lunes, 17 de agosto de 2009

Woodstock, la UC y la LOE

Woodstock, la UC y la LOE

Hoy se están celebrando los cuarenta años de Woodstock. Cuando lo leí en El Nacional, busqué un documental que grabara hace unos años, quizás cinco –cuando se estaban celebrando los treintaicinco- titulado algo así como tres días de paz, amor y Dios sabe cuántas cosas más ocurrieron en ese festival que se ha convertido en un ante y un después. Hasta el hijo de City McGee nació en esa inolvidable concentración, lo acabo de escuchar mientras escribo estas líneas. El quince de agosto de 1969, era bachiller recién graduado y todavía no sabía que en ese septiembre buena parte de mi destino se iría a establecer una indisoluble relación con la Universidad de Carabobo. Hubo algo de azar en el inicio de esa relación, pero en nada ha incidido para que no sea imperecedera y tan fuerte que se me hace inevitable no preocuparme por lo que le acontece.

Ahora escucho Soul Sacrifice de un joven pero no irreconocible Santana, ¡sacrificio del alma! y pienso que una respuesta ante este arrogante régimen que desea imponernos una única forma de pensar sería un festival universitario inspirado en la atmósfera reinante en Woodstock. Trescientas mil almas jóvenes diciéndole no a esta guerra civil que se nos viene convocando todos los días. Viniendo de todas partes como riadas dispuestas a juntarse y trascender en un enorme llamado a la paz.

A la arrogancia de este régimen no se le puede responder con arrogancia, es lo que más desea. Recordemos a PDVSA. “UC no acatará contenido de la Ley Orgánica de Educación” es eso: una respuesta arrogante. Lo podrían manifestar los dirigentes estudiantiles, los gremiales, pero en la boca de nuestras autoridades, tal como lo he leído esta mañana en sus declaraciones a Notitarde, se constituye en una respuesta absolutamente imprudente que le podría permitir al régimen justificar la intervención. El ministro Navarro, quien ya ha anunciado que no habrá presupuesto para las instituciones que no acaten la LOE, podría, a su conveniencia, tomar la declaración de nuestra autoridades como una posición oficial. ¿Y entonces qué? No tenemos la fuerza para combatir de esa manera. La LOE es como una especie de ley habilitante, su verdadero poder de fuego reside en la potestad que se le asigna a dos ministerios para imponer, vía reglamentaria, lo que no quisieron mostrar en su maquillaje de piel de oveja. Ya se plantearán entonces los escenarios en los que el genuino espíritu universitario pueda seguir resistiéndose y combatiendo argumentalmente las embestidas del Régimen. También está planteado el camino del referéndum abrogatorio. ¿Por qué entonces este reto infantil cuya única efectividad es la de entregarle al Régimen la posibilidad de intervenirnos?

Me cuento entre los universitarios que no quiere, bajo ningún aspecto, que el Régimen pueda tomar el control de nuestra universidad. Sé que se me percibe como un personaje muy crítico del manejo interno de nuestra institucionalidad y lo soy. También estoy consciente que esto inquieta a muchos, que preferirían que no se dijese nada malo de lo que ocurre dentro de la Universidad para no entregarle armas al lobo exterior. Por ello vengo haciendo un esfuerzo en moderarme. No es fácil cuando a tus oídos llega tanta información sobre el deterioro interno, que en parte lo gestionamos adentro y en parte se nos cuela inevitablemente desde el deterioro del país, pero asumo el esfuerzo porque lo que nos vendría desde fuera, si por alguna circunstancia, Dios no lo quiera, cayéramos bajo control directo del Régimen, sería la destrucción de la Academia, de la misma forma cómo se viene destruyendo sistemáticamente al país. Cuando he hablado en alto, lo he hecho valiéndome de las críticas externas que voceros del Régimen han utilizado para justificar lo injustificable. Como aquella intervención de Earle Herrera en la Asamblea Nacional, en la que se refería a las imperfecciones de nuestra democracia universitaria poniendo como ejemplo a la perpetuación en el poder de los Maldonado. La intención de nuestras críticas, en ese sentido, ha sido constructiva: qué esperamos para corregir todo lo que nos debilita. Por cierto, en este fin de semana “muy educativo” del Presidente se transmitió a través de VTV una reunión de él con los integrantes de dos promociones de la UC, una de Educación y otra de Derecho que habían designado al Presidente y a Fidel Castro como sus padrinos. En el discurso del estudiante de Derecho –sentí pena ajena por lo mal leído- señaló lo siguiente: cómo se puede hablar de democracia en una facultad cuyas elecciones decanales se caracterizan por tener un solo candidato -el que la camarilla de poder que históricamente ha controlado esa facultad designa como sucesor-. También criticaba que en esa facultad para poder ingresar como profesor se tuviera que llevar ciertos apellidos. El estudiante le entregaba armas al enemigo, pero son armas que hemos construido en nuestro propio patio. Un amigo me llamó para contarme lo que yo también había visto. Lo mismo que tú siempre has señalado, me dijo. Es verdad, en el desaparecido Encuentro Académico Radio fue la última oportunidad que me referí a tan anómala situación de nuestra democracia interna, recuerdo que fue a raíz de las últimas elecciones decanales que se estaban celebrando por esos días. ¿Qué esperamos para realmente fortalecernos? Corregir, corregir, corregir, eso sería una respuesta más efectiva y un reto de mucho mayor calado que el que nuestras autoridades lanzaron esta mañana por Notitarde.

Hoy debió haber sido un domingo para insuflarnos del espíritu de aquel mágico Woodstock de nuestros recuerdos. Cada vez que lo volvemos a ver, captamos con mayor profundidad la grandeza de aquella irreverente rebelión del pensamiento diverso. Hoy no lo pudimos disfrutar como hubiésemos querido, la imprudente declaratoria rondaba sigilosamente todos mis pensamientos, tuve que sentarme a escribir. ¡Corregir, corregir, corregir!

miércoles, 15 de julio de 2009

El Decanato de Ingeniería publica su boletín informativo

Felicitaciones al equipo directivo de la nueva gestión decanal de la Facultad de Ingeniería. Siendo consistentes con lo que prometieron en la campaña electoral, han publicado el primer número de "EL DECANATO INFORMA", el nuevo boletín informativo con el que pretenden desarrollar una política comunicacional, que se aspira sea bilateral, hacia los miembros de la comunidad de esa facultad y de la Universidad en general.
Una buena señal, un buen augurio para una gestión que se inicia afrontando la descomunal crisis que aqueja a la Facultad de Ingeniería. No será fácil, pero hay ideas y deseos de hacerlo bien.
Queremos incorporar a este blog: el texto completo de un pequeño pero incisivo artículo incluido en este primer número.


Crisis Presupuestaria: ¿Moneda de dos caras?


Ante la reducción del ingreso petrolero, el Ejecutivo Nacional optó por la aplicación de un recorte lineal en partidas del presupuesto 2009 directamente vinculadas al gasto social, sin que se evidenciara la realización de un análisis exhaustivo de la forma cómo se viene distribuyendo el gasto público, conducente a una verdadera racionalización presupuestaria en la que se aplicara la tijera con mayor ahínco en áreas de gasto menos prioritarias.
Las universidades públicas son algunas de las instituciones más severamente afectadas por el recorte aplicado. En el caso específico de nuestra facultad, la crisis se manifiesta en el hecho de haber recibido en todo lo que va de año de la administración central: apenas treinta dos mil bolívares fuertes para gastos de funcionamiento. Sin el auxilio de los recursos aportados por la EPDT, esta administración decanal no hubiese podido atender varias de las emergencias que le correspondió afrontar iniciándose nuestro período. Sin embargo, no es posible seguir consumiendo nuestros ingresos propios a un ritmo superior al que la experiencia de los últimos años nos indica podemos generarlos. Por ello, es inevitable que manifestemos nuestra preocupación respecto a la problemática presupuestaria de la UC, máxime cuando existe un consenso entre los expertos sobre la prolongación de una recesión económica internacional que mantendrá a la baja el precio del principal producto de exportación del país.
Así como criticamos al Ejecutivo Nacional en su política de reformulación presupuestaria y creemos que debe ser sostenido con firmeza un frente externo que le haga entender al Gobierno: que no se puede desacelerar la actividad académica sin afectar el futuro de la Patria; que la juventud estudiantil y los trabajadores universitarios no pueden ser tratados sin especial consideración, ya que representan una parte importante de los activos humanos del país. Consideramos también: que a lo interno de la UC es menester utilizar una lupa diferente a la usada hasta ahora para analizar el presupuesto de la Institución. Debe acometerse lo que el Ejecutivo Nacional no hizo en su ámbito de responsabilidad: revisar exhaustivamente nuestra estructura de gastos para recortar en lo menos prioritario bajo el criterio de salvaguardar al máximo la atención a la Academia.


UN COMENTARIO NUESTRO Y UNA DENUNCIA


Interpretamos el contenido de este artículo como un desesperado llamado de atención a las Autoridades Rectorales. Las facultades, con sus departamentos y cátedras, son los verdaderos epicentros de la actividad académica, y no pueden ni deben ser ellas las que soporten el mayor peso de las restricciones presupuestarias. Un manejo austero y racional de la crisis debería implicar también sacrificios para la Administración Central. No puede ser que, mientras a una facultad que maneja doce mil alumnos en lo que va del 2009 apenas se le entreguen treinta dos mil bolívares fuertes para su funcionamiento, la Universidad celebre el Día del Periodista con una fiesta cuyo costo puede haber sido superior a ese monto -sólo la contratación del humorista que trajeron desde Caracas costó quince mil bolívares fuertes-. Se nos dijo, a manera de excusa, que todo había sido organizado en base a donaciones. Aceptando esto como cierto, ¿por qué no haber canalizado todo ese esfuerzo de captación de donaciones con el objetivo de resolver algunos de los innumerables problemas que están afectando severamente a la actividad académica?

miércoles, 8 de julio de 2009

Documento ex rectores de la ULA

Creo que es una muy buena noticia para la universidad venezolana el que la Asociación Venezolana de Rectores (AVERU), las asociaciones gremiales en el ámbito nacional (FAPUV, FENATESV, FENASIPRUV, etc.) y la asociación que aglutina a las diversas federaciones de centros estudiantiles (FCUs) hayan constituido el FRENTE NACIONAL UNIVERSITARIO DEMOCRÁTICO PARA LA DEFENSA DE LA AUTONOMÍA UNIVERSITARIA.

El paro de este jueves 9 de julio es una primera acción decretada por este frente. Pero más allá de los aspectos concretos de la lucha, a continuación les transcribimos un documento conceptual presentado en la reunión de constitución del frente por varios ex rectores de la Universidad de los Andes el cual compartimos plenamente.


DOCUMENTO PRESENTADO POR LOS EXRECTORES DE LA ULA

José Mendoza Angulo, Genry Vargas y Miguel Rodríguez


Elementos para definir una conducta política institucional de los universitarios en la actual coyuntura nacional.


La universidad venezolana enfrenta, otra vez, una grave encrucijada histórica. La gravedad, en las presentes circunstancias políticas que vive Venezuela, se expresa en el hecho de ser la Universidad, por definición, una institución democrática que debe desarrollar sus actividades y mantener relaciones con un estado que, en la actualidad, por su concepción y sus ejecutorias, ha dejado de ser democrático. Ese estado, sin embargo, no puede impedir todavía la totalidad de las expresiones democráticas reconocidas por nuestra sociedad. Entre estas expresiones figura, en lugar destacado, la democracia universitaria. Su marco jurídico regulador precedió, incluso, el referente constitucional sobre el que se edificó el conjunto de instituciones de la democracia venezolana restablecida en 1958. Más aún, constituye un acervo espiritual invalorable la práctica democrática de un co-gobierno de profesores y estudiantes, con ideas distintas y hasta contrapuestas, bajo el que han podido convivir y sentarse, en torno a la misma mesa de trabajo, representantes de las ideas y políticas oficiales y opositores trenzados en la calle y en la propia universidad en serias confrontaciones políticas. Esas confrontaciones probablemente han perturbado, por momentos, pero no impedido el progreso de la ciencia en Venezuela, la formación profesional de millones de compatriotas y la identificación, en sus departamentos y laboratorios, de ingentes problemas nacionales y de sus soluciones. Ahora bien, lo cierto es que esta concepción y esta práctica histórica resultan gravemente alteradas cuando en la vida del país se ha impuesto el control personal de quien ejerce el poder sobre las instituciones sociales y sobre la propia sociedad.

No obstante, estamos muy lejos de creer que la universidad venezolana del presente sea una institución perfecta. Primero, porque una universidad no se termina de configurar nunca. La ciencia no es algo acabado o un dominio del espíritu humano con límites y los requerimientos crecientes, por parte de la sociedad, de personas cada vez mejor calificadas, son necesidades que aumentan sin cesar. Segundo, porque la crisis es la forma de vida universitaria por antonomasia. La ciencia se cuestiona a sí misma, el conocimiento nuevo está en lucha constante con el viejo; los estudiante someten a la crítica permanente a sus profesores, y la comunidad universitaria vigila y examina con rigor a quienes la dirigen. Tercero, porque la universidad no es una isla. Ella no se concibe sino en relación permanente con la sociedad y con el estado, así como con otras instituciones similares, y esas relaciones originan demandas y plantean retos que determinan una dinámica imposible de detener. Más de una vez a los universitarios nos ha faltado la visión, el coraje y la determinación para revisarnos a nosotros mismos y a nuestra institución, porque también hay fuerzas conservadoras adentro y en la periferia de la universidad, pero inequívocamente han sido factores de retroceso, generadores de mayores traumas, los intentos de quienes han pretendido, desde afuera, convertirse en transformadores o en salvadores de la universidad.

Desde esta perspectiva conceptual estimamos que puede adelantarse un intercambio de puntos de vista alrededor de aspectos como los siguientes:

• La defensa de la universidad debe hacerse, fundamentalmente, a partir de sus propios logros académicos y estos deben ser conocidos y divulgados hoy con más fuerza que nunca.

• Encerrar la defensa de la universidad en el acoso presupuestario del gobierno es una manera de renunciar a los más poderosos argumentos que tiene la institución.

• La defensa de la universidad debe ser asumida como un proceso inteligente. Esto significa, en nuestra opinión: salirle adelante a los problemas en lugar de dejarse rebasar por ellos; colocarlos en una perspectiva que trascienda lo meramente coyuntural; no negarse a discutir las críticas y demandas de los entes oficiales ni de quienes sean sus representantes legales o políticos en el seno de la universidad; asomar salidas a los problemas de la institución, y acometer la defensa de la Universidad con la fuerza ética que da hacerlo desde los principios de la libertad, la pluralidad y la tolerancia que son los fundamentos de la democracia y de la autonomía.

• La poderosa herramienta de la moderna tecnología de la información debe ser convertida en el instrumento esencial (y probablemente más barato) de la defensa de la universidad.


martes, 23 de junio de 2009

Artículo de inauguración

Inauguro este nuevo blog con un artículo titulado: ¿Dónde está el Plan? Espero les guste, el enfoque es constructivo. Próximamente les haré saber cómo va a funcionar este blog, incluyendo la posibilidad de que otras personas puedan aportar sus opiniones.

¿Dónde está el Plan?

La crisis presupuestaria que aqueja actualmente a la Universidad de Carabobo, me permite establecer un símil con la política que el gobierno venezolano ha asumido para afrontar la compleja problemática económica del país. Ya lo han dicho muchos expertos en la materia: la insuficiencia de las medidas tomadas hasta ahora es un claro indicador de que la política fundamental del Gobierno es apostar a una pronta recuperación del precio del petróleo. Mientras tanto, la situación se va agravando en progresión geométrica -¡no aritmética!-; el Gobierno sigue difiriendo el tener que tomar medidas que, obviamente, tendrían un severo impacto negativo en el frente político. Esperan con los dientes apretados y mal capeando el temporal a que éste pase, en irresponsable actitud propia de los ludópatas. Irresponsable por los daños irreversibles a la economía que ya se le están infligiendo.

Ya lo he señalado en otros escenarios, sin ser experto en la materia económica pero sí en el campo del comportamiento dinámico de los sistemas: la no recuperación en el precio del producto del que hoy dependemos mucho más, al menos no en la cuantía suficiente para alcanzar el nivel al que este gobierno, velozmente, se acostumbró a gestionar, ya ha comenzado a generar un comportamiento de las variables económicas tendiente a la inestabilidad. La implantación de un plan B podría tener el efecto estabilizador o compensador de la acción nefasta de los círculos viciosos que existen en todo sistema económico –en un lenguaje más cibernético: los lazos de realimentación positiva que, a pesar del calificativo aparentemente bueno, son los causantes de los comportamientos inestables-. Por ejemplo: el desempleo genera menos dinero en poder del público, por ende, menos demanda, con la consecuente caída en las ventas, cierre de más empresas, más desempleo. Si no se interviene en ese lazo, la economía se va al suelo. De allí la urgente necesidad de un plan B que no tenemos, para controlar ese lazo y otros tantos tan diablillos como él; sólo tenemos hasta ahora: el esperar a que la única variable con la que sabe jugar este gobierno, los ingresos petroleros, crezcan por alguna misteriosa razón que los expertos internacionales insisten en no avizorar. Transitamos pues: una deriva inestable hacia el colapso, caracterizado por hiperinflación, escasez, desempleo, hambre, y de allí a los escenarios político-sociales que todavía no me atrevo a vislumbrar.

Ahora bien: por qué hablamos de un símil entre la pasiva política del Gobierno frente a la inminente amenaza del colapso y lo que ocurre en nuestra universidad. Lo primero es decir que la Institución está severamente afectada, como lo están muchos otros entes de servicio público, como consecuencia de los recortes presupuestarios explicados y justificados sobre la base de la situación económica. No existe mejor evidencia de que los venezolanos sí estamos siendo afectados por la crisis, así el Presidente insista en discursearnos lo contrario. La situación es grave, no tanto por el 6% de recorte del presupuesto nominal que, por cierto, se ha convertido en el principal recurso mediático para restarle credibilidad a la crisis, sino por la negativa de aprobarle créditos adicionales a unas instituciones a las que, en los tres años anteriores, se les asignó el mismo presupuesto nominal. Todos los recursos adicionales que ellas necesitaron para sobrevivir, les fueron suministrados a través de crecientes créditos cada año, representando el del 2008 un 30%, aproximadamente, de lo realmente ejecutado. Vemos pues que el recorte presupuestario, en verdad, es de un 34,2%; demasiado para unas instituciones con tanta rigidez presupuestaria como nuestras universidades. Tanto que ellas se encaminan hacia un verdadero cierre técnico, no al que se refiere la Rectora, sino a uno que terminará cerrando las aulas, bien sea porque la conflictividad interna se dispare –el HCM de los trabajadores a punto de colapsar, comedor sin comida, transporte sin autobuses- o, simplemente, porque los aires dejen de funcionar, los baños haya que sanitariamente clausurarlos o las luces finalmente se apaguen.

Ante una situación de tal gravedad, produce extrañeza que las autoridades no hayan llevado al Consejo Universitario un plan de acción para afrontar la crisis, comenzando por lo más elemental: el decreto de unas medidas de austeridad. Como no estoy informado de lo que pueda estar adelantándose en ese sentido en las otras instituciones pares a la nuestra, a partir de ahora me referiré, forzosamente, a lo que ocurre en la UC. Conversando con miembros del CU, les he preguntado: ¿Dónde está el plan de acción? Al parecer, no existe tal plan. La percepción es que las autoridades están confiadas en que, al final, el gobierno cederá y se les otorgará un crédito adicional. ¡Una apuesta similar a la del gobierno con los precios petroleros! El problema es que la situación actual no se puede circunscribir al tradicional tira y encoge presupuestario de otros años: “El Gobierno ahoga a las universidades” de este lado; “Las universidades no manejan con transparencia su presupuesto” responden desde el frente. No señores, el problema es mucho más grave que eso. Independientemente de que el Gobierno haya concebido un plan para, en el momento oportuno, doblegar a las universidades –la política de asignación presupuestaria de los tres años anteriores así lo insinúa-, lo cierto es que el Gobierno ahoga a las universidades porque no le queda otra, como no puede impedir que la General Motors se le paralice o como no puede pagarle a las contratistas de la Costa Oriental del Lago y recurre al expediente de estatizarlas aun a sabiendas de la grave situación que se iba a generar. Lo cierto es que les vienen a las universidades años de vacas muy flacas, como hemos pronosticado le vienen al país. Se requiere entonces de un plan B para la Universidad, elaborado con creatividad, seriedad, transparencia y sobretodo: visión estratégica. La gran interrogante es: ¿Cómo nos preparamos para lo que le viene al país?