debería compensarse con unas condiciones más estrictas para la elegilibilidad de quienes aspiren a dirigir a la Universidad.  Nuestras máximas casas de estudio deben ser dirigidas por personas que hayan demostrado en su trayectoria poseer extraordinarias condiciones académicas y criterios claros y exteriorizados sobre la dirección de este tipo de instituciones. Ya basta de que nuestras universidades sean dirigidas por profesores que se destacan más por sus habilidades políticas que por su carrera académica. Ahora bien, como no es la hora para ponernos creativos a este respecto –los criterios de elegilibilidad ya están establecidos en la Ley de Universidades, en artículos que mantienen su plena vigencia al no colidir con el bendito numeral que he denominado “engendro de la discordia”-,  propongo que, al menos, se mantenga estricto apego a lo que establece la Ley. Así, para poder ser autoridad rectoral, el artículo 28 lo establece claramente: se debe ser DOCTOR. Ya basta de excepciones que se mantienen, injustificadamente, en el tiempo. Con respecto a los Decanos, sí lo dejaría abierto, considerando que el Artículo 64 exige “poseer título de doctor otorgado por una universidad del país”, con lo cual, equivocadamente, la Ley asienta una odiosa discriminación con quienes han forjado su temple académico obteniendo doctorados en prestigiosas universidades internacionales. Por ello, y sólo por ello, remitiría este asunto a una justa y actualizada reglamentación del Parágrafo Unico de ese artículo.
Hay suficiente para discutir, comencemos de una vez por todas, lo otro es lanzarnos por un barranco de progresiva ilegitimidad y ausencia de democracia. Ya lo dije: opto por una democracia impuesta e indeseada frente a ser cómplice por omisión de una ruptura de nuestra tradición democrática.