martes, 17 de septiembre de 2013

En dólares: nuestros pasajes aéreos son los más caros de toda la bolita del mundo.

Pagamos los Pasajes Más Caros

Asdrúbal Romero Mujica (asdromero@gmail.com)
@asdromero en twitter.

“Las líneas aéreas no reciben dólares de Cadivi desde hace casi un año y consideran el país como destino riesgoso”. Lo dice El Nacional en un subtítulo de la noticia con la cual encabezó su portada del sábado 4 de septiembre. Esta es la verdadera y simple razón por la cual los venezolanos, a pesar de que, en teoría, tenemos el beneficio de comprar nuestros pasajes aéreos a la tasa de cambio oficial, hemos visto como el costo de los mismos se ha venido incrementando en los últimos años, aceleradamente, a un ritmo muy por encima de los cambios que se han producido en la susodicha tasa de cambio.
¿Cómo puede ser esto posible cuando la tasa de cambio se mantiene inalterable? Muy fácil: inflan el valor del pasaje en dólares. Si usted busca en la red el costo “normal” (“advance purchase price") de un pasaje ida y vuelta entre Aruba y el aeropuerto internacional de Miami, podrá conseguirlo a $ 698 en una prestigiosa línea aérea que también opera en Venezuela (http://www.farecompare.com/flights/Aruba-AUA/Miami-MIA/market.html). Si se dispone con tiempo a buscar ofertas, conseguirá opciones tan económicas como una que yo mismo pude concretar a un precio de $ 445. Selecciono Aruba como punto de comparación, por cuanto su proximidad geográfica con nuestro país me permite suponer que los costos en dólares de los vuelos que unen a esa preciosa isla con Miami, deberían ser muy similares a sus pares entre nuestros principales aeropuertos y el mismo destino.
Ahora mismo, si usted se dispusiera a buscar un pasaje para los primeros días de noviembre (supuestamente temporada baja) entre Maiquetía y Miami, no lo conseguirá por menos de Bs 14000 –redondeando y sin incluir impuestos y tasas adicionales-. La sencilla operación de dividir este monto entre la tasa oficial de Bs 6.30 por dólar, le arrojaría un valor del pasaje en $ 2222, es decir: más del triple del costo normal que referenciamos para el caso de Aruba. Conclusión: los venezolanos estamos comprando los pasajes aéreos más caros de esta parte del planeta, cuando los expresamos en la moneda que se utiliza internacionalmente para la compra y venta de este tipo de bien. Antes de analizar más en profundidad esta conclusión, quiero dejar constancia que actué con extrema moderación al buscar las opciones de comparación. Si hubiese querido escandalizar más, habría podido, perfectamente,  elegir opciones en las cuales el resultado de la comparación habría sido mucho más exagerado (bastaría con que usted pretendiera adentrarse en su búsqueda hacia las fechas decembrinas).
Resulta un hecho innegable e inocultable que las líneas aéreas, a los efectos de fijación de sus tarifas en Venezuela, están trabajando con un valor “escondido” del dólar, el cual se ubicaría entre la tasa oficial y el innombrable. Supóngase, a manera de ejercicio, que el tal valor escondido fuese de Bs 30 por dólar y que el precio justo, en términos equitativos, para una ruta aérea partiendo de Venezuela fuese de $ 800, entonces la línea valuaría el costo de ese pasaje a Bs 24000, pero como requiere mantener anclado el precio en dólares del pasaje a la tasa oficial, divide este último monto entre 6,30 y fija el precio en $ 3810. Como pueden ver, un precio en dólares totalmente inflado e irreal, pero que sirve para ocultar una de esas tantas distorsiones a las que se ha habituado la economía de nuestro país a cuenta de pretender seguir manteniendo una ficción. Una distorsión de similar naturaleza a la que produce el contrabando masivo de alimentos y gasolina en la frontera, o la que produce miles de viajeros fantasmas que pretenden sacar provecho del desorden cambiario raspando los cupos en sus tarjetas de crédito sin moverse de su casa.
Como no soy experto en asuntos turísticos, ni conocedor de lo que pueda ser la realidad del manejo económico de las líneas aéreas en nuestro país, considero muy pertinente aclarar que, quizás, ese valor “escondido” del dólar con el cual cada una de ellas trabaja y cuyo monto exacto se desconoce, pudiera corresponder a un valor “justo” teniendo en cuenta el prolongado retardo con el que CADIVI honra el compromiso de entregarles los dólares, la incertidumbre que ellas deben tener en cuanto a esa cuantiosa deuda y otros muy altos costos que son “propios” de este insólito país, según señala Humberto Figuera, Presidente de la Asociación de las Líneas Aéreas Venezolanas –alude en su declaración a mayores costos de seguridad, retrasos en los terminales y el tema laboral-. ¿Qué tanto puede ser especulación y qué tanto puede ser justo en esto de la inflación en dólares de los pasajes aéreos que los venezolanos consumimos? Es una pregunta muy difícil de responder por un lego en la materia. Más que criticar a las líneas aéreas, lo que pretendo es dejar en evidencia que existe una situación que viene siendo manejada con extrema opacidad y de la cual los venezolanos venimos siendo víctimas, directa e indirectamente (el Estado Venezolano termina cancelando unas tarifas en dólares llamativamente elevadas y lo hace con dólares que son de todos nosotros). Hasta ahora, la sensación que uno tenía es que el Gobierno venía haciéndose de la vista gorda, quizás en reconocimiento implícito a su condición de pésimo pagador. Finalmente, el Instituto Nacional de Aeronáutica Civil ha dado señales de su disposición a corregir el entuerto. Ojalá proceda con conocimiento de causa y sindéresis, no sea que termine ocurriendo que nos quedemos sin pasajes aéreos, ya tenemos suficiente con lo que se nos viene encima en cuanto a los automóviles y las clínicas privadas.
No puedo dejar de mencionar, ya para finalizar, un problema adicional que ocasiona la inflación exorbitante en dólares de nuestras tarifas de transporte aéreo internacional. A fin de mantener una coherencia externa, las líneas se han cuidado de ofrecer las mismas tarifas para los viajes hacia Venezuela. Recién me percaté de esto a raíz de una situación familiar, si usted está en el exterior y por alguna razón de urgencia se ve en la necesidad de viajar hacia acá, prepárese a que lo asalten así sea pagando con dólares de verdad. Difícil con esos altos costos que los turistas quieran venir para acá, o traer algunos invitados internacionales para un evento científico o humanístico. Recientemente leí que el VII Foro Internacional de Filosofía de Venezuela tuvo que suspenderse por las dificultades que se presentaron para traer a los invitados del exterior. Me llamó mucho la atención la carta pública de protesta que se difundió al respecto. Decía: “Las líneas aéreas que sirven los vuelos desde  el exterior hacia Venezuela arreciaron el bloqueo que desde hace un tiempo le vienen aplicando a nuestro país por el tema del control de las divisas y se han concertado para suspendernos toda venta de boletos aéreos que se originen en otro país. Hicimos todo el esfuerzo y presionamos por distintos medios, pero sólo obtuvimos la negativa por respuesta. Sin duda que esto forma parte de la guerra económica y del intento de aislamiento que la burguesía internacional, siguiendo instrucciones del Norte, ha desatado contra el proceso bolivariano”. Tristeza fue lo que me produjo este comunicado hecho por unos intelectuales. Mientras no entendamos que estos problemas se originan a partir de un manejo profundamente distorsionado de nuestra propia economía, veremos conspiraciones donde no las hay. Las perspectivas extremas, muy propias de nuestro estado de polarización, no contribuirán en nada a una solución que requiere de la búsqueda del justo medio. Mientras no haya solución, seguiremos padeciendo los consumidores y el aislamiento internacional del país se irá acentuando progresivamente.



  

2 comentarios:

  1. Excelente artículo amigo, yo soy uno de los tantos afectados en este país bizarro.
    LG

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