domingo, 11 de septiembre de 2016

Mis reflexiones sobre el libro de Leopoldo López

Preso pero libre

Asdrúbal Romero M. (@asdromero)


Finalmente pude leerlo. Había intentado conseguir el libro en Valencia y no me había sido posible. Justo unos días después de mi salida del país lo presentaron, pero, obvio, ya yo no podía estar presente. En mi primera visita a La Central de Callao, mi librería preferida en Madrid,  lo adquirí y en apenas tres días leí, reflexioné, medité sus doscientos ochenta páginas. La mejor síntesis que puedo aportar del libro contentivo de las anotaciones de Leopoldo López hechas en Ramo Verde –las que logró salvar- es que todo militante activo por un cambio en nuestro país debería leerlo.

No es un libro de denuncia, aunque contenga algunos pasajes en los que López nos entera de situaciones y ejecutorias que hablan, por sí solas, del tipo de personas que están al frente del Régimen: ¡de lo que son capaces! Que Dios nos agarre confesados, si no logramos acopiar las fuerzas suficientes para liberarnos de su pretensión opresora. La idea- objetivo que motiva al autor a escribirlo es sencilla: dejar un registro del cúmulo de sus experiencias en la prisión. También, sus anotaciones constituyen una herramienta, una de muchas, en la lucha personal que debe librar, permanentemente, contra ese enemigo inagotable que es el tiempo. Así lo califica Leopoldo: “el tiempo es la mayor fuerza que debemos dominar para mantener la estabilidad emocional”.

El libro es una ventana a esa lucha encomiable. Asomarse a ella es insuflarse uno mismo, como lector, de la energía necesaria para continuar en esta lucha personal que todos debemos dar. El inmenso perjuicio que este régimen ha perpetrado a nuestras vidas, es razón suficiente como para tomar su salida como un asunto personal. Les confieso que soy una de esas personas que requiero de cuando en cuando una mascarilla de oxígeno energizante. Mi principal enemigo es la desesperanza al ver que el tiempo pasa; que la crisis económica y social profundiza su acción empobrecedora con paso indetenible, y acelerado, causando daños de los cuales cada vez tomará más tiempo recuperarnos y que, a pesar de esta realidad ya aplastante, los que nos oponemos a este régimen no logramos alinear todas nuestras fuerzas como para lograr el inmediato golpetazo de timón que requiere el país.

Mi visión de la crisis como estudioso de los procesos dinámicos ha tenido una influencia preponderante en mis decisiones y actitudes políticas. Estuve de acuerdo con La Salida, -como fue planteada y no como lo terminó siendo al caer en el enfrentamiento provocado por el Régimen-,  porque ya para aquel entonces, consciente de lo que se nos vendría encima, sentía que ya no había más tiempo que perder. Si en aquel momento, era válido decir que Venezuela descendía en un ascensor a una velocidad de 5 metros/mes y ya nos encontrábamos a la altura del sótano 20, ahora vamos por el 120 a una furiosa velocidad de descenso de 50 metros/mes. He insistido en esta metáfora gráfica para tratar de trasmitir la visualización de este viaje hacia un desastre humanitario de proporciones que la mayoría no alcanza a imaginar. Le cuesta a esa mayoría ver lo que uno ve.

Lo más preocupante es que los actores políticos tampoco parecen verlo – es mi hipótesis, porque si lo estuviesen viendo no tendría perdón de Dios todo ese movimiento browniano de intereses subalternos que uno observa-. Por esta razón, me pareció perfecta la frase que los amigos del IFEDEC Carabobo se ingeniaron para titular un comunicado que preparamos, entre varias organizaciones, para ser entregado a la MUD Carabobo: “El Tiempo de la Política no es necesariamente el Tiempo del Pueblo”. El tiempo de la política va a unas revoluciones muy inferiores de lo que el desarrollo dinámico de la crisis ya va demandando. Les confieso que yo esperaba un quiebre político a las alturas de finales de abril e inicios de mayo, los meses siguen pasando y la crisis desarrollando velocidades de deterioro insoportables. El evento del 1S, magnífico, excelente, sólo una crítica: tardío.

Quizás, como lo dice mi estimado Francisco Contreras -un profesor jubilado de la UC muy prolífico en el tratamiento de temas sobre la crisis-, los expertos hemos fallado al no saber transmitir las dimensiones de la crisis ni su potencial trágico. Habrá que reconocerlo. En todo caso, ha sido en esa mezcla de no sé cuánto de incompetencia y cuánto de impotencia que se ha cosechado mi desesperanza. Justo por esta razón me ha calado tan hondo la frase del torturador a la que Leopoldo hace referencia en su libro: “No sólo debes sacarles la sangre, más importante es arrancarles la esperanza”. Esa es la intención de los carceleros de Leopoldo y no lo han logrado. Muchas menos razones tengo yo para dejarme quitar la esperanza de vivir en una remozada Venezuela en la que se garantice que todos los derechos sean para todos sus ciudadanos. Un lema motivador que lo resume todo.

Después de la lectura de un buen libro ya no eres el mismo. En alguna medida, ese libro ha logrado un cambio en tu interior. Estoy seguro que “Preso pero libre” será un buen libro para cualquier venezolano comprometido con el cambio. Su potencial de transformación será distinto para cada lector, para mí ha sido como un regaño viviente: hay que continuar la lucha; tu esperanza y motivación no se las puedes entregar al enemigo.

Leopoldo ha logrado con este libro colocarse en la antípoda moral a este régimen. Su cúpula corrupta y antipatriótica bien lo reconoce, de allí su insidia particular para perseguir a la dirigencia de Voluntad Popular.  Ha sido tremendamente acertado y oportunísimo en el tiempo en la caracterización del Régimen. En lo económico: empobrecedor hasta límites que todavía no alcanzo a comprender serán nuestros conciudadanos capaces de soportar. En lo político: confrontamos a una dictadura. Cito: “Todavía me sorprende que haya personas, dirigentes, de la oposición que se niegan a asumir frontalmente que estamos en dictadura. Hoy son muchos menos que el año pasado, pero todavía hay quienes no terminan de entender que, de no asumir que estamos en dictadura, no podemos definir con claridad una ruta para salir de ella”.

Leopoldo ha asumido riesgos en aras de un despertar del pueblo que, en mi opinión, todavía no se ha producido en el nivel cónsono con el daño que se le ha perpetrado. Su llamado a asumir riesgos sigue vigente y me permito enfocarlo con particular énfasis hacia la dirigencia política: si no existe la disposición a asumirlos, “será muy difícil lograr que se dé un proceso de cambio profundo”. Les reitero la invitación a leer este libro de cuya lectura, seguro estoy, emergerán con un mayor compromiso de lucha.    




lunes, 25 de julio de 2016

Otra Vertiente de la Crisis


La Educación: ¡Peligro!

Asdrúbal Romero M. (@asdromero)


Si alguna cosa he aprendido yo de esta crisis sistémica, es que a la mayoría de las personas se les dificulta el poder visualizarla y proyectarla en sus múltiples manifestaciones. Realmente me sorprende que a la gente le sigan tomando por sorpresa, los ramalazos de una crisis líquida que tiene la capacidad de ir permeando todos los tejidos de nuestra trama vivencial. Ya ni siquiera podemos darnos el lujo de suponer que alguna faceta ordinaria de nuestro habitual modo de vivir podrá continuar imperturbable. Todo se afectará negativamente.

Me voy a referir a un tema que en estos últimos días está levantando mucho revuelo. En una red social, escribe un colega ingeniero, con catorce años de servicio docente en la UC: “gano (sin considerar los descuentos) 44.460 Bs. El colegio de mis hijos me cuesta (dos mensualidades: 26500+28700) 55.200 Bs”. Un profesor universitario que ya no puede sufragar la educación privada de sus dos menores hijos. Lo que antes se daba por descontado, que un profesional a su nivel disfrutaría de una “normal” solvencia económica como para acomodar, sin mayor trauma, en su presupuesto un renglón ordinario de gasto familiar como ese, dejó de ser cierto. La crisis ha hecho trizas el relato del progreso en nuestro país. Mi colega no podrá garantizarles a sus hijos la calidad de educación que él recibió.

La educación privada a niveles no universitarios se hace inaccesible para densos sectores de la población. Estima la seccional Caracas de la Asociación Nacional de Institutos de Educación Privada (ANDIEP) que, en el nuevo año escolar, “unos 100 mil estudiantes serán migrados de la educación privada a la pública, debido a la imposibilidad de los grupos familiares de cubrir los nuevos costos”. Migrarán, por cierto, a una educación pública que está en el suelo.

¿Cuál será el impacto de esta nueva realidad económica sobre los colegios privados? ¿Cuántos cerrarán? Sobrevivirán los colegios élite, en los cuales se concentrará la demanda de los padres en capacidad de soportar incrementos matriculares en el orden de las varias centenas porcentuales. No olvidemos que existe otra Venezuela, como bien lo describe un reportaje de Juan Paullier, BBC Mundo, “La otra cara de la crisis: así la vive la clase alta en Venezuela” en http://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-36680377 .

El hecho de que el costo matricular sea de la competencia exclusiva de las asambleas de representantes, es lo que va a permitir la sobrevivencia de un núcleo élite de instituciones, en los que se garantice un nivel de calidad educativa acorde con estándares de competitividad internacional (al menos en el corto plazo). Aunque se produzcan algunos abusos de parte de sus respectivas administraciones -en algunos colegios los habrá-, los padres preferirán tragar grueso y flexibilizar su posición ante los progresivos incrementos matriculares que se les propondrán, en aras de hacerse a la idea de que siguen contratando una educación de calidad para sus hijos. Aunque uno deba alegrarse de la permanencia en el país de un reducto de calidad en la educación, existe un gran pero: este sólo será accesible para los estratos sociales con muy alto poder adquisitivo. Otra gran paradoja que va dejando la “Revolución Bonita”.

Es previsible que en instituciones de inferior costo: los conflictos  a nivel de las asambleas de representantes se multiplicarán, así como las posibilidades de denuncias antes los entes públicos habilitados para actuar, en caso de la inexistencia de acuerdos concertados sobre el costo matricular. De tales situaciones conflictivas se derivarán secuelas donde la calidad de la educación será sacrificada.

En el caso de la educación privada universitaria la situación es bien distinta. El Ejecutivo ha venido aplicando, ya por varios años, una férrea  política de regulación de los incrementos anuales máximos admisibles del costo de la matrícula. Ha prevalecido en esta política, la misma insinceridad aplicada a las otras áreas del quehacer económico en el país: mantener, insensatamente, una ficción de costos matriculares bajos que han ido creciendo a un ritmo muy inferior al inflacionario. Sólo así se explica que en esta Venezuela, ya casi post revolucionaria, el costo de estudiar una carrera de Ingeniería en una universidad privada, sea bastante inferior a lo que un padre debe pagar por un alumno de cuarto grado de primaria en alguna de estas instituciones élite a las que hemos hecho referencia.

Las instituciones, como me lo confesaba un vicerrector administrativo de una importante universidad privada radicada en el centro del país, están confrontando severas dificultades para mantener flujos de caja autofinanciados a duras penas positivos, habida cuenta del explosivo incremento de los gastos operativos y de mantenimiento de las infraestructuras. Los sueldos del personal están rezagados con respecto a los del sector universitario público que ya, de por sí, están lo suficientemente empobrecidos como lo refleja la anécdota del colega.

Si la educación universitaria privada no se ha deteriorado aún más, muy posiblemente se deba al efecto de un activo intangible acumulado que tiende a agotarse. Me refiero a la incidencia, muy positiva, de las ejecutorias de una gran cantidad de docentes jubilados de las universidades públicas, que decidieron prolongar sus carreras universitarias haciendo vida académica en el sector privado. Ya van quedando pocos. Como ocurre en otras áreas, la calidad se ha estado, medianamente, sosteniendo a expensas de un patrimonio acumulado que tiende a extinguirse. El futuro ahora se ve negro, como también en las universidades públicas que han sido inviabilizadas.

A diferencia de la educación no universitaria, donde algún reducto de calidad podrá mantenerse ya sabemos a qué precio, en el ámbito universitario las opciones de calidad tenderán a reducirse a un conjunto casi nulo. ¡Muy mala noticia para los padres! ¡Y para los jóvenes! No sé cuántas veces habré leído esta afirmación de reputados autores: se obtiene la calidad de educación que se paga. En este país, la pagamos muy mal a nivel universitario, tanto por la vía pública, el Estado, como por la vía privada. Y en el caso de la educación no universitaria, los que podían hacerlo venían guapeando a nivel privado, pero el empobrecimiento radical de estos tres últimos años ha incidido para que se haya reducido a una élite los que pueden pagar lo que amerita una educación de calidad.

La crisis lo va carcomiendo todo. El carácter prioritario de los temas alimentario y de salud, así como el de la inseguridad, deja poco espacio para otros temas en los que la crisis también va penetrando con su ubicua pintura de deterioro. El escándalo que se ha suscitado, con el inicio del lapso vacacional, en referencia a los abominables costos del próximo período escolar en materia educativa –no sólo es matrícula e inscripción, sino también libros, uniformes, etc.-, me ha motivado a escribir sobre esta otra vertiente de la crisis. La Educación también es su víctima y, con ella, las posibilidades de progreso de nuestros hijos.

La clase media ha sido, en la historia de la humanidad, responsable de grandes cambios políticos. Debe tomar consciencia y asumir su rol; dejar de esperar pacientemente a que se cumpla el mito de cuando los cerros bajen; organizarse para la movilización pacífica pero firme. Luchar por el cambio es nuestro deber, no sólo del liderazgo político. La crisis no se va a detener. Va a continuar golpeándonos. Diera la impresión que algunos no han hecho, todavía, el ejercicio de imaginarse el poderoso y diverso radio de acción de su poder destructivo. 

viernes, 15 de julio de 2016

Instalación Consejo Consultivo VP Carabobo



El miércoles pasado se instaló en el auditorio del CEIDEC el Consejo Consultivo de Voluntad Popular Carabobo, una experiencia innovadora que dicho partido planea extender a otros estados. Así lo señaló el Diputado Freddy Guevara en nombre de la Dirección Nacional, quien presidió el acto en compañía del Alcalde Alejandro Feo La Cruz, Coordinador Regional, y otros dirigentes estadales. En nombre de los miembros del Consejo Consultivo, me correspondió decir unas palabras sobre la razón de ser de este grupo de pensamiento permanente que acompañará a Voluntad Popular en su gestión política. También me referí a las razones que teníamos para conformar dicho consejo y la visión que teníamos en cuanto al compromiso asumido, tanto por el partido como por quienes nos integrábamos al consejo, para lograrlo convertir en una experiencia exitosa. Ojala sea así. A continuación, comparto con los lectores de este blog mis palabras.


Palabras en el Acto de Instalación del Consejo Consultivo de Voluntad Popular (13/7/2016)

Asdrúbal Romero M. (@asdromero)


Voy a dedicar estas breves palabras a significar la relevancia de esta decisión de instalar un consejo consultivo, que hoy concreta Voluntad Popular a nivel de nuestro estado, Carabobo, con el respaldo unánime de la dirección nacional.

Parto de una premisa: Los partidos políticos son organizaciones esenciales para el buen funcionamiento de la democracia. Pudiera esto sonar a perogrullada, pero no debemos olvidar que en los tiempos agónicos de la Cuarta República, esta verdad fue puesta en entredicho. Surgió lo que se ha denominado la antipolítica, que para algunos connotados analistas fue la causa principal de todo ese complejo proceso político que desembocó en la trágica pesadilla que estamos viviendo. De aquellos barros estos lodos, se dice. Sin ánimo de profundizar en un debate interminable, a grosso modo se pudiera admitir la validez de tal criterio, repito el de que la antipolítica fuese uno de los revulsivos de lo que nos ha traído hasta este doloroso estado de complicada resolución. No obstante, no podemos dejar de señalar que los partidos de esa época contribuyeron  a que un cúmulo de emociones de disgusto y rechazo se fueran sedimentando, con el transcurrir del tiempo, hasta convertirse en el sentimiento de la antipolítica.

Contribuyeron los partidos en la medida que se fueron desconectando de la sociedad civil, perdieron contacto con la realidad y, por ende, se fue debilitando la identificación de los “espectadores representados” con los “actores representantes”,  hasta entrar así en una profunda crisis de representación. Traigo a colación  este rasgo incontrovertible de esa etapa política de transición, porque en este sencillo acto que celebramos en la mañana de hoy, Voluntad Popular, el cual es uno de los partidos emergentes que apunta, con mayor fuerza, a ejercer un rol protagónico en la construcción de un brillante futuro para la democracia en este país, Voluntad Popular, concreta hoy una decisión consistente con su idea originaria de constituirse en un partido abierto a los influjos de la sociedad civil y, en tal sentido, ir construyendo puentes sólidos de conexión con los diversos sectores que la conforman.

Con esta decisión, Voluntad Popular evidencia su vocación de convertirse en un partido político moderno y pertinente para la democracia funcional que debemos reconstruir en esta Venezuela, tan devastada en todos los sentidos. Necesitamos de partidos que cumplan, verazmente, ese desiderátum teórico de constituirse en organizaciones esenciales para el buen funcionamiento de la democracia. Voluntad Popular asume el reto y la necesidad, de cara a ese cometido, de ir avanzando, estratégicamente, en el establecimiento de canales de comunicación bidireccional con la sociedad civil tal como el que hoy estamos activando. De continuar en esta línea, le auguramos a Voluntad Popular ese brillante futuro por el cual todos debemos apostar.

Para un observador como uno de la dinámica política en el país, no sería justo, ni equilibrado, desconocer el esfuerzo que vienen haciendo los partidos emergentes para hacer sentir su presencia, en el ámbito de comunidades pertenecientes a los sectores sociales más desprotegidos y vulnerables. Ese aleccionador contacto con la realidad ha servido para ir reduciendo la brecha, por tanto tiempo abierta, entre las organizaciones políticas y el pueblo. Es un trabajo de conexión con logros visibles, prioritario en estos tiempos turbulentos en los que se tiene la impresión de que casi todo el trabajo está por hacer y contamos con poco tiempo para hacerlo. Es un trabajo absorbente, demandante de ingentes recursos, de urgencias siempre presentes, pero que los partidos deben ser lo suficientemente inteligentes, en su gestión organizacional, para comprender que su accionar político no puede reducirse sólo a eso. Existen otros niveles de articulación con la sociedad civil que deben ser atendidos, para los cuales hay que extraer tiempo de donde no haya.

Voluntad Popular da muestras hoy de haberlo comprendido. Porque de lo que se trata este acto es de la instalación de un puente de conexión con otro sector importante de la sociedad civil. Son muy pocos los partidos, es una afirmación casi eufemística para no decir que ninguno, son muy pocos los partidos que asumen la necesidad de contar con un grupo  de pensamiento permanente: que abastezca al partido de ideas; que nutra su debate interno y produzca insumos para la producción de la plataforma de sus candidatos.

Vale aclarar que utilizo la palabra plataforma en una acepción bien amplia, para englobar en ella: Uno, política comunicacional alineada con una estructura de valores y una línea de pensamiento del partido que deben ser explicitadas; dos, propuestas programáticas que no se queden en meros enunciados de objetivos sino que planteen opciones de políticas públicas y, tres, la formación necesaria de quienes se van a dedicar a hacer el trabajo político en nombre del partido y sus candidatos. Señalo tres de los productos más importantes, sin desmedro de algún otro que pudiere surgir. De esto se trata la instalación de este Consejo Consultivo.

Es un grupo externo, en el sentido de que no está conformado por miembros adscritos a la militancia del partido. Si se puede hablar de algún tipo de militancia, cabe decir que todos militamos, fervientemente, en la idea de producir un cambio sustentable en la forma como se ha venido gobernando al país. Provenimos de la sociedad civil, algunos del sector empresarial, otros de la Academia. ¿Qué nos une?

¿Qué nos une? Si alguna cosa buena ha producido esta crisis, este devenir continuado hacia el desastre, es el hecho que muchos integrantes de esa sociedad civil que, anteriormente, se mantenían un tanto apartados de la realidad interna de los partidos políticos y de las luchas por el poder, han venido, en número progresivamente creciente, manifestando el interés de participar en el proceso político que pueda producir el cambio de rumbo,  que saque al país de esta ruta segura hacia el precipicio. Los que provenimos de la Academia, por ejemplo, y me disculpan los compañeros del consejo consultivo de que por un momento hable de un sector en particular, siendo este del que puedo hablar con mayor propiedad habida cuenta de mi experiencia personal, los que provenimos de la Academia, de no ser por esta profunda crisis, quizás continuásemos enclaustrados en el mundo de los libros, las ideas y de las elucubraciones teóricas. Lo que ha logrado la incubación de esta dantesca realidad, en la cual, por cierto, a la Academia se le ha tratado como si fuese una piñata en fiesta de rapaces carajitos, es que muchos hayamos internalizado la necesidad de enfocarnos en nuestros estudios, investigaciones y pensamientos hacia el objetivo de coadyuvar en la construcción del Hecho Político conducente al cambio necesario en el país. Estoy seguro que los compañeros del mundo empresarial pudieran dar fe de un proceso similar de transformación personal.

Ese creciente interés a nivel individual de participar, se ha manifestado a través del número también creciente de organización de grupos y actividades con la finalidad de la discusión de temas políticos. La Política, sin ser miembros militantes de un partido, se ha convertido en parte sustancial de nuestras vidas. A todos los que me acompañan en la conformación de este consejo consultivo les he conocido en un continuado compartir a través de ya varios años en este tipo de actividades: los coffee& politics del Observatorio Venezolano de las Autonomías, los talleres del Tren, las reuniones con las cámaras empresariales, del Grupo Pensamiento Universitario, de la Asociación de Articulistas de Carabobo, de la representación regional del Movimiento Independiente Democrático (MID) con su Proyecto País Venezuela Vía Constituyente etc. Algunos escribimos regularmente para la prensa regional, otros lo hacemos para blogs políticos que a punta de regularidad y calidad en el tratamiento de los temas se han ganado un reconocido espacio en la blogosfera política del país.

Nos hemos hecho compañeros en el frecuente compartir de nuestras inquietudes y de una angustia siempre presente: ¿Cómo contribuimos? ¿Cómo articulamos nuestro accionar con el de los partidos que integran la Mesa de la Unidad Democrática? Debo decir que también compartimos una cierta inclinación de simpatía hacia Voluntad Popular y hacia su líder, Leopoldo López, por esa visión anticipada que tuvo, y que algunos compartimos en su momento, del comportamiento dinámico exponencial que llevaría esta crisis hacia las dimensiones explosivas que estamos sufriendo. Qué duda puede caber, ahora, de que debimos habérsela ahorrado al país. Hemos arribado adonde nunca debimos haber arribado. Esa cualidad de visionario de Leopoldo López debe ser reivindicada.

Debo decir también, en consecuencia, que Eli Yépez como scout reclutador de este grupo de voluntades demostró sus habilidades de buen ojeador, aunque este reconocimiento lleve implícito un auto elogio del grupo.  También algunos de nosotros con el transcurrir del tiempo nos hemos convertidos en buenos sondeadores de  intenciones. Hemos percibido en las conversaciones realizadas con los personeros de Voluntad Popular que tienen la responsabilidad de su coordinación a nivel regional, con el Alcalde Alejandro Feo La Cruz, Reinaldo Marrero, Julio Castillo y Eli Yépez, la genuina admisión de la necesidad que tiene el partido de nutrirse de puntos de vista alternativos que el Consejo Consultivo, partiendo de las experiencias en el mundo empresarial y de las tesis provenientes de diversos campos del conocimiento, le puede aportar. Hemos percibido un estado de conciencia en ellos de la necesidad de sustraerse de la gerencia de lo urgente, para darse el tiempo para preparar al partido de cara al desafío de una nueva Venezuela.

Estamos participando en este acto porque creemos en la sana intención por parte de Voluntad Popular de construir una alianza ganar- ganar, que va más allá de satisfacer la demanda de participación política de un sector, un tanto inquieto debo admitir, de la sociedad civil, el cual es un propósito loable en sí mismo. Se trata, además, del logro de un objetivo superior, como lo es el fortalecimiento del partido, mediante el trabajo mancomunado con este grupo de pensamiento permanente que hoy se integra bajo la forma de consejo consultivo.

Le pedimos a Voluntad Popular que no nos trate como un grupo aislado dentro de una vitrina de cristal. Hemos solicitado involucrarnos en la dinámica rutinaria  del tratamiento de los problemas que preocupan al partido, porque estamos convencidos que de esa palpación continuada de sus ritmos internos y sus dolencias, emergerán múltiples oportunidades para ser pertinentes, para aportar enfoques alternativos, novedosos métodos de análisis y, sobre todo, ese escrutinio de los procesos desde una mirada externa, que tanta falta le hace a los partidos cuando se encuentran en una fase crítica de crecimiento y, además, inmersos en un contexto temporal de quiebre total, de ruptura de paradigmas, de cambio de ciclo. Me explico: de esta profunda crisis que estamos viviendo deberá emerger una Venezuela radicalmente distinta. No sólo se trata de cambiar el modelo rentista, sino de cambiar la forma como pensamos los ciudadanos de este país. Habrá que cambiar el cerebro económico de los venezolanos, y el cerebro social, y el cerebro político. Deberá emerger una Nueva Política y Voluntad Popular debe prepararse para ser un partido de esa nueva política y administrarse los valores anticuerpos que le hagan resistente a la contaminación con los vicios de la vieja política.  Por todo esto, es que hemos aceptado ser consultores, no en modo pasivo, como en un cuadro de supuestos sabios que figure en algún lugar del organigrama del partido cuando algunos ya estamos muy viejos para la gracia, me disculpan los jóvenes compañeros. Aspiramos a más, queremos realmente aportar, queremos ser intensivamente consultados.


Si de alguna vitrina de cristal tendríamos que hablar, es de la vitrina en la que, a partir de hoy, se colocan Voluntad Popular y este consejo consultivo. Hoy arrancamos una experiencia pionera en el país, hasta donde mi memoria alcanza, por ello otros grupos y partidos van a estar pendientes de sus resultados. De parte nuestra queda, del partido y de quienes hoy asumimos el compromiso de trabajar en este consejo consultivo, el que se produzcan resultados positivos, porque sólo a través de ellos podremos constituirnos en ejemplo para los demás. Por cierto, en un ejemplo que sería muy sano para el desarrollo de la nueva política en este país. Es lo que puedo decir, en nombre de mis compañeros del consejo consultivo que hoy se instala. Las palabras corren el riesgo de dejarse llevar por el viento, dediquémonos pues, desde ya, a trabajar por un mejor Carabobo y  por una mejor Venezuela.

martes, 5 de julio de 2016

No Todo Puede Ser RR

La Necesidad de Diversificar el Discurso

Asdrúbal Romero M. (@asdromero)


Me refiero, específicamente, al discurso político opositor dominante. Lo que uno observa de las declaraciones de los representantes de la Oposición con mayor cobertura mediática, es que en ellas prevalece el tema del Referéndum Revocatorio (RR). Lo cual, en otras circunstancias de relativa normalidad sería lo políticamente pertinente, pero que, teniendo como telón de fondo a una severa crisis que apalea diariamente a la mayoría de los hogares venezolanos, corre el riesgo de ser calificada como carente de EMPATÍA.

La empatía es la habilidad para comprender y sentir lo que otras personas están sintiendo. Ver a través de los ojos del otro; colocarse en su lugar; pararse sobre sus zapatos, son todas metáforas que aportan imágenes muy vívidas sobre el concepto que se desea transmitir con esta palabra. Los seres humanos nacemos biológicamente preparados para la empatía. La neurociencia ha demostrado la existencia en nuestros cerebros de circuitos neuronales que se activan, por igual, cuando realizamos una acción o cuando vemos a otro realizar la misma acción. O que se encienden cuando experimentamos un dolor y, sorpresa, también lo hacen cuando observamos a otra persona siendo víctima del dolor –los avances en la neuro imagenología han permitido demostrarlo-. Son los circuitos espejos (“mirrors”). Pueden detectar la emoción que se refleja en el rostro del otro, tristeza o felicidad, porque de la misma manera esa emoción se refleja en el tuyo. Se activan más fuertemente cuando coordinamos acciones con otros. Cuando cooperamos.

La base biológica de la empatía le confiere un valor moral, porque la moralidad se relaciona fundamentalmente con el bienestar: el de uno mismo; el de los demás; el de los grupos a los cuales pertenecemos. Somos mejores y nos sentimos mejor cuando ayudamos al otro a sentirse también mejor. Lo moral es que te importe lo que le ocurre a otros; lo inmoral es que te importe un comino. Por ello, la empatía es el valor central de una cosmovisión política progresista.

Al igual que lo que expresa ese conocido refrán sobre la esposa del César: no basta con serlo, hay que parecerlo; no basta con ser progresista, hay que parecerlo. Y un discurso carente de empatía conduce a dudar sobre la autenticidad en lo profundo de esa condición auto atribuible. La propuesta programática de la unidad de las fuerzas democráticas, presentada al país en las dos más recientes elecciones presidenciales, fue enmarcada dentro de una visión profundamente progresista. Esa realidad discursiva, no tan distanciada en el tiempo, le aporta sentido y pertinencia tanto al breve inciso sobre el concepto de empatía y su valor moral, así como al recordatorio del sabio refrán. Máxime en un contexto de destrucción sistemática, continuada y sin visos de detenerse de las posibilidades de bienestar social y económico para nuestro pueblo.

El hecho que el precio de la canasta alimentaria familiar se haya ubicado para el 31 de mayo de 2016 en BsF 226.462,17, lo que implica que para alimentar a una familia de cinco miembros se requieran al menos quince salarios mínimos, nos aporta un indicio de cómo la tragedia alimentaria ha ido avanzando hasta lo impensable hace algunos meses. Basta un mínimo de empatía para imaginarse el drama de lo que ya está ocurriendo en millones de los hogares más pobres, cuando el problema de alimentar a una familia que, anteriormente, se consideraba de clase media se ha convertido en un rompecabezas sin solución. Estadísticas hay muchas, preocupantes, trágicas, dígame las nutricionales, no voy a redundar en ellas. Simplemente, quiero que hagan el ejercicio de proyectar lo que ocurre en sus hogares, a lo que pueda estar aconteciendo cuando profundicen en su navegación imaginativa hacia los sectores sociales más vulnerables y desprotegidos. Se trata de un ejercicio de empatía que todos los políticos deben hacer –es evidente que algunos ya lo están haciendo-.

¿Por qué es importante que lo hagan? Porque ello les podría aportar una toma de conciencia sobre la inconveniencia de un discurso político que está casi copado por ese tira y encoge Régimen vs Oposición con respecto a la celebración del RR. Es posible que a nivel de la otrora clase media, con mayor nivel educativo y conciencia del problema político, esa realidad discursiva y mediática no moleste a pesar de las severas dificultades que está confrontando –el RR es la salida política y pacífica con blindaje constitucional, es natural que los políticos se encarguen de luchar por su concreción-. Pero cuando penetramos hacia las capas sociales que están librando una trágica lucha de sobrevivencia: ¿Cómo estarán apreciando ellos toda esa pirotecnia alrededor del RR? ¿Percibirán al RR como una vía de solución efectiva a su problema? ¿O como algo muy lejano a su realidad que cuando se realice quién sabe si ya se habrán despedido de este planeta? ¿O como una pelea entre políticos insensibles -carentes de empatía- a la tragedia que los está carcomiendo?

Quizás estas interrogantes no respondan más que a temores infundados de parte de un personaje nube negra que ve fantasmas en todos lados. Quizás, aunque debo decir en su defensa que muchos de los que le espantaron ya los tenemos entre nosotros,  no obstante permítaseme preguntar: ¿Al menos se estará midiendo estratificadamente el impacto de ese marco discursivo –frame- en el cual se está dando el debate político? ¿No le convendrá al régimen ese “framing” para intentar mantener a la tragedia que él ha creado en un segundo plano?

En un hipotético escenario de una creciente percepción de insensibilidad atribuida a toda la clase política, tirios y troyanos, se podría desembocar en un fenómeno similar al “¡Que se vayan todos!”  argentino (2001). Ese lema de rechazo alcanzó a tener un 70% de aceptación, dando lugar a un período de inestabilidad política en el cual cinco actores políticos distintos ejercieron la Presidencia. ¿Está la Venezuela de hoy en condiciones de soportar un lapso de turbulencia política como ese?

En un intercambio de opiniones con otros articulistas –o managers de tribuna como algunos nos denominan no sé si con la intención de deslizar algún dejo sarcástico-, alguien me decía que no debía dudar que ese 80% de rechazo que Maduro tenía en las encuestas se concretaría en participación electoral en cuanto se convocara el RR. Esa parece ser la premisa. Una especulación en positivo. Yo propongo que se pulse de manera continua y cuantitativa la opinión, no sea que terminemos llevándonos una sorpresa por haberse convertido la premisa en ilusión. Que se comience por auditar, de una manera sincera, el grado de involucramiento de los sectores sociales más desprotegidos en los procesos de recolección y ratificación de firmas para el RR.

Pero la proposición más importante que deseo dejar como conclusión principal de este texto, es que la plataforma opositora intente diversificar su discurso para ir, progresivamente, enmarcándolo en un “frame” alternativo que tenga como eje central el valor de la Empatía. Un discurso en el que se vea a la Oposición defendiendo al Pueblo frente al maltrato del Régimen en alimentación y salud. Defendiéndolo con propuestas convertidas en acciones, por ejemplo, frente a la abusiva y perversa pretensión de querer distribuir los pocos alimentos que hay mediante criterios de apartheid político. O como lo viene haciendo Lilian Tintori con su canal humanitario.

En esa conversación a la que aludía anteriormente, me atreví a sugerir varios programas estratégicos que se podían acometer en esta línea de ser auténticamente empáticos, pero ya tinta casi no tengo. Sólo me queda para referir un excelente artículo que, inesperadamente, vino hoy en mi auxilio para redondear este. La autoría es de Julio Castillo (ver en http://www.notitarde.com/Columnistas-del-Dia/Doble-Play-/2016/07/04/1007567/ ) y cito su inicio: “La lucha por abrir un canal humanitario que permita traer al país alimentos y medicinas que muchos países y organizaciones están dispuestos a donar, se ha convertido en una necesidad de primer orden. Es tan importante como luchar por el revocatorio u organizar democráticamente la protesta social”. Yo no lo podría haber concluido mejor. La Empatía está allí brillando como valor.





sábado, 25 de junio de 2016

¿Hasta cuándo le rendimos pleitesías al Verdugo?



Publicidad Engañosa y Seguridad UC

Asdrúbal Romero M. (@asdromero)


I-Propagandas para reír y/o llorar


Los venezolanos no podemos tapar el sol con un dedo. Sabemos que la cosa está muy dura. Con este audio comienza una de las múltiples propagandas manipuladoras que, reiteradamente, ha emitido el Gobierno con la finalidad de tergiversar la realidad (https://www.youtube.com/watch?v=rsYJr5uDmR8). Más adelante, la madre protagonista que cuando niña comía alimento para perro, según el guión, nos dice: Definitivamente, hoy vivimos mejor que antes. Hoy tenemos que comer. Tenemos vivienda. Tenemos salud. Tenemos educación gratuita…

 ¿Qué pueden pensar la inmensa mayoría de los venezolanos que están padeciendo la peor crisis social desde la Guerra Federal, cuando no pueden sustraerse de ser recipiendarios de un mensaje tan humillante a su inteligencia como ese? Además de indignación, a mí me ha dado por pensar si el Régimen habrá valorado cuál es el efecto real sobre los pretendidos destinatarios de una campaña comunicacional centrada en mensajes de ese estilo.  No se puede tapar el sol con publicidad evidentemente engañosa. Su efecto debe estar siendo exactamente el inverso al planificado, cuando se pretende de manera tan burda alterar la realidad.  A la gente no le gusta que la tomen por estúpida. Ya a esta altura son muy pocos, poquísimos, los fanáticos ideologizados que podrían tragarse ese cuento que da la impresión, más bien, de ser algún negocio de un boliburgués con una empresa de publicidad pagándole jugosa comisión a un enchufado dentro del Ministerio de la Desinformación.

Traigo a colación este pensamiento- sensación no porque me preocupe la efectividad comunicacional del Gobierno. Todo lo contrario, que siga así. Sino porque en la Universidad de Carabobo, en connivencia con la Gobernación del Estado, se está dando, con el tema de la Inseguridad, una confabulación publicitaria de corte muy parecido.


II-La noticia y su contexto


Me remito a los hechos, sin mayores preámbulos. “Comunidad de la UC se siente segura” es el titular de una noticia aparecida en NOTITARDE el 3 de junio. En su interior: foto de unos motorizados de la detestada GNB subtitulada “La comunidad universitaria agradece las medidas de seguridad conjunta de Gobernación y autoridades UC”.  También, las declaraciones de un representante estudiantil de la FCU cantando loas al Gobernador Ameliach, cito: “Es importante destacar que en años anteriores, nunca la Universidad de Carabobo fue tomada en cuenta por los gobiernos que pasaron, pero gracias a la revolución y al Gobernador Bolivariano del estado Carabobo hemos tenido soluciones”.

Para quienes sí conocemos la historia y la realidad de lo que está aconteciendo en materia de seguridad al interior del Campus, equivaldría a tomarse un litro de indignidad quedarse callado ante esta pretensión, de utilizar el nombre de nuestra venerable alma máter en la construcción de un relato publicitario exaltador de la imagen pública del Gobernador el cual, además, está absolutamente reñido con la verdad.

Pongamos las cosas en su lugar. Hay que señalar, lo primero, que el gobernador de nuestro estado está colocado dentro de la lista de los diez personajes con mayor poder político dentro de este nefasto régimen (cuenta la reciente historia oficialista que cuando Chávez iba a partir hacia Cuba, designó a Ameliach como el tercer vértice del triángulo de máximo poder del PSUV en aras de que los otros dos –Maduro y Cabello- no terminaran devorándose a mortales dentelladas). Nadie puede plantearse algún género de duda: ¡Ameliach es un actor en rol principal  de este crimen continuado contra el país! Mal puede erigirse, entonces, en la figura salvadora con relación a temas cuyo deterioro extremo es de la exclusividad responsabilidad del Régimen. Es como si el verdugo quisiese convertirse, por obra y gracia de la publicidad, en un alter ego protector de los carabobeños de todos los males y vicios que el chavismo ha sembrado a lo largo y ancho de nuestra pobre Venezuela.

Carabobo no escapa al problema de hambre que aqueja al país, pero uno observa: cómo a través de los medios de comunicación que él controla se difunde, diariamente, una costosa campaña para publicitar las insuficientes cantidades de bolsas de comida que la Gobernación reparte. Los testimonios de agradecimiento al “Benefactor” son parte de la utilería para intentar esconder el meta mensaje que algunos no podemos dejar de recibir: soy importante copartícipe de tu empobrecimiento hasta los tuétanos, pero agradéceme que no te dejo morir.

Como a la Universidad: el Régimen la ha puesto de rodillas en el más oscuro reinado de su inviabilidad, pero uno de sus generales, Ameliach, le exige reconocimiento a cambio de la entrega de cincuenta míseros cauchos y algunas baterías para que la flota de transporte no deje de circular, para que algunas iguanas en agónico estado de deterioro sigan yendo a los pueblos vecinos, a buscar un número cada vez menor de estudiantes ya que el alto costo de la vida les ha truncado a muchos el deseo de ser algún día profesionales universitarios.  El pactado acto de reconocimiento se hizo. Y nos mordimos la lengua. Uno puede comprender la posición PERDER- PERDER en la que el Régimen ha colocado a la alta gerencia universitaria. Si optan por un camino es malo. Denunciar desde la majestad de la Academia: la auténtica verdad sobre cómo la universidad pública y autónoma ha sido destruida por estos déspotas, implica el riesgo de sacrificar la exigua y mediocre operatividad que todavía se mantiene en pie. Pero el otro, el de rebajarse a admitir que lo que es un deber se tenga que publicitar como generosa dádiva, implica un sacrificio de valores y dignidad que ya va siendo intolerable. ¿Hasta qué límite llegamos en eso de rendirle pleitesías al verdugo?

III- La dantesca realidad


¿Hasta dónde alcanza nuestra cota máxima de tolerancia ante esa ópera bufa? Debe ser obvio de este texto que la mía ha sido sobrepasada. Lo ha logrado esa engañosa campañita “UC SEGURA” en la que parecen confluir intereses de los dos lados, autoridades y gobierno regional, en querer crearle a la comunidad una falsa sensación de seguridad. Cuando la verdad es que ambos se han ganado un vergonzoso NC –No cursó- en la asignatura de brindar una medianamente adecuada protección tanto a las personas como a los bienes dentro de la UC.  Todos los días, ¡todos!, ve uno a través de las redes sociales denuncias: profesor de Ingeniería atracado con sus alumnos en pleno salón de clase; estudiantes de Ciencias de la Salud, u Odontología, encañonados en el Psiquiátrico para quitarle sus pertenencias; los amigos de lo ajeno sustrajeron cinco aires acondicionados y varias computadoras del Departamento X y así podríamos continuar ad infinitum.

No sólo es el riesgo físico y de perder la vida que corren las personas naturales. El patrimonio de la UC está siendo saqueado a mansalva. La Dirección de Control de Estudios Central, lo que ahora llaman DIGAE, lleva casi tres semanas paralizada-una dirección tan neurálgica como esa-, porque los choros tuvieron la oportunidad de trabajar varias noches seguidas para dejar sin servicios a esa dependencia. La primera noche desarmaron y se llevaron todas las tuberías de cobre de las unidades de Aire Acondicionado y varios ramales de alimentación eléctrica de las mismas. En la segunda noche, aunque existe una versión de que también hubo una tercera, concluyeron cómodamente su labor y terminaron por llevarse todo lo que les faltaba: acometidas eléctricas –cable costoso y difícil de conseguir-, el resto de los conductores eléctricos para alimentación de luminarias y tomacorrientes, breakers, etc. Dejaron totalmente inoperativa a esa dependencia y al director pegando gritos de la “arrechera”. No sin razón. ¿Cómo pudieron trabajar tan libremente la segunda noche, y hasta la tercera, cuando ya PIPSUC estaba informada de lo que había ocurrido la primera? ¿Cómo se explica tanta desidia?

A veces es necesario caer al nivel de las tuercas y los tornillos, aunque no sea muy de mi agrado, porque cuando se denuncian cosas tan graves de manera muy general, hablamos antes de un vergonzoso NC, se corre el riesgo de perder credibilidad sino se acompaña la denuncia con hechos concretos, el nitty- gritty del asunto. En esta columna no se denuncia por denunciar. Más bien todo lo contrario. Cuando se llega a ello, es porque nuestras neuronas están tan despolarizadas por tantos disparos pre sinápticos, que no les queda más remedio que dispararse. Este sonado caso así como algunos otros que no voy a mencionar, evidencian una carencia gerencial interna que ha convertido a la Dirección de Seguridad Interna, PIPSUC, en una sombra de lo que era. Justo cuando el desastroso contexto externo de florecimiento exponencial y sin límite de la delincuencia e impunidad aconsejaba todo lo contrario.


IV-Alianza antinatura con el verdugo


No obstante, a pesar de las falencias institucionales en esa materia, sigo manteniendo que el responsable principal de la crisis de inseguridad interna es el Gobierno Nacional, con uno de sus “gobernadores estrella” incluido, porque ha sido esta gestión revolucionaria la que nos ha retrotraído a este estadio pre barbárico de una guerra de todos contra todos. Ha sido esta la razón por la que unas autoridades universitarias, con el consentimiento mayoritario de la comunidad, se han visto en la necesidad de recurrir a los organismos públicos de seguridad a fin de poder mantener el orden y la seguridad dentro de la Institución. ¡El recurso del ahogado! Algo que era impensable en aquellos tiempos de los “gobiernos que pasaron”,  de los cuales el joven representante de la FCU habla sin saber nada, porque la comunidad no lo habría tolerado.

La seguridad interna siempre fue de la competencia y responsabilidad exclusiva  de las instituciones, de conformidad a lo preceptuado por el artículo séptimo de la Ley de Universidades –el cual preveía una excepción muy pocas veces utilizada-. Siempre fue un tema complejo; un auténtico quebradero de cabeza para Rectores y Vicerrectores Administrativos. Los indicadores de desempeño en esta área de gestión siempre estuvieron distanciados de lo óptimo, pero nada que ver con este desastre actual en el que la descomposición del país se nos cuela a través de la más mínima rendija.

No me venga entonces este gobernador con la pretensión de incorporar a nuestra alma máter en su portafolio comunicacional de publicidad engañosa. Es su deber coadyuvar a mejorar la seguridad dentro de la UC y punto. No hay nada que agradecerle. Máxime cuando él ha sido agente activo del problema y hasta ahora mal protector. El rol de las autoridades es exigir verdadera protección. No creo, a estas alturas, que deban seguir siendo cooperantes por omisión de esa pretensión de erigirse en el “Benefactor de la Universidad”. Ni buscar tapar sus propias carencias mimetizándose, también, bajo una campaña engaña bobos como las que acomete el gobierno. La universidad es una comunidad intelectual. Cada cual sabe perfectamente lo que realmente acontece dentro del campus universitario. ¿A quién creen que pueden engañar?

Desde las cornisas más altas del edificio de FACES, todos los días, unas gigantescas pancartas les recuerdan a los transeúntes comunitarios lo insegura que está la Universidad. En el interior de sus cerebros, la cadena de texto “UC Segura” activa las neuronas que recargan la conciencia con el mensaje contrario. El malestar que reina con relación a la campaña manipuladora se profundiza. Algunos se preguntan si la cúpula universitaria no habrá perdido contacto con la realidad. Otros, los que habrán leído la noticia publicada en NOTITARDE, pensarán que los mochos se juntan para rascarse. Lo peor que podría pasar es que los universitarios llegasen a internalizar  esa sociedad de intereses con el verdugo como algo razonable, cuando moralmente, al menos para mí, es antinatura. ¿Hasta cuándo ese flirteo con quien tanto daño nos ha perpetrado?






sábado, 18 de junio de 2016

La Lógica Escondida


“Que nos den un Golpe”

Asdrúbal Romero M. (@asdromero)


No poseo información acerca del debate político que pueda estar desarrollándose al interior de la cúpula del Régimen. Ahora bien, con la finalidad de identificar su función de transferencia política, uno puede dedicarse a observarlo como si fuese una “Caja Negra”. Con sus entradas: los estímulos que debe procesar, provenientes de una realidad externa en sus múltiples y diversas facetas -económica, social, política, etc.-, y sus salidas: las respuestas que genera a dichos estímulos. En las más recientes semanas, le he prestado selectiva atención a las salidas políticas. Como cualquier observador que desee visualizar alguna vía de resolución posible a este atolladero político en el que estamos entrampados, por encima de todo me interesa la  función de transferencia política del Régimen, es decir: cómo procesa éste toda esa abigarrada cantidad de estímulos que le llegan para convertirlas en respuestas políticas. Todos los días las genera, a diferentes niveles y en diversos frentes, algunas de ellas notablemente contradictorias entre sí, pero aun así me he dicho: debe existir una lógica escondida y unificadora de criterios para producirlas.

¿Cuál es? Pues bien, ese proceso de observación- identificación del Régimen como una “caja negra” me ha permitido arribar a una conclusión susceptible de ser enunciada con sorpresiva simplicidad. La dividiré en dos apartados:

  1. La facción que, claramente, prevalece en la toma de decisiones políticas del Chavismo es la identificada como el ala radical. Son Cilia, Jaua, los hermanitos Rodríguez, acompañados seguramente por algunos militares, los que vienen imponiendo la línea dura dentro de ese archipiélago de posiciones encontradas que, suponemos, deben estarse moviendo dentro del Chavismo que continua dándole soporte al Régimen. Insisto en la denominación: ¡Chaviiiismo! Que no se nos olvide nunca que la crueldad de este régimen es parte de su legado; ni incurramos en el error, por favor, de calificar como chavismo auténtico a los que ya abandonaron el barco –o los fueron-.
  2. La decisión política que se ha impuesto es reducible, coloquialmente, a un “preferimos que nos tumben”. Así de sencillo: “que nos den un golpe de estado, que nos persigan”. Observen bien: todas sus decisiones y acciones están orientadas a provocar ese escenario de salida.



 ¿Por qué esa línea aparentemente ilógica? Ellos están perfectamente conscientes que conformen los días transcurran más se agravará el panorama social y económico del país. Saben que ellos ya no están en capacidad de torcer el inequívoco rumbo hacia el desastre humanitario; que el Régimen no tiene futuro; que forzosamente tendrán que salir del poder.

 Siendo ese el seguro escenario que avizoran, la decisión política se reduce a darse una respuesta sobre el cómo preferimos salir. ¿Retratados en una confrontación democrática como los muy malqueridos por una apabullante mayoría del pueblo? No luce razonable, de allí que recurran a cualquier estratagema traída por los pelos para impedir la realización del Referéndum Revocatorio. En contra de toda lógica convencional que en un análisis, fuera de contexto, pareciera indicar que su celebración les permitiría ganar tiempo; aliviar tensiones; aquietar los ánimos.

¿Ganar tiempo para qué? Ya ellos se hicieron esa pregunta y la respuesta es evidente: en cualquier escenario en un futuro inmediato les irá peor. ¡El Tiempo del Futuro ya se lo gastaron! Corrieron tanto la arruga, alienados por una explosiva mezcla de irresponsabilidad, ineptitud, insensibilidad social y crueldad, que alcanzaron el punto de no retorno en el que es imposible aliviar tensiones y aquietar los ánimos de un pueblo hambreado. Ellos, perfectamente, lo saben. Conocen al detalle las verdaderas cuentas de la República. Esas que seguro estoy estarán en un saldo mucho más rojo que el que cualquiera se pueda imaginar, porque eso es en síntesis lo que han sido ellos: ¡dilapidadores; ladrones; ocultadores y tergiversadores de la realidad!

Por eso, pensemos bien, pongámonos en su lugar. Opción preferida: Dejar el poder a consecuencia de un coup d’état. Deben estar trabajando para que sea lo suficientemente blando que les permita exiliarse en sus respectivos paraísos de refugio político donde eso de ser perseguido sea algo muy relativo, con sus familias y una jugosa cantidad de extraídos recursos fiscales en buen resguardo.  Sueñan desde ya con incorporarse  a esa narrativa política anacrónica, tipo allendista, de la izquierda bien intencionada que trabajó denodadamente en favor de los más pobres; que su logros y avances eran tan notables que tenían que ser detenidos por una infernal guerra económica, maquinada desde los palacios del maligno imperio, porque si no se convertirían en referencia universal; que estaban derrotando a los infames capitalistas porque, aún en medio del fragor del heroico combate, producían alimentos suficientes para exportar a tres países y la FAO se los había reconocido; que….que, finalmente, el Imperio, no teniendo más remedio, habíase visto obligado a urdir y ejecutar el nefasto golpe de estado en su contra, pero que ellos volverán.

No sé si los acontecimientos den para que puedan incorporar a su épica fabulada la participación protagónica en el golpe del Gran Jefe de los adecos, aquellos cuyas cabezas su profeta había prometido freír, pero que por bondadoso no había honrado su promesa y fíjate con qué maldad retribuyeron tan piadosa conducta. Este es el relato político en el que ellos desean verse como protagonistas y campeones de un retorno que Dios quiera nunca ocurra. Algunos lo soñarán como manifestación de su fanatismo ideológico, los menos, y otros por visualizar en esa “huida hacia adelante” el mecanismo para salvarse de tener que pagar sus deudas con la justicia.

Esta conclusión, que a algunos parecerá un tanto retorcida, es el resultado de mi interpretación hecha, como les dije,  a partir de observar con una intención precisa el comportamiento político externo del Régimen, desde el momento en el que Maduro, en tono amenazante, nos anunció a todos en cadena nacional: ¡Dólares No hay! El tener que admitir esa realidad constituyó para mí un importante hito de reconocimiento de que no podrían evitar lo que ya se encuentra en trágico desarrollo. Por supuesto, que el análisis está contextualizado a una crisis sobre cuya magnitud, naturaleza y evolución dinámica en múltiples ocasiones he escrito. No deseo redundar, pero ya es incontrolable para ellos. No la pueden detener, ni siquiera amortiguar. Sólo les queda buscar cómo operar en los oscuros pasillos de la política para que su “huida hacia adelante” les resulte lo más benigna y conveniente a sus propósitos. El reconocer como motivación política principal del Régimen el “que nos den un Golpe de Estado”, sí, pero con algún margen de negociación o cuota parte de influencia sobre él -o toda-, es un buen punto de partida para el análisis de consecuentes escenarios.



viernes, 3 de junio de 2016

Crisis y Revocatorio

EL RECORDADO VIDEO DE CARLOTA FLORES(1978)


Mires +1M Carlotas Flores

Asdrúbal Romero M. (@asdromero)


La crisis actual era perfectamente predecible. Pero una cosa era pronosticarla en el aséptico ambiente de un salón de estudio, revisando textos clásicos sobre análisis dinámico y control de sistemas, y otra muy distinta es ser un testigo, casi impotente, del inclemente y furioso daño que ya está perpetrando en contra de la inmensa mayoría de nuestros compatriotas. Como si fuese un poderoso terremoto  u otro fenómeno natural, destila su mayor saña en contra de los más vulnerables. Su signo es la aceleración, no puede ser otro, por lo que su efecto devastador se extenderá. Viene por todos, incluso por los que ahora no se sienten lo suficientemente amenazados.

Participé en la misma reunión del Tren, sobre la crisis alimentaria, a la que el Dr. Nelson Acosta hizo referencia en su artículo: ¡En octubre: revoca el hambre! (http://autonomiaspoliticas.blogspot.com/2016/05/en-octubre-revoca-el-hambre.html). La mejor descripción de lo que ya está ocurriendo, la aportó una veterana luchadora social del Sur que fue invitada al conversatorio. Con extremada sencillez pero, al mismo tiempo, contundente y  fluida elocuencia. Sentimos que no le era necesario elucubrar nada, simplemente dejar que su cerebro descargara como en un cauce natural el drama de sus vivencias en estos tiempos tormentosos.  Jóvenes madres entregando a sus niños a quien se los quiera criar porque ellas ya no pueden. Cada día son más los niños que no son enviados a las escuelas. Un programa de alimentación escolar (PAE) absolutamente desnaturalizado: sin proteínas, ni huevos, ni otros componentes nutricionales propios de una dieta equilibrada que tampoco van a consumir en sus hogares. Todos los días lo mismo: unas bolitas de harina rendidas con la masa de algún tubérculo todavía asequible; arroz con frijoles y poco más. Niños en las escuelas que lloran por hambre. Niños que comienzan a mostrar alarmantes signos de desnutrición. Padres y madres que dejan de comer para poder medio alimentar a sus proles. Algunos ya convertidos en zombis por la impotencia. ¡Deshumanización!

Mi corazón encogido. Rabia. La sensación de que todo lo que pudimos haber imaginado sobre la crisis, en nuestro laboratorio de pronósticos, queda como un gélido gel aplastado frente a la rudeza con la que nos golpea la cruda realidad de su concreción. Qué apabullante diferencia entre ese sobrecogedor drama y las frías curvas exponenciales que he simulado en MatLab –un software matemático-, para ilustrar, en algún otro conversatorio, que tarde o temprano arribaríamos al codo de arreciamiento de la dinámica de inestabilidad. Ya estamos en él. ¡De ahora en adelante todo será como un tornado!

¡Qué apabullante diferencia entre ese sobrecogedor drama y el discurso prevaleciente a estas alturas en la comunicación política opositora! Con mucha razón, intervino la periodista Maleisi Nuñez para señalar la necesidad de incorporar los relatos del drama social, testimonios como el de nuestra invitada, a la campaña comunicacional de los sectores democráticos. Recordé la cuña del “¿Es esto correcto?” (campaña presidencial de Luis Herrera en 1978, disponible en https://www.youtube.com/watch?v=eJxbNszKygc). Ahora dispondríamos de millones de Carlotas Flores con un relato infinitamente más desgarrador.

¿Por qué me atrevo a contrastar el planteamiento central del discurso opositor con la tragedia social que estamos viviendo? Aunque desde un principio se plantearon cuatro rutas alternativas para promover el necesario cambio de gobierno: 1) Renuncia 2) Enmienda Constitucional 3) Referéndum Revocatorio (RR) y 4) Constituyente, es evidente que la opción que prevaleció fue la tercera. Todas las marchas y eventos políticos que se convocan son para luchar por la realización del RR este año. La campaña comunicacional gira alrededor de él.

Debo reconocer que nunca he creído en el RR como un fin en sí mismo. Obligado a ser consistente con mis pronósticos, corriendo el riesgo de ser acusado de obstinante terquedad: estoy seguro que la acelerada dinámica con la que se desarrollará la crisis, no permitirá el lapso de tiempo suficiente como para que lleguemos a su realización. Ni aun en octubre. Antes explotará en plena efervescencia la crisis humanitaria y tendrán que actuar otros mecanismos de protección de la supervivencia social. Ahora bien, me han convencido, o quizás me he dejado convencer, que el RR sí es una alternativa válida como medio de lucha.

Debe rendirse uno ante la sapiencia política de analistas como Fernando Mires. Lo cito: “El revocatorio, por su propia naturaleza, opera como un catalizador del descontento popular. Eso significa que el revocatorio no solo es un objetivo sino también un medio de lucha. Un eje. En torno a ese eje son y serán articuladas múltiples demandas sociales y políticas” –de su artículo “VENEZUELA, ¿EL COMIENZO DE LA LUCHA FINAL?” en http://polisfmires.blogspot.com/2016/05/fernando-mires-venezuela-el-comienzo-de.html -. Reivindico la última afirmación contenida en la cita: el RR como instrumento de articulación de las múltiples demandas políticas y sociales. Muy correcto esto, pero hay que diseñar un relato político que lo articule con la tragedia social que ya está furiosamente pateando por nuestros predios y comunicarlo eficazmente. Y, no sé, tengo mis dudas de que ello se esté haciendo con la calidad e intensidad requerida.

De estas dudas, me surgió de manera muy natural una pregunta hacia nuestra invitada: ¿Cómo está valorando la gente en las zonas donde llevas a cabo tu labor la propuesta del RR? La respuesta: “Quieren salir de esto ya; al RR lo ven como algo muy lejano; no está calando”. Interesante. Ese pueblo, la mayoría electoral, salió a votar el 6D con una visión muy simplificada del nudo gordiano al cual nos enfrentamos. Votó por la MUD como un medio, no por apego a las múltiples banderas políticas que la integran. ¿Un medio para qué? Para salir de Maduro y todo lo que él y su entorno significan, para cambiar su realidad abruptamente empobrecida.

Del 6D hacia acá, la crisis se ha acentuado varios órdenes de magnitud. Y de aquí a octubre, siendo optimista con lo de la fecha de más pronta realización,  se acentuará a mayor velocidad. Si ya la realidad es dantesca como la describió “La Mami” -no dudo de su narración porque la sentí auténtica y además dispongo de múltiples canales de información concordantes-, ese pueblo se encontrará sumergido en una muy profunda situación de desesperanza.  Deberían, entonces, los “señores de la oposición” –casi cito al Académico Elías Pino Iturrieta- auscultar, exhaustivamente, la posibilidad de una respuesta sorpresiva de ese pueblo, “partiendo de una situación que no merece”. No me atrevo a asegurar que el tipo de sorpresas en las que el prestigioso autor piensa – en su artículo “¿Gloria al nuevo pueblo?” (http://www.el-nacional.com/elias_pino_iturrieta/Gloria-nuevo-pueblo_0_854914597.html )- sean las mismas en las que yo estoy pensando cuando percibo un discurso centrado en la convocatoria a una nueva cita electoral.

Hay que afinar la auscultación. Hay que modificar la comunicación política. Ponerla en sintonía con la crisis y plasmar su urgencia. Temo que no vamos bien. Quizás sólo sea eso: un temor, que me hace lucir ante otros como un ser empecinado y radical. Pero cada día me convenzo más que el tiempo de la política no es necesariamente el tiempo del pueblo –una frase feliz de mis amigos del IFEDEC Carabobo-. Tampoco el tiempo de la Diplomacia –situación OEA-. El tempo de políticos y diplomáticos está absolutamente desfasado con relación al de esta sinfonía infernal que ya avanza en su movimiento “prestissimo”.